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Raoul Wallenberg

 “…En esencia la tragedia no es la opresión y la crueldad de la gente mala sino el silencio de la gente buena…al final recordaremos no las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos”.  Martin Luther King Jr.

Monumento a Raoul Wallenberg. Montreal Centro. Escultor Paul Lancz (Fotografía Sylvia Arce)

Monumento a Raoul Wallenberg. Montreal Centro. Escultor Paul Lancz (Fotografía Sylvia Arce)

Por Lucía Aragón

Hace algunos años estando en Canadá, concretamente en la ciudad de Montreal, me senté a descansar en una plaza del centro. Ahí se encuentra un monumento conmemorativo a Raoul Wallenberg y la plaza lleva el mismo nombre. En ese entonces desconocía quien era. Su historia está ligada a los miles de judíos húngaros a los que salvó durante la Segunda Guerra Mundial, pero contradictoriamente el misterio de su desaparición después de ser arrestado, pese a su inmunidad diplomática, por las Fuerzas Especiales Soviéticas, deja ver el abandono al que fue condenado por la comunidad internacional y empaña todos los honores que se le han otorgado por parte de varios países del mundo incluidas las dos nominaciones al Premio Nobel de la Paz.

Raoul Wallenberg nació en el seno de dos familias prominentes suecas. Estudió arquitectura en la Universidad de Michigan, era conocido por su buen humor y por su falta de esnobismo, prueba de ello es que viajó pidiendo aventón por Canadá, Estados Unidos y México. Después de graduarse regresó a Europa, comenzó a trabajar en un negocio de alimentos en Estocolmo y Europa Central. Este trabajo lo llevó por primera vez a Budapest, la ciudad que amó.

En 1944, Wallenberg fue asignado a la Embajada de Suecia en Budapest. Y ahí fue contratado por el Consejo Americano para Refugiados de Guerra, creado por el presidente Roosevelt, su tarea consistía en salvar a judíos húngaros de una muerte segura. Para ello, Wallenberg gestionó un tipo de pasaporte protector o “Schutz-pass” y además creó las “Casas de Suecia” donde llevaba a los judíos que obtenían el preciado documento. Además recorría las estaciones de ferrocarril cuando llegaban los vagones repletos de judíos hacia los campos de concentración e incluso llegó a obligar a oficiales alemanes y húngaros a abrir los vagones para que bajaran los que tenían dicho pasaporte.

El 17 de enero de 1945, Wallenberg fue capturado por soldados rusos en Hungría y nunca más se volvió a saber nada de él. Hasta la muerte de Stalin, el gobierno soviético reconoció oficialmente que Wallenberg había muerto en la cárcel de Lubyanka. Durante años Moscú aseguró que había fallecido de un ataque al corazón, pero Vladimir Kriuchkov, jefe de los servicios secretos soviéticos durante el gobierno de Mijaíl Gorbachov, declaró que había sido fusilado.

En el año 1991, se creó por ambos gobiernos una comisión sueco-rusa para investigar el caso de su desaparición, revisó una gran cantidad de documentos y testimonios sobre el destino de Wallenberg. En el año 2001 terminaron sus actividades,  prepararon y publicaron sus informes por separado el gobierno sueco y el gobierno ruso. No se encontró ninguna documentación que certificara la muerte del diplomático sueco en la URSS ya que toda la evidencia había sido destruida. Sin embargo, la evidencia circunstancial recolectada por el grupo confirma que Wallenberg fue asesinado en la URSS el 17 de julio de 1947, aunque los rusos reconocen que puede existir documentación adicional en sus archivos.

Plaza Raoul Wallenberg. Montreal, Canadá. (Fotografía Sylvia Arce)

Plaza Raoul Wallenberg. Montreal, Canadá. (Fotografía Sylvia Arce)

En diciembre del 2000, el Fiscal General de la Federación Rusa declaró a Raoul Wallenberg victima de la represión política soviética. Durante décadas hubo testimonios de presos de los gulags que decían haberlo visto, tener noticias de él o comunicado con él en varias prisiones rusas después de 1947.  

Sin embargo, las evidencias claras y contundentes aún quedan en el fondo de algún archivo de inteligencia húngaro y/o ruso. El abogado de derechos humanos canadiense e investigador sobre el caso Wallenberg, David Matas apunta al hecho de la incapacidad de los investigadores independientes de acceder a los archivos confidenciales rusos.

La indiferencia y la falta de voluntad para resolver el misterio sobre el caso Wallenberg le ha negado el honor que merece su coraje, tenacidad y humanismo.

Al monumento de la Plaza Raoul Wallenberg, en la ciudad de Montreal le da siempre el sol aunque está rodeada de edificios altos. Wallenberg, por el contrario, vivió sus últimos años metido en un gulag oscuro, con frío y hambre, quizás buscando el sol.

Hu Jia y el cine

Por Lucía Aragón
El cine, el séptimo arte, ha sido un importante medio de comunicación, desde el punto de vista estético e incluso como divulgador hujia101webde nuevos valores morales o la falta de ellos.

