Refugiada norcoreana pide a Pekín no entregar a los fugitivos a Pyongyang

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Una refugiada norcoreana, que vive actualmente en Corea del Sur, pidió el sábado a las autoridades chinas no detener ni entregar a las autoridades de Pyongyang a los solicitantes de asilo que huyen de Corea del Norte.

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La desertora norcoreana Hyeonseo Lee, en la capital de Corea del Sur, Seúl en 2013, vio la primera ejecución a los 7 años. (Foto: Reuters)

Hyeonseo Lee, que huyó de Corea del Norte para refugiarse primero en China en 1997, al hablar en la feria del libro de Pekín, que los refugiados de Corea del Norte, a los que las autoridades chinas regresa a su país, puedan entrar en territorio chino “sin que sean aprehendidos por las autoridades.”

Organizaciones de derechos humanos acusan a Pekín, desde hace décadas, de regresar a los solicitantes de asilo norcoreanos a Corea del Norte, señalando que son sometidos a torturas y encarcelamiento al ser repatriados. China afirma que los deportados son migrantes económicos.

La Sra. Lee dijo que la policía la arrestó y la interrogó después de su llegada a China en la década de los 90. Luego la pusieron en libertad, pero tuvo que esconderse durante los once años que pasó en ese país, por el temor a ser repatriada.

La intervención de la Sra. Lee, que habló en inglés para promover su libro “The Girl With Seven Names”, en el que describe una existencia de constante temor de ser detenida por la policía, no tiene precedentes en China.

La Sra. Lee dijo que los servicios de inteligencia de Corea del Sur intentaron disuadirla de ir a China.

China ha endurecido su actitud hacia Pyongyang por su programa nuclear, apoyando las sanciones de la ONU después de la cuarta prueba nuclear de Corea del Norte, pero sigue defendiendo al régimen contra las críticas en el tema de derechos humanos.

Derechos humanos, China contra la ONU

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Frank Fang, Epoch Times

En una reciente audiencia en la ONU, el portavoz oficial de China en las Naciones Unidos hizo mucho ruido con el fin de desviar la atención de la comunidad internacional de las críticas contra China por las violaciones a los derechos humanos. Muchos usuarios chinos apoyaron a las Naciones Unidas en la página de la ONU, mientras que otros la criticaron. Entre estos últimos algunos parecen comentaristas pagados por el régimen.

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Zeid Ra’ad Al Hussein, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, llega a una conferencia de prensa en la sede de Naciones Unidas en Ginebra 1o. de febrero 2016. (foto: Fabrice Coffrini/ AFP/ Getty Images)

La controversia comenzó el 16 de febrero, cuando Zeid Ra’ad Al Hussein, Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, describió la forma en que las autoridades chinas detuvieron a abogados e intimidaron a disidentes y trabajadores de organizaciones no gubernamentales, “un patrón muy preocupante”. Al Hussein, en un comunicado dijo que “la sociedad civil, abogados, periodistas y personal de las ONG, tienen el derecho de hacer su trabajo, y el Estado debe apoyarlos y protegerlos.”

Desde julio de 2015, más de 300 abogados, asistentes legales, empleados de despachos de abogados y activistas fueron, de hecho, detenidos e interrogados por las fuerzas de seguridad chinas. Un caso llamativo se produjo en enero, cuando Wang Yu, uno de los abogados más importantes del país, fue formalmente acusado de “subversión contra el poder del estado”. Al Husein pidió la liberación incondicional de varios abogados, entre ellos Wang Yu.

En respuesta, el delegado de China en las Naciones Unidas, emitió un comunicado de prensa tratando las observaciones de Al Hussein de “irresponsables” y “parciales”, porque “todos los casos planteados en relación con actividades ilegales y criminales, no tienen nada que ver con la restricción de los derechos y libertades”. El delegado también pidió a Hussein considerar los derechos humanos en China de “modo global, objetivo y racional”. Pero la crítica de China a las Naciones Unidas no ha terminado.

Al día siguiente, durante la rueda de prensa oficial, Hong Lei, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, dijo que la crítica de Al Hussein era “infundada, injustificada y poco profesional”, agregando que “China es una nación gobernada por la ley y todos son iguales ante la ley”.

