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Una solución contra la extirpación forzada y tráfico de órganos en China

David Kilgour*

Persecución contra Falun Gong

Falun Gong o Falun Dafa es una disciplina espiritual que tiene como objetivo mejorar el cuerpo y la moral del practicante. Contiene características de los sistemas tradicionales, como el Qigong chino, el budismo y el taoísmo, combinados con una serie de ejercicios suaves. Debido a que Falun Gong creció sorprendentemente rápido en toda China desde su transmisión a la gente en 1992, el Partido comunista lo vio como una amenaza, lo calificó de culto, e inició la persecución contra sus practicantes a mediados de 1999 y sigue hasta ahora.

Portada del libro Bloody Harvest, escrito por David Kilgour y David Matas, sobre el asesinato de practicantes de Falun Gong por sus órganos. (Foto: Cortesía David Kilgout)

Portada del libro Bloody Harvest, escrito por David Kilgour y David Matas, sobre el asesinato de practicantes de Falun Gong por sus órganos. (Foto: Cortesía David Kilgout)

Después de 1980, el partido post-Mao comenzó a retirar fondos del sistema de atención a la salud en China, exigiendo que compensara el déficit de cargos por servicios, principalmente a pacientes no asegurados. La venta de órganos de presos ejecutados se convirtió en una fuente de ingresos para cirujanos, militares y demás participantes. Después de 1999, los prisioneros de conciencia de Falun Gong se convirtieron en un enorme banco de órganos vivos para los pacientes chinos ricos y los “turistas de órganos” extranjeros, que a menudo prefieren que sus “donantes” sean de Falun Gong, normalmente personas sanas, en lugar de los órganos de los condenados a muerte.

David Matas y yo encontramos muchas pruebas de este comercio en contra de Falun Gong. De acuerdo a nuestra investigación, contenida en el  libro Bloody Harvest, los practicantes de Falun Gong han sido asesinados por miles desde el año 2001, así grandes cantidades de sus órganos han sido objeto de tráfico para pacientes chinos y extranjeros. En el periodo de 2000-2005, llegamos a una cifra de 41, 500 de estos trasplantes tomando como base la cifra del gobierno de 60, 000 trasplantes en ese periodo de seis años, y el mejor cálculo de presos ejecutados (18, 500) en esos mismos años.

El Sr. Matas y yo visitamos una docena de países para entrevistar a los practicantes de Falun gong enviados a campos de trabajos forzados en China, que lograron salir de los campos y del país. Nos hablaron de su trabajo en condiciones atroces durante un máximo de dieciséis horas al día, sin goce de sueldo y con muy poca comida, condiciones de hacinamiento para dormir y tortura. Fabricaban una gama de productos para exportación, como subcontratistas de empresas multinacionales. Es una gran irresponsabilidad por parte de las grandes corporaciones y una violación a las reglas de la OMC, es un pedido a gritos por una respuesta efectiva a todos los socios comerciales de China. Todos los gobiernos, deberían prohibir las exportaciones que provienen de trabajos forzados, promulgando una ley que obligue a los importadores de cada país, probar que sus productos no son fabricados por mano de obra esclava.

Permítanme mencionar algunas pruebas que nos llevó a nuestra conclusión:

  • Los investigadores llamaron a hospitales, centros de detención y otras instalaciones de toda China, afirmando ser familiares de pacientes en espera de un trasplante. Preguntaron a los hospitales si tenían órganos de practicantes de Falun Gong en venta. Grabamos, transcribimos y tradujimos las confesiones de todas las instalaciones que usan órganos de practicantes de Falun Gong.
  • Los practicantes de Falun Gong que fueron detenidos, luego liberados y que finalmente salieron de China, dijeron que durante su detención, las autoridades les hacían sistemáticamente análisis de sangre y examinaban sus órganos, no así a otros reclusos. Los análisis de sangre y exámenes de órganos no eran para conservar la buena salud de los presos, ya que los torturaban rutinariamente, sino porque son necesarios para realizar trasplantes de órganos y la construcción de un banco de “donadores” vivos.
  • Entrevistamos a la exesposa de un cirujano del Hospital Sujiatun de la ciudad de Shenyang, provincia de Liaoning, ella dijo que su ex marido había quitado 2000 corneas a prisioneros de Falun Gong entre 2001 y 2003, fecha en la que se negó a continuar. Otros cirujanos habían extraído otros órganos, los practicantes de Falun Gong murieron durante la operación y sus cuerpos fueron incinerados.

