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Las FARC retoman las armas y abandonan la paz

La guerrilla más antigua y poderosa traiciona el voto de confianza de los colombianos por el proceso de paz y retoma armas para reiniciar su actividad revolucionaria. Hay gran desconcierto y temor en el campo colombiano y se espera el regreso de la guerra civil en Colombia. 

Por: Sandra Rodríguez 

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Iván Márquez y Jesús Santrich estaban entre varios viejos miembros de las FARC que anunciaron que regresan a las armas. (Foto: EPA)

Hoy, 29 de agosto, es un día de luto para Colombia. Muchos dieron su voto por el SÍ en el plebiscito por la paz con la esperanza de que el país tuviera por fin una era pacífica. No fue un proceso fácil. El país se polarizó en extremo y los ánimos dividieron a los colombianos en una guerra mediática llena de insultos y mentiras. Unos abogaban por la paz sin importar el precio, porque estaban cansados de masacres, desapariciones, secuestros y atentados. Otros con un discurso más cargado de odio acusaban a los primeros de ser guerrilleros, asesinos y vende patrias y pedían el NO, otros no sabíamos qué podía ser peor; solo sopesábamos la posibilidad menos maligna para un país destrozado. 

Cuando inició el proceso de paz, muchos esperaban que por fin se firmara un acuerdo que valiera la pena y que diera descanso a las armas para no seguir viendo correr ríos de sangre. Hubo muchos problemas y el diálogo se extendió por varios años, lo que llevó a pensar que no se lograría nada. Para sorpresa de muchos, se firmó un acuerdo y las FARC se desmovilizaron. La disminución en las cifras de asesinatos, secuestros y atentados cayó sustancialmente y muchos tuvimos algo de esperanza. 

Sin embargo, a título personal, mi esperanza cayó al fondo viendo cómo en el evento que se hizo en Cartagena para celebrar el acuerdo estaba presente la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, memorable por sus declaraciones sobre el peligro que representa para el mundo que la humanidad envejezca demasiado. Si Lagarde está en su país, debe preocuparse y eso hice. No solo estaba ella, sino una cantidad de representantes de organizaciones internacionales controladas por el socialismos duro y puro a la cabeza de China como la ONU. Muchos, sin embargo, nunca vieron el presagio del desastre. El Nobel de Santos solo fue el premio a este por vender a precio de huevo reservas de petróleo a Shell, petrolera noruega. Todos vinieron por su pedazo de pastel. 

La esperanza del colombiano de a pie se vio empañada después por la caída de uniformados del ejército y la policía que morían a manos de las células de la guerrilla que se negaban a negociar. Por otro lado, sucedió algo que muchos no podíamos creer: reservas naturales como La Macarena en donde se encuentra ubicado Caño Cristales, el río de los siete colores, el río más hermoso del mundo, que hasta el momento estaba protegido por la guerrilla, cayó en manos de colonos, privados y empresas petroleras. Nadie podía llegar al río sin autorización previa del comandante guerrillero y por ello se encontraba en excelente estado, lo que no pudo perdurar luego de la firma del acuerdo, pues con la entrada libre de los intereses privados el desastre llegó. Caño Cristales está casi muerto. 

Muchos desmovilizados de la guerrilla se agruparon en campamentos para iniciar su proceso y esperaban allí a que el Estado colombiano llegara con un programa para su reinserción a la sociedad. Una buena parte de estas personas fueron reclutados a la fuerza, con pistolas apuntando a sus cabezas y amenazas directas a sus familias. Otros se “regalaron” porque no había opción. El Estado los engañó y los abandonó. No era extraño escuchar en los noticieros que eran atacados, masacrados o que se devolvían al monte porque no tenían ni qué comer. Todos los traicionaron. 

Algunos con mejor suerte se fueron a la ciudad y montaron proyectos sociales, deportivos y turísticos. Era común leer noticias sobre los logros de diferentes grupos que incluso representaban al país en concursos, competencias y ferias de todo tipo. Otros, por el contrario, sufrieron todo el peso del cinismo del Estado y sus antiguos jefes guerrilleros. Algunos se convirtieron en líderes sociales, trabajaban en sus comunidades y fueron perseguidos y asesinados uno a uno. El gobierno Duque nunca ha explicado por qué y quién los mató. 

