Archivos

Guerra industrial del régimen chino: luchar sin combatir

Por: Amar Manzoor

La Gran Época, EE.UU.

gettyimages-860754744-700x420

Trabajadores se formaron para entonar canciones comunistas “rojas” frente a una fábrica de fideos instantánea cerca de Nanjie, provincia de Henan, el 29 de septiembre de 2017. (Greg Baker / AFP / Getty Images)

Cuando un país decide participar en una guerra industrial, lo hace en dos etapas. Primero, debe desarrollar sus defensas militares y económicas, para poder defender sus intereses. Segundo, puede comenzar a atacar en un nivel estrictamente industrial.

La principal arma para el ataque industrial es el sector manufacturero, con el que invade otros territorios reemplazando los productos locales por los propios. El objetivo del invasor es enriquecerse, tomar posesión de los sectores productivos del adversario, para controlarlo y obligarlo a acatar sus condiciones.

Para que esta táctica sea efectiva, una nación debe vigilar, contrarrestar a sus competidores y enfrentar tiempos difíciles, recesión o depresión económica. Además, para desplazar su producción y conquistar mercados, primero debe mantener precios bajos, salvaguardando la eficiencia de sus transacciones. Quien tenga éxito en esta operación, puede desafiar a la competencia, deshacerse de sus adversarios y, después de obtener el control del mercado, dominar.

7tao-map-723x350

El sistema 7 Tao que explica los detalles de una guerra industrial. (Imagen de Amar Manzoor)

El régimen chino ha estado librando este tipo de guerra económica durante al menos las dos últimas décadas. Después de estudiar el modelo comercial estadounidense, creó las condiciones para inducir a las empresas de Estados Unidos y de otros países industrializados a subcontratar su producción a China, comenzando con la fabricación de pequeños artículos como tuercas, pernos, juguetes y zapatos. Los bajos costos de producción atrajeron la atención de estas empresas, interesadas en mayores ganancias y beneficios para sus accionistas.

Las industrias estadounidenses y europeas rápidamente comenzaron a confiar cada vez más la fabricación de sus productos a China. Hasta llegar a la subcontratación total. Al mismo tiempo, además de contribuir al aumento de ganancias de los accionistas, redujo los costos y el uso de recursos humanos locales.

En esta situación, los mercados de estos países se han visto cada vez más sujetos a las malas condiciones económicas impuestas por China, y para ser competitivos en precios, tuvieron que recurrir a las fábricas chinas más baratas, de acuerdo con su modelo más ‘ventajoso’.

En los EE.UU., la totalidad de los sectores económicos, una vez orgullo americano después de la Segunda Guerra Mundial, han desaparecido: sus puestos de trabajo vendidos para satisfacer las demandas de los accionistas, y por lo tanto la fuerza de trabajo ha sido objeto de despidos y liquidaciones.

Una vez que entendió el modelo de guerra industrial, Pekín lo desarrolló y difundió. Siguiendo el ejemplo estatal de robo de tecnología, las empresas chinas comenzaron a copiar más agresivamente los productos, innovaciones, estructuras de gestión, sistemas de capacitación, etc., de las empresas estadounidenses, con el fin de reproducir el modelo que  las había ayudado a conseguir el éxito.

Obviamente, el régimen chino ha aplicado el programa de robo, imitación y ataque industrial en todos los países del planeta, lo que garantizó la creación de un poder económico que funciona de acuerdo con sus propias reglas, fue capaz de obligar a sus competidores a seguir sus reglas.

En la búsqueda continua de ganancias, China también intenta introducir sus productos en los mercados extranjeros. Y así, mientras Occidente ha contribuido activamente a la producción de diversos artículos en China, ésta busca acceder a los consumidores occidentales, colocando sus productos en las principales tiendas de los diferentes países.

Por ejemplo, utilizar los grandes almacenes estadounidenses Wal-Mart para adquirir, verificar y comprar sus artículos a precios bajos, lo que obliga a la competencia a recurrir al mercado chino para ser competitiva. Por lo tanto, ha provocado una afluencia de minoristas estadounidenses a China en la búsqueda constante de menores y menores costos, para asegurar su rentabilidad y satisfacer los intereses de sus accionistas.

Es claro que el régimen chino utiliza, junto con los minoristas, la misma estrategia para comerciantes y empresarios.

Pero el concepto, ya arraigado en la mentalidad de vender más barato para obtener más ganancias, ha terminado por eliminar la mano de obra estadounidense. El régimen chino ha librado su guerra no sólo en ese país, sino también en India, Japón, Corea del Sur, Europa y otras regiones y países en los que aspira a establecer su dominio económico.

Las empresas y minoristas, además, aceptaron fácil y rápidamente el suministro de productos chinos baratos, hasta el punto de que la invasión de la industria china resultó ser devastadora para los productos locales por una simple razón: la competencia insostenible.