En 2012, en el libro Órganos del Estado, el investigador Ethan Gutmann calcula que 65, 000 practicantes de Falun Gong fueron asesinados por sus órganos entre 2000 a 2008, elegidos entre 1.2 millones de practicantes encerrados en los gulags de trabajos forzados en China. Son campos similares a los creados por Hitler y Stalin, Mao los adaptó para el partido-Estado en los años 50. La firma de un policía es suficiente para encerrar a una persona por máximo tres años, sin mediar acusación, ni apelación. En 2007, un informe del gobierno de EE.UU. calcula que al menos la mitad de los detenidos en los 340 campos son practicantes de Falun Gong.

Algunas respuestas internacionales

Parlamento Europeo

David Kilgour estuvo nominado al premio Nobel de la Paz 2010. Abogado canadiense de derechos humanos (Foto: Cortesía David Kilgour)

David Kilgour estuvo nominado al premio Nobel de la Paz 2010. Abogado canadiense de derechos humanos (Foto: Cortesía David Kilgour)

En septiembre de 2006, el Parlamento Europeo llevó a cabo una audiencia y aprobó una resolución que condena la detención y tortura a los practicantes de Falun Gong, expresando preocupación por los informes sobre la extracción de órganos. Durante audiencias recientes en septiembre y enero, Tunne Kelam de la Comisión de Asuntos Exteriores, señaló: “Si no tomamos medidas serias contra estas prácticas, nos convertiremos en cómplices moral y políticamente.”

Estados Unidos

Desde junio de 2011, el formulario electrónico de solicitud de visas de no inmigrante para Estados Unidos (DS-160), pregunta a los solicitantes si no estuvieron implicados en el abuso de trasplantes de órganos.

En julio de 2013, Ileana Ros-Lehtinen (Republicana por Florida) y el diputado Robert Andrews (Demócrata por Nueva Jersey) introdujeron la Resolución 281 de la Comisión de Asuntos Exteriores, que pide al régimen chino ponga fin de inmediato al tráfico de órganos de sus prisioneros.

Israel

Israel aprobó una ley que prohíbe la venta e intermediación de órganos. La ley también terminó con el financiamiento, por el sistema de seguridad de salud, de trasplantes en China para ciudadanos israelíes. En su contribución al libro Órganos del Estado, Jay Lavee, director de la Unidad de Trasplantes de Corazón en el Centro Médico Sheba, explicó el voto favorable a la ley como una reacción a los abusos de trasplantes en China.

Irlanda

En julio pasado, la Comisión Mixta de Asuntos Exteriores y Comercio llevó a cabo una sesión y aprobó por unanimidad una moción que pidió al gobierno irlandés apoyar las iniciativas de la ONU y el Consejo de Europa para oponerse a la práctica de extracción forzada de órganos en China.

Australia

En el Parlamento de Nueva Galés del Sur, se presentó en 2013 un proyecto de ley contra el tráfico de órganos. Se prohíbe a cualquier residente australiano comprar un órgano que provenga del tráfico de donde sea. En marzo de 2013, el Senado australiano aprobó por unanimidad una moción instando al gobierno a oponerse a la extracción de órganos en China. La moción también pide al gobierno que siga el ejemplo de los Estados Unidos y establezca un nuevo formulario de solicitud de visado.

ONGs

Varias organizaciones médicas emitieron declaraciones instando a detener el saqueo de órganos en China. En 2006, la Asociación Médica Mundial (AMM) pidió a China que deje de utilizar a los presos como donantes de órganos. Recientemente, la AMM añadió un párrafo a su política, afirmando que la donación de órganos de prisioneros, de los países que practican la pena de muerte, no se aceptaría más.

Médicos contra la extracción forzada de órganos (DAFOH, por sus siglas en inglés) son eficaces en muchos países.