Sin embargo, estas observaciones, sobre lo que se ha visto como una gran movilización ilegal y extralegal del aparato de seguridad contra los abogados en China, fue fuertemente cuestionado por los usuarios de internet. En Sina Weibo (el equivalente chino de Twitter), un usuario llamó a Hong “una vergüenza”.

En cualquier caso, es difícil saber si esta persona es una minoría o no, ya que una gran cantidad de usuarios han atacado a las Naciones Unidas por “injerencia” en los asuntos chinos (aunque el lenguaje y sus argumentos reflejan la línea oficial del partido). No está claro cuántos de ellos pertenecen a la denominada “brigada de 50 centavos”, un grupo de comentaristas, pagados por el régimen, que utiliza regularmente para atacar las noticias críticas contra el gobierno y crear la apariencia de apoyo al partido comunista.

“¿Tenemos derechos humanos aquí?”, dice un usuario de Pekín. Incluso Aspirina, aspirina dice un usuario de Ningxia y se pregunta: “cuando tengamos derechos humanos, el partido ¿estará aun en el poder?”. El simple comentario “apoyar a las Naciones Unidas”, publicado en la página de la ONU de Sina Weibo, recibió muchos “me gusta” de los usuarios.

Grecia: Susan Sarandon con refugiados en la isla de Lesbos

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La actriz Susan Sarandon pidió a la comunidad internacional movilizarse a favor de los refugiados, se conmovió hasta las lágrimas durante su visita a la isla griega de Lesbos donde desembarcan miles de refugiados.

SUSAN SARANDON VISITA LA ISLA LESBOS PARA AYUDAR EN LA RECEPCION DE REFUGIADOS

Susan Sarandon reparte alimentos entre refugiados en Lesbos, 18 diciembre 2015. (Foto: EFE/ Panagiotis Balaskas)

“La comunidad internacional debe ver lo que pasa en esta parte del mundo, debe darse cuenta de la magnitud del problema (…) se debe dejar de considerar a estas personas como los “otros” y convertirlos en refugiados a los que debemos proteger y apoyar”, dijo la actriz a la agencia de noticias griega ANA.

La estrella, que llegó el jueves a Lesbos, fue al norte de la isla donde atracan muchos barcos llenos de refugiados, que vienen de las costas turcas a pocas millas.

La actriz, madre de tres hijos, conmovida hasta las lágrimas, dijo a la agencia de noticias griega, “comprender plenamente a las madres con niños que huyen de la guerra y la miseria, y que se ven obligadas a viajar para sobrevivir.”

Susan Sarandon, ganadora de un Oscar en 1995 por su papel en “Dead Man Walking”, se quedará en Lesbos hasta Navidad para ayudar a las ONGs y voluntarios que reciben a los refugiados a su llegada proporcionándoles alimentos y ropa.

Militante, la actriz se ha comprometido a favor de las personas sin hogar, apoyó el movimiento anti Wall Street en 2011, y se opuso a la guerra librada por los EE.UU. en Afganistán e Irak.

Explosiones Tianjin: Experto de la ONU critica la falta de transparencia de Pekín

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Un experto de la ONU, el Sr. Baskut Tuncak especialista en sustancias peligrosas, criticó este miércoles la falta de transparencia de las autoridades chinas en el procesamiento y almacenamiento de sustancias peligrosas, después de las explosiones de Tianjin, en un comunicado publicado por el Alto Comisionado para los Derechos Humanos.

El sitio de las explosiones en Tianjin, China. (Foto: REUTERS)


Unas 700 toneladas de cianuro de sodio, compuesto altamente tóxico, se mantuvieron en un almacén de productos químicos de Tianjin, donde hace una semana, sucedieron las explosiones mortales que dejaron al menos 114 muertos.

“La falta de información cuando se necesita es una realidad trágica, sobre todo si esta información hubieran podido reducir o incluso prevenir este desastre”, dijo el Sr. Tuncak, Relator Especial de la ONU para los Derechos Humanos relacionados con sustancias y residuos peligrosos.

“Además, las restricciones en cuanto al acceso al público a la información sobre salud y seguridad, y la libertad de prensa son muy preocupantes”, agregó.

El Sr. Tuncak pidió al gobierno chino ejercer plena transparencia en la investigación de estas explosiones.

Los trabajos de limpieza se hacen más complejos por las fuertes lluvias sobre los escombros de la planta industrial, mientras la ansiedad va en aumento en la región en cuanto a la extensión de la contaminación.

