Explosiones Tianjin: Experto de la ONU critica la falta de transparencia de Pekín

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Un experto de la ONU, el Sr. Baskut Tuncak especialista en sustancias peligrosas, criticó este miércoles la falta de transparencia de las autoridades chinas en el procesamiento y almacenamiento de sustancias peligrosas, después de las explosiones de Tianjin, en un comunicado publicado por el Alto Comisionado para los Derechos Humanos.

El sitio de las explosiones en Tianjin, China. (Foto: REUTERS)


Unas 700 toneladas de cianuro de sodio, compuesto altamente tóxico, se mantuvieron en un almacén de productos químicos de Tianjin, donde hace una semana, sucedieron las explosiones mortales que dejaron al menos 114 muertos.

“La falta de información cuando se necesita es una realidad trágica, sobre todo si esta información hubieran podido reducir o incluso prevenir este desastre”, dijo el Sr. Tuncak, Relator Especial de la ONU para los Derechos Humanos relacionados con sustancias y residuos peligrosos.

“Además, las restricciones en cuanto al acceso al público a la información sobre salud y seguridad, y la libertad de prensa son muy preocupantes”, agregó.

El Sr. Tuncak pidió al gobierno chino ejercer plena transparencia en la investigación de estas explosiones.

Los trabajos de limpieza se hacen más complejos por las fuertes lluvias sobre los escombros de la planta industrial, mientras la ansiedad va en aumento en la región en cuanto a la extensión de la contaminación.

Las autoridades insistieron en que el aire y el agua de la ciudad, no se contaminaron.

Según el Sr. Tuncak, China debe considerar si su legislación sobre las sustancias peligrosas cumple con las normas internacionales. El experto también señaló que toda información sobre estas sustancias “debe estar disponible” al público.

La propietaria del almacén, la empresa Tianjin Rui Hai International Logistics, fue autorizada para manejar sustancias químicas peligrosas, pero hay dudas en cuanto su certificación, según la agencia Xinhua.

Testimonio: Mujeres violadas por presos en las cárceles chinas

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Huang Qing, Epoch Times

Una sobreviviente de la tortura y abusos sexuales salió de China para ir a Tailandia, donde hizo pública una de las peores torturas inventadas por el régimen chino. Pudo así revelar la existencia de una celda, donde juntan a practicantes mujeres de Falun Gong, creada específicamente al interior de un campo de trabajos para hombres. Las mujeres son entregadas a los hombres para que las violen. Este artículo se basa en el testimonio de una sobreviviente que aceptó publicar su experiencia en el sitio Minghui.org.

En octubre del 2000, seis meses antes de los hechos descritos por Yin Liping, metieron desnudas a 18 mujeres practicantes de Falun Gong en las celdas de hombres en el campo de trabajos forzados de Masanjia. Este grabado reproduce esa escena. (Minghui.org)

En octubre del 2000, seis meses antes de los hechos descritos por Yin Liping, metieron desnudas a 18 mujeres practicantes de Falun Gong en las celdas de hombres en el campo de trabajos forzados de Masanjia. Este grabado reproduce esa escena. (Minghui.org)

El 7 de enero del 2000, Yin Liping, de 32 años de edad en ese entonces, fue arrestada y condenada a un año y medio de prisión en el campo de trabajos forzados de Tieling.

Después de nueve meses, fue trasladada al campo de Liaoning y luego a Masanjia.

A lo largo de su encarcelamiento, sufrió varias torturas, privación de sueño y trabajo pesado a diario. Perdió cerca de 15 Kg, pasando de 75 a 60 Kg de peso, vomitaba sangre todos los días.

Se le prometió un trato más indulgente si abandonaba su práctica de Falun Gong, y aceptaba “transformarse”, según palabras de las autoridades. Ella lo rechazó.

El 19 de abril de 2001, Yin Liping había purgado 15 de los 18 meses de su sentencia, cuando la transfirieron a ella y otras tres compañeras de prisión, que se negaron a ser transformadas.

Uno de los guardias sonrió con ironía: “Las llevaremos a un mejor lugar para que puedan practicar Falun Gong.”

Yin Liping se volvió hacia uno de los guardias responsables de su celda, y tranquilamente le pidió que dejara de maltratar a los practicantes de Falun Gong.

Miró a una celadora, que tenía su edad y había estado a cargo de las celdas de los presos que habían torturado a Yin Liping. Sintió compasión por ella. La abrazó y le susurró al oído que iba a terminar pagando por el daño hecho a los demás y debía de dejar de hacerlo.

La celadora se puso a llorar y le respondió: “Dígales que está enferma. Usted está enferma”. Yin se dio cuenta después que la celadora sabía lo que iba a pasar.

