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Nuevas pautas para la dieta: Limitar embutidos y evitar pesticidas

Limitar los embutidos, comer verduras al menos dos veces por semana, y favorecer los productos menos expuestos a los pesticidas, son parte de los nuevas directrices alimenticias para los adultos, difundidos por el Consejo Superior de la Salud Pública de Francia (HCSP, por sus siglas en francés), pero que pueden servir para todos.

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Frutas y verduras, importantes en la dieta humana. (Foto: Dominio público)

El Consejo Superior actualiza sus puntos de referencia, que no deben confundirse con los “requerimientos morales”, para el futuro Programa Nacional de Salud y Nutrición (PNNs 2017-2021).

Los doce puntos de referencia indican el tamaño de las porciones: 80-100 g por porción para “al menos cinco” frutas y verduras al día, o un “puñito al día” (salvo en caso de alergias) de “frutos secos sin sal” (almendras, nueces, avellanas, pistaches).

El Consejo Superior subraya la necesidad de centrarse en los alimentos cultivados “de acuerdo con los modos de producción que disminuyen la exposición a los pesticidas para frutas y legumbres, las leguminosas, productos de granos enteros, y de variar las especies y lugares donde se almacenan los pescados” (debido a la posible presencia de metales pesados).

En el caso de la carne roja, el consejo se limita a máximo 500 gramos por semana. Otro consejo, no más de un jugo de fruta al día, de preferencia exprimido, lo que puede considerarse como una porción de fruta, añade el HCSP.

Frutas y hortalizas (frescas, congeladas o en conserva), se recomienda “aumentar su consumo, sea cual sea su nivel inicial”. En el caso de las frutas en conserva, se favorece los de poca azúcar, y no consumir el jarabe.

Recuerde, es aconsejable limitar la sal, grasa y azúcar (postres y bebidas), y evitar los cereales grasos y azucarados en el desayuno, y consumir los cereales completos sin azúcar. “Un producto graso y/o dulce incluso orgánico, sigue siendo un producto graso y/o dulce.”

Se recomienda dos productos lácteos diarios, porciones de 150 ml de leche, 125 g de yogurt y “30 gramos” de queso.

Pastas, arroz, pan y otros cereales completos o poco refinados son parte de la dieta diaria.

Con respecto al alcohol, el consumo se define por la Agencia de Salud Pública de Francia en el segundo trimestre de 2017.

Por último, la agencia debe tener en cuenta la “noción de placer” y las “importantes dificultades económicas” de una parte de la población en sus mensajes de alimentos.

El autismo se relaciona con la falta de una bacteria intestinal según un modelo animal

La ausencia de una bacteria intestinal se relaciona con síntomas similares al autismo en ratones de laboratorio, este descubrimiento abriría otras posibilidades de tratamiento para este trastorno que se da en seres humanos.

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Poner los objetos en pila o fila es un comportamiento asociado a veces con individuos con autismo. (Foto: wikipedia)

La introducción de estas bacterias en el intestino de estos roedores revirtió los déficits en la conducta social, que recuerda los síntomas del espectro autista, explican los científicos en un estudio publicado en la revista estadounidense Cell.

“No sabemos todavía si este criterio pueda ser eficaz en humanos, pero es muy interesante  actuar en el cerebro a través de la flora intestinal”, señala el autor principal del estudio, Dr. Mauro CostaMattioli, profesor en la Facultad de Medicina Baylor en Houston, Texas.

El estudio se basó en investigaciones epidemiológicas que indican que la obesidad materna durante el embarazo puede aumentar el riesgo de desarrollar trastornos en el desarrollo infantil, incluso el autismo.

Además, se ha observado en algunos autistas problemas gastrointestinales recurrentes.

Los investigadores sometieron a 60 ratones hembra a una dieta alta en grasas saturadas, equivalente a comer varias veces al día en un restaurante de comida rápida.

Se alimentó a estos ratones hasta que tuvieron crías, que se quedaron tres semanas con la madre antes de someterse a una alimentación normal.

Después de un mes, estos ratones mostraron comportamiento anormal, por ejemplo: pasar menos tiempo de lo normal con sus compañeros.

Se encontró una clara diferencia en la flora intestinal de los dos grupos de ratones, uno con dieta normal y otro con dieta poco saludable.