Por cada minorista que dijo “compre artículos locales, venda artículos locales”, hubo muchos otros que dijeron: “compre artículos chinos, venda artículos locales”. En tal situación de guerra industrial, es muy difícil ganar todas las batallas porque ya llegó a su propio territorio. En esta etapa, las compañías estadounidenses, europeas o de cualquier otro lugar, deben enfrentar no sólo a China, sino también al sistema que el gigante asiático ha introducido en Occidente a través de su propia estructura de oferta/demanda de bienes.

La batalla industrial llegó así al corazón del mundo occidental, que la aceptó, a menudo alentando, completando y financiando el desarrollo económico de China.

Lamentablemente, no se trata simplemente de fomentar el desarrollo económico. La economía alimenta al ejército, especialmente en el caso de la dictadura comunista china, que deja un espacio mínimo entre los sectores público y privado, y obliga a sus empresas a servir sólo a los intereses del régimen.

Cuanto más gana el Partido Comunista Chino en la guerra industrial, más aumenta su poder militar, fortalecido por tecnologías y materias primas adquiridas a través de sus tácticas de invasión económica. Estos recursos se obtienen de hecho con el robo sistemático y conocido de propiedad intelectual y tecnología occidentales. Una situación que solo aumenta el peligro de una guerra real.

Joshua Philipp colaboró en la elaboración de este artículo.

Amar Manzoor es el autor del libro The Art of Industrial Warfare y fundador del sistema 7Tao sobre la guerra industrial.

Artículo en inglés: The Chinese Regime Is Using Industrial Warfare to Fight Without Fighting

Traducido por: Lucía Aragón

Anuncios

La economía global fuera de control

Por: Horacio Pedroche

La Gran Época, México

jim-rickards

(Foto: Bloomberg)

El control de la economía siempre ha estado en manos de pocos, desde los clanes, las monarquías, los gobiernos y los corporativos. Sin embargo, hoy empieza a haber destellos de desobediencia económica por parte de la población, como es la creación de criptodivisas.

El comienzo y desenlace de la revolución industrial, que formó el proceso de transformación económica, social y tecnológica en la segunda mitad del siglo XVIII, en el Reino de Gran Bretaña, que se extendió después a gran parte de Europa occidental y América, provocó la caída de las monarquías europeas, La Dinastía Romanov (Imperio Ruso, hasta 1917), La Casa de Saboya (Italia, hasta 1946) y La Casa de Glücksburg (Grecia, hasta 1974).

Las monarquías no supieron evolucionar a la nueva era de la producción en serie, el consumismo y la guerra de divisas, fueron derrocadas por sistemas donde otros comenzaron a tener más poder económico que la monarquía misma. Por lo que, otras monarquías prefirieron dar un enroque estratégico para no perder sus privilegios, como La Casa de Borbón (España), La Casa de Sajonia-Coburgo-Gotha (Bélgica), La Casa de Orange-Nassau (Holanda) y La Casa de Windsor (Reino Unido).

Después de las monarquías surgió el liberalismo clásico, el libre mercado, una vez más, se crearon grupos de poder para manipular las masas y crearon gobiernos “democráticos” que representaban los intereses del pueblo. Debido a la necesidad del crecimiento demográfico y económico se crea el estudio de la economía. Sin embargo, la economía per se, nunca ha dado frutos de cómo fue definida. Universidades de todo el mundo están enseñando teorías económicas que nunca han funcionado como la economía lo define “Ciencia que estudia los recursos, la creación de riqueza y la producción, distribución y consumo de bienes y servicios, para satisfacer las necesidades humanas”.

Después de la segunda guerra mundial el liberalismo clásico estaba en total decadencia y el pueblo necesitaba creer en una teoría nueva que le diera esperanza para un mejor bienestar. Fue entonces cuando surgió la economía socialista. Al pueblo se le hizo creer que la igualdad de derechos y privilegios eran posibles. Una vez más, la codicia, la envidia y el apetito infinito de poder beneficiaron solo a algunos. Décadas después se demostró que la igualdad no existe ni en las colmenas.

El gobierno empezó a tener un papel más predominante en el control de la economía, hasta que en los años 70 un nuevo tipo de crisis surgió y los corporativos surgieron como entes controladores de la economía, creando así el neoliberalismo.

Hoy, cada individuo es visto como una terminal de punto de venta. Los grandes corporativos marcan las tendencias de qué usar, cómo vestir, qué comer y dónde hacerlo. Hay empresas solitarias que marcan tendencia y son exitosas. Éstas, son absorbidas, bursatilizadas y disueltas en el nuevo sistema económico, donde las empresas caen en manos de “conocedores e influyentes” negociadores para ponerlas en manos de depredadores codiciosos. Así, una empresa que puede lograr objetivos económicos para colaboradores y participantes, el sistema premia a los socios convirtiéndolos en el grupo selecto del uno por ciento que posee el 90 por ciento de la riqueza global.

