¿Conoce usted la Agenda 2030 de la ONU?

Objetivo número 1: poner fin a la pobreza en todas formas y en todas partes

Por: Sandra Rodríguez

ChinaCommunistRussiaSurveillance1La agenda 2030 de las Naciones Unidas es un documento con una serie de propuestas para lograr un mundo mejor que deben alcanzarse al terminar el año 2030. Muchos de estos objetivos se han venido implementando y cumpliendo desde el 2015 sin que la opinión pública mundial conozca su existencia ni apruebe su ejecución. Esta agenda ha pasado hasta el momento desapercibida, pero ahora se hace más popular por la firma del pacto migratorio, que ha generado gran polémica y oposición ciudadana en varias naciones. La agenda 2030 se presenta a sí misma como la alternativa para un nuevo orden mundial.

Nuevo orden mundial, nueva religión mundial, nuevo gobierno global, ciudadano global, igualdad, derechos sexuales, desarrollo sostenible y cambio climático son los mantras del peligroso credo globalista; el nuevo socialismo progresista. El globalismo no se está tornando en lo que creímos hace unos años; un fenómeno natural en el que los gobiernos y las naciones confraternizarían en un entorno pluricultural tolerante y diverso. Es todo lo contrario, el globalismo se está convirtiendo en el caballo de Troya que vino para destruir la democracia, las culturas y las naciones.

Muchos acusaban al capitalismo de tal peligro, pero en realidad, son los regímenes y los estados socialistas-comunistas que están a la cabeza de la ONU los que promueven la destrucción de las fronteras nacionales, los sistemas de leyes y la soberanía, además del extermino de grupos religiosos, étnicos y políticos. En la historia podemos encontrar que tales regímenes del terror están envueltos con la bandera roja de la muerte: Unión Soviética, China, Corea del Norte, Venezuela, Cuba, las naciones de la cortina de hierro, entre otras naciones africanas y del sur de Asia, sumidas en hambre, sangre y terror.

Bajo la ideología socialista-comunista, se ha hablado siempre de lucha de clases, de la revolución del pueblo y de la creación de un gobierno y una nación de y para los trabajadores. Tal imagen se ha quedado en la mente de muchos como un cuadro romántico ideal de una sociedad perfecta: sin pobreza, derechos fundamentales protegidos y progreso. Sin embargo, al examinar con lupa la historia de tales regímenes, lo que se encuentra es un panorama aterrador y desconcertante; los trabajadores siguen luchando por los derechos básicos y son incluso perseguidos, una pequeña élite gobierna y ostenta poder y gran riqueza y el progreso material y espiritual de la nación queda enterrado en las ruinas de un país esclavizado por la dictadura.

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La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros. (Cancillería de Venezuela – Handout – Agencia Anadolu).

Según la agenda 2030 de la ONU esto no debe seguir sucediendo y se debe implementar mecanismos que aseguren un mundo sin pobreza. ¿Cómo sería posible tal utopía? Asegurando que todos los ciudadanos sean iguales y obtengan los mismos beneficios. ¿A qué nivel deben estar todos los ciudadanos? Al nivel en el que todos dependan completamente del estado para obtener salud, educación, trabajo y comida. ¿Asegura esto una alta calidad de vida? No. La idea no es elevar la calidad de vida de la población, sino de nivelarlos a todos de modo que no puedan subsistir sin aval del gobierno local y global. Esto solo asegura pobreza generalizada y controlada por el gobierno como en el caso de Venezuela.

La ONU se presenta como el nuevo orden y gobierno mundial que dará las directrices para que los gobiernos nacionales ejecuten su agenda. De este modo, se asegura que el control total sobre la educación y adoctrinamiento de la población sea exitoso y todos acepten sin rechistar lo que se les impone: no libertad, pero si una cuota media de comida y medicina. Esto va en detrimento de la población y de su libertad de elección. Si alguien quiere hacer algo distinto, estudiar algo en especial, tener más ingresos, crear empresa y generar más empleo no podrá hacerlo sin que antes la interminable burocracia internacional lo permita. Nadie debe estar en posición o en libertad de elegir.

Esto implica, que el ciudadano nunca ponga en tela de juicio las directrices del gobierno, pierda sus bienes, pierda el derecho a la propiedad privada y sea además privado de los beneficios de un trabajo bien remunerado, porque sin importar a qué se dedique, nunca recibirá más que los otros, lo que va en detrimento de las libertades individuales. Se busca tal nivel de adoctrinamiento para que el ciudadano común pase de ser actor a simple reproductor de la cultura global y predique la agenda de la igualdad y la sostenibilidad en nombre del calentamiento global.

Lo único que debe esperar el ciudadano global del gobierno manejado por la ONU, es que mensualmente se le entregue sus subsidios y bonos de alimentos y medicamentos puntualmente. Una estrategia que ha costado graves crisis económicas y sociales a muchas naciones. De nuevo el ejemplo clave: Venezuela. Si el ciudadano llega al límite de solo despertar cada día para asistir a reuniones del partido o de gobierno, enseñar a sus hijos las doctrinas y se esfuerza inconmensurablemente en no consumir ni hacer para no matar al planeta, se podrá hablar entonces de una dictadura mundial.

Si el ciudadano pierde el derecho a elegir su vida, su vocación y su profesión y se le coarta para que olvide su libertad a cambio de bonos, viviremos en un mundo peor que el presente. Ninguna persona que se respete a sí misma y defienda su dignidad, vendería su libertad por bonos. La pobreza según esta agenda debe ser estandarizada y justificada para poder ponerle una etiqueta más pegajosa: economía sustentable. Consumir no es el problema, el problema es la riqueza concentrada en las manos de unos pocos irresponsables que lo manejan todo, y eso con la agenda 2030 no va a cambiar, muy al contrario, es seguro que va a empeorar.

¿Una guerra fría tecnológica entre los EE.UU. y China?

Ya está en sus inicios, y el conflicto real puede aparecer pronto.

