Azerbaiyán prolonga prisión preventiva contra una famosa periodista

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El martes, un tribunal de Azerbaiyán prolongó por cerca de dos meses, la detención provisional de una famosa periodista independiente por denunciar la corrupción en la ex república soviética del Cáucaso, dijo su abogado.

La periodista Khadija Ismailova en su discurso el 29 de octubre 2012 en Beverly Hills después de recibir un premio por el valor con que ejerce su profesión (Foto: AFP/ Charley Gallay)

La detención de la periodista, Khadija Ismailova, que ganó varios premios por su trabajo, “se prolongó un mes y 19 días más”, dijo su abogado Ialchin Imanov.

“Mi cliente cree que la demanda está relacionado con su trabajo periodístico” de investigación, dijo.

Khadija Ismailova fue detenida a principios de diciembre, la pusieron por dos meses en prisión preventiva, los investigadores la acusaron de incitar a su ex colega al suicidio.

La periodista, que califica las acusaciones de “absurdas”, enfrenta hasta siete años de prisión si se le declara culpable en el juicio.

La detención de Khadija Ismailova fue denunciada enérgicamente por organizaciones internacionales y defensores de derechos humanos.

El arresto “es parte de una campaña para silenciar una voz libre y crítica” en este país dirigido desde 2003 por el presidente Ilham Aliev, dijo Dunja Mijatovic, representante de medios de comunicación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación de Europa (OSCE).

Las organizaciones de derechos humanos acusan regularmente al régimen del presidente Aliev de violaciones a la libertad de expresión, y de encarcelar a opositores en este país rico en petróleo, situado en las orillas del Mar Caspio.

Una historia de tráfico de órganos en China

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David Kilgour, Epoch Times

La Masacre: asesinatos en masa, extracción de órganos, y la solución secreta de China al problema de sus disidentes. Por Ethan Gutmann, Prometeus Books, 2014, 355 páginas.

David Kilgour (Izq.) con David Matas (C.), y Ethan Gutmann (Der.) autor de La Masacre: asesinatos en masa, extracción de órganos, y la solución secreta de China al problema de sus disidentes. (Foto: Simon Gross/ Epoch Times)

Al autor del libro le preocupa que, supuestamente son 900 palabras lo máximo que una persona ocupada leerá sobre un tema verídico que va más allá de su experiencia, su libro de 355 páginas no tenga los lectores que se merecen los héroes, víctimas y criminales que ahí se presentan.

En realidad, su trabajo es absorbente y conmovedor como toda novela; incluso hay 70 imágenes pensando en la era visual.

También es una meticulosa investigación sobre la represión, tortura y asesinatos perpetrados por el Partido Comunista Chino (PCCh) en los últimos años, con los testimonios de las personas directamente involucradas, en general sobrevivientes, pero también algunos desertores.

Gutmann tiene la habilidad de poner en contexto la persecución a Falun Gong, tibetanos, uigures, y comunidades cristianas. Se centra principalmente en Falun Gong, ya que es el grupo atacado con más saña y de forma continua desde 1999, año en el que el mismo PCCh calculó en 70-100 millones de practicantes. Aunque cabe mencionar que los demás grupos también siguen estrechamente vigilados.

Dedica gran parte del libro a la especulación del porqué el Partido-Estado de Pekín arriesga tanto, incluso el respeto internacional, por atacar grupos tan grandes de sus propios ciudadanos. También con valentía deja a los lectores sacar sus propias conclusiones, aunque es difícil que las conclusiones de cualquier persona razonable difieran de las de Gutmann.

En el tema del tráfico-robo de órganos, leemos que a algunos testigos se les efectuaron análisis en los campos de trabajos forzados y cárceles negras, obviamente con el fin de evaluar su compatibilidad con tejidos y órganos. Gutmann agrega pruebas importantes a las que David Matas, yo y otros, hemos recopilado sobre la extirpación de órganos a practicantes de Falun Gong, pues describe crímenes similares perpetrados en tibetanos, uigures y cristianos.