Nuevamente, la economía recae en no más de 20 grupos financieros globales, que controlan los destinos de los recursos y futuros de naciones completas. Estos corporativos financieros controlan principalmente la energía, las comunicaciones, el transporte y el mundo financiero global. Sin embargo, siempre existen adversarios antisistema que ofrecen el inicio de una nueva revolución. Las criptodivisas pueden ser este nuevo sistema antisistema. Los corporativos globales han hecho mucho por desprestigiarlo. Han creado burbujas para que la gente invierta y pierda. Es la misma receta de siempre, sin embargo, las criptodivisas ya sobrevivieron a los primeros embates, esto indica que llegaron para quedarse.

Las crisis financieras tienen ciclos y estadísticamente muestran ser en periodos de 40 años. La del 2008 no fue tan profunda como debía ser, estudiosos de los ciclos financieros como Jim Rickards, aseguran que la verdadera crisis financiera está por venir muy pronto.

La verdad es que la economía no resolverá el bienestar de todos, en el momento que se logre un bienestar global la gente dejará de anhelar lo que otros tienen y la economía dejará de existir.

El año de las confabulaciones

Por: Horacio Pedroche

La Gran Época, México

aplicaciones-inseguras-propagan-usuarios-android

(Foto: Dominio Público)

Dada la cantidad de información que circula por la red mundial y a la pericia de individuos opositores al sistema, se han dado a conocer casos globales de felonías entre gobiernos y empresas a costa del erario púbico. La corrupción, no es un gen de los países en desarrollo. La codicia generada por la cultura del consumismo está en las entrañas de todos los habitantes de este planeta. Los verdaderos grupos de poder confabulan con los gobiernos implantando leyes, normas y políticas para mantener al hato controlado.

Durante el último siglo, se ha hablado de conspiraciones de un grupo selecto que guía los vestigios de la humanidad hacia un rumbo de opresión, esclavitud moral y económica. Hoy todas esas teorías conspiratorias en contra de la humanidad y su necesidad de que ésta esté controlada toman sentido.

Hace no más de doscientos años, la monarquía controlaba a sus súbditos por medio de los alimentos, impuestos y si esto no funcionada, había opresión militar. Dada la ambición, natural e insaciable de los gobernantes, apareció el sistema financiero y la expansión de la economía global. Así, este grupo de poder iba creando las necesidades de la humanidad. Ya no solo la vivienda, el vestido y la comida fueron básicos para la humanidad. Se crearon otro tipo de necesidades, como el transporte, la comunicación, el esparcimiento y el culto a la vanidad. Cada una de estas “necesidades” tiene que ser más rápida, mejor, lujosa y exclusiva. De lo contrario, se cae en un estado de inanición moral y espiritual.

Así, las corporaciones con el paso del tiempo fueron creando y dándole a la humanidad lo que deseaba y necesitaba. Las corporaciones tardaron muchos años en consolidarse y controlar los deseos y voluntades del comportamiento humano, hasta que la red y nuevos visionarios crearon un mundo nuevo para satisfacer las necesidades ya implantadas en el quehacer diario de la humanidad.

Corporativos grandes como Walmart, General Motors, Exxon, IBM, JP Morgan, General Electric entre las más importantes, les tomó décadas en formarse, en confabular los mercados y apoderarse de las libertades de los individuos. Hoy, en cuestión de años aparecen emprendedores como Jeff Bezos de Amazon, Jianhang Jin de Alibaba, Elon Musk Tesla Motors, Mark Zuckerberg de Facebook, Jan Koum Whatsapp, entre muchos otros, para cambiar y darles a las personas cierto grado de libertad en su elección de consumo. Esto les ha costado a las corporaciones miles de millones de dólares. Hay nuevos muchachos en el barrio y es algo que los corporativos ya no van a permitir.

Los casos de William H. Gates con Windows y Steve Jobs de Apple, se pudieron controlar muy bien, ya que fueron los primeros emprendedores que rompieron con los paradigmas implantados. Una vez que estas compañías se bursatilizaron fue fácil su control y manejo. Sin embargo, con la aparición de nuevas plataformas con nuevos servicios y con la inquietud del consumidor que en verdad no sabe lo que quiere, los corporativos no pueden controlar todo lo que aparece. Así, el caso de Kevin Systrom Instagram, que hasta el momento no se ha dejado corromper, ni ha permitido ser absorbido por algún gigante de servicios electrónicos.

Con estas perspectivas de evolución no quedó otra que implantar una ley para controlar la información en la red. El congreso estadounidense votó a favor la nueva ley de neutralidad de la red. Esta ley seccionará, limitará y excluirá a todos los emprendedores, creadores de nuevas plataformas. La nueva ley de neutralidad de la red será manejada por los caprichos de los que más capital tengan.