Campo de trabajos para hombres

Un autobús recogió al grupo de mujeres, todas practicantes de Falun Gong, para dejarlas en el campo de trabajos para hombres de Zhangshi.

“Nos clasificaron en el patio”, describe Yin. Dos fornidos policías nos llamaron, luego uno de ellos nos leyó el reglamento. Nos dijo: “Si los practicantes de Falun Gong se niegan a ser transformados y mueren, su muerte se considerará como suicidio”. Nos dijeron que las órdenes venían de Jiang Zemin (el líder del partido comunista en ese tiempo). El guardia parecía tan cruel. No me acuerdo de las otras reglas.

Trasladaron al grupo a un edificio blanco donde tomaban la presión arterial a los internos. Se llevaron a una de ellas, sólo quedaron nueve. Había una oficina de guardia detrás de los barrotes de metal y una puerta que daba a un pasillo, donde se encontraban las celdas.

Llevaron a cada una de las nueve detenidas a su celda. La de Yin tenía una litera doble y un armario para guardar la ropa.

Ya había cuatro hombres en la celda. Cuando cruzó el pasillo para llegar a la ducha, ella vio una pieza grande donde estaban unos treinta hombres que yacían en suelo durmiendo. Asustada, Yin se preguntó que hacía ahí.

A las 22 horas, les pidió a los hombres que salieran de la celda para que ella pudiera dormir. “¿Dormir?”, le preguntó un hombre de mediana edad, riendo. “¿Quieres dormir? No permitimos que nadie duerma hasta que se haya ‘transformado’. Una mujer estuvo aquí 18 días y no pudo dormir. Al final, se volvió loca.”

“Gritos aterradores”

Luego Yin escuchó gritos en el pasillo y reconoció a Zhou Guirong, otra practicante de Falun Gong. “No dejaba de llamarme”, cuenta Yin. “Traté de salir de la celda y vi a Zhou que había escapado al pasillo. Retuve a Zhou y la abracé muy fuerte para no dejarla ir”.

“Los presos nos golpeaban a menudo. Mi ojo derecho estaba hinchado por los golpes y rasgaron mi ropa. A Zhou y a mí nos arrastraron por la fuerza a nuestras celdas. Cuatro o cinco hombres me golpearon hasta que me desorienté. Por último, me estiraron con fuerza en la cama. Uno de los hombres se sentó encima de mí para pegarme. Estaba mareada y luego perdí el conocimiento.”

“Cuando recobré el conocimiento, tenía tres hombres acostados a mi lado, sus manos recorrían todo mi cuerpo. Dos de ellos se pusieron entre mis piernas, uno filmaba y el otro miraba el vídeo. Hablaban con groserías. No sabía cuántos hombres estaban bajo mis piernas. Siguieron haciéndome cosquillas en los pies, les daba risa. Decían malas palabras sin parar y uno de ellos repetía constantemente: “No esperes la muerte. Incluso muerta, ¡tendrás que renunciar a Falun Gong!”

“No creía lo que estaba viendo”, cuenta Yin. “Vomitaba sangre, había sangre por todas partes.”

“Escuché gritos aterradores de Zhou en la otra celda. Me llamaba ‘Liping’. Parecía mi nombre. Tenía la impresión de estar soñando. Pero no, no era un sueño. Estaba segura que no era un sueño. Este grito terrible me trajo a este infierno en la tierra.”

“De repente escuché más gritos y no vi nada. Tuve que luchar para levantarme al acecho de esta voz familiar. Mi cabeza golpeó contra el armario de madera y de inmediato un líquido caliente comenzó a correr por mi cara.”

“Me esforcé, no tenía idea de la vida o la muerte. Nada me podía detener. Me lancé con todas mis fuerzas hacia la puerta de la celda, mientras los presos me golpeaban. Seguí gritando: “¡Zhou Guirong!” Ella vino corriendo a mi celda, me abrazó y corrimos hacia la puerta al final del pasillo.”

“Hicimos todo lo posible por abrir empujando la puerta metálica, y finalmente se abrió. Las dos estábamos gravemente heridas. Frente a estos policías no temíamos morir. Les preguntamos: ¿Es un campo de trabajos aquí? ¿Por qué China nos trata como delincuentes? Tienen una madre ¿no? ¿Tal vez una hermana, una hija, tías? ¿Estos actos representan a nuestro país?”

“Si estos hombres no salen de nuestras celdas, recordaré este día, el 19 de abril de 2001, y ustedes estaban de guardia esta noche. Si salimos vivas, vamos a procesarlos. Y si morimos aquí, nuestros espíritus nunca los dejaran en paz. Nuestra tolerancia tiene un límite.”