En el apéndice, explica cómo llegó a su “mejor calculo” de 65,000 órganos “extirpados” a practicantes de Falun Gong y de “dos a cuatro mil” a uigures, tibetanos y cristianos, en el periodo que va de 2000-2008. En China, los “donadores” no sobreviven porque extirpan todos los órganos vitales para traficarlos a precios altos, a ricos ciudadanos chinos, y a precios aún más altos a “turistas de órganos” extranjeros.

Ethan Gutmann, autor de La Masacre, libro publicado en agosto ded 2014 (Foto: Cortesía Ethan Gutmann)

Por los reportajes en los medios de comunicación, La Masacre tuvo un papel relevante en la reciente elección a la alcaldía de Taipéi. El ganador, el Dr. Ko Wen-Je, es uno de los héroes del libro, además de ex cirujano en jefe del Hospital de la Universidad Nacional de Taiwán. En una entrevista confidencial con el autor en 2008, el Dr. Ko dijo que cirujanos de una ciudad de China continental, le informaron que todos los órganos trasplantados eran de practicantes de Falun Gong. Luego, el valiente Dr. Ko permitió el uso de esta información en el libro, que se publicó antes de las elecciones (29 de noviembre), lo que al parecer lo impulsó a ganar la elección por abrumadora mayoría. Aunque ahora Ko esté proscrito en China.

En La Masacre se resalta la labor de tres cirujanos que siguen el juramento hipocrático de “no perjudicar”: Francis Navarro en Francia, Franz Immer en Suiza, y el Dr. Jacob Lavee en Israel. Al igual que todos, el autor tiene en buena consideración la permanente campaña internacional de la ONG Doctores contra la extracción forzada de órganos (DAFOH, por sus siglas en inglés) para terminar con el tráfico-robo de órganos en China, no le impresiona los esfuerzos de otras organizaciones de salud mundial ni los de las asociaciones médicas para terminar con este tráfico.

La Sociedad de Trasplantes (TTS, por sus siglas en inglés), es el organismo internacional creado para mantener la ética de los cirujanos de trasplantes en todo el mundo, ¿por qué es objeto de críticas?

En resumen, el ex Viceministro de Salud de China, el Dr. Huang Jiefu, admitió que los presos constituyen la fuente de todos los órganos para trasplante y que él personalmente realizó más de 500 trasplantes de hígado. Sin embargo no admitió lo obvio; que los presos de conciencia de Falun Gong (que son enviados a inhumanos campos de trabajos forzados por hasta 3 años con sólo la firma de la policía), son la principal y probablemente la única fuente de trasplantes en muchos hospitales chinos.

Huang anunció en marzo de 2012, que el Partido-Estado de Pekín terminaría con la extracción de órganos en 3 o 5 años. Luego afirmó que se terminaría en el año 2014, todo para recibir el apoyo de la TTS por dos años, pero no cumplió y hubo más víctimas entre los presos de conciencia. Entre los receptores de órganos se encuentran, sin duda, ciudadanos de países democráticos que no han prohibido el uso de órganos que provienen de traficantes.

Gutmann señala que Francis Delmonico, presidente de la TTS en Estados Unidos, señaló a DAFOH que no había suficientes pruebas para establecer que en hospitales chinos se estuvieran extirpando órganos a presos de conciencia. En la actualidad, el mundo tiene claro que el negocio del tráfico y robo de órganos continuará “como siempre” en China.

Se dirigen a todos las últimas elocuentes frases del libro:

“Ninguna organización occidental tiene autoridad moral para permitir al partido obstaculizar la investigación de un crimen de lesa humanidad a cambio de promesas de reformas médicas. Un mecanismo de supervivencia de nuestra especie, debe poner en contexto, evaluar, y en última instancia se debe aprender de la decadencia humana en grado de genocidio… Lo importante es que hay historia, y sólo las familias de las víctimas pueden absolver al partido de su responsabilidad.”

Es el final del claro y bien documentado relato de Gutmann sobre la masacre, robo y trasplante de órganos en China, razón por la que el mundo debe leer el libro hasta el final.