Las autoridades insistieron en que el aire y el agua de la ciudad, no se contaminaron.

Según el Sr. Tuncak, China debe considerar si su legislación sobre las sustancias peligrosas cumple con las normas internacionales. El experto también señaló que toda información sobre estas sustancias “debe estar disponible” al público.

La propietaria del almacén, la empresa Tianjin Rui Hai International Logistics, fue autorizada para manejar sustancias químicas peligrosas, pero hay dudas en cuanto su certificación, según la agencia Xinhua.

Testimonio: Mujeres violadas por presos en las cárceles chinas

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Huang Qing, Epoch Times

Una sobreviviente de la tortura y abusos sexuales salió de China para ir a Tailandia, donde hizo pública una de las peores torturas inventadas por el régimen chino. Pudo así revelar la existencia de una celda, donde juntan a practicantes mujeres de Falun Gong, creada específicamente al interior de un campo de trabajos para hombres. Las mujeres son entregadas a los hombres para que las violen. Este artículo se basa en el testimonio de una sobreviviente que aceptó publicar su experiencia en el sitio Minghui.org.

En octubre del 2000, seis meses antes de los hechos descritos por Yin Liping, metieron desnudas a 18 mujeres practicantes de Falun Gong en las celdas de hombres en el campo de trabajos forzados de Masanjia. Este grabado reproduce esa escena. (Minghui.org)

En octubre del 2000, seis meses antes de los hechos descritos por Yin Liping, metieron desnudas a 18 mujeres practicantes de Falun Gong en las celdas de hombres en el campo de trabajos forzados de Masanjia. Este grabado reproduce esa escena. (Minghui.org)

El 7 de enero del 2000, Yin Liping, de 32 años de edad en ese entonces, fue arrestada y condenada a un año y medio de prisión en el campo de trabajos forzados de Tieling.

Después de nueve meses, fue trasladada al campo de Liaoning y luego a Masanjia.

A lo largo de su encarcelamiento, sufrió varias torturas, privación de sueño y trabajo pesado a diario. Perdió cerca de 15 Kg, pasando de 75 a 60 Kg de peso, vomitaba sangre todos los días.

Se le prometió un trato más indulgente si abandonaba su práctica de Falun Gong, y aceptaba “transformarse”, según palabras de las autoridades. Ella lo rechazó.

El 19 de abril de 2001, Yin Liping había purgado 15 de los 18 meses de su sentencia, cuando la transfirieron a ella y otras tres compañeras de prisión, que se negaron a ser transformadas.

Uno de los guardias sonrió con ironía: “Las llevaremos a un mejor lugar para que puedan practicar Falun Gong.”

Yin Liping se volvió hacia uno de los guardias responsables de su celda, y tranquilamente le pidió que dejara de maltratar a los practicantes de Falun Gong.

Miró a una celadora, que tenía su edad y había estado a cargo de las celdas de los presos que habían torturado a Yin Liping. Sintió compasión por ella. La abrazó y le susurró al oído que iba a terminar pagando por el daño hecho a los demás y debía de dejar de hacerlo.

La celadora se puso a llorar y le respondió: “Dígales que está enferma. Usted está enferma”. Yin se dio cuenta después que la celadora sabía lo que iba a pasar.

Campo de trabajos para hombres

Un autobús recogió al grupo de mujeres, todas practicantes de Falun Gong, para dejarlas en el campo de trabajos para hombres de Zhangshi.

“Nos clasificaron en el patio”, describe Yin. Dos fornidos policías nos llamaron, luego uno de ellos nos leyó el reglamento. Nos dijo: “Si los practicantes de Falun Gong se niegan a ser transformados y mueren, su muerte se considerará como suicidio”. Nos dijeron que las órdenes venían de Jiang Zemin (el líder del partido comunista en ese tiempo). El guardia parecía tan cruel. No me acuerdo de las otras reglas.

Trasladaron al grupo a un edificio blanco donde tomaban la presión arterial a los internos. Se llevaron a una de ellas, sólo quedaron nueve. Había una oficina de guardia detrás de los barrotes de metal y una puerta que daba a un pasillo, donde se encontraban las celdas.

Llevaron a cada una de las nueve detenidas a su celda. La de Yin tenía una litera doble y un armario para guardar la ropa.

