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Inmenso potencial de la energía marina renovable

Las reservas de petróleo se acabarán dentro de 50 años y las de uranio en 100, es necesario acelerar la transición energética para luchar contra el cambio climático

Por: Séverine Michalak

La Gran Época, Francia

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Es posible producir electricidad gracias al oleaje. (Foto: Fab Lentz / Unsplash)

El Banco Mundial declaró recientemente en la Cumbre “Un Planeta” que dejaría de financiar proyectos de hidrocarburos después de 2019. Y en Europa, Francia también ha decidido poner fin a la producción y explotación de hidrocarburos para 2040.

Aunque estas iniciativas representan un avance, lamentablemente no reflejan la realidad de un sector que sigue prosperando, tanto a corto como a mediano plazo. De hecho, no solo ninguno de los principales países productores de hidrocarburos ha declarado que quiere invertir la tendencia, sino que este mercado también verá la aparición de nuevos productores, especialmente en África.

También debemos recordar que la extracción de petróleo en el mar representa un tercio de la producción mundial, que podría aumentar si se superaran gradualmente los límites tecnológicos y medioambientales relativos a los fondos marinos.

Sin embargo, es bien sabido que las reservas de petróleo se agotarán dentro de 50 años, y las reservas de uranio que alimentan la energía nuclear, baja en carbono, se agotarán dentro de 100 años. Por lo tanto, es esencial acelerar la transición energética para luchar contra el cambio climático y superar la falta de combustibles fósiles, en particular apoyando el desarrollo de las energías renovables.

Obstáculos a superar

De las energías renovables, la energía marina merece una atención especial: aunque sólo representan el 0,03% de la energía total del mundo, están aumentando a un ritmo elevado, a menudo en más de un 80%. Sin embargo, requieren un apoyo concreto, debido a la resistencia local: pescadores, turistas, dudas sobre el impacto medioambiental y, sobre todo, sobre el coste, que sigue siendo bastante elevado. Lo mismo ocurre con las tecnologías aún no desarrolladas, como los aerogeneradores flotantes (entre 165 y 364 €/Mwh, según las estimaciones de Ademe), las mareas (entre 123 y 571 €/Mwh) o la energía térmica del mar (entre 200 y 510 €/Mwh).

A pesar de estos obstáculos, se considera que las energías renovables marinas (EMR) son un complemento eficaz de las energías terrestres, como la eólica y la solar. El medio ambiente marino, a diferencia de los continentes, no está en absoluto saturado, a pesar de que es objeto de intereses apremiantes, y por eso las Naciones Unidas y la Comisión Europea están a favor de promoverlo.

El potencial teórico total de las energías marinas se estima en 2 millones de teravatios/h al año (de los cuales más de 100 mil teravatios/año son técnicamente explotables), capaces de satisfacer casi cinco veces el consumo mundial total de electricidad. El reto es, por tanto, la innovación y el dominio tecnológico, que permitirán el desarrollo de este enorme recurso, distribuido de forma diversificada en el planeta. Una geopolítica de los recursos debe asociarse a una de las tecnologías.

Parque eólico en el extranjero

Entre los EMR, la tecnología más avanzada es la eólica marina, un mercado dominado por la Unión Europea, con una capacidad de 12,4 GW que representa más del 90% de todo el parque eólico mundial, y que suministra 42 de los 50 TWh de producción mundial de energía marina renovable. En la UE, se espera que el mercado eólico alcance los 70 GW de potencial para 2030.

Sin embargo, cuál será el impacto de Brexit en la consecución de estos objetivos, dado que el líder en este mercado es Reino Unido, por delante de Alemania, Dinamarca y Bélgica, por no hablar de Francia, cuyas costas no están hasta ahora provistas de este tipo de equipos. Sin embargo, podría ponerse al día, según la hoja de ruta establecida por la comisión de energía eólica marina de la SER (Sindicato de Energías Renovables), a saber, 15 GW para 2030.

En cualquier caso, y cualquiera que sea la forma de su futura asociación con la UE (EEE, AELC u otro acuerdo de libre comercio), el Reino Unido debería seguir participando activamente en el desarrollo de la Unión de la Energía, en particular mediante proyectos de interconexión.

La Unión Europea también compite con China. Con el mismo objetivo de 70 GW para 2030, se propone alcanzar casi 200 GW para 2050, muy por encima de los Estados Unidos (22 GW para 2030 y 86 GW para 2050).