David Kilgour fue miembro del Parlamento de Canadá, por el partido conservador y liberal de la región de Edmonton. Se desempeñó también como Secretario de Estado para América Latina y África, y para Asia-Pacífico. Es autor junto con David Matas de Bloody Harvest: Asesinato de practicantes de Falun Gong por sus órganos. Por esta investigación, ambos, Kilgour y Matas fueron nominados para el Premio Nobel de la Paz 2010. Más información: http://www.david-kilgour.com

Liberación del abogado de derechos humanos chino Gao Zhisheng

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Matthew Robertson, Epoch Times

Después de pasar casi cinco años y medio de prisión, en cámaras de tortura en las montañas, en apartamentos de edificios anónimos, aislado de su familia y recientemente trasladado a una prisión remota, fue liberado Gao Zhisheng, uno de los defensores más importantes de derechos humanos en China.

Gao Zhisheng en una entrevista en su oficina en Pekín, 2 de noviembre de 2005. El conocido abogado de derechos humanos fue liberado de prisión después de cinco años y medio. (Foto: Verna Yu/ AFP/ Getty Images)

La noticia se propagó en Twitter, poco después de que su hermano, Gao Zhiyi, fue a recogerlo a la prisión de Shaya en la provincia de Xinjiang el 7 de agosto. Al parecer ambos hombres fueron escoltados por agentes de seguridad, para supervisar y restringir sus movimientos: un periodista de la Voz de América trató de hablar por teléfono con Zhisheng, pero sólo pudo intercambiar algunas palabras cuando oyó a su hermana decir: “Alguien viene” y se llevó el teléfono.

Su familia dijo que después de años de malos tratos en prisión, Gao Zhisheng tiene los dientes inferiores sueltos y los superiores tan mal que no puede masticar la comida. Para empezar, Gao Zhiyi acompañará a su hermano al dentista para componer sus dientes.

La esposa de Gao y sus dos hijos viven en California, no han visto a su marido y padre desde que tuvieron que huir a toda prisa de China en enero de 2009.

Una solución contra la extirpación forzada y tráfico de órganos en China

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David Kilgour*

Persecución contra Falun Gong

Falun Gong o Falun Dafa es una disciplina espiritual que tiene como objetivo mejorar el cuerpo y la moral del practicante. Contiene características de los sistemas tradicionales, como el Qigong chino, el budismo y el taoísmo, combinados con una serie de ejercicios suaves. Debido a que Falun Gong creció sorprendentemente rápido en toda China desde su transmisión a la gente en 1992, el Partido comunista lo vio como una amenaza, lo calificó de culto, e inició la persecución contra sus practicantes a mediados de 1999 y sigue hasta ahora.

Portada del libro Bloody Harvest, escrito por David Kilgour y David Matas, sobre el asesinato de practicantes de Falun Gong por sus órganos. (Foto: Cortesía David Kilgout)

Portada del libro Bloody Harvest, escrito por David Kilgour y David Matas, sobre el asesinato de practicantes de Falun Gong por sus órganos. (Foto: Cortesía David Kilgout)

Después de 1980, el partido post-Mao comenzó a retirar fondos del sistema de atención a la salud en China, exigiendo que compensara el déficit de cargos por servicios, principalmente a pacientes no asegurados. La venta de órganos de presos ejecutados se convirtió en una fuente de ingresos para cirujanos, militares y demás participantes. Después de 1999, los prisioneros de conciencia de Falun Gong se convirtieron en un enorme banco de órganos vivos para los pacientes chinos ricos y los “turistas de órganos” extranjeros, que a menudo prefieren que sus “donantes” sean de Falun Gong, normalmente personas sanas, en lugar de los órganos de los condenados a muerte.

David Matas y yo encontramos muchas pruebas de este comercio en contra de Falun Gong. De acuerdo a nuestra investigación, contenida en el  libro Bloody Harvest, los practicantes de Falun Gong han sido asesinados por miles desde el año 2001, así grandes cantidades de sus órganos han sido objeto de tráfico para pacientes chinos y extranjeros. En el periodo de 2000-2005, llegamos a una cifra de 41, 500 de estos trasplantes tomando como base la cifra del gobierno de 60, 000 trasplantes en ese periodo de seis años, y el mejor cálculo de presos ejecutados (18, 500) en esos mismos años.