Ha habido películas memorables de largos cuadros secuencias, música hecha especialmente para cine, e incluso en los años 70, militante políticamente. El boom que desató el documental, usado como “cine verdad” para hacer notar los hechos de una manera objetiva.

Ahora en su séptima edición el Festival de cine de Derechos humanos, que se llevará a cabo en Ginebra, Suiza del 6 al 15 de marzo de este año, estará dedicado a Hu Jia, disidente chino premio Sajarov 2008 de la libertad de conciencia asignado por el Parlamento europeo y que se encuentra aún en prisión.

Los organizadores han dicho que aún si el gobierno chino no libera a Hu Jia “simplemente porque para el Parlamento europeo es un héroe de los derechos humanos”, el festival de Ginebra al menos “servirá como un pinchazo de recuerdo al estado de los derechos humanos en China”.

El Festival, se quiere sea una plataforma política para “presionar” al Consejo de derechos humanos de la ONU que se encuentra en Ginebra, tendrá este año por tema la tan subvalorada “dignidad humana” , pondrá al descubierto especialmente la situación en Georgia después de la guerra relámpago de verano con Moscú, en Argelia y por supuesto en la Franja de Gaza.

Haciendo una reseña de la situación de los derechos humanos en el mundo, podemos ver que es catastrófica. “Vivimos tiempos vergonzosos donde la violencia se ensaña con los más vulnerables”, dijo el co-director del Festival, Léo Kaneman, en una conferencia de prensa. “Queremos presionar al Consejo (de los derechos humanos de la ONU) para que se muestre intransigente.”

Una veintena de documentales serán exhibidos a un jurado compuesto por Louise Abour, ex Alto Comisionado de la ONU en Derechos humanos, del cineasta francés Mathieu Kassovits y de la periodista Florence Aubenas.
Por Georgia concursará la película de la realizadora Nino Kirtadze “Georgia el castigo”, de Argelia “Haqiqa la verdad” de Anne Amzallag. Sobre Gaza se presentarán “Gaza-Sderot, Crónicas de antes de la guerra” de Serge Gordey, Robby Elmaliah et Khalil al Muzayyen, así como Shadida (mujeres terroristas) de Natalie Assouline.

El Festival tocará el tema de los “sin papeles”, de la libertad de expresión y aún la vida de un niño soldado. El Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz presentará el mismo en premier mundial el film de Jacques Sarrasin: “El Mundo según Stiglitz.”

Cómo se ve, el Festival mostrará la preocupación mundial sobre el estado de los derechos humanos en varias partes del mundo, un merecido homenaje a Hu Jia, amigo de Gao Zhisheng.

Noche negra, capuchón negro, secuestrado por la mafia negra

Gao Zhisheng, era considerado uno de los mejores abogados de China. Escribió cartas abiertas a los dirigentes chinos en 2004 y 2005 denungaogociando la situación de los Derechos Humanos en su país.

Ha sufrido amenazas y ataques contra su familia, vigilancia intensa, tentativas de asesinato, arrestos, detenciones, lo inimaginable. Revela en las líneas que siguen los detalles de 50 días de torturas, después de su arresto en septiembre del 2007.

El 6 de febrero del 2009, fue arrestado de nuevo y no se tienen noticias de él.

El testimonio fue publicado por China Aid Association. Es inédito aunque fechado en el 2007. Lo que sigue es el texto íntegro.

 

 

Noche negra, capuchón negro, secuestrado por la mafia negra.
(Mi testimonio de más de 50 días de tortura en el 2007)
Por Gao Zhisheng
Difusión autorizada para la comunidad internacional el 9 de febrero del 2009.

Hoy estas palabras que escribí serán reveladas finalmente. Expondrán el verdadero rostro de China y mostrarán el inimaginable corazón y características del “partido en el poder” en China.

Seguramente estas palabras no serán agradables y es más pueden molestar los confusos sentimientos de los “buenos amigos” y los de los “buenos socios” en el mundo del Partido comunista chino (PCCh) de hoy, si estos “buenos amigos” y “buenos socios” tienen aún en su corazón alguna consideración por la conciencia humana y la moralidad.

Hoy, el repentinamente rico PCCh no solamente se ha hecho de más buenos “amigos” y “socios” internacionales, sino también ha gritado cada vez más y más fuerte, consignas perversas como “China es un país de estado de derecho”. Lo qué es desastroso para el progreso y desarrollo de los derechos humanos del pueblo chino.

El 21 de septiembre, alrededor de las 20 h, las autoridades me advirtieron verbalmente que debía asistir a una sesión de reeducación. Me di cuenta que pasaban cosas raras. La policía secreta que normalmente me seguía de cerca, guardaba mayor distancia. Ese día, caminaba por la calle, cuándo di vuelta en una esquina, seis o siete desconocidos se dirigieron hacia mí. De repente, recibí un golpe en la nuca y caí al suelo, alguien me jaló de los cabellos e inmediatamente me pusieron un capuchón negro en la cabeza.

Me subieron a un vehículo, a pesar de que no podía ver, me pareció que había dos asientos con un espacio en medio. Me pusieron en ese espacio, en el piso. Tenía mi mejilla derecha contra el suelo. De repente, una bota me aplastó la cara para inmovilizarme en el piso. Muchas manos empezaron a registrarme por todos lados. Me quitaron el cinturón y lo utilizaron para atar mis manos por detrás, en la espalda. Al menos cuatro personas pusieron sus pies sobre mí para inmovilizarme.