Como los ratones se comen sus heces, los científicos mezclaron a todos los animales del experimento en las jaulas.

Cuando los ratones “autistas” se encontraron con otros jóvenes ratones normales, después de cuatro semanas restauraron su flora intestinal y mejoraron su comportamiento social, explican los científicos.

Llegaron a la conclusión de que una o más bacterias intestinales deben desempeñar un papel importante.

Determinaron que la presencia de una bacteria (Lactobacillus reuteri) era muy baja en la flora intestinal de los ratones nacidos de madres alimentadas con alimentos ricos en grasas.

Luego, los investigadores cultivaron una cepa de esta bacteria aislada de la leche materna humana. Se les dio a los pequeños ratones que sufrían síntomas de “autismo” cultivos de estas bacterias; los síntomas se disiparon gradualmente.

La misma bacteria estimula la producción de oxitocina, la llamada hormona del amor, que desempeña un importante papel en la socialización.

China: los jóvenes atraídos por la comida chatarra, aumenta la obesidad

Marginal hace 30 años, la obesidad se ha disparado en los niños y adolescentes de provincias rurales chinas que tienen más apetito por la “junk food” (comida basura) occidental, en detrimento de su dieta tradicional, según un estudio publicado el miércoles.

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McDonalds en Pekín. (Foto: meetlo.com)

En 1985, menos del 1% de niños y adolescentes chinos eran obesos (0.03% hombres, 0.12% mujeres) contra cerca del 17% de los varones y 9% de las mujeres en 2014, de acuerdo con un trabajo realizado en 27,840 jóvenes de la provincia de Shandong entre 1985 y 2014.

“China está pagando el precio de la adopción de un estilo de vida occidental”, dijo el Journal Europeo de Cardiología Preventiva, que publicó el estudio.

Poblada por casi 96 millones de habitantes, la provincia de Shandong se encuentra entre Pekín y Shanghái.

En 10 años, de 2002 a 2012, la cantidad de niños chinos obesos de 6 a 17 años se ha triplicado, ya lo había revelado un estudio realizado por la Comisión Nacional de Salud y Planificación Familiar (equivalente a un Ministerio) publicado en julio de 2015.

El país ha experimentado cambios socioeconómicos, de estilo de vida y dieta en los últimos 30 años.

La dieta china tradicional es rica en vegetales y productos básicos, la han dejado por platos llenos de carne, grasas, azúcar y pobres en fibra, relacionados con el bienestar, el progreso social y económico.

La occidentalización de las medidas de higiene y dietéticas es la única explicación para el aumento significativo de la obesidad en los jóvenes chinos y asiáticos en general.

China es un país en el que las áreas agrícolas son importantes y estos hallazgos tienen implicaciones para toda la nación.

El aumento de obesidad coincide con un aumento de los ingresos en los hogares de las familias rurales.

Las zonas rurales de China han sido ignoradas por las políticas dirigidas a reducir la obesidad infantil. Es una señal de alarma para que el gobierno no descuide a las poblaciones rurales.

Además de comer en exceso, la falta de actividad física relacionada con el aumento del tiempo invertido frente a una computadora favorece la obesidad en los niños.

Los investigadores dicen que hay que educar a los niños sobre cómo comer sano y la necesidad de actividad física regular.

El estudio muestra que los niños se ven más afectados por la obesidad que las niñas, un problema que se explica por la política de preferencia masculina.

Los investigadores explican que los recursos de la familia benefician más a los niños que a las niñas.

Los niños obesos pueden presentar enfermedades cardiacas a los 8 años

Los niños obesos pueden presentar signos de enfermedad cardiaca a la edad de 8 años, según un pequeño estudio expuesto en la conferencia anual de la American Heart Association (“Asociación Americana del corazón”), celebrada en Orlando.

                     Foto: Wikipedia

Usando RM (resonancia magnética), los investigadores midieron el músculo cardíaco de 20 niños y adolescentes con peso normal y otros 20 considerados como obesos.

Encontraron que la obesidad aumentaba en 27% el riesgo de un aumento de masa muscular del ventrículo izquierdo del corazón, y en 12% el riesgo de engrosamiento del músculo del corazón, que son signos de enfermedad.