“La policía llamó a los presos para pedirles que nos dejara dormir solas esta noche. Nos llevaron a mi celda con cuatro reclusos que estaban allí para vigilarnos. Nos quedamos despiertas toda la noche, mirándonos con lágrimas en los ojos. Se podía oír los gritos y golpes en las otras celdas.”

“Estudio”

Al día siguiente, los presos que me habían torturado con una cámara un día antes regresaron a la celda, esta vez con una mujer. Trajeron muchos libros de Falun Gong. Ellos leían un párrafo y luego lo explicaban insultando a Falun Gong. Luego, leían otro párrafo y daban otra explicación.”

“Uno de los hombres que me había violado el día anterior me preguntó por qué no estudiaba con ellos. Luego me tiró en la cama y siguió golpeándome mientras me preguntaba por qué no estudiaba con ellos: “¿Tú no quieres ser una practicante de Falun Gong?”.

“Respondí que no había cometido ningún delito y que no era un lugar para estudiar. ¿Por qué me detenían, si era para estudiar?”

“Los presos escribieron todo lo que dije y me preguntaron si lo que habían anotado era correcto. Cuando llegó la hora de comer, no podía tragar nada. Mi cuerpo estaba muy débil.”

“Llegó la noche y pasó lo mismo que el día anterior. Comenzaron a torturarme y me violaron. Cambiaron a los guardias, no eran los mismos del día anterior.”
“Golpearon a Zhou Guirong que corrió hasta mi celda. Me levanté y vomitaba sangre. En ese momento, no había más ruido. Zhou comenzó a llorar y a gritar mi nombre. Luego, los guardias reportaron el incidente al jefe del equipo y autorizaron a Zhou a quedarse conmigo para cuidarme.

“Pero eso no les impidió perseguir a Zhou y seguir estudiando con ella, de forma desviada, las enseñanzas de Falun Gong. Zhou no había visto el libro de Falun Gong desde hacía mucho tiempo, iba a tomar uno cuando le dije: “No podemos estudiar aquí, es humillante”. Entonces ella dejó el libro. “Cuando volvamos a casa, vamos a estudiar ben las enseñanzas de Falun Gong”, le dije.

“Los demonios no nos dejaron en paz esa noche. Entonces un hombre dijo: Su cabeza y su cuerpo está caliente, no dejen que muera. Cada uno de los hombres vinieron a evaluar mi temperatura y todos se quedaron callados. No recuerdo cómo pasé la noche.”

“El tercer día, Zhou y yo recordamos de repente que Ren Dongmei, aún no estaba casada. Estaba encerrada en la celda más reducida. En ese momento, no pensamos en la muerte, nos precipitamos al pasillo gritando el nombre de Ren. Vi a los guardias y les dije que Ren era virgen. Les rogué que la perdonaran: Deben tener hijas también ¿no?”

“Durante años no fui capaz de escribir al detalle todo por lo que había pasado allí. Me derrumbé cuando lo intenté. No me atrevía ni quería pensar en ello. Cada vez que me venía a la mente, me embargaba un profundo horror y dolor.”

“Más tarde, me enteré que hubo 33 practicantes antes de nosotras que fueron enviadas allí para ser “transformados” de esta manera. Algunas están deprimidas. Durante años, no detuvieron esta brutal persecución contra los practicantes de Falun Gong.”

Del grupo de nueve compañeras que fueron violadas en muchas ocasiones en el campo de trabajos para hombres de Zhangshi, Yin se enteró que Zhou Guirong y Su Juzhen murieron por la tortura. Su, la primera, se hundió en la depresión antes de morir.

Epílogo

El Dr. Jingduan Yang es un psiquiatra de Filadelfia que ha tratado a sobrevivientes de la tortura de los campos de trabajos en China. Se entrevistó con muchos sobrevivientes del tristemente famoso campo de trabajos de Masanjia.

Hizo hincapié en la dificultad experimentada por Yin Liping para contar su historia, común entre las víctimas de esos graves abusos.

“Se llama trastorno de estrés post-traumático”, dice. “Entre otros síntomas, hay entumecimiento, evasión, no escuchar ni ver lo que pudiera hacerle recordar lo que hicieron con ella. Vive con miedo y ansiedad constantes. Son los síntomas comunes.”

“El impacto de este abuso es horrible”, dice Yang. “Difícilmente pueden imaginar la magnitud de lo que sufrió. Destruye cualquier autoestima, infunde miedo y terror en la persona, a nivel cognitivo, físico y emocional.

“Este temor siempre está dentro de la persona y puede reactivarse en cualquier momento, si cualquier cosa le recuerda el trauma. Definitivamente cambia la forma en que la persona va a reaccionar en sus relaciones. Aunque ella salió del lugar donde fue torturada y vive en un lugar seguro, va a experimentar pesadillas, flashbacks y temores.”