Más o menos 40 minutos después, me sacaron del vehículo. Mis pantalones estaban caídos a las rodillas, me llevaron a una pieza. Nadie me había hablado hasta ahí. En ese momento me quitaron el capuchón que cubría mi cabeza. Inmediatamente, los hombres empezaron a insultarme y a golpearme. “*#*, llegó el día de tu muerte. Hermanos démosle hoy una lección brutal. Hay que golpearlo hasta que se muera.”

Enseguida, cuatro hombres con macanas eléctricas comenzaron a golpearme la cabeza y todo el cuerpo. No se oía más que el ruido de los golpes y mi angustiada respiración. Me golpeaban con tanta violencia que mi cuerpo empezó a temblar sin control. “¡No pretendas hacer eso!”, gritó uno de ellos; que después supe se llamaba Wang. Después, un hombre muy alto y fuerte (1.9m) me agarró de los cabellos para levantarme del suelo. Wang comenzó a golpearme en la cara con todas sus fuerzas. “***, no eres digno de llevar ropa negra. ¿Eres jefe de la mafia?, quítate toda la ropa”.
Me quitaron toda la ropa, quedé completamente desnudo. Wang gritó de nuevo, alguien me golpeó por atrás de las piernas y me desplomé al suelo. El hombre alto continuó jalándome del cabello para forzarme a ver a Wang.

En ese momento, pude ver que había 5 personas en la pieza. Cuatro de ellos tenían macanas eléctricas y el otro tenía mi cinturón. “Escucha bien, Gao, hoy tus tíos no quieren otra cosa que tu vida sea peor que la muerte. Te digo la verdad, tu asunto, no es solamente entre el gobierno y tú.” ¡Mira al piso! No hay una sola gota de agua. Pero en un momento, tendrás agua por encima de tus tobillos. Dentro de un rato sabrás de donde viene el agua.”

Mientras que Wang decía esto, me electrocutaban la cara y el torso con las macanas eléctricas. Wang gritó entonces: “¡Vengan chicos, segunda lección!”, entonces me electrocutaron todo el cuerpo con las macanas. Y todo mi cuerpo, mi corazón, mis pulmones y mis músculos empezaron a saltar bajo la piel de manera incontrolable. Me retorcía de dolor en el piso, tratando de arrastrarme. Entonces, Wang me electrocutó mis partes genitales.

Mis súplicas de que pararan provocaron risas y más torturas inimaginables. Wang, enseguida utilizó la macana para electrocutar mis genitales tres veces más mientras gritaba ruidosamente. Después de algunas horas de esto, ya no tenía fuerzas para suplicar y mucho menos para escaparme. Pero mi mente estaba aún despejada.

Sentí que todo mi cuerpo tenía espasmos violentos cuando la macana me tocaba. Sentí claramente cómo el agua se esparcía sobre mis brazos y piernas mientras me sacudía. Fue entonces que me di cuenta que era mi propio sudor y comprendí lo que Wang quiso decir sobre el agua.

Parecía que los torturadores también estaban cansados. Antes de que cayera la noche, dos de ellos abandonaron la pieza. “Regresaremos más tarde para darte la siguiente lección”, dijo Wang. Los dos hombres que quedaban aún en la pieza pusieron una silla en el centro, me levantaron y me sentaron en la silla. Uno de ellos tenía 5 cigarros en la boca. Un hombre estaba parado detrás de mí y el otro con los cigarros adelante.

El que estaba atrás me cogió de los cabellos para mantener mi cabeza agachada. El otro utilizó los cigarros para llenar mi nariz y ojos de humo sin parar. Lo hicieron con suma paciencia. Después de un rato, ya no sentía nada, aparte de algunas lagrimas que caían sobre mis piernas. Esto continúo cerca de dos horas.

Enseguida, otros dos hombres llegaron a reemplazar a los dos anteriores. Ya no veía, porque mis ojos estaban hinchados y cerrados. Los dos nuevos comenzaron a hablar: “¿Gao, puedes aún escuchar con tus dos oídos? Te digo la verdad, estos dos son expertos en reprimir mafiosos. Son duros. Esta vez fueron escogidos especialmente y con cuidado por las más altas autoridades.” “¿Puedes escuchar quien soy? Mi apellido es Jiang. Te seguí en Xiajiang después de tu liberación el año pasado.”

¿Eres el de la ciudad de Penglai, en Shandong?, pregunté.
“Si, tu memoria aún es buena. Te dije que regresarías tarde o temprano. Cuándo vi cómo te comportabas en Xiajiang, sabía que regresarías. Menospreciabas aún a nuestra policía. ¿No deberíamos darte una lección mejor? Escribiste esa carta a los miembros del Congreso americano. Mírate, traidor. ¿Qué podría darte tu Señor americano? El congreso americano no vale nada. Aquí es China. Es el territorio del Partido comunista. Matarte es tan fácil cómo aplastar una hormiga. Si osas seguir escribiendo tus estúpidos artículos, el gobierno tiene que mostrar claramente su actitud. ¿Has visto su actitud esta noche?”, Jiang hablaba lentamente.