Por: Fan Yu

La Gran Época, Estados Unidos

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Obreros construyen chips para teléfonos inteligentes en una fábrica en la ciudad de Dongguan, provincia de Guangdong, China, el 8 de mayo de 2017. (Nicolas Asforui / AFP / Getty Images)

Durante la Guerra Fría, casi la mitad del mundo recurrió a las tecnologías, maquinaria e ideologías políticas desarrolladas por la Unión Soviética. La otra mitad -el mundo libre- optó por seguir a Estados Unidos y a sus aliados.

Y a medida que aumentan las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, puede tener sentido hablar de una nueva Guerra Fría en el futuro.

Desde que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, describió al gigante de las telecomunicaciones Huawei como una amenaza para la seguridad nacional y le prohibió comprar algunos productos esenciales en los Estados Unidos, Pekín ha tratado de tomar represalias a cualquier costo, y todo el sector de la tecnología en realidad podría verse afectado.

Además, parece que Huawei es sólo la punta del iceberg. El Gobierno de los Estados Unidos está considerando la posibilidad de añadir otras empresas chinas a su lista negra.

Si realmente se produjera una guerra fría tecnológica, el escenario actual cambiaría significativamente: las cadenas de suministro mundiales podrían verse interrumpidas y se desmantelaría la red comercial mundial que ayudó a China en su ascenso al poder económico mundial.

Cadena de suministro global

Los consumidores de todo el mundo se han acostumbrado a leer el siguiente texto en las cajas de productos de Apple: “Diseñado por Apple in California. Ensamblado en China”.

De hecho, este es el modelo que la mayoría de las empresas de tecnología han adoptado en las últimas décadas: las empresas estadounidenses desarrollan nuevas tecnologías y productos en los Estados Unidos, que se ensamblan en China a un costo relativamente menor, y luego se envían a todo el mundo.

Las cosas pueden cambiar en el futuro.

Una medida de gran alcance, similar a la que afectó a Huawei y sus filiales, podría prohibir a otras empresas extranjeras cuyos productos contienen al menos un 25 por ciento de tecnología estadounidense el suministro de componentes a empresas chinas.

¿Qué significa en la práctica? Que más empresas pudieran adoptar un modelo localizado de investigación y desarrollo y producción, pasando de un modelo en el que las fábricas chinas abastecían al mundo, también por el bajo costo de la mano de obra, a un modelo de producción local que también podía abastecer directamente al mercado chino.

Según la encuesta más reciente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en China, publicada el 22 de mayo, alrededor del 33,2 por ciento de las empresas estadounidenses que operan en el país comunista están posponiendo o cancelando en bloque sus inversiones en China. Si se mantienen los aranceles, es probable que las empresas estadounidenses trasladen la cadena de suministro fuera de China, lo que se considera cada vez más justificado ante la creciente inestabilidad política en China y el aumento de los costos de la mano de obra.

Otro 35,5 por ciento de las empresas encuestadas dijeron que están adoptando un enfoque de “China por China” para mitigar el impacto de los aranceles, que consiste en producir productos para su venta en China. Sin embargo, esta estrategia puede resultar ineficaz con la intensificación de la Guerra Fría de la Tecnología, ya que las empresas pueden verse obligadas a ubicar también la investigación y la innovación.

Para volver a la guerra, sería China.

Es cierto que las empresas chinas tienen mucho más que perder, ya que muchos de los componentes que importan de los EE.UU. no pueden ser sustituidos por productos chinos.

Por ejemplo, la división de fabricación de chips de Huawei, HiSilicon, está construyendo actualmente la arquitectura de su chip Kirin bajo licencia del fabricante líder del Reino Unido Arm Holding. Sin embargo, en mayo, Arm informó a Huawei que dejaría de licenciar HiSilicon debido a algunas noticias preocupantes de los Estados Unidos.

Además, Google anunció recientemente que dejará de proporcionar a Huawei software y actualizaciones para Android, que es el principal sistema operativo instalado en los smartphones de Huawei. A finales de mayo, sin embargo, el Departamento de Comercio de los Estados Unidos concedió a Huawei una licencia temporal, para que los teléfonos que ya están en el mercado puedan seguir recibiendo actualizaciones de seguridad durante los próximos 90 días.

Por si esto fuera poco, Huawei fue suspendido por la Wi-fi Alliance, un organismo que establece los estándares de banda ancha inalámbrica en el mundo.

Estos acontecimientos no sólo “paralizan” a Huawei, sino que frenan efectivamente sus ambiciones globales. Sin acceso a estas tecnologías, es virtualmente imposible que Huawei logre su objetivo de superar a Samsung y convertirse en el proveedor líder mundial de teléfonos inteligentes. En cuanto a las redes telefónicas, la compañía japonesa SoftBank se ha convertido en el último de los clientes potenciales de Huawei que ha rechazado oficialmente su tecnología para la implementación de redes 5G, anunciando el 31 de mayo que se dirigirá a los gigantes europeos de la telefonía Nokia y Ericsson.

Si tales medidas se dirigieran a otras compañías chinas –la mayoría de las cuales tienen presupuestos y sistemas para apoyar operaciones mucho menos importantes que Huawei -muchas tendrían que cerrar sus operaciones en bloque.

Artículo en inglés: What a Technology Cold War Could Look Like

Traducción: Lucía Aragón

El 20 de julio se cumplen veinte años del segundo “holocausto” de la historia

Por: La Gran Época, Italia

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Una niña practicante de Falun Dafa sostiene un cartel donde le pide a China que deje de matar a presos de conciencia por sus órganos durante un desfile en Washington el 20 de julio de 2017. (Benjamin Chasteen / The Epoch Times)

El 2019 es un año importante para los derechos humanos en el mundo. De hecho, además de marcar el XXX aniversario de la masacre de la Plaza de Tiananmen (4 de junio de 1989), marca el XX aniversario del comienzo de la persecución a Falun Gong (20 de julio de 1999), una disciplina espiritual china que se basa en los principios de la verdad, la compasión y la tolerancia, se compone de cinco ejercicios de meditación similares al Tai Chi.