Traducido del original en chino por Leo Chen, Li Hsin-yi, escrita en inglés por Stephen Gregory.

Azerbaiyán prolonga prisión preventiva contra una famosa periodista

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El martes, un tribunal de Azerbaiyán prolongó por cerca de dos meses, la detención provisional de una famosa periodista independiente por denunciar la corrupción en la ex república soviética del Cáucaso, dijo su abogado.

La periodista Khadija Ismailova en su discurso el 29 de octubre 2012 en Beverly Hills después de recibir un premio por el valor con que ejerce su profesión (Foto: AFP/ Charley Gallay)

La detención de la periodista, Khadija Ismailova, que ganó varios premios por su trabajo, “se prolongó un mes y 19 días más”, dijo su abogado Ialchin Imanov.

“Mi cliente cree que la demanda está relacionado con su trabajo periodístico” de investigación, dijo.

Khadija Ismailova fue detenida a principios de diciembre, la pusieron por dos meses en prisión preventiva, los investigadores la acusaron de incitar a su ex colega al suicidio.

La periodista, que califica las acusaciones de “absurdas”, enfrenta hasta siete años de prisión si se le declara culpable en el juicio.

La detención de Khadija Ismailova fue denunciada enérgicamente por organizaciones internacionales y defensores de derechos humanos.

El arresto “es parte de una campaña para silenciar una voz libre y crítica” en este país dirigido desde 2003 por el presidente Ilham Aliev, dijo Dunja Mijatovic, representante de medios de comunicación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación de Europa (OSCE).

Las organizaciones de derechos humanos acusan regularmente al régimen del presidente Aliev de violaciones a la libertad de expresión, y de encarcelar a opositores en este país rico en petróleo, situado en las orillas del Mar Caspio.

Una historia de tráfico de órganos en China

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David Kilgour, Epoch Times

La Masacre: asesinatos en masa, extracción de órganos, y la solución secreta de China al problema de sus disidentes. Por Ethan Gutmann, Prometeus Books, 2014, 355 páginas.

David Kilgour (Izq.) con David Matas (C.), y Ethan Gutmann (Der.) autor de La Masacre: asesinatos en masa, extracción de órganos, y la solución secreta de China al problema de sus disidentes. (Foto: Simon Gross/ Epoch Times)

Al autor del libro le preocupa que, supuestamente son 900 palabras lo máximo que una persona ocupada leerá sobre un tema verídico que va más allá de su experiencia, su libro de 355 páginas no tenga los lectores que se merecen los héroes, víctimas y criminales que ahí se presentan.

En realidad, su trabajo es absorbente y conmovedor como toda novela; incluso hay 70 imágenes pensando en la era visual.

También es una meticulosa investigación sobre la represión, tortura y asesinatos perpetrados por el Partido Comunista Chino (PCCh) en los últimos años, con los testimonios de las personas directamente involucradas, en general sobrevivientes, pero también algunos desertores.

Gutmann tiene la habilidad de poner en contexto la persecución a Falun Gong, tibetanos, uigures, y comunidades cristianas. Se centra principalmente en Falun Gong, ya que es el grupo atacado con más saña y de forma continua desde 1999, año en el que el mismo PCCh calculó en 70-100 millones de practicantes. Aunque cabe mencionar que los demás grupos también siguen estrechamente vigilados.

Dedica gran parte del libro a la especulación del porqué el Partido-Estado de Pekín arriesga tanto, incluso el respeto internacional, por atacar grupos tan grandes de sus propios ciudadanos. También con valentía deja a los lectores sacar sus propias conclusiones, aunque es difícil que las conclusiones de cualquier persona razonable difieran de las de Gutmann.

En el tema del tráfico-robo de órganos, leemos que a algunos testigos se les efectuaron análisis en los campos de trabajos forzados y cárceles negras, obviamente con el fin de evaluar su compatibilidad con tejidos y órganos. Gutmann agrega pruebas importantes a las que David Matas, yo y otros, hemos recopilado sobre la extirpación de órganos a practicantes de Falun Gong, pues describe crímenes similares perpetrados en tibetanos, uigures y cristianos.

En el apéndice, explica cómo llegó a su “mejor calculo” de 65,000 órganos “extirpados” a practicantes de Falun Gong y de “dos a cuatro mil” a uigures, tibetanos y cristianos, en el periodo que va de 2000-2008. En China, los “donadores” no sobreviven porque extirpan todos los órganos vitales para traficarlos a precios altos, a ricos ciudadanos chinos, y a precios aún más altos a “turistas de órganos” extranjeros.