Pregunté: “¿Cómo pueden enfrentarse golpeando así a los chinos utilizando tácticas mafiosas contra los contribuyentes chinos?”
“Tú no eres más que un objeto para ser golpeado”, respondió Jiang. “Tú lo sabes en tu corazón mejor que nadie. Los contribuyentes no cuentan para nada en China. No hables en ese término contribuyente.”

Mientras decía esto, alguien entró en la pieza. Reconocí la voz de Wang. “No le hables con tu boca. Dile la verdad. Tus tíos te han preparado doce lecciones. Anoche, terminamos sólo tres. A tu tío en jefe no le gusta hablar, entonces, en un momento vas a ver que vas a comer tu propia mierda y beber tus orines y te vamos a picar [los órganos genitales] con palillos. No hables aún de tortura por el partido comunista, porque ¡ahora mismo te vamos a dar una lección completa! Tienes razón, torturamos a Falun Gong . Todo es cierto. Las doce lecciones que te vamos a dar fueron practicadas en Falun Gong. De verdad, no tengo miedo si continúas escribiendo. Podemos torturarte hasta que mueras y nadie encontrará tu cuerpo. Forastero despreciable (significa que no es de Pekín) ¿Qué piensas ahora que estás aquí?

En las horas de tortura que siguieron, me desmayé varias veces, por la falta de alimento, agua y sudoración abundante. Estuve acostado desnudo sobre el frío piso. Sentí varias veces cómo alguien vino a abrir mis ojos a proyectar una linterna de bolsillo, para ver si aún estaba vivo. Cuando me desperté sentí un fuerte olor a fétida orina. Mi cara, nariz y cabellos estaban impregnados. Obviamente, pero no supe cuándo, alguien había orinado sobre mi cara y mi cabeza.

Estas torturas continuaron hasta el mediodía del tercer día. No sé en dónde encontré la fuerza para resistir, pero por alguna razón, luché por escaparme de sus garras y comencé a golpear mi cabeza en la mesa. Gritaba los nombres de mis dos hijos (Tiangyu y GeGe) y traté de matarme. Pero no lo logré. Doy gracias a Dios todopoderoso. Fue él quien me salvó. Sentí que fue Dios quien me sacó de ese estado y me dio vida. Mis ojos estaban llenos de sangre después de haberme golpeado la cabeza así. Me caí al suelo.

Inmediatamente, tres personas se sentaron sobre mí cuerpo. Uno estaba sobre mi cabeza. Reían. Decían que había intentado matarme para asustarlos. Me dijeron que habían visto esto muchas veces. Enseguida, me siguieron torturando hasta la noche. No podía ver nada con mis ojos. Podía oír aún a los torturadores y otra vez regresaron después de cenar.

Uno de ellos vino a jalarme de los cabellos para enderezarme. “Gao, ¿tienes hambre? ¿Dinos la verdad?”
“Tengo mucha hambre”, respondí.
“¿Quieres comer?, ¡Di la verdad!
Dije: “Quiero comer”. En lugar de eso, me abofetearon sin descanso, una docena de veces o más y volví a caer al piso. Una bota aplastó mi pecho y alguien electrocutó la barbilla con una macana. Grité. Entonces, metieron la macana en mi boca.

“Vamos a ver qué tan diferente es tu boca de las otras. ¿No quieres comer? Dijiste que tenías hambre. ¿Eres digno? La macana estaba en mi boca pero no estaba prendida. No sabía que querían hacer.

“Gao, ¿sabes por qué no hemos destruido tu boca?”, dijo Wang. “Esta noche, tus tíos quieren que hables toda la noche. Queremos que hables de que eres mujeriego. No puedes decir que no lo eres. No puedes decir tampoco que son pocas mujeres. No olvides ningún detalle. No puedes olvidar ningún detalle. Tus tíos quieren eso. No hemos comido y dormido lo suficiente, es tu turno de hablar.

“¿Por qué no habla? Vamos, ¡golpéenlo hermanos!”, gritó Wang. Tres macanas empezaron a electrocutarme. Me arrastré de un lado a otro para huir y estaba aún desnudo. Después de algo más de diez minutos, temblaba aún como una hoja.

Les supliqué. “No tuve un amorío. No es eso lo que no les quiero decir”, escuché mi propia voz que temblaba.
“¿Te estás volviendo loco? Dijo Wang. Déjanos usar la macana para aclararte las cosas y ver si comienzas a hablar” Luego, dos personas me estiraron los brazos y los inmovilizaron en el piso. Utilizaron palillos para perforar mis genitales. El lenguaje no puede describir la impotencia, el dolor y la desesperación que me invadió. En tal situación, el lenguaje y la emoción no tienen el poder para explicarlo. Finalmente, inventé historias, les conté de aventuras que tuve con cuatro mujeres. Pero las torturas no cesaron y tuve que describir mis relaciones sexuales con cada una de esas mujeres. Así continuó hasta el amanecer.