Todo lo que sucede en la red, en la red se queda. Las costumbres de consumo, de lectura y entretenimiento digital de los individuos están perfectamente detallados y almacenados en grandes servidores. Así, con la nueva ley, cuando un usuario desee algo, su búsqueda será guiada hacia donde el que tenga más capital lo lleve.

Hoy en día, el diabólico algoritmo de Google, solo te enseña lo que Larry Page quiere que se vea, el que más dinero aporte, será el que aparezca primero. Para encontrar información profunda y especifica Google ya no es confiable, es necesario hacer búsquedas en otro tipo de motores de búsqueda, como CabeSearch, AlternativeTo, Agora, GlobalLeaks, entre muchos otros para encontrar el conocimiento que otras personas desean compartir. Experiencias y conocimientos que puedan poner de rodillas la economía global.

Esta nueva ley acotará y seccionará las costumbres de cada individuo que utilice la red mundial. Que quede claro que esta ley no impide que alguien publique algo maravilloso, como la generación de energía limpia e inagotable o materiales baratos y resistentes o nuevas maneras de comercializar sin la necesidad de usar dinero fiduciario. Todo esto estará permitido, lo que no se podrá hacer y será difícil de lograr; será su difusión.

La humanidad sigue siendo esclava de su forma de vida, si todo sigue girando alrededor del bienestar económico, el control de conciencias seguirá estando en políticas y normas. El bienestar viene del desarrollo de conciencia, la economía y la información solo deben ser vehículos para que todos alcancen un desarrollo óptimo.

No se olviden de Cuba

Por: Daniel Lacalle

Director de Tressis Gestión

Cuba Poised For Change As Diplomatic Relations Reestablished With U.S.

Un viejo automóvil estadounidense estacionado en La Habana vieja, 14 de agosto de 2015. (Foto: Chip Somodevilla / Getty Images)

Es fácil olvidarse de Cuba. Sin embargo este país existe, viviendo en silencio, y no molesta a nadie. Esta isla caribeña sigue siendo el mejor ejemplo del porqué el comunismo no funciona y no puede funcionar.

Recientemente, un consorcio internacional tuvo que salvar a Cuba cancelando algunas de sus deudas, ejecutando un rescate financiero con una línea de crédito de 9 mil 600 millones de dólares. La cancelación de la deuda del régimen cubano por parte de algunos países, desafortunadamente no ayudó a promover la libertad ni la democracia en Cuba, sino que permitió que la dictadura se perpetuara.

La gran mentira del régimen comunista y sus partidarios, utilizada para justificar la miseria en la que se sumió al país en las últimas cinco décadas, es la existencia del embargo comercial estadounidense.

¿En realidad es un embargo? Cuba tiene más de 27 tratados bilaterales con 90 países. Las exportaciones del país, según el Banco Mundial, alcanzaron el 17.15 por ciento del PIB en 2015.

Además, Estados Unidos es uno de los principales socios comerciales de Cuba, con 180 millones de dólares negociados en 2015. España es el mayor inversionista en Cuba y el tercer socio comercial. Si hubiera un bloqueo real, no habría un gran intercambio.

Sin embargo, la retórica relacionada con este supuesto bloqueo se usa constantemente para encubrir y justificar la miseria presente en todo el país y la represión de la dictadura cubana. En realidad, el régimen de Castro, como cualquier gobierno socialista, es una máquina de derrochar subsidios.

Gran desperdicio

El régimen de Fidel Castro derrochó los subsidios de la Unión Soviética entre 1960 y 1990. Fue una subvención equivalente a cinco Planes Marshall (programa de ayuda estadounidense para la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial). De hecho, no logró acelerar el crecimiento económico ni aprovechar estas enormes transferencias para mejorar la productividad. Entre 1960 y 1990, Cuba recibió más de 65 mil millones de dólares de la Unión Soviética, sin contar los fondos recibidos de otros países socialistas.

Cuba también recibió subsidios de Venezuela, que a su vez recibe miles de millones de dólares de China, que cubrieron el 70 por ciento del consumo de petróleo, así como cientos de millones de dólares donados por diversas organizaciones internacionales.

A pesar de estos ríos de dinero, en el ranking de Nationmaster que compara el salario promedio de países de todo el mundo, Cuba ocupa el último lugar (176), con un salario promedio de 25.05 dólares por mes en 2014.

gettyimages-504668404-cuba-580x719

Un peatón cerca de una señal de tráfico en La Habana, 11 de enero 2016. Las calles en Cuba están en muy mal estado. (Foto: YAMIL LAGE / AFP / Getty Images)

Según El Diario de Cuba e Infobae, el 70 por ciento de la población cubana debe enfrentar escasez de artículos de primera necesidad. Estos datos invalidan la retórica propagandística según la cual no hay “desnutrición” en el país. De hecho, casi todos los cubanos sufren las consecuencias de la escasez económica.