Nuestras recomendaciones

El Sr. Matas y yo animamos a los legisladores de todos los parlamentos del mundo a considerar nuestras recomendaciones, lo que incluye instar al partido-Estado en China:

  • Detener la represión a Falun Gong;
  • Detener la extracción de órganos a todos los presos;
  • Retirar al ejército del comercio de trasplantes de órganos;
  • Establecer y regular un sistema legítimo de donación de órganos;
  • Abrir todos los centros de detención, incluidos los campos de trabajos forzados, a una investigación internacional, y, finalmente,
  • Liberar a Gao Zhisheng y a otros presos de conciencia.

Poner en práctica las siguientes medidas hasta el cese de extracción de órganos a los presos:

  • Las contribuciones presentadas a las revistas médicas con respecto a cualquier trasplante realizado en China sean rechazadas; y finalmente,
  • Las compañías farmacéuticas de todo el mundo nieguen a sus gobiernos nacionales exportar a China los medicamentos usados en cirugías de trasplante.

Todos los gobiernos responsables tienen el deber de adoptar medidas para combatir el abuso internacional de trasplantes de órganos: legislación fuera de jurisdicción, denuncia obligatoria de turismo de trasplantes, sistemas de seguros de salud que nieguen pagar un trasplante realizado en el extranjero, prohibir la entrada al territorio a personas implicadas en el tráfico de órganos. La solución legislativa más simple es  prohibir el uso de órganos humanos que fueran objeto de tráfico por sus ciudadanos.

* David Kilgour fue Secretario de Estado de Canadá para Asia-Pacífico en 2002 y 2003. Diputado en el Parlamento de Canadá de 1979 a 2006. 

Decoración de Halloween llevaba carta de trabajador chino pidiendo ayuda

Jessica Ferri, Work + Money

Julie Keith desempacaba algunas de las  decoraciones del año pasado de Halloween , cuando encontró una carta inquietante metida en el empaque.

Carta encontrada en decoraciones de Halloween adquiridas en Kmart (Facebook)

Escondida entre dos novedosas lápidas que había comprado en la tienda Kmart, encontró lo que parecía ser una carta de un obrero chino, que había hecho la decoración, pidiendo ayuda.

La carta dice: “Señor, si por casualidad compra este producto, por favor amablemente vuelva a enviarla a la Organización Mundial de Derechos Humanos. Miles de personas aquí están bajo la persecución del gobierno del Partido Comunista Chino, le agradeceremos y lo recordaremos siempre”.

Julie Keith dijo a Yahoo! Shine: “Estoy tan frustrada que esta carta haya estado almacenada durante más de un año, que esta persona escribió esta petición de ayuda y nada haya pasado, estoy conmocionada pues esta persona  probablemente arriesgó su vida por poner la carta en el empaque.”

La carta describe las condiciones de la fábrica: “Las personas trabajan aquí 15 horas diarias, sin descanso ni sábados, domingos ni días festivos. De lo contrario sufren torturas, palizas o groserías. Casi no hay pago (10 yuanes al mes)”, alrededor de US $1.61 mensual.

Keith, una mamá que trabaja en Goodwill en Portland, Oregón, investigó la carta. “Busqué el campo de trabajo en internet, aparecieron imágenes horripilantes, testimonios de personas que vivieron en este campo. ¡Simplemente horrible!”

Horrorizada, Keith la subió a Facebook. Publicó una imagen de la carta, pidiendo consejo a sus amigos. Uno respondió con un contacto de Amnistía Internacional. Keith intentó alertar sobre la carta, pero la organización nunca respondió.

Al no recibir respuesta de varias organizaciones de derechos humanos, Keith llevó su historia a The Oregonian. “La reportera, Rachel Stark, fue a Human Rights watch, pero no tuve suerte.”

No es la primera vez que una carta como esta ha aparecido. Esta misma semana, otra petición, escrita en chino, se encontró en un asiento de un baño público y se publicó en Reddit. Comentarios en la página web han puesto en duda la autenticidad de las cartas.

Aunque la carta indica la dirección del campo, funcionarios de Human Rights Watch (HRW) no pudieron verificar la autenticidad de la carta. Sin embargo, Sophie Richardson, directora para China de HRW, dijo a The Oregonian que la descripción es consistente con su investigación. “Creo que es justo decir que las condiciones descritas en la carta ciertamente se ajustan a lo que sabemos de las condiciones de reeducación en los campos de trabajo.”