El Sr. Matas y yo visitamos una docena de países para entrevistar a los practicantes de Falun gong enviados a campos de trabajos forzados en China, que lograron salir de los campos y del país. Nos hablaron de su trabajo en condiciones atroces durante un máximo de dieciséis horas al día, sin goce de sueldo y con muy poca comida, condiciones de hacinamiento para dormir y tortura. Fabricaban una gama de productos para exportación, como subcontratistas de empresas multinacionales. Es una gran irresponsabilidad por parte de las grandes corporaciones y una violación a las reglas de la OMC, es un pedido a gritos por una respuesta efectiva a todos los socios comerciales de China. Todos los gobiernos, deberían prohibir las exportaciones que provienen de trabajos forzados, promulgando una ley que obligue a los importadores de cada país, probar que sus productos no son fabricados por mano de obra esclava.

Permítanme mencionar algunas pruebas que nos llevó a nuestra conclusión:

  • Los investigadores llamaron a hospitales, centros de detención y otras instalaciones de toda China, afirmando ser familiares de pacientes en espera de un trasplante. Preguntaron a los hospitales si tenían órganos de practicantes de Falun Gong en venta. Grabamos, transcribimos y tradujimos las confesiones de todas las instalaciones que usan órganos de practicantes de Falun Gong.
  • Los practicantes de Falun Gong que fueron detenidos, luego liberados y que finalmente salieron de China, dijeron que durante su detención, las autoridades les hacían sistemáticamente análisis de sangre y examinaban sus órganos, no así a otros reclusos. Los análisis de sangre y exámenes de órganos no eran para conservar la buena salud de los presos, ya que los torturaban rutinariamente, sino porque son necesarios para realizar trasplantes de órganos y la construcción de un banco de “donadores” vivos.
  • Entrevistamos a la exesposa de un cirujano del Hospital Sujiatun de la ciudad de Shenyang, provincia de Liaoning, ella dijo que su ex marido había quitado 2000 corneas a prisioneros de Falun Gong entre 2001 y 2003, fecha en la que se negó a continuar. Otros cirujanos habían extraído otros órganos, los practicantes de Falun Gong murieron durante la operación y sus cuerpos fueron incinerados.

En 2012, en el libro Órganos del Estado, el investigador Ethan Gutmann calcula que 65, 000 practicantes de Falun Gong fueron asesinados por sus órganos entre 2000 a 2008, elegidos entre 1.2 millones de practicantes encerrados en los gulags de trabajos forzados en China. Son campos similares a los creados por Hitler y Stalin, Mao los adaptó para el partido-Estado en los años 50. La firma de un policía es suficiente para encerrar a una persona por máximo tres años, sin mediar acusación, ni apelación. En 2007, un informe del gobierno de EE.UU. calcula que al menos la mitad de los detenidos en los 340 campos son practicantes de Falun Gong.

Algunas respuestas internacionales

Parlamento Europeo

David Kilgour estuvo nominado al premio Nobel de la Paz 2010. Abogado canadiense de derechos humanos (Foto: Cortesía David Kilgour)

David Kilgour estuvo nominado al premio Nobel de la Paz 2010. Abogado canadiense de derechos humanos (Foto: Cortesía David Kilgour)

En septiembre de 2006, el Parlamento Europeo llevó a cabo una audiencia y aprobó una resolución que condena la detención y tortura a los practicantes de Falun Gong, expresando preocupación por los informes sobre la extracción de órganos. Durante audiencias recientes en septiembre y enero, Tunne Kelam de la Comisión de Asuntos Exteriores, señaló: “Si no tomamos medidas serias contra estas prácticas, nos convertiremos en cómplices moral y políticamente.”

Estados Unidos

Desde junio de 2011, el formulario electrónico de solicitud de visas de no inmigrante para Estados Unidos (DS-160), pregunta a los solicitantes si no estuvieron implicados en el abuso de trasplantes de órganos.

En julio de 2013, Ileana Ros-Lehtinen (Republicana por Florida) y el diputado Robert Andrews (Demócrata por Nueva Jersey) introdujeron la Resolución 281 de la Comisión de Asuntos Exteriores, que pide al régimen chino ponga fin de inmediato al tráfico de órganos de sus prisioneros.

