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Cómo superar la ansiedad

Por Olivia Remes, Universidad de Cambridge

La Gran Época, Reino Unido

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Sigue mi corazón latiendo… Imagen: Shutterstock

Los trastornos de ansiedad son actualmente uno de los problemas mentales más comunes en el mundo, y cuatro de cada cien personas los padecen. Un estudio de la Universidad de Cambridge muestra que las mujeres y los jóvenes se encuentran entre los más afectados.

Los datos muestran que los trastornos de ansiedad le cuestan al sistema de salud de los Estados Unidos más de $42 mil millones al año y que, cuando no se tratan o no se resuelven, pueden resultar en depresión, uso de drogas e incluso suicidio.

Existe una diferencia entre la ansiedad normal, que todos experimentamos diariamente, y los trastornos de ansiedad. La ansiedad normal es un sentimiento que puede motivar, movilizar y proteger a las personas. En el mundo moderno, la ansiedad puede proporcionar un impulso a la hora de cumplir un plazo inminente, y puede dar prisa a la gente, por ejemplo, cuando de repente resulta que un conocido ha tenido un accidente. Pero si estos sentimientos comienzan a manifestarse en situaciones que no son realmente peligrosas o importantes, entonces es posible que sufras de un trastorno de ansiedad.

Existen diferentes tipos de trastornos de ansiedad; algunos de los más comunes son el trastorno de pánico y el trastorno de ansiedad generalizada. Las personas con trastorno de pánico pueden experimentar picos intensos de ansiedad que aumentan repentinamente, con el corazón comenzando a latir rápidamente; usted puede sentirse aturdido o sin aliento, e incluso puede pensar que está a punto de tener un ataque cardíaco o que va a morir.

Por otra parte, las personas que sufren de un trastorno de ansiedad generalizada tienden a tener miedo de todo lo que les pueda suceder y pueden tener dificultades para desviar su atención de sus preocupaciones hacia los demás. Las preocupaciones pueden ser tan irritantes que llevan a la persona a querer faltar a la escuela, al trabajo u otros eventos importantes.

La ansiedad no deja marcas, cicatrices o moretones en el cuerpo, pero puede ser más debilitante que una enfermedad física grave, como el cáncer o la diabetes.

Existen tratamientos, pero las recaídas son frecuentes y algunos no pueden lograr mejoras tangibles. También existe la terapia cognitivo-conductual, pero los tiempos de espera para una consulta pueden ser largos y no todos los psicólogos son adecuados para todos. Pero cualquiera que sea la opción que elijas, puede ayudarse ‘científicamente’ usando algunos métodos sencillos.

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Realmente disfrute. Foto: Shutterstock

Abandonar la autocensura

Las personas ansiosas a menudo vuelven a examinar lo que piensan porque no quieren ofender a nadie. Siempre tratan de encontrar el momento perfecto para plantear un tema en particular y están preocupados por el impacto que tendrán en los demás. Dado que las personas ansiosas a menudo tienen miedo, sienten inseguridad y temen que otros se estén aprovechando de ellas.

Una solución es dejar de censurar sus palabras y acciones.

Puede parecer difícil al principio, pero es importante empezar. Puedes empezar con las personas con las que se sienta más cómodo, y luego hacerlo gradualmente con todos. Tan pronto como comience a hacerlo, sentirá una sensación de alivio y comenzará a considerarse como una persona que piensa independientemente. Además, esta es una habilidad que se puede desarrollar a través de la práctica.

Vivir en el presente

Lo ideal sería centrarse únicamente en lo que está haciendo. Si piensa mucho en lo que pasó ayer o en lo que pasará mañana, esto puede significar que no está viviendo en el presente. Y si no vive en el presente, es mucho más probable que experimente estados de ansiedad.

Pero hay una salida. Cuando surgen pensamientos perturbadores, no es necesario suministrarles energía. En su lugar, usted necesita enfocarse lo más posible en lo que está haciendo en el presente. Cuando bebe algo caliente, por ejemplo, puede intentar sumergirse en la experiencia, prestar atención a la sensación que produce la taza caliente que descansa sobre su piel y el aroma de la bebida.

Cuando se sumerge en el presente, el cuerpo se relaja y la mente se vuelve serena. Varios estudios han probado que este tipo de conciencia reduce drásticamente la ansiedad.

Aprender a perder

Dado que las personas ansiosas a veces tienen más dificultades para establecer relaciones con los demás, a menudo tienen la sensación de que tienen que hacer todo lo posible para preservar las relaciones que ya tienen. Esto puede hacerlos demasiado dependientes y necesitados de atención.

Pero para preservar su salud mental, es importante aprender a perder. Si está peleando con alguien y éste quiere poner fin a su amistad, tiene que saber dejarlo ir. Es mejor para su dignidad e, irónicamente, puede fortalecer su autoestima y aumentar su confianza en sí mismo.

Como decían los antiguos monjes budistas: “Cuando sueltas la empuñadura, puedes experimentar otra cosa”. Cuando dejas de pensar en circunstancias que no se pueden cambiar, tu mente automáticamente comienza a pensar en posibilidades futuras. Lo que puede ser emocionante y energizante. De hecho, aprender a perder no se trata sólo de las relaciones, sino de cada área de la vida. Todo lo que queda por hacer es intentarlo.

Olivia Remes es estudiante de doctorado en la Universidad de Cambridge en Inglaterra. El artículo original fue publicado por The Conversation.

Artículo en inglés: Anxiety: Stop Censoring Yourself and Learn to Lose

Traducción de Lucía Aragón