“¡Tantas víctimas desde aquel lejano 1999!” -comenta el senador y doctor Maurizio Romani (grupo mixto, ex M5S y actualmente en Fratelli d’Italia), entrevistado por Epoch Times – “Demos una señal, hagamos que estas personas no se sientan abandonadas a su suerte en este día, sino que, sobre todo, demostremos nuestro compromiso práctico de acabar con todo esto a partir del día siguiente, de lo contrario, seremos cómplices de los agresores; sea cual sea el color de la política con que se vistan, o sean, continuarán siendo los agresores”.

El Senador Romani fue el promotor de una ley que introdujo por primera vez en el código penal italiano el delito de tráfico de órganos tomados de personas vivas, que se relaciona con el terrible delito de extracción forzada de órganos que tiene lugar en el contexto de la persecución a Falun Gong en China. Esta ley italiana castiga a los que van a China para obtener un órgano que no es rastreable y cuya fuente es desconocida.

El fenómeno de la extracción forzada de órganos de disidentes es una enorme violación de los derechos humanos ordenada por el Estado chino, con la complicidad de hospitales militares. Entre las investigaciones más exhaustivas que han documentado el fenómeno está la de David Matas y David Kilgour, respectivamente un abogado de derechos humanos y un ex ministro de Asuntos Exteriores, ambos canadienses, que descubrieron ya en 2006 una enorme discrepancia entre el número de trasplantes reales en China y el número oficial de trasplantes declarado por el régimen chino. Esta gran brecha sólo puede explicarse por la presencia en los campos de trabajo de prisioneros de conciencia que esperan su absurda ‘sentencia’ de muerte y la extracción de sus órganos frescos: “Es comparable al holocausto”, dijo David Kilgour al American Epoch Times.

Y la confirmación de lo que David Matas y David Kilgour dijeron vino recientemente, el 17 de junio, desde el Tribunal de China en Londres, un tribunal internacional independiente que ha reconocido que la China del PCCh ha manchado de crímenes de lesa humanidad, y ha dicho que la extracción forzada de órganos de los prisioneros de conciencia sigue en marcha: 90 mil trasplantes ilegales al año, de acuerdo con las estimaciones del tribunal.

“La conclusión de la corte internacional independiente en Londres el 17 de junio de 2019, de que la extracción forzada de órganos de prisioneros de conciencia todavía tiene lugar en China, en el casi completo desinterés de los medios de comunicación occidentales, por un lado me causa enojo, por otro lado una gran amargura y decepción, después de todos los esfuerzos realizados a lo largo de los años para sacar a la luz este crimen de lesa humanidad”, continuó Romani.

“A veces la realidad es tan cruel que preferimos voltear hacia otro lado para no verla, pero durante años la gente que ha escapado de este triste destino ha venido a contarnos sus historias de cómo sobrevivieron. Les debemos el mismo respeto que teníamos por los supervivientes de los campos de exterminio nazis, debemos tener el valor de mirar esos ojos brillantes y dolorosos sin mirar hacia abajo con vergüenza. Tenemos una ley que nos permite perturbar un mercado, carecemos de voluntad política para perturbar la fuente del mal y no podemos permitírnoslo. […] Me gustaría que Italia, que primero dio una señal fuerte con la aprobación unánime de una ley contra estos crímenes, se convirtiera en un campeón de una campaña real, fuerte, sin concesiones para que todo el mundo pudiera detener estos crímenes. ¡Estoy dispuesto a hacer mi parte!”.

También el diputado de Fratelli d’Italia, Andrea Delmastro, entrevistado por Epoch Times, expresó su opinión sobre la sentencia del tribunal de Londres: “Las conclusiones del Tribunal de China son increíbles y clavan a China en sus responsabilidades con respecto a una práctica aberrante, la más despreciable que recordamos de una dictadura. Creo que rompen el velo y aquellos que lo deseen pueden ver y comportarse en consecuencia. Mi pregunta concreta llama la atención de nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores sobre las conclusiones. Espero que la política real no prevalezca sobre esta práctica inhumana”, concluyó.

Mientras tanto, en Estados Unidos, con motivo del aniversario del 20 de julio, unos dos mil practicantes de Falun Gong desfilaron por las calles de Washington DC para pedir el fin de la persecución, con la solidaridad de varios diputados.

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Una foto del desfile de Falun Gong en Washington el 18 de julio de 2019 (Samira Bouaou / The Epoch Times)

Persecución contra Falun Gong: una batalla cultural y espiritual

¿Cómo se puede reconciliar a la China de las violaciones de los derechos humanos, de los crímenes, de los órganos y de la barbarie, con la China de la espiritualidad, de las artes marciales, de los templos y las danzas?

Estos dos mundos opuestos han estado luchando desde la Revolución Cultural, un movimiento del Partido Comunista Chino que trató de borrar todos los rastros de la tradición china, desde las estatuas de Buda hasta los escritos religiosos, con el fin de romper todos los lazos entre los chinos y su predisposición espiritual innata. Esta tendencia liberticida continuó incluso después de las reformas económicas de Deng Xiaoping: basta con mirar lo que sucedió en la Plaza de Tiananmen en 1989.

Falun Gong fue una continuación de esa antiquísima tradición espiritual olvidada, y fue dada a conocer por primera vez al público en China por el Maestro Li Hongzhi en 1992. El éxito de la disciplina espiritual fue tal que, en 1999, el número de practicantes había alcanzado los 100 millones: una cifra superior a la de los inscritos en el Partido Comunista Chino.

Según las reconstrucciones, el entonces líder del Partido, Jiang Zemin, una vez que se enteró, se quedó completamente cegado por la envidia, y comenzó precisamente por esta razón la persecución a gran escala contra Falun Gong, el 20 de julio de 1999. Jiang Zemin ordenó arruinar la reputación de estos practicantes de la meditación, así como destruirlos físicamente y arruinarlos económicamente. En su opinión, el partido no podía fallar en derrotar a Falun Gong.