Israel

Israel aprobó una ley que prohíbe la venta e intermediación de órganos. La ley también terminó con el financiamiento, por el sistema de seguridad de salud, de trasplantes en China para ciudadanos israelíes. En su contribución al libro Órganos del Estado, Jay Lavee, director de la Unidad de Trasplantes de Corazón en el Centro Médico Sheba, explicó el voto favorable a la ley como una reacción a los abusos de trasplantes en China.

Irlanda

En julio pasado, la Comisión Mixta de Asuntos Exteriores y Comercio llevó a cabo una sesión y aprobó por unanimidad una moción que pidió al gobierno irlandés apoyar las iniciativas de la ONU y el Consejo de Europa para oponerse a la práctica de extracción forzada de órganos en China.

Australia

En el Parlamento de Nueva Galés del Sur, se presentó en 2013 un proyecto de ley contra el tráfico de órganos. Se prohíbe a cualquier residente australiano comprar un órgano que provenga del tráfico de donde sea. En marzo de 2013, el Senado australiano aprobó por unanimidad una moción instando al gobierno a oponerse a la extracción de órganos en China. La moción también pide al gobierno que siga el ejemplo de los Estados Unidos y establezca un nuevo formulario de solicitud de visado.

ONGs

Varias organizaciones médicas emitieron declaraciones instando a detener el saqueo de órganos en China. En 2006, la Asociación Médica Mundial (AMM) pidió a China que deje de utilizar a los presos como donantes de órganos. Recientemente, la AMM añadió un párrafo a su política, afirmando que la donación de órganos de prisioneros, de los países que practican la pena de muerte, no se aceptaría más.

Médicos contra la extracción forzada de órganos (DAFOH, por sus siglas en inglés) son eficaces en muchos países.

Nuestras recomendaciones

El Sr. Matas y yo animamos a los legisladores de todos los parlamentos del mundo a considerar nuestras recomendaciones, lo que incluye instar al partido-Estado en China:

  • Detener la represión a Falun Gong;
  • Detener la extracción de órganos a todos los presos;
  • Retirar al ejército del comercio de trasplantes de órganos;
  • Establecer y regular un sistema legítimo de donación de órganos;
  • Abrir todos los centros de detención, incluidos los campos de trabajos forzados, a una investigación internacional, y, finalmente,
  • Liberar a Gao Zhisheng y a otros presos de conciencia.

Poner en práctica las siguientes medidas hasta el cese de extracción de órganos a los presos:

  • Las contribuciones presentadas a las revistas médicas con respecto a cualquier trasplante realizado en China sean rechazadas; y finalmente,
  • Las compañías farmacéuticas de todo el mundo nieguen a sus gobiernos nacionales exportar a China los medicamentos usados en cirugías de trasplante.

Todos los gobiernos responsables tienen el deber de adoptar medidas para combatir el abuso internacional de trasplantes de órganos: legislación fuera de jurisdicción, denuncia obligatoria de turismo de trasplantes, sistemas de seguros de salud que nieguen pagar un trasplante realizado en el extranjero, prohibir la entrada al territorio a personas implicadas en el tráfico de órganos. La solución legislativa más simple es  prohibir el uso de órganos humanos que fueran objeto de tráfico por sus ciudadanos.

* David Kilgour fue Secretario de Estado de Canadá para Asia-Pacífico en 2002 y 2003. Diputado en el Parlamento de Canadá de 1979 a 2006. 

Políticos canadienses piden liberar a una prisionera china

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Lu Chen, Epoch Times

Dos diputados canadienses pidieron pública y enérgicamente a las autoridades chinas, la liberación de una practicante de Falun Gong que está en huelga hambre desde hace más de un mes.

15 de abril de 2014, Huang Jinlin muestra una pancarta durante una conferencia de prensa en Calgary, Canadá, para exigir la liberación de su hija Chen Yinghua (Foto: Wu Weilin/ Epoch Times)

Joan Crokatt, diputado del Centro de Calgary, declaró: “La vida de Yinghua Chen está en peligro. El padre de Chen es ciudadano de Calgary y de Canadá, ayer le impidieron ver a su hija presa en el Centro de Detención no. 2 de Shijiazhuang. Está muy preocupado por ella, como yo.”