Ya había cuatro hombres en la celda. Cuando cruzó el pasillo para llegar a la ducha, ella vio una pieza grande donde estaban unos treinta hombres que yacían en suelo durmiendo. Asustada, Yin se preguntó que hacía ahí.

A las 22 horas, les pidió a los hombres que salieran de la celda para que ella pudiera dormir. “¿Dormir?”, le preguntó un hombre de mediana edad, riendo. “¿Quieres dormir? No permitimos que nadie duerma hasta que se haya ‘transformado’. Una mujer estuvo aquí 18 días y no pudo dormir. Al final, se volvió loca.”

“Gritos aterradores”

Luego Yin escuchó gritos en el pasillo y reconoció a Zhou Guirong, otra practicante de Falun Gong. “No dejaba de llamarme”, cuenta Yin. “Traté de salir de la celda y vi a Zhou que había escapado al pasillo. Retuve a Zhou y la abracé muy fuerte para no dejarla ir”.

“Los presos nos golpeaban a menudo. Mi ojo derecho estaba hinchado por los golpes y rasgaron mi ropa. A Zhou y a mí nos arrastraron por la fuerza a nuestras celdas. Cuatro o cinco hombres me golpearon hasta que me desorienté. Por último, me estiraron con fuerza en la cama. Uno de los hombres se sentó encima de mí para pegarme. Estaba mareada y luego perdí el conocimiento.”

“Cuando recobré el conocimiento, tenía tres hombres acostados a mi lado, sus manos recorrían todo mi cuerpo. Dos de ellos se pusieron entre mis piernas, uno filmaba y el otro miraba el vídeo. Hablaban con groserías. No sabía cuántos hombres estaban bajo mis piernas. Siguieron haciéndome cosquillas en los pies, les daba risa. Decían malas palabras sin parar y uno de ellos repetía constantemente: “No esperes la muerte. Incluso muerta, ¡tendrás que renunciar a Falun Gong!”

“No creía lo que estaba viendo”, cuenta Yin. “Vomitaba sangre, había sangre por todas partes.”

“Escuché gritos aterradores de Zhou en la otra celda. Me llamaba ‘Liping’. Parecía mi nombre. Tenía la impresión de estar soñando. Pero no, no era un sueño. Estaba segura que no era un sueño. Este grito terrible me trajo a este infierno en la tierra.”

“De repente escuché más gritos y no vi nada. Tuve que luchar para levantarme al acecho de esta voz familiar. Mi cabeza golpeó contra el armario de madera y de inmediato un líquido caliente comenzó a correr por mi cara.”

“Me esforcé, no tenía idea de la vida o la muerte. Nada me podía detener. Me lancé con todas mis fuerzas hacia la puerta de la celda, mientras los presos me golpeaban. Seguí gritando: “¡Zhou Guirong!” Ella vino corriendo a mi celda, me abrazó y corrimos hacia la puerta al final del pasillo.”

“Hicimos todo lo posible por abrir empujando la puerta metálica, y finalmente se abrió. Las dos estábamos gravemente heridas. Frente a estos policías no temíamos morir. Les preguntamos: ¿Es un campo de trabajos aquí? ¿Por qué China nos trata como delincuentes? Tienen una madre ¿no? ¿Tal vez una hermana, una hija, tías? ¿Estos actos representan a nuestro país?”

“Si estos hombres no salen de nuestras celdas, recordaré este día, el 19 de abril de 2001, y ustedes estaban de guardia esta noche. Si salimos vivas, vamos a procesarlos. Y si morimos aquí, nuestros espíritus nunca los dejaran en paz. Nuestra tolerancia tiene un límite.”

“La policía llamó a los presos para pedirles que nos dejara dormir solas esta noche. Nos llevaron a mi celda con cuatro reclusos que estaban allí para vigilarnos. Nos quedamos despiertas toda la noche, mirándonos con lágrimas en los ojos. Se podía oír los gritos y golpes en las otras celdas.”

“Estudio”

Al día siguiente, los presos que me habían torturado con una cámara un día antes regresaron a la celda, esta vez con una mujer. Trajeron muchos libros de Falun Gong. Ellos leían un párrafo y luego lo explicaban insultando a Falun Gong. Luego, leían otro párrafo y daban otra explicación.”