Ethan Gutmann, autor de La Masacre, libro publicado en agosto ded 2014 (Foto: Cortesía Ethan Gutmann)

Por los reportajes en los medios de comunicación, La Masacre tuvo un papel relevante en la reciente elección a la alcaldía de Taipéi. El ganador, el Dr. Ko Wen-Je, es uno de los héroes del libro, además de ex cirujano en jefe del Hospital de la Universidad Nacional de Taiwán. En una entrevista confidencial con el autor en 2008, el Dr. Ko dijo que cirujanos de una ciudad de China continental, le informaron que todos los órganos trasplantados eran de practicantes de Falun Gong. Luego, el valiente Dr. Ko permitió el uso de esta información en el libro, que se publicó antes de las elecciones (29 de noviembre), lo que al parecer lo impulsó a ganar la elección por abrumadora mayoría. Aunque ahora Ko esté proscrito en China.

En La Masacre se resalta la labor de tres cirujanos que siguen el juramento hipocrático de “no perjudicar”: Francis Navarro en Francia, Franz Immer en Suiza, y el Dr. Jacob Lavee en Israel. Al igual que todos, el autor tiene en buena consideración la permanente campaña internacional de la ONG Doctores contra la extracción forzada de órganos (DAFOH, por sus siglas en inglés) para terminar con el tráfico-robo de órganos en China, no le impresiona los esfuerzos de otras organizaciones de salud mundial ni los de las asociaciones médicas para terminar con este tráfico.

La Sociedad de Trasplantes (TTS, por sus siglas en inglés), es el organismo internacional creado para mantener la ética de los cirujanos de trasplantes en todo el mundo, ¿por qué es objeto de críticas?

En resumen, el ex Viceministro de Salud de China, el Dr. Huang Jiefu, admitió que los presos constituyen la fuente de todos los órganos para trasplante y que él personalmente realizó más de 500 trasplantes de hígado. Sin embargo no admitió lo obvio; que los presos de conciencia de Falun Gong (que son enviados a inhumanos campos de trabajos forzados por hasta 3 años con sólo la firma de la policía), son la principal y probablemente la única fuente de trasplantes en muchos hospitales chinos.

Huang anunció en marzo de 2012, que el Partido-Estado de Pekín terminaría con la extracción de órganos en 3 o 5 años. Luego afirmó que se terminaría en el año 2014, todo para recibir el apoyo de la TTS por dos años, pero no cumplió y hubo más víctimas entre los presos de conciencia. Entre los receptores de órganos se encuentran, sin duda, ciudadanos de países democráticos que no han prohibido el uso de órganos que provienen de traficantes.

Gutmann señala que Francis Delmonico, presidente de la TTS en Estados Unidos, señaló a DAFOH que no había suficientes pruebas para establecer que en hospitales chinos se estuvieran extirpando órganos a presos de conciencia. En la actualidad, el mundo tiene claro que el negocio del tráfico y robo de órganos continuará “como siempre” en China.

Se dirigen a todos las últimas elocuentes frases del libro:

“Ninguna organización occidental tiene autoridad moral para permitir al partido obstaculizar la investigación de un crimen de lesa humanidad a cambio de promesas de reformas médicas. Un mecanismo de supervivencia de nuestra especie, debe poner en contexto, evaluar, y en última instancia se debe aprender de la decadencia humana en grado de genocidio… Lo importante es que hay historia, y sólo las familias de las víctimas pueden absolver al partido de su responsabilidad.”

Es el final del claro y bien documentado relato de Gutmann sobre la masacre, robo y trasplante de órganos en China, razón por la que el mundo debe leer el libro hasta el final.

David Kilgour fue miembro del Parlamento de Canadá, por el partido conservador y liberal de la región de Edmonton. Se desempeñó también como Secretario de Estado para América Latina y África, y para Asia-Pacífico. Es autor junto con David Matas de Bloody Harvest: Asesinato de practicantes de Falun Gong por sus órganos. Por esta investigación, ambos, Kilgour y Matas fueron nominados para el Premio Nobel de la Paz 2010. Más información: http://www.david-kilgour.com

Liberación del abogado de derechos humanos chino Gao Zhisheng

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Matthew Robertson, Epoch Times

Después de pasar casi cinco años y medio de prisión, en cámaras de tortura en las montañas, en apartamentos de edificios anónimos, aislado de su familia y recientemente trasladado a una prisión remota, fue liberado Gao Zhisheng, uno de los defensores más importantes de derechos humanos en China.