¿Cómo se puede esperar que el PCCh, con sus principios de lucha  ̶ después de la Revolución Cultural y su guerra contra la tradición y contra todas las formas de fe, y después de la masacre de la Plaza de Tiananmen y la represión de todo tipo de libertad ̶ reconozca los principios tradicionales de Falun Gong?

Y mientras los países del mundo continúan haciendo negocios con el “dragón rojo”, desde 1999, los practicantes de esta disciplina han exigido ininterrumpidamente justicia y han apelado a las conciencias de todo el mundo, con el fin de instar a la comunidad internacional a tomar medidas concretas para poner fin a la brutal persecución a manos del PCCh.

Artículo en italiano:  https://www.epochtimes.it/news/il-20-luglio-segna-ventanni-dal-secondo-olocausto-della-storia/

Traducción: Lucía Aragón

Bogotá en bicicleta: ¿la dictadura en dos ruedas?

La capital suramericana ha sido conocida desde los años 80s como una ciudad amante de la bicicleta, lo que hace pensar que la infraestructura, la planeación, la seguridad y el acompañamiento a los “bici-usuarios” son de primer mundo y que, por lo tanto, es seguro y eco-amigable, pero en realidad no es así.

Por Sandra Rodríguez

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(Foto: bogota.gov.co)

El actual alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, declaró a la ciudad como “la capital mundial de la bicicleta”, lo que ha creado diversas reacciones en pro y en contra. Muchos usuarios de las ciclo-rutas se quejan por el mal estado de estas, su pésima planeación y la falta de iluminación de varias rutas en las horas de la noche. La personería de Bogotá reveló que el hurto de bicicletas tuvo un incremento “del 429%, motivo que en los primeros tres meses de 2019 ha dejado como saldo la muerte de 15 personas”.

El ente de control también informó que… “en cuanto al control a establecimientos de compra y venta de bicicletas no existen cifras ni elementos de juicio que permitan determinar la efectividad de la medida. Tampoco hay indicadores de evaluación de resultados, ni referentes para implementar medidas de mejoramiento”. Por otro lado, hay una medida llamada “registro único de bicicletas” que es voluntario y se sugiere que para mejorar su efectividad debería hacerse desde su fabricación, importación y distribución. Hay 13 mil 8 bicicletas inscritas y 25 mil 902 bici-usuarios, lo que implicaría un gran volumen de bicicletas robadas rodando por la ciudad.

El tema de la bicicleta como medio de transporte masivo ha sido muy controvertido en la ciudad. Al principio, parecía ser una excelente solución al caos vehicular que sufre la capital, ofreciendo una alternativa “limpia y ecológica” amigable para todos. Sin embargo, la realidad es otra. Han surgido nuevos problemas de movilidad y seguridad que ponen en entre dicho tal premisa. No solo las muertes por atracos han aumentado, sino también, la cifra de accidentes y víctimas fatales. Y este aspecto, es el que más polémica ha suscitado en la opinión pública. Para nadie es un secreto que la falta de civismo y de educación vial hace del caos vehicular en Bogotá una pesadilla. El problema no solo implica a conductores privados y de transporte público, sino también a usuarios de motocicletas y bicicletas, y naturalmente peatones.

Con el aumento del número de bicicletas, ha aumentado exponencialmente los accidentes de tránsito, pues no hay una regulación que controle a los bici-usuarios, lo que permite que muchos de ellos tengan un comportamiento bastante reprochable en las calles. En primera instancia, se supone que es obligatorio el uso de chaleco reflector y casco para la propia seguridad del usuario, pero la mayoría de estos no lo hacen, aludiendo a su “experiencia de libertad con la bicicleta” o a tener “experiencias extremas”.

Y es que dicho discurso de “la libertad de andar en bicicleta” ha generado una serie de malinterpretaciones por parte de estas personas, que a su vez han llevado a un total caos en la ciudad. Por un lado, muchos de estos bici-usuarios deambulan por avenidas y calles principales en medio de los buses sin ningún tipo de protección; no llevan ningún tipo de señalización como luces reflectivas, muchos no tienen espejos, ni campanilla. Como hacen parte del tráfico, es muy común que en medio del “zigzageo” queden en puntos ciegos para los conductores de automóviles, lo que ocasiona roces, peleas, pequeños choques e incluso accidentes graves.

Es común ver bici-usuarios yendo por toda una avenida en la que hay una ciclo-ruta exclusiva para ellos. Las excusas son muchas, pero el riesgo siempre es el mismo; un posible accidente grave. Los usuarios afirman que las ciclo-rutas están en muy mal estado, sin embargo, las calles también y el riesgo de toparse con un hueco o una piedra aumenta exponencialmente el riesgo de accidente.

Aquellos que utilizan las ciclo-rutas no son en su mayoría usuarios cinco estrellas: se cierran el paso, se acosan, van sin casco, ni protección, invaden las aceras, se van en grupos “haciendo visita” provocando embotellamientos y choques entre ellos mismos en las ciclo-rutas.

Vivo en la avenida arteria más importante de la ciudad, la carrera 30 o NQS, y paralela a esta hay una ciclo-ruta. La falta de cultura, civismo y ley para regular el uso de estas vías se puede apreciar cada día en las horas pico. Las ciclo-rutas fueron construidas sobre las aceras, lo que le quitó espacio para caminar a los peatones. Muchas veces caminar por el sector es un acto de alto riesgo, pues la acera a veces es apta para un solo peatón y si usted se topa con otro de frente y quiere dar espacio se corre el riesgo de ser atropellado, o al menos insultado, por un bici-usuario.