“Uno de los hombres que me había violado el día anterior me preguntó por qué no estudiaba con ellos. Luego me tiró en la cama y siguió golpeándome mientras me preguntaba por qué no estudiaba con ellos: “¿Tú no quieres ser una practicante de Falun Gong?”.

“Respondí que no había cometido ningún delito y que no era un lugar para estudiar. ¿Por qué me detenían, si era para estudiar?”

“Los presos escribieron todo lo que dije y me preguntaron si lo que habían anotado era correcto. Cuando llegó la hora de comer, no podía tragar nada. Mi cuerpo estaba muy débil.”

“Llegó la noche y pasó lo mismo que el día anterior. Comenzaron a torturarme y me violaron. Cambiaron a los guardias, no eran los mismos del día anterior.”
“Golpearon a Zhou Guirong que corrió hasta mi celda. Me levanté y vomitaba sangre. En ese momento, no había más ruido. Zhou comenzó a llorar y a gritar mi nombre. Luego, los guardias reportaron el incidente al jefe del equipo y autorizaron a Zhou a quedarse conmigo para cuidarme.

“Pero eso no les impidió perseguir a Zhou y seguir estudiando con ella, de forma desviada, las enseñanzas de Falun Gong. Zhou no había visto el libro de Falun Gong desde hacía mucho tiempo, iba a tomar uno cuando le dije: “No podemos estudiar aquí, es humillante”. Entonces ella dejó el libro. “Cuando volvamos a casa, vamos a estudiar ben las enseñanzas de Falun Gong”, le dije.

“Los demonios no nos dejaron en paz esa noche. Entonces un hombre dijo: Su cabeza y su cuerpo está caliente, no dejen que muera. Cada uno de los hombres vinieron a evaluar mi temperatura y todos se quedaron callados. No recuerdo cómo pasé la noche.”

“El tercer día, Zhou y yo recordamos de repente que Ren Dongmei, aún no estaba casada. Estaba encerrada en la celda más reducida. En ese momento, no pensamos en la muerte, nos precipitamos al pasillo gritando el nombre de Ren. Vi a los guardias y les dije que Ren era virgen. Les rogué que la perdonaran: Deben tener hijas también ¿no?”

“Durante años no fui capaz de escribir al detalle todo por lo que había pasado allí. Me derrumbé cuando lo intenté. No me atrevía ni quería pensar en ello. Cada vez que me venía a la mente, me embargaba un profundo horror y dolor.”

“Más tarde, me enteré que hubo 33 practicantes antes de nosotras que fueron enviadas allí para ser “transformados” de esta manera. Algunas están deprimidas. Durante años, no detuvieron esta brutal persecución contra los practicantes de Falun Gong.”

Del grupo de nueve compañeras que fueron violadas en muchas ocasiones en el campo de trabajos para hombres de Zhangshi, Yin se enteró que Zhou Guirong y Su Juzhen murieron por la tortura. Su, la primera, se hundió en la depresión antes de morir.

Epílogo

El Dr. Jingduan Yang es un psiquiatra de Filadelfia que ha tratado a sobrevivientes de la tortura de los campos de trabajos en China. Se entrevistó con muchos sobrevivientes del tristemente famoso campo de trabajos de Masanjia.

Hizo hincapié en la dificultad experimentada por Yin Liping para contar su historia, común entre las víctimas de esos graves abusos.

“Se llama trastorno de estrés post-traumático”, dice. “Entre otros síntomas, hay entumecimiento, evasión, no escuchar ni ver lo que pudiera hacerle recordar lo que hicieron con ella. Vive con miedo y ansiedad constantes. Son los síntomas comunes.”

“El impacto de este abuso es horrible”, dice Yang. “Difícilmente pueden imaginar la magnitud de lo que sufrió. Destruye cualquier autoestima, infunde miedo y terror en la persona, a nivel cognitivo, físico y emocional.

“Este temor siempre está dentro de la persona y puede reactivarse en cualquier momento, si cualquier cosa le recuerda el trauma. Definitivamente cambia la forma en que la persona va a reaccionar en sus relaciones. Aunque ella salió del lugar donde fue torturada y vive en un lugar seguro, va a experimentar pesadillas, flashbacks y temores.”

Traducido del original en chino por Leo Chen, Li Hsin-yi, escrita en inglés por Stephen Gregory.