Por otro lado, el panorama político no era mejor. El ala política del partido de las FARC se sentía impotente ante las reiteradas salidas de escena de la cabeza del ala militar. Márquez, Santrich, El Paisa y Romaña desaparecían cuando se le citaba a indagatoria tanto en la fiscalía como la JEP. Ellos se negaban a aceptar su responsabilidad por cientos de delitos de lesa humanidad. La opinión pública se dividió y se temía que estos cargos quedaran en la perfecta impunidad. Un día sin más, desaparecieron sin dejar rastro. El último en desaparecer antes de comparecer fue Santrich. Hubo un escándalo mediático por una detención ilegal por parte de los entes del gobierno. En algunas esferas gubernamentales, se rumoraba el intento de suicidio del guerrillero, mientras otros en las esferas civiles alegaban que había sido torturado. Todo fue un perfecto show mediático. A Santrich nadie le hizo nada en su contra. 

El presidente Duque no daba ninguna explicación dando muestra de su ineptitud, pero la inteligencia militar ubicó a Santrich unas horas después de su desaparición en Venezuela. ¿Si el gobierno Duque sabía esto porque no pidió una orden de captura internacional? ¿Qué esconden? ¿En realidad son tan enemigos la “derecha” y la izquierda” colombiana, o pertenecen todos al mismo grupo? ¿Esperan todos sacar provecho con la destrucción del país? ¿Todos están aliados con Maduro y todas las fuerzas criminales y terroristas que se están asentando en el vecino país? 

Al parecer, todo esto es verdad. Tanto las FARC y el ELN nunca se habían aliado para tomar el poder en Colombia, pero hace apenas unas semanas el país sería testigo de su alianza consumada nada más y nada menos que en Venezuela. Las acusaciones de la “derecha” resultaron ser ciertas, pero ¿qué han hecho los derechistas además de fomentar el odio y la polarización de la opinión pública? Nada. De hecho, la “derecha” parece estar sacando provecho de esto.  

La masiva entrada de venezolanos ha fortalecido a la derecha por todos lados. Por un lado, el discurso de odio en contra de Venezuela ha hecho que sus acérrimos seguidores los apoyen con aún más ahínco y violencia y que los propios venezolanos en su afán de “escapar del socialismo” den su voto de confianza también a una derecha que está untada de este por todos lados: pactos económicos con el PCCh de China dan fe de ello.  

Hay incluso fuertes rumores de que a muchos venezolanos indocumentados se le está dando célula colombiana porque se acercan las elecciones de alcalde. Bogotá está en la mira. La “derecha” gana en las encuestas y muchos de esos potenciales votantes no son colombianos. Esperemos no ver buses y camiones cargados de gente estacionados en los puestos de votación hablando con cierto acento, siguiendo la tradición chavista más arraigada: ir en grupo a votar obligados o comprados, pero esta vez controlados por la derecha colombiana. 

Muchos culpan a Uribe de la destrucción del proceso de paz y tienen gran razón en ello. El expresidente siempre se fue lanza en ristre en contra el proceso, contra las víctimas, contra la paz, contra la economía. Sin embargo, es de dudar que sea el único culpable de esta tragedia. Su pasividad de acción con Venezuela, con Maduro, su nada clara posición con Trumpsu silencio con el pacto migratorio de la ONU, su discurso de odio contra las víctimas, dan la impresión de ser la muestra de una inacción intencionada. ¿Tienen Uribe, la guerrilla y Maduro algo que contarnos? ¿Por qué Uribe ataca de palabra al socialismo, pero hace negocios con China? ¿Por qué no habla de las células de ISIS, Hezbollah e inteligencia cubana que se pasean por Colombia y Venezuela como si nada? ¿Por qué su pupilo Duque es la burla de Trump y no su aliado “lamebotas” como muchos progresistas y de centro izquierda le quieren hacer creer a los colombianos? De nuevo ¿Qué esconden? 