Cualquiera que vaya a Cuba puede ver en persona que la proclamada “ausencia de malnutrición infantil” es una mentira. Esta fórmula muy presente en el discurso cubano solo busca defender a un régimen que todavía usa tarjetas de racionamiento, uno de los mayores síntomas de la miseria de la población.

UNICEF señala que la cantidad de niños con bajo peso se ha reducido solo un 4 por ciento, que sigue siendo un alto porcentaje en comparación con otros países en desarrollo.

Además, Cuba tiene “el servicio de salud gratuito más caro del mundo”, como alguien me explicó en La Habana. El mito de la calidad y el acceso universal a la atención médica se ha desmantelado varias veces. María Werlau, directora de la ONG Cuba Archive, explica: “La atención médica en Cuba es extremadamente insuficiente para el ciudadano común. Hay un estado de apartheid que favorece a la elite gobernante y a los extranjeros que pagan en dólares”.

Lo que resta es concluir que el único camino que le queda a Cuba para alcanzar a otros países en desarrollo es librarse del comunismo.

Daniel Lacalle es economista, director de la empresa española Tressis Gestión y autor del libro Escape from the Central Bank Trappublicado por Business Expert Press.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la opinión de La Gran Época.

Versión inglés

Traducción de Lucía Aragón

“Fanta” la bebida creada por los nazis y la colaboración de Coca Cola con la Alemania de Hitler

 

Hitler en una convención en 1932. AP

El comportamiento de algunas de las filiales de las grandes corporaciones estadounidenses que se encontraban operando en Europa con la llegada del nazismo suele ser criticado. Sin embargo, en el caso de Coca Cola la historia fue distinta: Fanta nació para “esa” Alemania, ¿o es todo una leyenda?

 Como casi todo en esta vida, las cosas no son blancas o negras. Es posible que si General Motors, IBM, o la misma Coca Cola, hubieran actuado diferente, habrían ocasionado otro número indefinido de muertes. Lo que sí se sabe con exactitud, es el papel que jugó esa filial de la marca todopoderosa en Alemania bajo la figura de una persona llamada Max Keith.

Mark Pendergrast cuenta en su libro, For God, Country, and Coca-Cola, que la cola fue inventada en 1886 por el doctor John Stith Pemberton, quien la vendió en una farmacia local de Atlanta por unos pocos centavos el vaso.

Pemberton era un veterano de la Guerra Civil Confederada que aún sufría las secuelas físicas de muchas de sus heridas. Mientras se recuperaba, se volvió adicto a la morfina. Coca Cola, hecha de la hoja de coca y la nuez de cola (de ahí el nombre), fue su intento de encontrar un analgésico alternativo.

De hecho, la hoja de coca se usa para hacer cocaína altamente adictiva, lo que puede ayudar a explicar la rápida expansión de la bebida. Así se entiende que en 1895, el CEO de la compañía se jactara de su presencia en prácticamente todos los estados de Estados Unidos. En 1920 la primera planta embotelladora europea de la compañía se abrió en Francia, y en 1929, Coca Cola ya estaba siendo embotellada y bebida en Alemania.

Robert Woodruff. Wikimedia Commons

Cuatro años después, en 1933, se hace cargo de la filial alemana el empresario alemán de 30 años, Max Keith, un tipo enorme al que siempre le acompañaba un gran abrigo. Keith, un líder nato que aterrorizaba a sus subordinados e imponía respeto, revolucionó las ventas, batiendo récords todos los años.

Uno de los primeros triunfos de comercialización de Keith fue el suministro de grandes cantidades del refresco de cola en los Juegos Olímpicos de Verano de 1936 (Berlín). En ese momento, Hitler estaba en lo más alto, y los atletas alemanes ganaron la mayor cantidad de medallas de oro.

Curiosamente, a los Juegos también acudió Robert Woodruff, el director de Coca Cola en Estados Unidos. Es más, Woodruff patrocinó el logotipo de Coca-Cola junto a la esvástica.

Göering debajo de Hitler. Wikimedia Commons

Posiblemente, ahora suena mucho más terrible que en su momento, donde no sólo Coca Cola ignoraba la creciente agresión y atrocidades de Hitler por los derechos humanos, lo hacía la práctica totalidad de las industrias estadounidenses, empezando por la mismísima Hollywood. Todas repetían más o menos lo mismo, se trataba de mantener los negocios alemanes.