La preocupación por las condiciones que los trabajadores tienen que soportar en China y en otros países, por primera vez sale a la luz pública en la década de los 80, con la explotación exagerada en los talleres de fabricación de tenis Nike. Desde entonces, según un artículo publicado por The New York Times, Nike “ha convocado a sesiones públicas de trabajo, a líderes de derechos humanos, ambientales y de negocios a discutir cómo mejorar las fábricas en el extranjero”.

Las compañías tecnológicas como Apple y Hewlett Packard, tratan de responsabilizarse por sus prácticas laborales. Después de recibir una buena cantidad de críticas, Apple ha hecho declaraciones públicas de que tienen conocimiento de las duras condiciones en China y están tomando medidas para mejorarlas.

En cuanto a Julie Keith, tenía una idea general de las condiciones de los campos de trabajo chinos, pero esta carta fue una revelación tan dramática de la cruda realidad del asunto. “Yo estaba al tanto de los campos de trabajo, sabía que tenían fábricas, pero no tenía idea de la gravedad de la situación. No me di cuenta de lo grave que es para la gente.”

Encontrar esta carta hizo a Keith más consciente del origen de muchos productos vendidos en los Estados Unidos. “Mientras hacía mis compras de Navidad de este año, leía cada etiqueta. Es prácticamente imposible evitar comprar cosas hechas en China, más del 90% de los productos se fabrican ahí. Pero si veía “Made in China”, este año me pregunté: ¿realmente necesito esto?”

Artículo original en inglés:

http://shine.yahoo.com/work-money/letter-chinese-laborer-pleading-help-found-halloween-decorations-202400773.html

Nota de la editora-traductora: Manfred Nowak, ex relator especial de la ONU para la tortura, en su informe de la primera visita de Naciones Unidas a China en marzo de 2006, reporta que las dos terceras partes de las víctimas de tortura en los campos de trabajo llamados de “reeducación” son practicantes de Falun Gong.

Lo que me gustaría que hicieran los gobiernos occidentales

Qué el Partido Comunista Chino deje de asesinar gente por sus órganos

Jennifer Zeng

El 1º de noviembre de 2012, viajé por primera vez a Canadá para asistir al Festival de Cine Pensamiento Libre en Ottawa, con el premiado documental, “Free China, el valor de creer”. Esta película examina violaciones a los derechos humanos dentro de China, desde abortos forzados hasta la extracción de órganos a presos de conciencia, a través de la historia y experiencias del Dr. Charles Lee, empresario estadounidense de origen chino, y la mía; madre, escritora y ex miembro del partido comunista. Tanto Charles como yo, junto con cientos de miles de pacíficos ciudadanos chinos, nos han encarcelado, torturado y sometido a trabajos forzados por nuestras creencias espirituales en la práctica de meditación de Falun Gong.

Jennifer Zeng en la ceremonia de entrega de premios del Festival de cine Pensamiento Libre el 12 de mayo en Filadelfia. La película “China Libre” que narra la historia de sufrimientos de la Sra. Zeng durante la persecución en China por ser practicante de Falun Gong, se llevó los máximos honores del festival. (Edward Dai, Epoch Times)

Después de la proyección del documental, observé que el público se conmovió mucho con nuestras experiencias. Muchos se sorprendieron también por el grado de tortura física y psicológica que Charles y yo tuvimos que soportar, conocer del asesinato de practicantes de Falun Gong con el objeto de sacar provecho de sus órganos vitales. Una persona del público preguntó con enojo: “¿Qué ha hecho la ONU todos estos años?”

Otra persona del público, el diputado Bryan Hayes, del Partido Conservador, preguntó: “¿Qué le gustaría que hiciera el gobierno canadiense?”

David Kilgour, diputado del Parlamento de Canadá durante 27 años, y co autor de “Cosecha Sangrienta, el asesinato de practicantes de Falun Gong por sus órganos”, libro que ofrece un análisis exhaustivo, a partir de una intensa investigación, de la extracción de órganos a practicantes de Falun Gong aún con vida en China, respondió diciendo: “Bueno, en realidad hay 25 cosas que nos gustaría que el gobierno canadiense hiciera. El Ministerio de Relaciones Exteriores al menos podría publicar un aviso en su página web informando a los canadienses que si van a China por un trasplante de órgano, hay una gran probabilidad de que asesinen a alguien como Jennifer para poder usar sus órganos. ¿Todavía querría ir a China?”