Hasta ese momento, había sido llevado hasta el lugar dónde debía firmar la transcripción de la confesión de mis aventuras. “Si revelamos esto, te convertirás en mierda de perro apestosa en medio año”, vociferó Wang. (Después de ser liberado, supe que al día siguiente de mi tortura, el interrogador llamado Sun Huo informó a mi esposa de la “verdad” que habían conocido sobre mis aventuras. Mi esposa les dijo que no eran su asunto. Ella dijo: “Yo tengo siempre confianza en Gao”.

Después de ser torturado durante días, perdí a menudo el conocimiento y fui incapaz de determinar cuánto tiempo había pasado. Otro grupo se preparaba aún para torturarme. Otro hombre llegó y los regañó. Pude escuchar que era un director adjunto del Buró de seguridad pública de Pekín. Lo había visto en varias ocasiones anteriormente. Yo tenía una buena opinión de él. Aunque no podía verlo, porque mis ojos estaban aún hinchados. Todo mi cuerpo estaba golpeado e irreconocible. Parecía enojado debido a mi condición. Encontró un médico para que me atendiera. Dijo que estaba horrorizado y sorprendido. Dijo: “¡Esta tortura no representa al Partido comunista!”
Le pregunté: ¿Quién ordenó esto?

No respondió. Pedí ser enviado de vuelta a casa o aún a la cárcel. No respondió. Hizo venir a mis torturadores a la pieza y los reprendió. Les ordenó comprarme ropa, darme una manta y comida. Me dijo que trataría de su parte ya sea mandarme a prisión o a casa.

Tan pronto el director adjunto se retiró, Wang comenzó a insultarme. “Gao, ¿aún sueñas con irte a prisión? No, sería demasiado fácil. No tendrás ninguna oportunidad en tanto el PCCh continúe en el poder. Ni lo pienses.”
La misma noche, fui transportado a otro lugar pero no supe dónde, porque tenía el capuchón negro una vez más. Fui torturado continuamente durante otros diez días.

Pero un día, me pusieron el capuchón negro de nuevo, me subieron a un vehículo. Mi cabeza estaba entre mis piernas a la fuerza y tuve que permanecer así por más de una hora. El sufrimiento era más de lo que podía resistir, quise morir.

Una hora después, en ese nuevo lugar, me quitaron el capuchón. Cuatro de los cinco torturadores anteriores no estaban ahí. Pero, vi al mismo grupo de la policía secreta que usaron para seguirme.

Desde entonces, la tortura física paró pero la emocional continuó. Dije que el 17° Congreso del Partido comunista había empezado y que iba a esperar las opiniones de las altas autoridades sobre mi caso.

Durante ese tiempo, algunos funcionarios vinieron a visitarme a mi celda. Su actitud era más suave y se me autorizó a lavarme la cara y cepillarme los dientes. Algunos funcionarios me propusieron usar mis habilidades para escribir para insultar a Falun Gong, y podría utilizar cualquier cosa que quisiera para hacerlo.

Les dije que no era un problema técnico sino ético. Entonces me propusieron “Si es muy difícil, entonces escribe artículos alabando al gobierno y otra vez pon todo lo que quieras.” Finalmente me propusieron “Si escribes que dirigimos para que fueras tratado bien después de la prisión y que fuiste engañado por Falun Gong y Hu Jia, todo irá bien. De otra manera, ¿cómo vas a encontrar fin a tus sufrimientos? Piensa en tu esposa e hijos.”

En cambio, escribí un artículo que decía que el gobierno había tratado bien a mi familia. Escribí la carta abierta al Congreso de los Estados Unidos y di la razón de que fui engañado por Falun Gong y Hu Jia.

Antes de ser puesto en libertad para ir a casa, mientras tanto, fui llevado a la ciudad de Xian. Me llevaron para llamar a Geng He (mi esposa). En el Festival de medio Otoño, las autoridades me pidieron llamar a mi esposa para consolarla debido a que estaba protestando e intentaba suicidarse por el trato que el gobierno estaba dando a nuestra familia. Todo el contenido de la llamada fue diseñada por las autoridades. (Después supe que la respuesta de ella también fue ensayada). En ese tiempo, yo aún no podía abrir uno de mis ojos. Y dado que la llamada fue grabada, tuve que explicar que fue una herida auto infligida.

A mediados de noviembre 2007, después de que conseguí ir a casa, me enteré que fue registrada totalmente sin un documento ni orden judicial. Durante estos más de 50 días de tortura, tuve muchas emociones extrañas. Por ejemplo, algunas veces pude escuchar “muerte” y muchas otras “vida”.

El doceavo o treceavo día de mi secuestro, cuando pude abrir un poco mi ojo de nuevo, vi que mi cuerpo estaba en un estado horripilante. Ni un solo centímetro cuadrado de mi piel era normal. Tenía contusiones y lesiones por todo el cuerpo.

Cada día de mi detención, la experiencia de “comer” fue inusitada. Cada vez que estuve a punto de morir de hambre, ellos me llevaban pan al vapor y me lo ofrecían. Si aceptaba cantar una de las tres canciones revolucionarias famosas del Partido comunista, podía obtener un poco de pan. Mi deseo más profundo era que quería vivir hasta dónde fuera posible. Mi muerte sería una tortura para mi esposa e hijos, pero al mismo tiempo no quería ensuciar mi alma. Pero la dignidad humana pierde fuerza en ese ambiente. Si no se canta esas canciones, se continúa muriendo de hambre y continuarán torturándolo, así que canté.