Bajo este clima, la Alemania nazi se estaba preparando para conquistar Europa, y en el mes de septiembre de 1936, Hermann Göering, el segundo al mando de Hitler, anunció un régimen de autosuficiencia, limitando de forma severa las importaciones y desalentando a las compañías extranjeras. Woodruff buscó proteger su negocio europeo, al igual que muchos otros ejecutivos del país. Según explica Pendergrast en su libro:

Algunos, como Henry Ford, eran de hecho simpatizantes nazis, mientras que otros, como Walter Teagle de Standard Oil, evitaban tomar partido pero no veían nada malo en hacer negocios con los nazis. Al igual que su amigo y compañero de caza, Woodruff, quién practicó la conveniencia.

Fanta conmemorativa del 75 aniversario. Wikimedia Commons

Woodruff envió a un conocido suyo, un banquero alemán, para convencer a Göering de que le permitiera seguir exportando jarabe de sabor a Alemania. Keith, mientras tanto, comenzó a producir gran parte del jarabe que necesitaba en el país, incluso consideró el contrabando de los ingredientes restantes.

Sin embargo, al año siguiente se produjo un hecho que no esperaba Woodruff. Un fabricante de soda alemán rival que estaba de viaje por Estados Unidos descubrió tapas de botellas de Coca Cola con escrituras hebreas en ellas, indicando que eran kosher.

La compañía afirmó que Coca Cola estaba dirigida por Harold Hirsch, un judío de la empresa estadounidense. Como resultado de ello, las ventas alemanas de Coca Cola se desplomaron. Keith le dijo a Woodruff que debería despedir a Hirsch para recuperar la “imagen” en Alemania, pero este se negó.

Coca Cola apoyando los juegos de Berlín con la ocupación nazi. Vintage Everyday

Así fue como Keith decidió actuar por su cuenta con el fin de identificar la marca con el nazismo: desde envíos “patrióticos” a los soldados, hasta camiones de Coca Cola que acompañaban a los manifestantes de las Juventudes de Hitler. De esta forma, el hombre colocó a la marca en el centro de la Alemania nazi.

En marzo de 1938, Hitler anexionó Austria. Woodruff y Coca Cola Alemania discutieron sobre quién debería obtener las regalías de ventas de la Austria ocupada. Ganó Woodruff. En abril de 1939 Hitler cumplió 50 años, y Coca Cola Alemania, 10. En la celebración, Keith exhortó a la multitud a buscar otro tipo de saludo nazi, “para conmemorar nuestra más profunda admiración y gratitud por nuestro Führer que ha llevado a nuestra nación a una brillante esfera superior”.

Sin embargo, con la guerra declarada en Europa, Keith temía que su negocio vinculado al extranjero pudiera ser nacionalizado y que lo encarcelaran. Trabajando sus conexiones en el Tercer Reich, el hombre fue nombrado supervisor de todas las plantas de refrescos en Alemania y sus territorios ocupados. En muy poco tiempo controlaba el negocio en Italia, Francia, Holanda, Luxemburgo, Bélgica y Noruega. Ese año, Coca Cola vendió casi 4,5 millones de cajas en la Alemania nazi.

Coca Cola. AP

Lo cierto es que la invasión de Hitler tampoco alteró a la compañía, ni a Keith ni a la sede en Estados Unidos: Coca Cola seguía abasteciendo a su subsidiaria alemana con jarabe y suministros. En 1940, Keith, todavía preocupado de que las restricciones a la importación pudieran endurecerse, desarrolló un refresco que podría elaborar en su totalidad en suelo alemán.

Para ello utilizó subproductos industriales: virutas de fruta, fibras y pulpa de manzana, azúcar de remolacha y suero de leche, el líquido que queda después de que la leche se haya cuajado y estrujado durante la producción de queso. Keith les dijo a sus vendedores que dejaran volar su imaginación y fantasearan con una idea para el nombre. Y así fue como un vendedor respondió: “¡Fanta!”, una abreviatura de la palabra alemana “fantasía”.

Al mismo tiempo, se producía un hecho relevante: Estados Unidos entró en la guerra en diciembre de 1941. El ejército del país declaró a Keith un enemigo, y las comunicaciones con Woodruff se cortaron. Desde entonces, Keith se aseguró de que sus pocos suministros de Coca Cola solo fueran a parar a los hospitales para los soldados que eran miembros del Partido Nazi.

Imagen: Georgia State Library

Mientras tanto, Fanta, etiquetada como un producto de Coca Cola Alemania, mantuvo vivo el negocio y la marca. En 1941, Keith usó su influencia para evitar la prohibición del azúcar. Por tanto, Fanta sabía mejor que las bebidas rivales. Las amas de casa llegaron a endulzar sopas y guisos con la bebida. Fanta vendió 3 millones de cajas en 1943, y fue la artífice de salvar a Coca Cola Alemania.