A mí, me gustaría que el gobierno de Canadá, así como todos los gobiernos del mundo exigieran al Partido Comunista Chino que deje de perseguir a los practicantes de Falun Gong inmediatamente. Lo que incluye:

1. Dejar de asesinar a los practicantes de Falun Gong por sus órganos;

2. Liberar a todos los practicantes de Falun Gong encarcelados;

3. Levantar la prohibición a practicar Falun Gong, y permitir la publicación y distribución de libros de Falun Gong en China.

La pregunta aquí es ¿hasta qué punto el gobierno canadiense y los demás gobiernos están dispuestos a ir para que esto suceda? ¿Qué ha hecho el mundo para detener al Partido Comunista Chino y deje de matar a miles o decenas de miles de practicantes de Falun Gong por sus órganos? ¿Qué grado de crímenes atroces tienen que ocurrir antes de que los gobiernos estén dispuestos a hacer algo?

Han sido muchas veces, cuando los practicantes de Falun Gong han tratado de crear conciencia sobre la extracción de órganos, que la gente pregunta: “¿Dónde están las pruebas?” Cada vez que escucho esta respuesta, mi corazón se entristece mucho.

Los practicantes de Falun Gong son un grupo de ciudadanos pacíficos y respetuosos de la ley que no tienen en sus manos el poder del estado. Cuando Ana, la esposa de un médico chino, informó por primera vez en 2006 que su esposo había quitado córneas de los cuerpos vivos de más de 2000 practicantes de Falun Gong, y que miles de ellos estaban encarcelados en una instalación subterránea y podrían ser asesinados en cualquier momento, sentí como si escuchara la noticia más terrible de mis familiares desaparecidos.

Para mí, la lógica es muy clara. Si las acusaciones están allí, si personas tan respetables como David Kilgour y su co-autor David Matas usaron sus propios recursos y realizaron la investigación para demostrar que esto está pasando, si los médicos especialistas en trasplantes como el Dr. Jacob Lavee exclamó que esto ocurre en base a su criterio profesional, si 106 miembros del Congreso estadounidense han escrito al gobierno de los EE.UU. para exigir la divulgación de información relacionada con la extracción de órganos que pueda tener, ¿no es obligación de la ONU o cualquier otro gobierno que realmente respete la vida humana tomar medidas? ¿Por qué es tan difícil llevar a cabo nuevas investigaciones o publicar una advertencia o condena? ¿Se tiene preferencias o se selecciona al intentar defender la justicia? ¿Hay diferencia o se selecciona sobre el tipo de “justicia” que estamos dispuestos a defender? ¿Se puede seguir llamando justicia?

Claro, se hacen negocios con el Partido Comunista Chino, y el partido aún controla la fuerza militar más grande del mundo. Sin embargo, con el intento de deserción de Wang Lijun, ex jefe de policía de la ciudad de Chongqing, con la condena de Gu Kailai, la expulsión de Bo Xilai, más y más evidencias y la muestra de crímenes reales detrás de las acciones de estos hombres, a los que se les atribuye la extracción de órganos a practicantes vivos de Falun Gong, siguen surgiendo.

Un crimen de tal magnitud no se puede ocultar para siempre, el Partido Comunista Chino no es tan fuerte como nos imaginamos. Creo que cuando el delito de extracción de órganos se dé a conocer a la mayoría de los chinos, el partido colapsará.

Lo que se tiene que hacer ahora es poner la última gota que derrame el vaso. De lo contrario, cuando nuestros hijos o nietos nos pregunten: “¿por qué no hiciste nada para detener este crimen?” ¿Qué podemos decir?

Jennifer Zeng es la autora de “Testimonio: La lucha de una muer china por la libertad y por Falun Gong”. Antes de que la persiguieran en China por su creencia, fue investigadora y consultora en el Centro de Investigación de Desarrollo del Consejo de Estado, del gabinete estatal. Su historia aparece en el documental premiado, “China libre, el valor de creer”, co-producido por New Tang Dynasty Television y World2Be Productions.