Los autores de este trabajo estimaron que el 40% de los niños y adolescentes obesos en los Estados Unidos podrían estar en “alto” riesgo de enfermedades del corazón debido al engrosamiento del músculo del corazón, que afecta su capacidad para bombear sangre.

Sin embargo, ninguno de los niños en este estudio mostró síntomas en esta etapa. Pero los cardiólogos creen que los problemas cardiacos en la infancia pueden llevar a complicaciones de salud en la edad adulta, e incluso muerte prematura por enfermedad cardiovascular.

De los 20 jóvenes obesos del estudio, siete eran adolescentes, cinco tenían un índice de masa corporal (IMC) superior a 35. Un IMC (el peso dividido entre la altura al cuadrado) varía en los niños normales. Para los adultos está entre 18.5 y 25. Más allá de 25 y hasta 29.9, la persona tiene sobrepeso. A partir de 30, se habla de obesidad.

Varios niños del estudio sufrían problemas de salud relacionados con el exceso de peso, como el asma y la hipertensión arterial.

En este estudio, los investigadores excluyeron a los niños con diabetes y con obesidad extrema, que no podían entrar en el aparato de resonancia magnética.

Uno de cada tres niños estadounidenses (entre 2 y 19 años) tiene sobrepeso u obesidad, según estimaciones oficiales, lo que aumenta el riego de diabetes cuando sea adulto, exceso de colesterol y la hipertensión.

La obesidad de los de 6-12 años se ha duplicado en EE.UU. en los últimos 30 años y se ha cuadruplicado entre los adolescentes, de acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

La dieta típica estadounidense para los niños, señalada por sus altos índices de obesidad, cuenta con las papas fritas como el 25% de los vegetales que se consumen y los jugos de frutas, con alto contenido de azúcar y bajos en fibra, lo que representa el 40% de las “frutas” que comen.

Además de la alimentación, la falta de actividad física y el tiempo que pasan frente a las pantallas de televisión y la computadora también son parte de este problema.

Comer fideos instantáneos con frecuencia es perjudicial para las mujeres

Las mujeres que comen fideos instantáneos por lo menos dos veces a la semana aumentan en un 68% el riesgo de colesterol alto, diabetes, hipertensión, según un estudio estadounidense publicado el jueves.

Bloque de fideos instantáneos como se venden normalmente en Europa (Foto: Wikipedia)

Se analizaron datos de una encuesta efectuada en Corea del Sur, el mayor consumidor mundial de estos fideos, tomaron una muestra de 10, 771 adultos representativos de la población, más de la mitad mujeres.

“El consumo de fideos instantáneos se relaciona con un aumento del síndrome metabólico en las mujeres, sin importar su régimen alimenticio dominante”, escriben los investigadores de la Universidad de Harvard cuyo trabajo se publica en el Journal of Nutrition del mes de agosto.

El síndrome metabólico se refiere a la presencia de un conjunto de signos fisiológicos que aumentan el riesgo de diabetes y de enfermedades cardiovasculares.

Así, aunque las mujeres coreanas tienen una dieta tradicional a base de arroz, pescado y verduras, o comen principalmente carne y alimentos fritos menos sanos, el hecho de comer pasta instantánea dos veces por semana incrementa en gran medida su riesgo metabólico.

“Comer fideos una o dos veces al mes no es ningún problema, pero varias veces a la semana es problemático”, dijo Frank Hu, profesor de Nutrición y de Epidemiología en la Universidad de Harvard y principal autor del estudio, citado por el New York Times.

El hecho de que los datos provienen de una encuesta puede explicar por qué los hombres no parecen muy afectados como las mujeres, señala el profesor Hu en el estudio.

Explica que las mujeres tienden a describir su régimen alimentario con mayor precisión. Pero, dijo, también es posible que ellas sean más sensibles a los efectos de los carbohidratos, grasas y la sal.

Obesidad, impactante documental que denuncia a la industria alimentaria

La industria alimentaria que sostiene la adicción a la azúcar es la principal responsable del aumento de obesidad en Estados Unidos, denuncia el documental “Fed Up”, que salió este fin de semana en los cines norteamericanos.