Cuando la guerra terminó en 1945, los denominados como “observadores técnicos”, junto a los militares aliados, tomaron el control de la industria de Alemania. Keith les dio la bienvenida, pero se negaron a mantenerlo en su puesto (alguno lo llamó “un segundo Hitler”). Furioso pero astuto, Keith esperó su momento.

Woodruff ordenó una investigación para aclarar el historial de guerra de Keith (y sí, el mismo Woodruff que se sentó junto a Hitler en los juegos de Berlín). Descubrió que Keith había luchado contra la “intensa presión” para unirse al partido nazi, y que rechazó las solicitudes para ocupar puestos de alto rango.

Así fue como Woodruff reinstaló a Keith, llegando a nombrarlo el jefe de Coca Cola para toda Europa. En cuanto a Fanta, en abril de 1955 Coca Cola la reintrodujo con una nueva receta, esta vez como una bebida con sabor a naranja. Al parecer, revivieron el nombre por una cuestión de conveniencia, a fin de cuentas, ya tenían los derechos de autor.

 

Por cierto, en el año 2015 se celebró el 75 aniversario de Fanta con un polémico anuncio (lo tienen encima) que decía, “hace 75 años, los recursos para nuestra querida Coca Cola eran escasos… Estamos recuperando la sensación de los buenos viejos tiempos”. Las críticas no se hicieron esperar, y Coca Cola reaccionó negando cualquier asociación con Hitler o los nazis.

 Ya ven, la verdad, como siempre, es más complicada. Nunca es blanca o negra. [

Las inversiones de China en América Latina, a expensas de EE.UU.

La compra desenfrenada de infraestructura en Latinoamérica podría resultar un arma útil contra Estados Unidos

Por: Paul Huang

La Gran Época, EE.UU.

gettyimages-460783246-5-700x420

El empresario chino Wang Jin (Izq.) del Grupo HKND da la bienvenida a miembros del Frente Sandinista de Liberación Nacional para la inauguración de trabajos relativos a un canal interoceánico en Tola, 22 de diciembre de 2014 (Inti Ocon / AFP / Getty Images)

La creciente influencia económica de China en América Latina, debido a la compra desenfrenada de infraestructura, podría resultar útil como arma contra los Estados Unidos en caso de conflicto militar. Es lo que sostiene el doctor Evan Ellis, investigador de Estudios Latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos del War College de los EE. UU.

El profesor Ellis argumenta que Sudamérica está cada vez más en los pensamientos del Partido Comunista Chino, ya que el Dragón tiene la intención de crear una “base operativa” en el hemisferio occidental.

Durante una conferencia en el Hudson Institute, Ellis dijo que aunque China afirma estar interesada solo en el aspecto económico de estas operaciones, el enorme alcance de estas sugiere que hay motivos militares.

Tal como se observó en Medio Oriente y África, China comenzó a comprar infraestructura y otros activos estratégicos en Latinoamérica en años recientes a un ritmo desenfrenado, a menudo a través de empresas estatales chinas, financiadas con dinero del régimen.

En Brasil, por ejemplo, China compró 87 grandes proyectos por valor de 46,800 millones dólares, vinculados a todas las áreas importantes de los sectores público y privado, que incluyen: centrales hidroeléctricas, puertos, aeropuertos, empresas agrícolas, compañías de telecomunicaciones, hospitales y bancos.

Según Ellis, la expansión de China en América Latina debería servir de advertencia a quienes toman las decisiones de seguridad nacional en Estados Unidos. Los países latinoamericanos, alguna vez considerados como el patio trasero de Estados Unidos, están recogiendo dinero chino, regalando la propiedad y el control de su infraestructura y activos críticos.

Todo lo que China compró o intentó comprar en América Latina podría usarse contra los Estados Unidos “en caso de conflicto”; Ellis afirma: “Si yo estuviera al mando del Ejército Popular de Liberación de China, miraría un mapa (de América Latina, ndr) y comenzaría a hacer preguntas sobre qué podemos hacer”.

“Si no podemos lograr que la Organización de Estados Americanos (OEA) actúe en Venezuela dada la situación ridícula que ocurre ahí, ¿cómo esperamos que estas compañías y países que están profundamente involucrados con los chinos apoyen a los Estados Unidos?”, pregunta Ellis. Venezuela sigue siendo uno de los aliados más cercanos de China, a pesar de que la economía socialista del país ha fracasado en los últimos años, convirtiéndose en un caso de crisis humanitaria.

Ellis señala que China ha definido sus relaciones con muchos estados que desea cortejar, y en América Latina hay siete (Argentina, México, Brasil, Venezuela, Ecuador, Chile y Uruguay) ‘asociaciones estratégicas’. El término parece oscuro para la mayoría de los observadores occidentales, pero en realidad es muy significativo.