Otro diputado, James Lunney, en representación de Nanaimo Alberni, anunció: “Queremos que se tomen medidas de inmediato.”

Los políticos actuaron en parte debido a los gritos de la madre de setenta y cinco años de Chen, Huang Jinling, que el 15 de abril dio una conferencia de prensa llorando delante del consulado chino en Calgary.

En un momento, Huang dijo en voz alta: “¡Ayuden a mi hija! Se está muriendo”.

Chen Yinghua fue detenida el 12 de marzo en Shijiazhuang, capital de la provincia de Hebei, mientras acompañaba a su sobrina Bian Xiaohui a visitar al padre encarcelado por practicar Falun Gong, disciplina espiritual tradicional china perseguida por las autoridades comunistas desde 1999.

Después de que la policía les negara la visita, Bian empezó a protestar frente a la prisión, mostrando una pancarta en la que estaba escrito: “Quiero ver a mi padre”. Chen quiso apoyar a Bian en ese momento y le tomó fotografías. Según explicó Huang, la madre de Chen, durante una rueda de prensa, ambas fueron detenidas después de la protesta.

Según datos oficiales, durante la década de los 90, más de 70 millones de personas practicaban en China la disciplina espiritual Falun Gong, que enseña los principios de Verdad, Benevolencia, Tolerancia. La persecución, que se inició en 1999, condujo a la detención y el encarcelamiento en campos de trabajo o prisiones de cientos de miles de personas, a menudo torturadas. Las “cárceles negras” y los centros de reeducación, donde los agentes tratan de inducir a los practicantes de Falun Gong a renunciar a sus creencias, se encuentran por toda China.

Chen comenzó una huelga de hambre en cuanto fue arrestada. Lan, su abogado, la describe como “muy flaca” y “cerca de la muerte”. Al padre no se le permite a visitarla. El viernes, la madre de Chen explicó que la policía quería forzarla a comer, pero la condición de su cuerpo no lo permite.

Según su padre, Chen Zhiming, dijo en entrevista telefónica, que su hija fue acusada de hacer “actividades religiosas heréticas que perjudican la aplicación de la ley”. A menudo, la policía utiliza esta acusación contra los practicantes de Falun Gong, pero los abogados chinos la ven como carente de fundamento jurídico.

Chen añadió: “Primero la arrestan, luego escogen un cargo para castigarla.”

ONU acusa a Corea del Norte de crímenes de lesa humanidad

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Por primera vez, un informe de la ONU acusa al régimen de Corea del Norte de crímenes de lesa humanidad a gran escala, y exige que la comunidad internacional actúe para que los responsables rindan cuentas.

Kim Jong-Un (gerarddirect.com)

Tan pronto como se distribuyó el informe, China, aliado histórico de Corea del Norte, confortó a Pyongyang, rechazando cualquier remisión del Consejo de Seguridad a la Corte Penal Internacional (CPI).

China reaccionó incluso antes de la publicación oficial del informe. “Presentar el informe a la CPI no ayuda a resolver la cuestión de derechos humanos en un determinado país”, dijo el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Hua Chunying.

Corea del Norte ha cometido y sigue cometiendo muchos crímenes de lesa humanidad, señala el informe.

La Comisión, integrada por tres eminentes juristas internacionales, se formó en marzo de 2013, por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra.

Hace un llamado, en sus conclusiones, al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a que la CPI proceda.

El presidente de la Comisión de Investigación, el australiano Michael Kirby, dijo que después de la publicación de su informe, la comunidad internacional ya no puede alegar ignorancia como excusa para no actuar.

La Comisión considera que “cientos de miles de presos políticos murieron en los campos en los últimos 50 años”, “eliminados gradualmente por inanición deliberada, trabajos forzados, ejecuciones, tortura, violaciones.”

Los tres abogados establecieron que la cantidad de campos y prisioneros ha disminuido debido a la muerte y algunas liberaciones, pero estiman que “80,000 a 120,000 presos políticos están actualmente detenidos en cuatro grandes campos prisiones.”

Entre los crímenes de lesa humanidad, en especial la Comisión menciona “actos inhumanos que provocan intencionalmente hambre prolongada.”