Todos esperamos que el odio que corre por las venas de este país no nos lleve a una guerra más cruda y terrorífica. Más de 60 años de conflicto armado nos han marcado en lo más profundo de nuestro ser. Vivimos con miedo, hablamos con miedo y no parece haber una luz de esperanza. La única forma de frenar la tragedia que se avecina es exigir al gobierno Duque cierre de fronteras o visa obligatoria, expedir orden de captura contra los cabecillas de la FARC e informar a familiares y conocidos sobre el verdadero trasfondo de las falsas derechas e izquierdas que juegan con nuestras esperanzas y sueños rotos. 

La fobia de un alcalde

Más de 30mil árboles han sido talados indiscriminadamente en Bogotá exponiendo a la ciudadanía a una crisis ambiental sin precedentes, sin embargo, el alcalde Enrique Peñalosa acusa al polvo y a los vehículos particulares de la problemática.

Por: Sandra Rodríguez

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Fuente: Facebook

Peñalosa es bien conocido como el “vendedor de buses de la VOLVO” en Colombia. El burgomaestre ha llenado la ciudad con estos buses EURO V que cuentan con una tecnología arcaica, pues operan con diésel, que es perjudicial para la salud humana y que están prohibidos en Europa. Incluso en Alemania se está estudiando el veto de estos vehículos para ponerlo en rigor.

Pero la fobia del alcalde no son exactamente los buses eléctricos o al menos eso parece. Su miedo y su rabia se dirigen directamente a los árboles. Bajo su administración se han talado árboles en todas las zonas de la ciudad sin tener en cuenta el impacto para la salud de sus habitantes. Dichas talas masivas han sido criticadas por la ciudadanía por la falta de lógica en la toma de decisiones y por el evidente negocio redondo que implica talar árboles en Bogotá. Hasta se rumorea con lujo de detalles que la madre del alcalde, dueña de un vivero, es quien provee los nuevos árboles.

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Autobús en Bogotá. (Foto: Facebook)

El plan del alcalde, sin embargo, es acabar con una buena parte de los árboles y no recuperarlos porque estos son como una “plaga” pues obstaculizan el paso de los rayos del sol en los parques, son escondites para delincuentes y no permiten que los ciudadanos salgan a caminar o a jugar tranquilos porque los árboles les quitan espacio.

Para el alcalde es fundamental erradicar árboles que no tienen ninguna función porque son como maleza y en su lugar es mejor instalar canchas de fútbol sintéticas, otro criticado negociazo del alcalde y su equipo. Y es que los tapetes sintéticos, según el alcalde, dan más seguridad, son mejores y dan espacios libres a los ciudadanos. Son tan buenos los tapetes sintéticos que ya ha puesto varios de estos sobre las raíces de varios árboles, matándolos lentamente, fomentando la ira de los vecinos que ven cómo sus verdes amigos mueren secos o por infecciones, puesto que, a muchos, además, les hacen cortes profundos en el tronco cerca a la raíz y esto resulta letal para estos gigantes.

Tal es la fobia de Peñalosa contra los árboles y sus defensores que incluso en el Parque Japón, envió policías antimotines armados hasta los dientes contra un grupo de encopetadas y elegantes señoras del exclusivo sector que se negaban a dejar talar sus árboles. El episodio tuvo lugar en la noche y dejó en claro que a él no le interesa incluso ir en contra de su propia gente, la gente rica, porque a los árboles hay que quitarlos como sea, para ser la envidia del mundo junto con sus buses viejos de Transmilenio que expelen diésel como diablos hirvientes.

Otro nefasto episodio de la oda a la fobia del alcalde en contra de los árboles tuvo lugar el 18 de febrero. En plena alerta naranja por contaminación del aire, con restricción para los autos particulares durante todo el día, se escenificó lo absurdo de su despotismo: en el barrio Techo de la localidad de Kennedy, el edil Francisco Castañeda denunciaba en un video por redes sociales, cómo la policía arremetía sin piedad contra los habitantes que se resistían a dejar morir a los árboles de su sector.