En 2016, mientras los Estados Unidos estaban distraídos con sus elecciones, China silenciosamente promovió a seis de esos siete países (excluyendo Brasil) a la categoría más prestigiosa de “asociaciones estratégicas integrales”, lo que significa que China ahora considera de importancia estratégica aún mayor sus relaciones con estos países.

Ellis dice que las compras estratégicas de China en Latinoamérica, podrían permitirle acceder a “puertos de importación y puntos de apoyo de los Estados Unidos, que están muy cerca de las instalaciones comerciales operadas por los chinos”. Los que toman las decisiones en los EE.UU., dice Ellis, deberían reflexionar en las posibles consecuencias de esto.

Por ejemplo, a cien kilómetros de la costa de los EE.UU., las empresas chinas tienen depósitos, instalaciones logísticas y aeropuertos por valor de 10 mil millones de dólares, e incluso un hotel en las Bahamas, valuado en 4,200 millones de dólares.

Según Ellis, la expansión de China en África reveló muchas pistas de cómo pretende explotar estas propiedades una vez que se haya establecido una presencia lo suficientemente grande. De hecho, con el pretexto de operaciones contra la piratería, se construyó una base naval en Yibuti en el Cuerno de África, que se inauguró formalmente en agosto de 2017.

De acuerdo con el ritmo al que China compra e instala estas bases comerciales (en América Latina), puede en el futuro fácilmente convertir una base civil normal en una instalación equipada militarmente.

Versión original en inglés: https://www.theepochtimes.com/chinas-investments-in-latin-america-could-turn-military-assets-against-us-says-expert_2337148.html

Traducido del inglés al español por: Lucía Aragón

 

China pide prestado en dólares

Anunció estarse preparando para recaudar 2 mil millones de dólares en el mercado de bonos, su primera emisión de deuda denominada en la divisa estadounidense desde 2004

Por RB y AFP

gettyimages-840633630

China pide prestado en dólares por primera vez en 13 años. (Foto: Justin Sullivan/ Getty Images)

China anunció que se preparaba para recaudar 2000 millones de dólares en el mercado de bonos, su primera emisión de deuda denominada en la divisa estadounidense desde 2004, poco después de que dos agencias de calificación bajarán su calificación soberana.

El gigante asiático tomará prestado en Hong Kong “pronto” 2000 mil millones de dólares, a través de bonos con vencimiento de cinco y diez años, dijo el Ministerio de Hacienda de China.

Es la primera vez desde octubre de 2004 que China pide préstamos en dólares, dijeron varios medios financieros chinos.

La operación parece ser esencialmente simbólica, ya que el régimen tiene en gran medida la capacidad de recaudar fondos en yuanes en su territorio, sin mencionar las enormes reservas de divisas, que superan los 3 billones de dólares y cuyo valor volvió a aumentar en septiembre por octavo mes consecutivo.

Por otra parte, esta emisión pondrá a prueba el ánimo de los inversores y, sobre todo, proporcionará un tipo de bonos de referencia que las empresas chinas pueden utilizar para recaudar sus propios fondos…en particular los grupos gubernamentales en dificultades que necesitan financiamiento.

El breve comunicado del ministerio no da detalles sobre el tipo de interés esperado, pero una tasa baja, como resultado de la fuerte demanda de los inversionistas, demostraría su confianza en la solidez del sistema financiero chino.

Es cierto que la agencia de calificación financiera Moody’s decidió en mayo reducir la calificación de la deuda soberana de China por primera vez en casi tres décadas, señalando los riesgos asociados con la explosión del crédito en la segunda economía mundial.

Su rival Standard & Poor’s siguió su ejemplo en septiembre por las mismas razones.

Dichos recortes suelen dar lugar a tipos de interés más altos en emisiones de bonos, ya que los inversores exigen rendimientos más elevados a cambio de mayores riesgos.

Sin embargo, los expertos entrevistados por la agencia Bloomberg cuentan con un fuerte apetito de mercados. CreditSights dijo el mes pasado que la baja calificación de S&P tendría “muy poco impacto”.

Además, la cantidad prestada (2 mil millones de dólares) parece modesta: China ya emitió al menos 2.4 billones de yuanes (365 mil millones de dólares) de deuda durante los primeros nueve meses del año, según datos recopilados por Bloomberg.

Pero una emisión de bonos soberanos de Hong Kong ayudaría a los grupos estatales chinos a financiarse en dólares a un costo más bajo al establecer una “tasa de referencia”, dice Anthony Leung, investigador del Wells Fargo Bank citado por Bloomberg.

Esto les ayudará a financiar sus doloras reorganizaciones o proyectos masivos de infraestructura, especialmente en el extranjero como parte de las “Nuevas Rutas de la Seda” iniciadas por Pekín.

Traducido del francés al español por: Lucía Aragón

Versión en francés: http://www.epochtimes.fr/la-chine-emprunte-en-dollars-86165.html