Gao Zhisheng en una entrevista en su oficina en Pekín, 2 de noviembre de 2005. El conocido abogado de derechos humanos fue liberado de prisión después de cinco años y medio. (Foto: Verna Yu/ AFP/ Getty Images)

La noticia se propagó en Twitter, poco después de que su hermano, Gao Zhiyi, fue a recogerlo a la prisión de Shaya en la provincia de Xinjiang el 7 de agosto. Al parecer ambos hombres fueron escoltados por agentes de seguridad, para supervisar y restringir sus movimientos: un periodista de la Voz de América trató de hablar por teléfono con Zhisheng, pero sólo pudo intercambiar algunas palabras cuando oyó a su hermana decir: “Alguien viene” y se llevó el teléfono.

Su familia dijo que después de años de malos tratos en prisión, Gao Zhisheng tiene los dientes inferiores sueltos y los superiores tan mal que no puede masticar la comida. Para empezar, Gao Zhiyi acompañará a su hermano al dentista para componer sus dientes.

La esposa de Gao y sus dos hijos viven en California, no han visto a su marido y padre desde que tuvieron que huir a toda prisa de China en enero de 2009.

Una solución contra la extirpación forzada y tráfico de órganos en China

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David Kilgour*

Persecución contra Falun Gong

Falun Gong o Falun Dafa es una disciplina espiritual que tiene como objetivo mejorar el cuerpo y la moral del practicante. Contiene características de los sistemas tradicionales, como el Qigong chino, el budismo y el taoísmo, combinados con una serie de ejercicios suaves. Debido a que Falun Gong creció sorprendentemente rápido en toda China desde su transmisión a la gente en 1992, el Partido comunista lo vio como una amenaza, lo calificó de culto, e inició la persecución contra sus practicantes a mediados de 1999 y sigue hasta ahora.

Portada del libro Bloody Harvest, escrito por David Kilgour y David Matas, sobre el asesinato de practicantes de Falun Gong por sus órganos. (Foto: Cortesía David Kilgout)

Portada del libro Bloody Harvest, escrito por David Kilgour y David Matas, sobre el asesinato de practicantes de Falun Gong por sus órganos. (Foto: Cortesía David Kilgout)

Después de 1980, el partido post-Mao comenzó a retirar fondos del sistema de atención a la salud en China, exigiendo que compensara el déficit de cargos por servicios, principalmente a pacientes no asegurados. La venta de órganos de presos ejecutados se convirtió en una fuente de ingresos para cirujanos, militares y demás participantes. Después de 1999, los prisioneros de conciencia de Falun Gong se convirtieron en un enorme banco de órganos vivos para los pacientes chinos ricos y los “turistas de órganos” extranjeros, que a menudo prefieren que sus “donantes” sean de Falun Gong, normalmente personas sanas, en lugar de los órganos de los condenados a muerte.

David Matas y yo encontramos muchas pruebas de este comercio en contra de Falun Gong. De acuerdo a nuestra investigación, contenida en el  libro Bloody Harvest, los practicantes de Falun Gong han sido asesinados por miles desde el año 2001, así grandes cantidades de sus órganos han sido objeto de tráfico para pacientes chinos y extranjeros. En el periodo de 2000-2005, llegamos a una cifra de 41, 500 de estos trasplantes tomando como base la cifra del gobierno de 60, 000 trasplantes en ese periodo de seis años, y el mejor cálculo de presos ejecutados (18, 500) en esos mismos años.

El Sr. Matas y yo visitamos una docena de países para entrevistar a los practicantes de Falun gong enviados a campos de trabajos forzados en China, que lograron salir de los campos y del país. Nos hablaron de su trabajo en condiciones atroces durante un máximo de dieciséis horas al día, sin goce de sueldo y con muy poca comida, condiciones de hacinamiento para dormir y tortura. Fabricaban una gama de productos para exportación, como subcontratistas de empresas multinacionales. Es una gran irresponsabilidad por parte de las grandes corporaciones y una violación a las reglas de la OMC, es un pedido a gritos por una respuesta efectiva a todos los socios comerciales de China. Todos los gobiernos, deberían prohibir las exportaciones que provienen de trabajos forzados, promulgando una ley que obligue a los importadores de cada país, probar que sus productos no son fabricados por mano de obra esclava.