Azerbaiyán prolonga prisión preventiva contra una famosa periodista

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El martes, un tribunal de Azerbaiyán prolongó por cerca de dos meses, la detención provisional de una famosa periodista independiente por denunciar la corrupción en la ex república soviética del Cáucaso, dijo su abogado.

La periodista Khadija Ismailova en su discurso el 29 de octubre 2012 en Beverly Hills después de recibir un premio por el valor con que ejerce su profesión (Foto: AFP/ Charley Gallay)

La detención de la periodista, Khadija Ismailova, que ganó varios premios por su trabajo, “se prolongó un mes y 19 días más”, dijo su abogado Ialchin Imanov.

“Mi cliente cree que la demanda está relacionado con su trabajo periodístico” de investigación, dijo.

Khadija Ismailova fue detenida a principios de diciembre, la pusieron por dos meses en prisión preventiva, los investigadores la acusaron de incitar a su ex colega al suicidio.

La periodista, que califica las acusaciones de “absurdas”, enfrenta hasta siete años de prisión si se le declara culpable en el juicio.

La detención de Khadija Ismailova fue denunciada enérgicamente por organizaciones internacionales y defensores de derechos humanos.

El arresto “es parte de una campaña para silenciar una voz libre y crítica” en este país dirigido desde 2003 por el presidente Ilham Aliev, dijo Dunja Mijatovic, representante de medios de comunicación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación de Europa (OSCE).

Las organizaciones de derechos humanos acusan regularmente al régimen del presidente Aliev de violaciones a la libertad de expresión, y de encarcelar a opositores en este país rico en petróleo, situado en las orillas del Mar Caspio.

Una historia de tráfico de órganos en China

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David Kilgour, Epoch Times

La Masacre: asesinatos en masa, extracción de órganos, y la solución secreta de China al problema de sus disidentes. Por Ethan Gutmann, Prometeus Books, 2014, 355 páginas.

David Kilgour (Izq.) con David Matas (C.), y Ethan Gutmann (Der.) autor de La Masacre: asesinatos en masa, extracción de órganos, y la solución secreta de China al problema de sus disidentes. (Foto: Simon Gross/ Epoch Times)

Al autor del libro le preocupa que, supuestamente son 900 palabras lo máximo que una persona ocupada leerá sobre un tema verídico que va más allá de su experiencia, su libro de 355 páginas no tenga los lectores que se merecen los héroes, víctimas y criminales que ahí se presentan.

En realidad, su trabajo es absorbente y conmovedor como toda novela; incluso hay 70 imágenes pensando en la era visual.

También es una meticulosa investigación sobre la represión, tortura y asesinatos perpetrados por el Partido Comunista Chino (PCCh) en los últimos años, con los testimonios de las personas directamente involucradas, en general sobrevivientes, pero también algunos desertores.

Gutmann tiene la habilidad de poner en contexto la persecución a Falun Gong, tibetanos, uigures, y comunidades cristianas. Se centra principalmente en Falun Gong, ya que es el grupo atacado con más saña y de forma continua desde 1999, año en el que el mismo PCCh calculó en 70-100 millones de practicantes. Aunque cabe mencionar que los demás grupos también siguen estrechamente vigilados.

Dedica gran parte del libro a la especulación del porqué el Partido-Estado de Pekín arriesga tanto, incluso el respeto internacional, por atacar grupos tan grandes de sus propios ciudadanos. También con valentía deja a los lectores sacar sus propias conclusiones, aunque es difícil que las conclusiones de cualquier persona razonable difieran de las de Gutmann.

En el tema del tráfico-robo de órganos, leemos que a algunos testigos se les efectuaron análisis en los campos de trabajos forzados y cárceles negras, obviamente con el fin de evaluar su compatibilidad con tejidos y órganos. Gutmann agrega pruebas importantes a las que David Matas, yo y otros, hemos recopilado sobre la extirpación de órganos a practicantes de Falun Gong, pues describe crímenes similares perpetrados en tibetanos, uigures y cristianos.

En el apéndice, explica cómo llegó a su “mejor calculo” de 65,000 órganos “extirpados” a practicantes de Falun Gong y de “dos a cuatro mil” a uigures, tibetanos y cristianos, en el periodo que va de 2000-2008. En China, los “donadores” no sobreviven porque extirpan todos los órganos vitales para traficarlos a precios altos, a ricos ciudadanos chinos, y a precios aún más altos a “turistas de órganos” extranjeros.