Los tres abogados de la Comisión no pudieron ir a Corea del Norte, a pesar de su solicitud, pero se entrevistaron en muchos países con fugitivos y testigos para redactar el informe que consta de 372 páginas.

“Cientos” de funcionarios norcoreanos pueden ser responsables de estas violaciones y crímenes de lesa humanidad, según la Comisión de Investigación.

Michael Kirby señaló que el líder Kim Jong-Un también tiene “una gran responsabilidad.”

Propuso la creación de un órgano de supervisión de la ONU, con sede en la región para continuar registrando violaciones y preparar el enjuiciamiento de los responsables.

El informe encontró “más de 200,000 personas desaparecidas, incluso niños”, entre ellas sudcoreanos que partieron al norte, personas de origen coreano venidas del Japón así como japoneses y chinos.

Libro presenta la práctica macabra de la extirpación de órganos en China

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Joan Delaney, Epoch Times

De dónde provienen exactamente los órganos utilizados para abastecer la lucrativa industria del trasplante en China, es una pregunta espinosa abordada en Órganos de Estado: abuso de trasplantes en China.

El candidato al Premio Nobel de la Paz, David Matas, habla en la presentación en Australia de su último libro Órganos de Estado: abuso de trasplantes en China. (Sonya Bryskine/ The Epoch Times)

El candidato al Premio Nobel de la Paz, David Matas, habla en la presentación en Australia de su último libro Órganos de Estado: abuso de trasplantes en China. (Sonya Bryskine/ The Epoch Times)

Editado por David Matas, abogado de derechos humanos en Winnipeg y por el Dr. Torsten Trey, director ejecutivo de Médicos contra la extracción forzada de órganos. Órganos del Estado es una colección de ensayos sobre la práctica ilegal de la extracción forzada de órganos de prisioneros en China, incluyendo los prisioneros de conciencia de Falun Gong.

Desde su lanzamiento inicial en junio, el libro tuvo varias presentaciones para llamar la atención hacia el problema.

La explicación oficial sobre el origen de los órganos trasplantados en China, país que no tiene un programa nacional de donación de órganos, es que los órganos provienen de los condenados a muerte.

Sin embargo, Trey encuentra fallas en esta historia, señalando que poco después de la prohibición de Falun Gong o Falun Dafa por el régimen chino en 1999, y el encarcelamiento de decenas de miles de practicantes, que han “servido de banco viviente pero sin su consentimiento como donadores de órganos.”

“Una vez que la sangre y tejidos correspondan con el receptor del trasplante, asesinan al practicante de Falun Gong seleccionado y extraen sus órganos”, escribió Trey en su ensayo.

Aunque no existe una cifra oficial, Matas estima que para proporcionar 10,000 trasplantes, asesinan a 1,000 presos condenados a muerte cada año por sus órganos, 500 trasplantes provienen de donantes de familiares; 500 de uigures, tibetanos y cristianos; y 8,000 de practicantes de Falun Gong.

La historia de la extirpación forzada de órganos a practicantes de Falun Gong en China apareció por primera vez en marzo de 2006, cuando un médico militar chino, un empleado del hospital y un periodista revelaron que mataban a miles de practicantes por sus órganos en los campos de trabajos forzados y hospitales de todo el país.

Más tarde en ese año, Matas fue coautor de un informe de investigación que muestra la extracción generalizada de órganos a practicantes de Falun Gong. El informe encontró que entre el año 2000 y 2005, hubo 41,500 trasplantes cuya única explicación son los practicantes de Falun Gong.

Los ensayos en Órganos del Estado proporcionan hechos, estadísticas, testimonios y postulan que matar a prisioneros por sus órganos es una violación a la ética médica más elemental.

Los autores también comparten su punto de vista sobre la manera de combatir la práctica e influir en los cambios con la esperanza de detener la extracción forzada de órganos en China.

“Cualquier persona preocupada por la ética médica sentirá escalofríos pero también alentado por este libro, escalofríos por la gran cantidad de prisioneros de conciencia, asesinados por sus órganos y alentados por las personas importantes en la profesión médica que se levantan para luchar en contra de este abuso”, dijo Matas en un comunicado de prensa.

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