Permítanme mencionar algunas pruebas que nos llevó a nuestra conclusión:

  • Los investigadores llamaron a hospitales, centros de detención y otras instalaciones de toda China, afirmando ser familiares de pacientes en espera de un trasplante. Preguntaron a los hospitales si tenían órganos de practicantes de Falun Gong en venta. Grabamos, transcribimos y tradujimos las confesiones de todas las instalaciones que usan órganos de practicantes de Falun Gong.
  • Los practicantes de Falun Gong que fueron detenidos, luego liberados y que finalmente salieron de China, dijeron que durante su detención, las autoridades les hacían sistemáticamente análisis de sangre y examinaban sus órganos, no así a otros reclusos. Los análisis de sangre y exámenes de órganos no eran para conservar la buena salud de los presos, ya que los torturaban rutinariamente, sino porque son necesarios para realizar trasplantes de órganos y la construcción de un banco de “donadores” vivos.
  • Entrevistamos a la exesposa de un cirujano del Hospital Sujiatun de la ciudad de Shenyang, provincia de Liaoning, ella dijo que su ex marido había quitado 2000 corneas a prisioneros de Falun Gong entre 2001 y 2003, fecha en la que se negó a continuar. Otros cirujanos habían extraído otros órganos, los practicantes de Falun Gong murieron durante la operación y sus cuerpos fueron incinerados.

En 2012, en el libro Órganos del Estado, el investigador Ethan Gutmann calcula que 65, 000 practicantes de Falun Gong fueron asesinados por sus órganos entre 2000 a 2008, elegidos entre 1.2 millones de practicantes encerrados en los gulags de trabajos forzados en China. Son campos similares a los creados por Hitler y Stalin, Mao los adaptó para el partido-Estado en los años 50. La firma de un policía es suficiente para encerrar a una persona por máximo tres años, sin mediar acusación, ni apelación. En 2007, un informe del gobierno de EE.UU. calcula que al menos la mitad de los detenidos en los 340 campos son practicantes de Falun Gong.

Algunas respuestas internacionales

Parlamento Europeo

David Kilgour estuvo nominado al premio Nobel de la Paz 2010. Abogado canadiense de derechos humanos (Foto: Cortesía David Kilgour)

David Kilgour estuvo nominado al premio Nobel de la Paz 2010. Abogado canadiense de derechos humanos (Foto: Cortesía David Kilgour)

En septiembre de 2006, el Parlamento Europeo llevó a cabo una audiencia y aprobó una resolución que condena la detención y tortura a los practicantes de Falun Gong, expresando preocupación por los informes sobre la extracción de órganos. Durante audiencias recientes en septiembre y enero, Tunne Kelam de la Comisión de Asuntos Exteriores, señaló: “Si no tomamos medidas serias contra estas prácticas, nos convertiremos en cómplices moral y políticamente.”

Estados Unidos

Desde junio de 2011, el formulario electrónico de solicitud de visas de no inmigrante para Estados Unidos (DS-160), pregunta a los solicitantes si no estuvieron implicados en el abuso de trasplantes de órganos.

En julio de 2013, Ileana Ros-Lehtinen (Republicana por Florida) y el diputado Robert Andrews (Demócrata por Nueva Jersey) introdujeron la Resolución 281 de la Comisión de Asuntos Exteriores, que pide al régimen chino ponga fin de inmediato al tráfico de órganos de sus prisioneros.

Israel

Israel aprobó una ley que prohíbe la venta e intermediación de órganos. La ley también terminó con el financiamiento, por el sistema de seguridad de salud, de trasplantes en China para ciudadanos israelíes. En su contribución al libro Órganos del Estado, Jay Lavee, director de la Unidad de Trasplantes de Corazón en el Centro Médico Sheba, explicó el voto favorable a la ley como una reacción a los abusos de trasplantes en China.

Irlanda

En julio pasado, la Comisión Mixta de Asuntos Exteriores y Comercio llevó a cabo una sesión y aprobó por unanimidad una moción que pidió al gobierno irlandés apoyar las iniciativas de la ONU y el Consejo de Europa para oponerse a la práctica de extracción forzada de órganos en China.

Australia

En el Parlamento de Nueva Galés del Sur, se presentó en 2013 un proyecto de ley contra el tráfico de órganos. Se prohíbe a cualquier residente australiano comprar un órgano que provenga del tráfico de donde sea. En marzo de 2013, el Senado australiano aprobó por unanimidad una moción instando al gobierno a oponerse a la extracción de órganos en China. La moción también pide al gobierno que siga el ejemplo de los Estados Unidos y establezca un nuevo formulario de solicitud de visado.

ONGs

Varias organizaciones médicas emitieron declaraciones instando a detener el saqueo de órganos en China. En 2006, la Asociación Médica Mundial (AMM) pidió a China que deje de utilizar a los presos como donantes de órganos. Recientemente, la AMM añadió un párrafo a su política, afirmando que la donación de órganos de prisioneros, de los países que practican la pena de muerte, no se aceptaría más.

Médicos contra la extracción forzada de órganos (DAFOH, por sus siglas en inglés) son eficaces en muchos países.