Ethan Gutmann, autor de La Masacre, libro publicado en agosto ded 2014 (Foto: Cortesía Ethan Gutmann)

Por los reportajes en los medios de comunicación, La Masacre tuvo un papel relevante en la reciente elección a la alcaldía de Taipéi. El ganador, el Dr. Ko Wen-Je, es uno de los héroes del libro, además de ex cirujano en jefe del Hospital de la Universidad Nacional de Taiwán. En una entrevista confidencial con el autor en 2008, el Dr. Ko dijo que cirujanos de una ciudad de China continental, le informaron que todos los órganos trasplantados eran de practicantes de Falun Gong. Luego, el valiente Dr. Ko permitió el uso de esta información en el libro, que se publicó antes de las elecciones (29 de noviembre), lo que al parecer lo impulsó a ganar la elección por abrumadora mayoría. Aunque ahora Ko esté proscrito en China.

En La Masacre se resalta la labor de tres cirujanos que siguen el juramento hipocrático de “no perjudicar”: Francis Navarro en Francia, Franz Immer en Suiza, y el Dr. Jacob Lavee en Israel. Al igual que todos, el autor tiene en buena consideración la permanente campaña internacional de la ONG Doctores contra la extracción forzada de órganos (DAFOH, por sus siglas en inglés) para terminar con el tráfico-robo de órganos en China, no le impresiona los esfuerzos de otras organizaciones de salud mundial ni los de las asociaciones médicas para terminar con este tráfico.

La Sociedad de Trasplantes (TTS, por sus siglas en inglés), es el organismo internacional creado para mantener la ética de los cirujanos de trasplantes en todo el mundo, ¿por qué es objeto de críticas?

En resumen, el ex Viceministro de Salud de China, el Dr. Huang Jiefu, admitió que los presos constituyen la fuente de todos los órganos para trasplante y que él personalmente realizó más de 500 trasplantes de hígado. Sin embargo no admitió lo obvio; que los presos de conciencia de Falun Gong (que son enviados a inhumanos campos de trabajos forzados por hasta 3 años con sólo la firma de la policía), son la principal y probablemente la única fuente de trasplantes en muchos hospitales chinos.

Huang anunció en marzo de 2012, que el Partido-Estado de Pekín terminaría con la extracción de órganos en 3 o 5 años. Luego afirmó que se terminaría en el año 2014, todo para recibir el apoyo de la TTS por dos años, pero no cumplió y hubo más víctimas entre los presos de conciencia. Entre los receptores de órganos se encuentran, sin duda, ciudadanos de países democráticos que no han prohibido el uso de órganos que provienen de traficantes.

Gutmann señala que Francis Delmonico, presidente de la TTS en Estados Unidos, señaló a DAFOH que no había suficientes pruebas para establecer que en hospitales chinos se estuvieran extirpando órganos a presos de conciencia. En la actualidad, el mundo tiene claro que el negocio del tráfico y robo de órganos continuará “como siempre” en China.

Se dirigen a todos las últimas elocuentes frases del libro:

“Ninguna organización occidental tiene autoridad moral para permitir al partido obstaculizar la investigación de un crimen de lesa humanidad a cambio de promesas de reformas médicas. Un mecanismo de supervivencia de nuestra especie, debe poner en contexto, evaluar, y en última instancia se debe aprender de la decadencia humana en grado de genocidio… Lo importante es que hay historia, y sólo las familias de las víctimas pueden absolver al partido de su responsabilidad.”

Es el final del claro y bien documentado relato de Gutmann sobre la masacre, robo y trasplante de órganos en China, razón por la que el mundo debe leer el libro hasta el final.

David Kilgour fue miembro del Parlamento de Canadá, por el partido conservador y liberal de la región de Edmonton. Se desempeñó también como Secretario de Estado para América Latina y África, y para Asia-Pacífico. Es autor junto con David Matas de Bloody Harvest: Asesinato de practicantes de Falun Gong por sus órganos. Por esta investigación, ambos, Kilgour y Matas fueron nominados para el Premio Nobel de la Paz 2010. Más información: http://www.david-kilgour.com

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