En ultramar

Por lo tanto, la Unión Europea tiene interés en desarrollar otros EMR, como la energía de las corrientes y de las olas, pero también la energía térmica marina (ETM), que se encuentra en el extranjero.

De este modo, la UE debería poder contar con Francia para desarrollar su inmenso dominio marítimo en materia de energía. En efecto, el 97% de las ZEE francesas se encuentran en ultramar, donde el objetivo declarado de Francia es alcanzar la autonomía energética total de aquí a 2030 (tal como se establece en el artículo L100-4 I 8° del Código de la Energía).

Para ello, Francia está interesada en invertir en la ETM, que puede reforzarse en los mercados de exportación y también mediante la cooperación con los pequeños Estados insulares vecinos de sus territorios del Pacífico, el Caribe y el Océano Índico, como Fidji, Seychelles y Mauricio.

Séverine Michalak, Profesora-investigadora, Doctora en Derecho, Universidad de Niza Sophia Antipolis

La versión original de este artículo fue publicada en The Conversation.

Articulo en francés: https://www.epochtimes.fr/limmense-potentiel-des-energies-marines-renouvelables-189760.html

Traducción de: Lucía Aragón

Último hielero de los Andes

Por Sandra Rodríguez

La Gran Época, México

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Baltasar Uscha, un hombre de 67 años camina hasta una montaña solo, bajo la lluvia, el aguanieve, la nieve y el sol, sólo por el hielo. (Foto: Sandy Patch)

Subiendo con tres burritos que un canal local de televisión le regaló, Don Baltazar, el último hielero del Chimborazo, continúa con su oficio tradicional, recoger hielo del volcán más importante del Ecuador.

Subiendo por los imponentes 6,300 metros del volcán Chimborazo, don Baltazar Ushca relata a un equipo de televisión su singular trabajo. Sube dos veces por semana al volcán en busca de hielo, carga a sus fieles acompañantes y baja al pueblo a vender su precioso tesoro.

Yuli, Winnigson y Luis Huamán suben con paciencia las altas cumbres del volcán, cuanto más alto, más lento caminan y Baltazar los sigue respirando lentamente. Mientras los tres burritos aguardan en medio del fuerte viento helado, su amo se dedica a picar el hielo del volcán. Hielo glaciar, agua pura hecha cristal.

Sin embargo, el amado oficio de Baltazar ha pasado a ser innecesario, en primera instancia por la introducción del refrigerador y el acceso que cada vez más gente tiene a la energía eléctrica, y en segundo lugar, por el cambio climático que hace que las paredes de hielo desaparezcan en una avanzada constante y sin freno.

Baltazar dice que el hielo es bonito, especial. Con él se hacen refrescos, jugos y helados tradicionales de paila. Carga 6 bloques de hielo de 40 kilos cada uno. A pesar del tesoro mineral que esta agua helada contiene y de 2 horas de ascenso y 4 de descenso solo recibe 5 dólares por pieza.

No obstante, el expresidente Rafael Correa, reconoció su trabajo como patrimonio cultural del Ecuador y se le erigió un monumento en el museo de la ciudad de Riobamba. Ahora es una gran celebridad en la región y no renuncia a que las próximas generaciones sigan esta tradición. Él desea quedarse.

Espera que algunos no se vayan a la ciudad y que se siga la tradición. A pesar de haber tenido un accidente en el volcán porque un bloque de hielo le cayó sobre los pies, Baltazar sube sin falta en compañía de su yerno, quien desea aprender el centenario oficio. También se dedican a la agricultura, más exactamente al cultivo de la papa.

Juan, su yerno, dice que quiere preservar la tradición de los antepasados a pesar de que no sea bien pagado, porque total siempre hay esperanza. Baltazar le recuerda los peligros de la montaña y le enseña con esmero.

La tradición no debe dejarse morir sino valorarse y mantenerse para honrar la identidad de un pueblo.

Kiribati: El paraíso que desaparecerá por el cambio climático

Por: Sandra Rodríguez
La Gran Época, México

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(Foto: viajesoceania.com)

Los lugareños miran impotentes el mar y a pesar de que luchar en contra de su fuerza es difícil, ellos siguen levantando vehementemente muros para impedir que las aguas inunden sus casas. Los que tienen menos recursos recolectan piedras coralinas para tal fin, mientras que los que pueden hacer buen dinero levantan sus muros de cemento y ladrillo. Sin embargo, todos temen por su futuro y se resisten a la idea de dejar su país y renunciar a sus raíces.