Algunos paraderos de buses fueron instalados justo al lado de árboles y lo único que hay en la acera es una ciclo-ruta, por lo tanto, el peatón no puede ni siquiera bajarse del bus. Y así haya espacio, muchos bici-usuarios aman las carreras a toda velocidad por las aceras, así que mejor andar con mil ojos antes de ser arroyado.

El problema no para allí. Hay lugares en la ciudad en las que ya no se puede caminar tranquilamente. En la zona de los parques, como el parque metropolitano Simón Bolívar, y los centros de alto rendimiento, se ha vuelto un suplicio caminar. No importa si hay acera y ciclo-ruta bien delimitados; hay bici-usuarios que no respetan la señalización e irrumpen con la bicicleta a gran velocidad. Alguna vez caminando a la biblioteca Virgilio Barco, un señor mayor, nos invistió con la bicicleta y nos insultó a pesar de que el paso de la biblioteca es peatonal.

Estas escenas se repiten cada día también en los puentes peatonales, bicicletas a todo dar que cortan el paso a los peatones y dejan a más de uno con el corazón en la mano. Sin embargo, nadie controla, regula, multa o castiga a los infractores. Muchos ya han sido víctimas de atropellos con bicicletas, pero por falta de leyes no se les puede judicializar.

Hay otro comportamiento que preocupa muchísimo y que hace que los conductores tengan incluso miedo de los bici-usuarios: ir en contravía. A muchos de los bici-usuarios bogotanos les importa poco respetar el sentido de las calles y de las avenidas. Cada vez más de estas personas se van en contravía en calles principales, provocando que los conductores tengan que frenar de repente. Pero para tener “más libertad en la bicicleta” los bici-usuarios no paran allí. No respetar los semáforos en rojo es un deporte extremo muy de moda entre muchos de los amantes de la bicicleta. Si usted es peatón en Bogotá, no se fie del semáforo, abra bien los ojos porque el rojo no vale para las bicicletas. Escenas como estás son ya pan de cada día en Bogotá.

Para completar el cuadro del caos capitalino, cada vez más calles pierden un carril en favor de lo bici-usuarios. Si la calle tenía dos carriles, ahora solo cuenta con uno, y los embotellamientos y las esperas en los semáforos son aún peores. La gente cada vez pierde más tiempo en “trancones” porque ya no hay vías suficientes para los automóviles y buses.

Personalmente, he sido atropellada en dos ocasiones por bici-usuarios. Una vez me topé con un fan del deporte extremo de “cométe el semáforo en rojo y métete en contravía”. La otra ocasión, un bici-usuario me invistió por detrás en una esquina. De los dos accidentes salí ilesa, pero un amigo que venía a casa no tuvo la misma fortuna. Justo en frente de mi puerta fue arroyado por un bici-usuario, lo tiró al piso y le raspó la mano. No hubo detenido, ni policía, ni protocolo. Mi amigo tuvo que ir a la farmacia más cercana para que le curaran su herida.

Quejas de amigos y conocidos son cada vez más frecuentes: ya no se puede caminar tranquilo ni por la calle, ni por los parques, ni por el camino a casa, muchos hablan ya de bici-nazis. Para mí personalmente es un suplicio sacar la basura en frente de mi casa. Debo ver con mucho cuidado que no venga una bicicleta fantasma que me arroye o que me insulte.

Para culminar la lista infame de la que llamo “dictadura de la bicicleta”, hay que hablar de RAPPI, una empresa colombiana de reparto de comida en bicicleta, algo parecido a UBER eats. Bogotá está inundada de bicicletas RAPPI y estas son las protagonistas de la gran mayoría de “encontrones” y choques entre conductores, peatones y bici-usuarios. No hay semáforo que los detenga, ni vía que los prevenga.  Mucha gente denuncia haber sido atropellada o envestida por los empleados de RAPPI.  Las condiciones de trabajo y la competencia entre los “bici-tenderos” es tan fuerte, que los problemas de convivencia vial y accidentes han aumentado y están a la orden del día. Tanto es así, que en Argentina RAPPI ya enfrenta varias demandas y está en riesgo de ser expulsada.

La imposición de la bicicleta como supuesta solución a la crisis vial de una ciudad como Bogotá es simplemente una forma de mantener a las personas enfrentadas unas con otras. Los bici-usuarios creen que son superiores a los demás habitantes de la ciudad. La verdad es que tal moda impuesta por una alcaldía ineficaz y corrupta está llevando a la ciudad a problemas más profundos y complejos. Una ciudad que necesita urgente nuevas vías no puede darse el lujo de ceder carriles a las bicicletas, ceder dinero para construcción de ciclo-rutas y permitir tales actos de anti-civismo.

Bogotá necesita urgentemente un metro, un mejor sistema de buses limpios, una verdadera organización y control de horarios y rutas que no obligue a la gente a arriesgarse a subirse a una bicicleta sin ningún control. En una ciudad donde reina el caos, los embotellamientos y la intolerancia, optar por una bicicleta puede ser fatal. Urge infraestructura, maya vial y leyes que regulen la circulación y una sana convivencia para todos.

Una ciudad en progreso debe ser capaz de proveer un sistema masivo de transporte seguro para sus habitantes. Los buses y los trenes son una excelente solución para tal problema, no una serie de ciclo-rutas mal diseñadas con usuarios que van sin Dios ni ley, porque viven muy lejos y deben hacer trayectos ridículamente largos. Con la excusa del desarrollo sostenible no se puede pretender someter a los habitantes a una bicicleta. Se necesitan soluciones verdaderas que no les quiten la dignidad a las personas ni entorpezcan la convivencia.

Por qué China necesita urgentemente avanzar en las negociaciones comerciales

Por: Frank Fang

La Gran Época, Estados Unidos

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El líder chino Xi Jinping le da la mano al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, antes de la reunión bilateral al margen del Osaka G20, el 29 de junio de 2019. (Brendan Smialowski / AFP / Getty Images)

Tras la reunión de Osaka, se reanudaron las negociaciones comerciales entre China y Estados Unidos. Y el presidente estadounidense Donald Trump ha acordado no imponer aranceles –que había anunciado en los últimos meses– a otros 325 mil millones de dólares en productos chinos.