Nuestras recomendaciones

El Sr. Matas y yo animamos a los legisladores de todos los parlamentos del mundo a considerar nuestras recomendaciones, lo que incluye instar al partido-Estado en China:

  • Detener la represión a Falun Gong;
  • Detener la extracción de órganos a todos los presos;
  • Retirar al ejército del comercio de trasplantes de órganos;
  • Establecer y regular un sistema legítimo de donación de órganos;
  • Abrir todos los centros de detención, incluidos los campos de trabajos forzados, a una investigación internacional, y, finalmente,
  • Liberar a Gao Zhisheng y a otros presos de conciencia.

Poner en práctica las siguientes medidas hasta el cese de extracción de órganos a los presos:

  • Las contribuciones presentadas a las revistas médicas con respecto a cualquier trasplante realizado en China sean rechazadas; y finalmente,
  • Las compañías farmacéuticas de todo el mundo nieguen a sus gobiernos nacionales exportar a China los medicamentos usados en cirugías de trasplante.

Todos los gobiernos responsables tienen el deber de adoptar medidas para combatir el abuso internacional de trasplantes de órganos: legislación fuera de jurisdicción, denuncia obligatoria de turismo de trasplantes, sistemas de seguros de salud que nieguen pagar un trasplante realizado en el extranjero, prohibir la entrada al territorio a personas implicadas en el tráfico de órganos. La solución legislativa más simple es  prohibir el uso de órganos humanos que fueran objeto de tráfico por sus ciudadanos.

* David Kilgour fue Secretario de Estado de Canadá para Asia-Pacífico en 2002 y 2003. Diputado en el Parlamento de Canadá de 1979 a 2006. 

Políticos canadienses piden liberar a una prisionera china

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Lu Chen, Epoch Times

Dos diputados canadienses pidieron pública y enérgicamente a las autoridades chinas, la liberación de una practicante de Falun Gong que está en huelga hambre desde hace más de un mes.

15 de abril de 2014, Huang Jinlin muestra una pancarta durante una conferencia de prensa en Calgary, Canadá, para exigir la liberación de su hija Chen Yinghua (Foto: Wu Weilin/ Epoch Times)

Joan Crokatt, diputado del Centro de Calgary, declaró: “La vida de Yinghua Chen está en peligro. El padre de Chen es ciudadano de Calgary y de Canadá, ayer le impidieron ver a su hija presa en el Centro de Detención no. 2 de Shijiazhuang. Está muy preocupado por ella, como yo.”

Otro diputado, James Lunney, en representación de Nanaimo Alberni, anunció: “Queremos que se tomen medidas de inmediato.”

Los políticos actuaron en parte debido a los gritos de la madre de setenta y cinco años de Chen, Huang Jinling, que el 15 de abril dio una conferencia de prensa llorando delante del consulado chino en Calgary.

En un momento, Huang dijo en voz alta: “¡Ayuden a mi hija! Se está muriendo”.

Chen Yinghua fue detenida el 12 de marzo en Shijiazhuang, capital de la provincia de Hebei, mientras acompañaba a su sobrina Bian Xiaohui a visitar al padre encarcelado por practicar Falun Gong, disciplina espiritual tradicional china perseguida por las autoridades comunistas desde 1999.

Después de que la policía les negara la visita, Bian empezó a protestar frente a la prisión, mostrando una pancarta en la que estaba escrito: “Quiero ver a mi padre”. Chen quiso apoyar a Bian en ese momento y le tomó fotografías. Según explicó Huang, la madre de Chen, durante una rueda de prensa, ambas fueron detenidas después de la protesta.

Según datos oficiales, durante la década de los 90, más de 70 millones de personas practicaban en China la disciplina espiritual Falun Gong, que enseña los principios de Verdad, Benevolencia, Tolerancia. La persecución, que se inició en 1999, condujo a la detención y el encarcelamiento en campos de trabajo o prisiones de cientos de miles de personas, a menudo torturadas. Las “cárceles negras” y los centros de reeducación, donde los agentes tratan de inducir a los practicantes de Falun Gong a renunciar a sus creencias, se encuentran por toda China.

Chen comenzó una huelga de hambre en cuanto fue arrestada. Lan, su abogado, la describe como “muy flaca” y “cerca de la muerte”. Al padre no se le permite a visitarla. El viernes, la madre de Chen explicó que la policía quería forzarla a comer, pero la condición de su cuerpo no lo permite.

Según su padre, Chen Zhiming, dijo en entrevista telefónica, que su hija fue acusada de hacer “actividades religiosas heréticas que perjudican la aplicación de la ley”. A menudo, la policía utiliza esta acusación contra los practicantes de Falun Gong, pero los abogados chinos la ven como carente de fundamento jurídico.

Chen añadió: “Primero la arrestan, luego escogen un cargo para castigarla.”

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