A pesar de las muchas controversias que desata la polémica del cambio climático, las consecuencias ya se ven en estas pequeñas islas que forman esta república. Para cualquiera, este lugar es a simple vista un paraíso tropical, pero si se ve de cerca, se evidencia el abandono de aldeas enteras y la constante migración forzada de sus pobladores a la capital, Taragua, para tratar de huir de la pobreza que han generado los efectos del cambio climático. No obstante, en la capital el problema es el mismo y se suman además la sobrepoblación, la falta de empleo y la dificultad para abastecer a la población a nivel alimentario.

Como lo indica el sitio web La Información, Kiribati, fue parte de la colonia británica de las islas Gilbert y Ellice. Este consta de 32 atolones y una isla de coral, entre Australia y Hawái con una extensión de 3,5 millones de kilómetros cuadrados de océano. Sus islas cuentan con una altura promedio de apenas 2 metros sobre el nivel del mar, lo que evidencia el peligro que corre este país ante el inminente aumento del nivel del océano.

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(Foto: viajesoceania.com)

Los períodos de sequías y los de lluvias se han recrudecido, van a los extremos afectando la producción de alimentos locales y alterando significativamente la cantidad y calidad del agua dulce. Por otro lado, la vida de la isla se encarece porque tratar de mantener las carreteras y el territorio como tal, es muy costoso y además deben importar comida que no se produce allí, sin embargo, esto también ha alterado la dieta de los kiribatianos, provocando enfermedades como diabetes junto con el sobrepeso y todo lo que este padecimiento implica.

Tanto el gobierno como ciudadanos, por iniciativa propia, están creando programas para atacar de raíz los muchos problemas de la población y encarar con más herramientas los efectos del calentamiento global. Una maestra, por ejemplo, enseña con un grupo de nutricionistas cómo alimentarse debidamente con los productos de la isla que la gente no conoce tales como las plantas y flores comestibles, así como la preparación más sana y tradicional del pescado.

Esto tiene como fin rescatar los cultivos autóctonos, revitalizar el hábitat de las islas y estimular el cultivo para mermar los efectos inclementes del cambio climático, además de darle a la gente la opción de alimentarse mejor y prevenir enfermedades relacionadas con los malos hábitos alimenticios desarrollados por el alto consumo de gaseosas y alimentos procesados traídos de fuera.

Los niños tienen mucho miedo por el futuro y hablan del tema en sus clases. Temen morir por las inundaciones y perder su casa, su nación. Todos contemplan con preocupación y tristeza la idea de dejar su tierra y migrar a algún lugar lejano. Se rehúsan a perder su identidad cultural y que su legado se sumerja en el olvido junto con las islas.

Según informó en 2016 el New Zealand City, Ioane Teitiota pidió a la justicia neozelandesa que le aceptaran su solicitud de asilo como primer refugiado del cambio climático en el mundo. Sin embargo, se le negó ya que su demanda no cumplía los requisitos legales establecidos para el estatus de refugiado, es decir, Teitiota no es perseguido por algún grupo político o armado ni ha recibido amenazas de muerte en su contra. Teitiota continúa en Nueva Zelanda y ha apelado la decisión pues se niega a volver a Kiribati con su familia.

Por otro lado, la pesca es cada vez más difícil. Los pescadores no saben si esto se deba no solo a la sobrepoblación que aqueja a las islas, sino también al cambio climático. Se preocupan porque las corrientes parecen haber cambiado y llevar los peces a otro lugar, aunque reconocen que naturalmente la sobrepesca es la causa primera. Sin embargo, es evidente lo que sucede con el mar, su ritmo y sus ciclos, ya nada es como antes.

A pesar del panorama, los kiribatianos buscan soluciones y tratan de ver el futuro con esperanza. Buscan ganarle al mar territorio por medio de islas artificiales que están a cargo de un equipo japonés. Se están llevando estudios del territorio y llevan a cabo pruebas para determinar cómo realizar este mega-proyecto que por el momento podría ser la medida más efectiva en contra del hundimiento del archipiélago.