Durante una conferencia de prensa celebrada el 29 de junio, tras reunirse con Xi Jinping al margen del G20 en Japón, Trump dijo: “Básicamente, hoy hemos acordado que seguiremos adelante con las negociaciones, que yo había interrumpido hace poco tiempo”.

Wu Qiang, ex profesor de ciencias políticas en la prestigiosa Universidad de Tsinghua en Pekín, explicó a Radio Free Asia que la suspensión de la guerra comercial era de vital importancia para Xi, ya que es un compromiso aceptable tanto para los “halcones” como para las “palomas” del Partido Comunista Chino.

El ex profesor dijo: “Fue un éxito diplomático decente. Aunque Xi obtuvo resultados modestos en esta ocasión, la verdad es que era muy urgente que se llegara a un acuerdo”.

Wu dijo que actualmente existe una gran presión sobre Xi: debe lograr resultados antes de la próxima Cuarta Sesión Plenaria del 19º Comité Central, que normalmente tiene lugar en el otoño.

La reunión está reservada para los funcionarios chinos más importantes del Comité Central del Partido Comunista Chino, un grupo de élite del partido compuesto por 205 miembros permanentes más 171 miembros nombrados de vez en cuando. Por lo general, durante los cinco años de mandato de los miembros del Comité Central, se celebran siete sesiones plenarias. La segunda sesión plenaria se celebró en enero de 2018, y la tercera el mes siguiente.

Se rumoreaba que la Cuarta Sesión Plenaria se celebraría el pasado mes de octubre, pero la reunión nunca se materializó. Se ha especulado mucho sobre por qué no fue así, y muchos líderes de opinión creen que la causa son precisamente las divisiones dentro del Partido.

“Un revés en las relaciones chino-estadounidenses, o un prolongado estancamiento en las negociaciones comerciales, sería un gran problema para el estatus político de Xi”.

He Jiangbing, economista y líder de opinión chino, también fue entrevistado por Radio Free Asia, y dijo que predice que el alto al fuego en la guerra comercial no durará mucho tiempo. Si las negociaciones comerciales no van bien en el futuro, es muy probable que Trump siga adelante con los aranceles que había amenazado con imponer sobre los 325 mil millones de dólares adicionales en productos chinos.

Feng Chongyi, profesor asociado de estudios sobre China en la Universidad de Tecnología de Sydney, explicó durante una entrevista con la edición china del Epoch Times que el acuerdo comercial es de vital importancia para Pekín: “La economía china no está funcionando muy bien en estos momentos. Las nuevas tasas obligarían a más y más empresas a abandonar [China, ed.], lo que conduciría a un mayor estancamiento de la economía y a un aumento del desempleo”.

Según Feng, es probable que el régimen, preocupado porque la pobreza económica conduce a la inestabilidad social, acepte algunas de las demandas de Estados Unidos para salvaguardar el papel del Partido.

Además, es probable que Pekín arrastre las negociaciones comerciales hasta que esté claro si Trump será reelegido o no en las elecciones presidenciales de 2020.

Artículo en inglés: Beijing Needs Progress in Trade Talks with US for Its Own Political Reasons, Analysts Say

Traducción: Lucía Aragón

Descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio en Australia

Por: Richard Szabo

La Gran Época, Australia

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Dibujo del dinosaurio dhimbangunmal de Fostoria cuyos restos fueron descubiertos en Lightning Ridge, Australia. (James Kuether / Universidad de Nueva Inglaterra).

Se han encontrado fósiles de una especie de dinosaurio desconocida hasta ahora en una mina de ópalo en el interior de Australia, en la Costa Dorada. Los cuatro especímenes son la primera manada de dinosaurios descubierta en la historia de Australia.

La Universidad de Nueva Inglaterra en Armidale dirigió a un equipo de investigadores a la mina subterránea de ópalo, ubicada cerca de Lightning Ridge, en el noroeste de la región de Nueva Gales del Sur.

Los investigadores desenterraron un total de cuatro esqueletos, algunos pertenecientes a especímenes pequeños, otros a animales más grandes, que probablemente medían 5 metros de largo. En las excavaciones se encontraron una especie de dinosaurio desconocida hasta ahora, además de lo que los investigadores han descrito como el dinosaurio opalizado más completo del mundo.

El investigador en jefe de la Universidad de Nueva Inglaterra, Phil Bell, dijo: “Al principio pensamos que era un solo esqueleto, pero cuando empecé a mirar algunos de los huesos, me di cuenta de que teníamos cuatro omóplatos, todos de animales de diferentes tamaños”.

El equipo de Bell cree que los restos podrían haber sido parte de una pequeña manada o familia, y se sorprendió por la cantidad de huesos recuperados.

El nuevo dinosaurio se llamó Fostoria dhimbangunmal en honor a Robert Foster, el minero de la mina de ópalos que en 1985 descubrió algunos fósiles compuestos principalmente de ópalos grises no preciosos y ópalos del Sheepyard.

Fostoria era un dinosaurio iguanodonte de dos patas, un herbívoro que, según UNE, estaba estrechamente relacionado con la especie más conocida de Muttaburrasaurus descubierta en el centro de Queensland en 1980.

Científicos del Museo Australiano de Sydney ayudaron a desenterrar huesos fosilizados, que no fueron estudiados hasta que los hijos de Foster (Gregory y Joanne) los donaron al Centro Australiano del Ópalo (AOC) en 2015, como parte del programa de donación cultural del gobierno federal.

El centro elogió el reciente descubrimiento que sacó a la luz el “esqueleto de dinosaurio opalizado más completo del mundo”.