Cuando utilizaron la misma táctica para forzarme a escribir artículos atacando a Falun Gong, no lo hice. Pero, cedí escribiendo una declaración diciendo que el gobierno no me había secuestrado, ni torturado y que había tratado bien a mi familia. Firmé ese documento.

Durante esos más de 50 días de tortura, se cometieron actos perversos aún más horribles, de los que he mencionado. Esas perversidades no merecen estar en ningún archivo histórico de ningún gobierno humano. Pero, esos testimonios nos permitirían ver claramente hasta dónde los dirigentes del PCCh son capaces de llegar, con sus perversos crímenes en contra de la humanidad con el objeto de ¡preservar su monopolio ilegal de poder! Esos actos innobles son tan sucios y repugnantes, que no quiero ni mencionarlos ahora y quizás no los mencionaré nunca. Cada vez que fui torturado, siempre me amenazaron con hacerlo de nuevo si decía lo que me había pasado aquí, y me dijeron: “La próxima vez será delante de tu esposa e hijos”. El hombre alto que me jalaba de los cabellos me lo repetía muchas veces durante los días de tortura. “Tu muerte es segura si cuentas esto al mundo exterior”.

Me lo repitieron muchas veces. Estos actos brutales y violentos no son correctos. Los que los cometieron, ellos mismos, lo saben muy bien en el fondo de sus corazones.

Para terminar, quiero decir algunas palabras que no van a gustar a algunos. Quiero recordar a los llamados “buenos amigos” y “buenos socios” globales, según los términos del PCCh, que el creciente grado de brutalidad e indiferencia en contra del pueblo chino por el PCCh es la consecuencia directa del apaciguamiento de ambos; ustedes y nosotros (nuestro propio pueblo chino).

Escrito el 28 de noviembre del 2007, en mi domicilio bajo vigilancia en Pekín.

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A los practicantes de Falun Gong, un movimiento espiritual cuyos principios son Verdad, Compasión y Tolerancia, además de un sistema de ejercicios y meditación. (Nota del traductor)

Traducido al español por Lucía Aragón

Piden que se libere a abogado activista detenido en China, en Nueva York

La tarde de el domgao7ingo 15 de febrero, diferentes organizaciones, llevaron a cabo una protesta enfrente de el consulado chino en Nueva York, para pedir por la liberación de Gao Zhisheng. Abogado y activista por los derechos humanos detenido y torturado en China, desde que en el 2007 comenzó a defender a los practicantes de Falun Gong en China.

Grupos de Derechos Humanos como “Chinese citizen freedom
Alliance”,” China Peace” y “Protect the US Alliance” co-organizaron junto a practicantes de Falun Gong esta protesta. Juntos hicieron un llamado a que se libere a Gao Zhisheng y se deje de perseguir y torturar a las personas en China, por parte de el régimen comunista.

Las siguientes fotos fueron tomadas la tarde de el 25 de febrero frente a el consulado chino en Nueva York y nos llegaron por cortesia de el Sr. Huade Zhang.

gao1La manta que muestran las personas dice ” Liberen a Gao Zhi Sheng

Gao Zhisheng es un abogado de derechos humanos en China que decidió hablar en contra de la persecución a los practicantes de Falun Gong. En 2007 fue detenido y torturado durante 50 días seguidos. Publicó su historia en una carta. Esta es muy detallada y muy impactante lo que pasó. Sin duda, muestra la maldad y la locura total del Partido Comunista Chino tiene cuando se trata de Falun Gong.

gao2Muchos grupos de Derechos Humanos apoyan a el abagado Gao Zhisheng, como se vio demostrado el domingo 15 de febrero

gao3Mas de 150 personas se reunieron frente a el consulado chino en Nueva York, apesar de ser una tarde muy fria con mucha brisa

gao5Practicantes de Falun Gong o Falun Dafa, han apoyado y pedido siempre por que se libere y respete la vida de el Sr. Gao Zhisheng desde que datos sobre su detencion y tortura fueron hechos publicos

gao6El mensaje que se muestra en la manta dice “Detengan la persecucion a Falun Gong”. Desde 1999 los practicantes FLG han sido detenidos, torturados y asesinados por el gobierno comunista chino.

Hu Jia; un minuto de aplausos

Hu Jia; un minuto de aplausos

En una ceremonia muy emotiva, el Parlamento europeo ha concedido oficialmente el Premio de la libertad de conciencia a Hu Jia, el disidente chino que se encuentra encarcelado por denunciar a través de la red la falta de libertad y protección de los derechos humanos en su país. Una recompensa que viene a empeorar las tensas relaciones entre el gobierno chino y la Unión europea.