Calentamiento global puede provocar migración y terrorismo

Científicos, analistas políticos y expertos en riesgos financieros y militares pintan un panorama sombrío para la humanidad en un informe titulado “El cambio climática, una evaluación en riesgo.”

Con el cambio climático la superficie de las regiones agrícolas y habitables se reducirán. (Foto: Bloomberg News)

Con el cambio climático la superficie de las regiones agrícolas y habitables se reducirán. (Foto: Bloomberg News)


La escasez de alimentos y la disminución de reservas de agua debidos al calentamiento pueden inducir a la migración de la población, alterar los estados y favorecer el terrorismo, en particular en Medio Oriente y África, advierten estos expertos internacionales.

Con el aumento del nivel del mar, la superficie de las zonas de producción agrícola y de vivienda se van a limitar, lo que va a favorecer los conflictos en zonas de por sí inestables.

Con un calentamiento global promedio de 0.8 grados centígrados desde la Revolución Industrial, el planeta se enfrenta a “importantes desafíos”, dice el informe.

El problema actual de los refugiados en Europa será insignificante en relación a los enormes movimientos de población que surgirán por los desastres climáticos por venir, según los expertos. “En algunas áreas, la migración puede llegar a ser más una necesidad que una elección, y producirse a una escala nunca vista hasta ahora”, según el informe.

Estas situaciones van a desestabilizar gobiernos que hoy parecen sólidos, en especial en Medio Oriente y el norte de África, advierten los expertos.

El aumento de la población de África subsahariana, la región más afectada por los problemas alimentarios, va a exacerbar estos problemas.

El cambio climático va a desestabilizar varios países y regiones al mismo tiempo, reducirá la capacidad de intervención de los gobiernos y dejará sin administración territorios enteros.

El vacío de poder promoverá la aparición de grupos terroristas, que no tendrán problema para reclutar gente entre las poblaciones marginadas y empobrecidas, subraya aún más este informe elaborado por más de 40 expertos, y que está destinado a orientar a los gobiernos en sus decisiones.

Los aerosoles reducen las tormentas tropicales

Las actividades humanas al producir aerosoles, pequeñas partículas en la atmósfera que pueden afectar la formación de nubes, redujeron la frecuencia de las tormentas tropicales en el Atlántico Norte durante el siglo XX, según un estudio publicado el domingo.

Imagen de satélite de Tormenta Tropical Isaac. (starmedia.com)

La acción de los aerosoles debida a actividades humanas es uno de los factores más inciertos del cambio climático. Estas partículas químicas (ozono, azufre, etc.) en suspensión en el aire pueden modificar la radiación solar que alcanza la superficie de la Tierra (efecto paraguas). Pero sirven como “semillas” como las gotas de agua que componen las nubes, pueden cambiar su longevidad y, localmente, la cantidad de lluvia que producen.

Algunas hipótesis sugieren que el aumento de la concentración de aerosoles registrados durante la segunda mitad del siglo XX, acentuó la sequía del Sahel y debilitó el ciclo del monzón en la India.

De acuerdo con un análisis realizado por Nick Dunstone, del Met office británico, y su equipo, los aerosoles afectan en todo caso a la temperatura de la superficie del mar en el Atlántico Norte. Además, pueden cambiar el ritmo con que se producen las tormentas tropicales en esta zona, dice el estudio publicado en la revista británica Nature Geoscience.

Para demostrarlo, los investigadores usaron modelos del clima para simular el cambio climático pasado y futuro. Mediante la variación de diferentes criterios, llegaron a la conclusión que las tormentas tropicales en el Atlántico Norte fueron menos frecuentes cuando la concentración de aerosoles se elevó en esta región.

Y de acuerdo con sus cálculos, los aerosoles producidos por actividades humanas son la causa principal de este fenómeno. Como prueba, cuando su concentración comenzó a disminuir después de 1990, las tormentas tropicales renovaron su intensidad, según el estudio.

La explicación: al influir en la formación de nubes sobre el Atlántico Norte y bajando así la temperatura de la superficie del mar, alteran la circulación atmosférica tropical.

Para los autores es necesario estudiar más los aerosoles, en especial los emitidos por las actividades humanas, para conocer mejor el impacto en el cambio climático y mejorar las predicciones internacionales sobre el calentamiento global.