Stephanie Soechtig posando para la foto en el Festival de Sundance en enero del 2014. (Foto: Getty Images)

La película de 90 minutos, explora una realidad paradójica: los estadounidenses nunca han hecho tanto deporte y consumido tantos productos bajos en calorías como ahora, y sin embargo dos de cada tres tienen sobrepeso y generaciones enteras de niños vivirán menos que sus padres.

¿La razón? El fracaso de todas las políticas de salud pública llevadas a cabo en el país para luchar contra la obesidad, según el filme, se debe a que las autoridades se equivocaron de objetivo. La responsable de la obesidad no es la falta de ejercicio físico sino el azúcar.

El documental, presentado en el último Festival de Cine de Sundance, muestra que el 80% de los alimentos procesados que se venden en EE.UU. agregan azúcar, que funciona como una droga en el consumidor, creando adicción.

El problema no es exclusivo de los Estados Unidos. La Organización Mundial de la Salud ha sonado la alarma en México, Sudáfrica, Arabia Saudita, Venezuela o incluso Jordania. En todos estos países, el 30% de la población tiene sobrepeso u obesidad.

En la pantalla, se sigue la existencia de tres niños, que a pesar de dietas y ejercicio, no logran perder peso, porque están sumergidos en alimentos ricos en azúcar agregada.

En la escuela, por ejemplo, se sirve pizza, nachos y hot dogs en el almuerzo. Según el documental, la mitad de las escuelas en 2012 servían comida rápida, mientras que en 2006, el 80% servían productos frescos.

La primera dama Michelle Obama entró al debate con su campaña “A moverse” y los políticos han tratado de obligar a la industria alimentaria a reducir el azúcar, admite la realizadora. Pero marcas como Coca Cola, Pepsi o Pizza Hut no han desaparecido de los comedores y pasillos de las escuelas.

“Hay muchos en el gobierno que tratan de hacer algo”, dijo Stephanie Soechtig directora del documental, “pero hay intereses económicos en juego y nos encontramos en última instancia con que el gobierno prefiere hacer dinero en lugar de ocuparse de la gente”, se queja.

La directora cuenta con el impacto de su película. “Podemos cambiar la industria alimentaria, al negarse a comprar sus productos, al votar por políticos que quieran mejorar la vida”, dijo la Sra. Soechtig.

“Más que el dinero, los políticos necesitan nuestros votos. Es el tipo de lucha que los padres y los niños deben realizar juntos. Los niños son los futuros electores. Todos deben hacerse responsables”, dijo.

¿Beber café para reducir el riesgo de diabetes?

Los que beben café reducen el riesgo de desarrollar diabetes, en comparación con los que siguen bebiendo la misma cantidad, afirman los autores de un estudio publicado el viernes.

Taza de café (Foto: Wikipedia)

A partir de tres estudios con una muestra de unas 120, 000 personas, la mayoría profesionales de la salud, un grupo de investigadores de Estados Unidos y Singapur establecieron una relación entre beber una taza y media de café más por día durante cuatro años y una reducción del riesgo del 11% de desarrollar diabetes tipo 2, el más común.

“Observamos que un aumento en el consumo de café, pero no de té, durante cuatro años se asoció con un menor riesgo de desarrollar diabetes en los cuatro años siguientes”, escriben los autores del estudio dirigido por el Dr. Frank Hu de la Escuela de Salud Pública de Harvard en Boston y publicado en la revista Diabetología.

Por el contrario, una disminución en el consumo de dos tazas de café por día aumentaría el riesgo de diabetes en un 18%.

Al comentar el estudio, los expertos citados por el Science Media Center advirtieron en contra de cualquier extrapolación de los resultados. “No se recomienda consumir café a partir de este estudio”, dijeron, señalando en particular que implicaba cambios en el consumo y no consumos absolutos y que sólo evaluaba los efectos a corto plazo del café en el riesgo de diabetes.

Los autores del estudio no encontraron ninguna relación con el consumo de café descafeinado, ni con el té, diciendo que fueron “relativamente pocos” los consumidores de estas bebidas los que cambiaron sus hábitos durante el periodo de estudio.

El estudio fue financiado principalmente por la Asociación Americana del Corazón, uno de los autores es un becario de investigación de Nestec, una filial del grupo Nestlé, para estudiar los efectos del consumo del café en la sensibilidad a la insulina.