Jenni Brammall, responsable de los proyectos especiales y paleontológicos de AOC, dijo: “Recuperar decenas de huesos de un esqueleto es lo mejor. Se han encontrado esqueletos parciales de reptiles nadadores extintos en otras áreas de ópalos australianos, pero para los dinosaurios opalizados, generalmente sólo tenemos un solo hueso o un diente o, en casos raros, algunos huesos”.

El nombre de la especie, dhimbangunmal (pronunciado bim-baan gun-mal), significa “redil” en los idiomas locales de Yuwaalaraay, en reconocimiento a la mina de ópalo llamada Sheepyard, donde Foster encontró originalmente los huesos.

El descubrimiento se produjo pocos meses después de que los restos de un nuevo dinosaurio herbívoro, el Weewarrasaurus pobeni, también fueran encontrados en Lightning Ridge.

El Weewarrasaurus pobeni era un dinosaurio del tamaño de un perro pastor que corría sobre dos patas sobre las planicies de inundación prehistóricas que existían en la zona hace unos 100 millones de años.

El fragmento de mandíbula del Weewarrasaurus fue encontrado por casualidad en un cubo de escombros de ópalo en la mina de ópalo Wee Warra. El comerciante de ópalos de Adelaida Mike Poben, que donó el fósil para la investigación, dijo: “Estaba seleccionando un ópalo en bruto cuando, asombrado, vi dos segmentos en forma de abanico que sobresalían de la tierra alrededor de una pieza de forma extraña”. El tiempo se detuvo y [pensó] “si estos fueran dientes, entonces sería un fragmento del esqueleto mandibular folizado”.

Cuando Phil Bell vio su mandíbula, comprendió inmediatamente que se trataba de un valioso descubrimiento: “Recuerdo a Mike mostrándome el espécimen y me sorprendió. Tenía que tratar de contener mi emoción, era tan hermosa”.

Jenni Brammall confirmó que el espécimen es “un descubrimiento extremadamente raro e improbable. Este increíble pequeño objeto es a la vez una mandíbula de hace 100 millones de años de una nueva especie de dinosaurio, y una gema preciosa”.

Según la Universidad de Nueva Inglaterra, el Lightning Ridge es el único lugar en el mundo donde los huesos de los dinosaurios suelen convertirse en ópalo. El precioso ópalo emana un arco iris de colores; en el caso de la mandíbula, emite una luz verde y azul brillante.

Sin embargo, muchos de los restos se han encontrado a menudo en el material extraído de las minas, ya que se encuentran en capas de roca que se encuentran hasta 30 metros bajo tierra. Bell explica: “El proceso de extracción rompe los fósiles en fragmentos, pero, por otro lado, nunca podríamos ver esos fragmentos si no fuera por la minería”.

Artículo en inglés: Dinosaur Herd Discovered in Australian Outback for First Time in History

Traducción: Lucía Aragón

¿Conoce usted la agenda 2030 de las Naciones Unidas? Primera parte: de los impuestos, la producción nacional y el consumo

Por Sandra Rodríguez

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En la Cumbre para el Desarrollo Sostenible, que se llevó a cabo en septiembre de 2015, los Estados Miembros de la ONU aprobaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que incluye un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para poner fin a la pobreza, luchar contra la desigualdad y la injusticia, …( onu.org.mx)

Muy pocos han escuchado de la agenda 2030 de Naciones Unidas y aun menos son conscientes de las consecuencias nefastas de dicha agenda dirigida curiosamente por China, un país que es cada día más poderoso, y con una influencia que controla no solo el mercado internacional sino también naciones socialistas tales como Venezuela.

Esta agenda se justifica desde la necesidad del “desarrollo sostenible”, primordial para salvaguardar el planeta, que atraviesa en estos momentos los flagelos del cambio climático, las guerras y las hambrunas.

El objetivo central es que todos los países del mundo se acojan a estas reglas a la mayor brevedad, pero en especial los países occidentales, sobre todo las naciones ricas, pues para hacer posible el “desarrollo sostenible” se supone de la colaboración de los que tienen para con los que no. La pregunta es cómo se pretende recolectar dicha ayuda.

Los recursos no se pedirán voluntariamente según está agenda globalista de 2030, la ayuda se exigirá y los recursos de las naciones ricas pasarán a ser manejados y controlados por la ONU que decidirá a su vez a quién brindar dichas donaciones. Esto va directamente en detrimento de la economía de las naciones ricas de occidente, lo que supone indiscutiblemente un peligro inminente para la economía de todo el hemisferio occidental: si cae Europa y Estados Unidos, nos guste o no Latinoamérica caerá en desgracia. Todos nuestros países sufrirán el karma venezolano.

Nicolás Maduro es un ferviente ejecutor de dichas políticas socialistas maquilladas de humanitarias; a los ricos se les expropia, pero a los pobres no se les da nada, solo sobras. Entonces, ¿a dónde van esos dineros? A grandes multinacionales como por ejemplo Monsanto y Dupont, naturalmente también a la banca privada y a las grandes firmas del gigante asiático, sin olvidar otros actores menos legales como el narco.

La agenda 2030, un documento de 700 páginas, pareciera ser el plan de salvación del mundo, sin embargo, es una agenda socialista para el control de masas por parte de un gobierno global que inició operaciones después de 2015 y que se prevé estar completamente ejecutada para el 2030. En esta agenda, el contribuyente occidental verá cómo los impuestos que él paga a su nación se fugan al extranjero, provocando un resquebrajamiento de las economías nacionales. Tal escenario ya se ha vivido como experimento en Europa: con la crisis en Grecia, Italia y España se le obligó a los alemanes pagar un impuesto de ayuda a Grecia, el cual nunca llegó a solventar la crisis económica. Los recursos aterrizaron directo en los bancos que siguieron haciendo de las suyas, fomentando la xenofobia, la polarización y llevando a la gente a confiar en los partidos de corte ultraderechista, o más bien, nacional…socialista.