 Elena Bonner, la viuda del físico y activista ruso que da nombre al premio, se encontraba en la ceremonia al lado del presidente del Parlamento europeo, Hans-Gert Pöttering quien remarcó: “el premio se dio por primera vez en 1988 y el ganador Nelson Mandela estaba en prisión en ese momento y había una silla vacía para Andrei Sajarov. Hoy tenemos una silla vacía para Hu Jia”.

La esposa de Hu Jia, Zeng Jinyan, tampoco pudo estar presente debido a que se encuentra bajo arresto domiciliario. Pero mediante un video difundido en Estrasburgo, en la sala de reunión del parlamento, ella mencionó que el disidente está al tanto, a pesar de la prohibición de entrar en detalles con él durante sus visitas en la prisión.
“Desde principios de noviembre los oficiales de policía informaron a Hu Jia que había recibido el premio (…) me pude dar cuenta que estaba particularmente contento”. “No puedo hacer mucho en este momento, ha dicho, pero me gustaría destinar los 50,000 euros de este premio a crear una fundación de apoyo a las familias de activistas y hacer lo que Hu Jia siempre ha querido hacer”, subrayó.

El premio fue concedido a “Hu Jia en nombre de todos los que no tienen voz en China y el Tíbet”. Este abogado de 35 años siempre ha tratado de sortear la censura que el partido-estado chino ejerce en internet. A mediados del 2007, junto con el abogado Teng Bia, Hu difundió en línea una “carta dirigida al mundo” en la que advertía:
“Quizás ustedes vendrán a Pekín cuando se celebren los Juegos Olímpicos. Verán los rascacielos, amplias avenidas, infraestructura deportiva moderna y habitantes entusiastas. Será la realidad, pero solamente una parte de ella. Será la parte que emerge del iceberg (…) No saben que ese entusiasmo, esas sonrisas, esa armonía y esa prosperidad están basadas en la injusticia, las lagrimas, el encarcelamiento, la tortura y la sangre”.

A partir de abril de este año, Hu fue condenado a 3 años y medio de prisión por “incitación a la subversión contra el poder del Estado”. Luego de la ceremonia en el Parlamento europeo Zeng Jinyan consideró que la situación de China en libertades civiles es dramática, subrayando que “los libros escolares, los periódicos, todo es similar a la novela 1984”, de George Orwell.

Varios diputados se veían conmovidos hasta las lágrimas, entre ellos el presidente de la fila de los verdes en el parlamento, Daniel Cohn-Bendit, quien el día anterior en el mismo lugar había fustigado a Sarkozy, por su política demasiado conciliadora con respecto a China.

Un minuto de aplausos en lugar del silencio, fue lo que pidió el presidente del parlamento europeo para apoyar la causa de Hu. El premio se concedió finalmente pese a las amenazas del gobierno chino y fue finalmente a dar a quien se lo merece en toda la línea. Felicidades Hu Jia, por la libertad de tu pueblo.

HU JIA

Hu Jia

Por Lucía Aragón
El Parlamento europeo concedió el pasado jueves el premio Sajarov por la Libertad de conciencia, al disidente chino Hu Jia, la víspera de la cumbre Asia-Europa en Pekín, que expresó su “gran descontento” después de que ejerció en vano fuertes presiones diplomáticas.

El presidente del Parlamento Europeo, Hans-Gert Pöttering, declaró en Estrasburgo que el premio se le concedía a “Hu Jia a nombre de todos los que no tienen voz en China y el Tíbet”.

Hu Jia nació el 25 de julio de 1973, en una familia que tuvo disputas con el régimen comunista desde los años 50. Sus padres en ese entonces estudiantes en la Universidad fueron victimas de la campaña anti derechista de 1957, lanzada por Mao contra los intelectuales después de haberlos incitado a criticar al Partido Comunista durante el “Movimiento de las cien flores”.

Dos años antes, su tío paterno, acusado de ser un contrarrevolucionario fue condenado a 25 años de trabajos forzados.

Siendo adolescente, Hu Jia asistió a las manifestaciones por la democracia en Tiananmen, reprimida sangrientamente la noche del 3 al 4 de junio de 1989. Ha explicado en entrevistas que debido a la violencia se volvió budista.

“Es un budista que no mataría una hormiga, un vegetariano que ama proteger el ambiente y la vida, un altruista que se compromete por llevar la justicia a la gente sencilla. No perjudica a la sociedad, al contrario contribuye con nobleza”, escribió su esposa sobre él.

Con sus inconfundibles lentes y su delgadez acentuada por la cirrosis hepática, Hu Jia es un joven que denota fragilidad pero ha demostrado firmeza en sus compromisos frente el régimen comunista.

A mediados de los años 90, pasa por formar parte de ONG’s, primero en defensa del medio ambiente; contra la desertificación viajando a Mongolia a plantar arboles como una medida de frenar el avance del Desierto de Gobi y en defensa de especies en peligro como el antílope tibetano.

Luego, trabajó en defensa de las victimas del virus del SIDA, particularmente por los campesinos de Henan, quienes se infectaron al vender su sangre, lo que le valió su primer arresto en esta provincia en 2002.
Al lado de su esposa Zeng Jinyan, que encontró cuando era voluntaria de la Cruz Roja, Hu utiliza las nuevas tecnologías como el internet y el celular, para mantener a los periodistas extranjeros informados sobre otros disidentes, entre ellos su amigo Gao Zhisheng.