Como resultado, el desempleo y la crisis económica en Alemania creció, pero nunca en la escala de los países mediterráneos, pues la idea no es desangrar rápidamente al contribuyente, sino mantenerlo con la soga al cuello con contribuciones cada vez más numerosas y que se incrementarán de a poco, acudiendo a su moral como buen ser humano: tienes que ayudar al que necesita y si no, eres malvado. Por su parte, en los países en crisis, el desempleo y la burbuja inmobiliaria estalló y las pensiones desaparecieron.

La redistribución de la riqueza no solo se pretende lograr a través de estos impuestos sino también a través de la reestructuración de los modelos de producción y consumo de cada nación. El país que quiera implementar el proteccionismo para cuidar a su industria nacional será severamente castigado, pues interferiría gravemente con la recaudación de dineros para las naciones empobrecidas con regímenes socialistas y comunistas. Justamente, hoy un medio independiente colombiano denunció cómo Guaidó, el presidente interino de Venezuela, se apropió de recursos internacionales para ayudar a los pobres en Colombia y se los llevó a su país.

Usted se preguntará qué tiene que ver Guaidó con Maduro, pero es muy simple. Todo hace parte de una puesta en escena. Se trata de polarizar y enfrentar a los ciudadanos unos en contra de otros. El régimen se enriquece con las políticas de hambre de la ONU, mantiene a China y Rusia surtidos con petróleo gratis y roba recursos a su vecino para empobrecerlo y sofocarlo hasta que caiga en una crisis tan profunda que sea fácilmente influenciable en las elecciones de alcaldes y presidente, como pronto sucederá en Colombia. Todos juegan sus cartas con el mismo objetivo: El gobierno global.

El documento a punta en primer lugar a la insostenibilidad del sistema de consumo, lo que implica que cada nación se vea en la necesidad de restringir el poder adquisitivo de sus ciudadanos y al mismo tiempo retire el apoyo estatal a la industria nacional, provocando miles de despidos masivos, ya sea por reestructuración o por cierre de empresas y fábricas que ven cómo ya nadie compra sus productos. Esto lo ha venido propiciando China con sus industrias de muerte y esclavitud en su territorio matando las economías de muchos países. La materia prima es barata, la producción es barata, la mano obra casi gratuita. Un cóctel mortal para la mediana y pequeña industria de cualquier nación en el planeta y también para el consumidor: sus compras son de pésima calidad y se verá obligado a comprar una y otra vez lo mismo porque no dura. Esto va en detrimento de la economía y del bolsillo del consumidor empobrecido.

Todo esto se sostiene en la agenda justificando que hay demasiada gente que consume demasiados recursos y que el planeta sucumbirá a esta tendencia. Sin embargo, al analizar tal premisa se puede ver lo ilógico del asunto. Si bien, la población mundial es enorme, eso no quiere decir que todos consumen de igual manera, que todos tienen dinero para comprar, que todos tienen empleo. Solo menos del 20% de la población mundial sostiene la economía del planeta, los cientos de millones de pobres no cuentan para el sistema, no existen, y los mega ricos que son un escaso 1% de la población, evaden impuestos y obligaciones en paraísos fiscales que ninguna autoridad controla.

Entonces, ¿cómo afirman que el ritmo de consumo es insostenible? La clase media y la media alta cada día pierden más derechos debido a los impuestos y la reestructuración del sistema de producción. La especulación y el sistema de crédito engañan a los incautos y los ahogan en deudas, dejándolos en la total ruina. La clase media mundial es cada vez más pobre. Por lo tanto, ¿quién es el que consume desmesuradamente los recursos del planeta? Sí, las grandes multinacionales que, como Nestlé, llegan a naciones tercermundistas y se apoderan del territorio y del agua, alegando que el preciado líquido NO es un derecho humano, sino un bien de consumo. El consumidor sin ética ni control no son más que esos conglomerados alimenticios, tecnológicos, banqueros y farmacéuticos, no el ciudadano común.

Esta agenda se empeña con su discurso climático en hacerle creer al ciudadano de a pie que él es el culpable y no responsabiliza abiertamente a las grandes multinacionales por la contaminación. Por lo tanto, insiste en no comprar automóviles o mejorar los medios públicos de transporte, sino optar por la bicicleta, en no consumir agua y electricidad, mientras las grandes mineras a través del fracking envenenan las reservas subterráneas de agua y devoran energía sin límites ni restricciones, en no tener descendencia, mientras a los niños ya nacidos se les mata con azúcar y químicos.

Si bien, es imperativo regular cosas como el uso de plásticos, concretamente responsabilidad de una industria alimentaria devastadora e irresponsable, la agenda 2030 quiere hacerle creer al ciudadano que todo el caos planetario es su responsabilidad y de las naciones soberanas, por lo tanto, un gobierno global es la única solución. Un gobierno ideal en cabeza de las Naciones Unidas guiadas por China, el nuevo líder de la organización, bien conocido por sus crímenes de lesa humanidad, por sus políticas de producción desmesurada sin ética, de abortos forzados, de eugenesia, de esclavitud y control de masas por medio de la censura y de la represión.

En China pensar diferente es un delito mortal. Bien lo saben los practicantes de Falun Dafa. Cerca de 65,000 de ellos fueron perseguidos, desaparecidos, torturados y asesinados por el régimen chino y sus órganos vendidos en el mercado internacional de manera ilegal sin el consentimiento ni de las víctimas ni de sus familias. Incluso muchos de los cadáveres son ahora parte de la exposición BODIES de Günther von Hagens, ahora también investigado por estos crímenes.

Por su parte, los ciudadanos comunes son controlados por una red de cámaras al mejor estilo BLACK MIRROR y ven cómo sus derechos y libertades individuales básicas son coartadas y violadas por el régimen.

Eso es lo que le espera al mundo si más naciones se unen a esta agenda liderada por China. La ciudadanía debe saber y conocer a profundidad este documento. Trabajar, producir y consumir no es malo, quienes propician el caos y la crisis de recursos son las grandes industrias, es imperativo que los países protejan sus economías y fronteras y cuide de los suyos.