“China siempre ha sido una dictadura” expresó en una entrevista concedida a la AFP en 2007.
“Ahora existe la posibilidad de democratizar este país por primera vez en 5000 años de historia. Por lo que me siento privilegiado de vivir esta época y ello explica lo que hago”.

Desde abril del 2004, Hu Jia ha sido privado de su libertad de diferentes maneras, primero en arresto domiciliario en su apartamento al este de Pekín con el nombre irónico de “Bobo ciudad libertad”.
En noviembre del 2007, fue arrestado después de participar en una teleconferencia desde su departamento vigilado, en una reunión del Parlamento europeo sobre los derechos humanos en China en vistas de los Juegos Olímpicos, presidida por la eurodiputada ecologista Hélène Flautre.

El gobierno chino multiplicó estos últimos días las presiones en el Parlamento europeo, como ya lo había hecho en octubre cuando Hu Jia fue nominado al Premio Nobel de la Paz.

Estas intimidaciones fueron “contraproducentes”, comentó un portavoz del Sr. Pöttering. En una carta del 16 de octubre, el Embajador de China ante la Unión europea, Song Zhe, advirtió al Presidente del parlamento que si Hu Jia era el laureado 2008: “Contrariaría inevitablemente al pueblo chino y deterioraría seriamente las relaciones entre China y la Unión europea”.

Pero esta vez, el Sr. Pöttering hizo caso omiso y el Parlamento europeo en pleno saludó la noticia con aplausos, una victoria de los presos de conciencia y por qué no también del gran pueblo chino.

Hu Jia un luchador de la libertad en China, gana premio

 

 

 

Para el régimen comunista chino Hu Jia es un disidente político y un enemigo del país, para el pueblo chino y el mundo un héroe de nuestros días que ha luchado por la libertad, el respeto de los derechos humanos en China y quien ha luchado por la igualdad y los derechos de las personas enfermas de SIDA en el país asiático.

El Premio Sájarov para la Libertad de Conciencia, bautizado así en honor del disidente y científico soviético Andréi Sájarov, fue establecido en diciembre de 1985 por el Parlamento Europeo para homenajear a personas u organizaciones que dedican su vida o acción a la defensa de derechos humanos y libertades, fue entregado hoy a Hu Jia.

Durante muchos años Hu y su esposa Zeng Jinyang han encarado la dureza de las políticas del régimen comunista chino. Se han enfrentado a la dura presión y persecución que el gobierno chino ofrece a aquellas personas que se atreven a denunciar y luchar por el respeto de los derechos humanos y quienes denuncian las atrocidades que el gobierno chino comete contra las personas mas indefensas.

Hu Jia se ha reunido secretamente con periodistas, abogados y con peticionarios para coordinar las peticiones de aquellos enfermos de SIDA y hepatitis B que son seriamente discriminadas las cuales no reciben el tratamiento adecuado en China.

Hu, enfermo crónico de hepatitis, sufrió esa discriminación, que durante años ha impedido a los afectados por este mal acceder por ejemplo al mercado laboral, mientras los enfermos de sida eran durante los años 90 ocultados por Pekín, que consideraba oficialmente al VIH un virus “del extranjero”.

En el año 2003, Hu fue uno de los fundadores y dirigentes de la asociación Loving Source, que defiende los derechos de los enfermos de sida y se ocupa de los huérfanos por esa enfermedad en la provincia de Henan, donde pasó largas temporadas hasta el 2005 asistiendo a campesinos contagiados por transfusiones incontroladas.

Por estos hecho el gobierno chino ha iniciado una persecución en su contra, arrestando no solo a el si no que su esposa también ha encarado arresto domiciliario. La persecución de las autoridades contra Hu se inició en febrero del 2006, cuando el activista estuvo detenido durante 41 días sin que la policía reconociera su arresto ni su familia fuera informada sobre su paradero.

Hu acababa de secundar una huelga de hambre en protesta por la brutalidad policial en China.

De agosto del 2006 a marzo del 2007, Hu y su esposa pasaron 214 días bajo arresto domiciliario, lo que no les impidió continuar denunciando su persecución y la de amigos suyos, a través de Internet o el popular blog que entonces escribía Zeng.

En esos días, la pareja grabó el documental “Prisoners of the Freedom City”, donde relataron la experiencia vivida en siete meses de arresto domiciliario, con teléfonos intervenidos y policías siguiéndoles a todas partes cada vez que salían de casa.

Ya en septiembre del 2007, ambos habían quedado entre los finalistas del Premio Sájarov.

En diciembre, mes en que fue premiado por la organización Reporteros Sin Fronteras, Hu fue detenido por las autoridades y acusado de “incitación a la subversión al Estado”, un delito con frecuencia imputado a los disidentes políticos chinos.

 “Al galardonar a Hu Jia con el premio Sajarov, el Parlamento Europeo envía una señal clara de apoyo a todos los que defienden los derechos humanos en China”, dijo el presidente de la cámara, Hans-Gert Poettering, denominó a Hu como “uno de los defensores reales de los derechos humanos en la República de China”..