Los efectivos del ESMAD golpeaban sin problema a mujeres, niños que recién salían de clase, ancianos y demás ciudadanos que miraban con rabia e impotencia cómo desaparecía su parque. En medio de insultos y lamentos exigían al alcalde una explicación del porqué en plena alerta ambiental mataban árboles.

La administración de este personaje ha sido nefasta para los bogotanos y aunque se promovió su remoción del cargo, no solo por sus acciones sino también por falsedad en documentos y otros presuntos delitos, el joven creador de la iniciativa para la revocatoria al mandato fue detenido por la policía, multado, perseguido y amenazado, e incluso tuvo que salir del país.

La ciudad ha vivido dos alarmas ambientales generales por cuenta de la contaminación del aire bajo la administración Peñalosa. Cuando recién tomó el poder se dio la primera: hubo dos incendios incontrolables en los cerros orientales que dispararon las alarmas. En Bogotá no se podía respirar. Este fin de semana, como ya se dijo, el 16 y 17 de febrero, debido a otros incendios en los cerros, se dio la alerta amarilla y naranja y se impuso el pico y placa (restricción a la circulación de vehículos particulares por placa), el sábado para placas pares y el domingo para impares. Además, las motos no podían circular durante estos días.

Muchos ciudadanos respondieron a la absurda medida, pues numerosos estudios de distintas instituciones y universidades han demostrado que el día sin carro y los pico y placa no ayudan a reducir la contaminación. Si bien, en este caso, los incendios son peligrosos y han generado mucho humo, el problema radica en la flota vieja, arcaica y sin mantenimiento de Transmilenio que expele material particulado extremadamente peligroso.

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Foto: Facebook

La universidad de Los Andes estudió las emisiones de un día normal en Bogotá y las comparó con las del último día sin carro. Los resultados: no hubo reducción de emisiones, el principal contaminador en Bogotá es Transmilenio. El alcalde hace oídos sordos y obliga a la ciudadanía a dejar su auto en casa y a utilizar los destartalados buses, “envidia de todas las naciones del mundo”. Para la tarde del domingo nuevos resultados corroboran los hechos: Transmilenio está envenenando a los bogotanos.

Buses que no solo contaminan, sino que también se parten a la mitad y se incendian, son el complemento de la casi orgiástica tala de árboles del alcalde que condena a Bogotá a una emergencia nunca antes vista. Esta es una fórmula siniestra que está matando a los bogotanos. Cada vez son más las personas que sufren de dolencias respiratorias severas y muchos de los empleados de esta empresa están enfermos de sus vías respiratorias de por vida.

Una ciudad sin árboles, ni metro. Peñalosa odia a los árboles y aborrece el metro. Desde el inicio de su segundo mandato, ha prometido hacer el metro y ya confirmó que no lo va a hacer porque según él “los metros no se compran en supermercados”. Miles de millones de pesos perdidos en estudios y corrupción, un robo directo a la ciudadanía. Es más, ¿Sabía usted que el inexistente metro de Bogotá tiene gerente? Un agravio más de esta administración inepta y corrupta que ha impuesto una dictadura de diésel a sus habitantes.

Pero para no quedarnos cortos con la última joya del alcalde y su empresa Transmilenio, debemos citar el comunicado por twitter que la empresa hizo ayer debido a la emergencia ambiental: “A la hora de barrer, no levantes el polvo. Esto puede afectar tu salud y la de las demás personas.” Todo muy bonito con emoticones. Saque usted sus conclusiones.

Aumentan acoso y abuso sexual

Por: Sandra Rodríguez

La Gran Época, México

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(Foto: Captura de pantalla Youtube)

El acoso y el abuso sexual son realidades espantosas que nos golpean todos los días y que dejan heridas incurables no sólo para la víctima, sino también para una sociedad que se hunde en una ola de injusticias e indiferencia.

Muchas personas dicen estar cansadas de escuchar sobre el tema y sostienen que tal mal nos ha aquejado desde siempre y que, por lo tanto, es algo inherente a vivir en sociedad. Y en realidad es algo que cansa porque la carga emocional, es decir, la rabia y el asco que provoca conocer algún caso de violación, nos deja a la merced de la impotencia y la decepción de nuestro género humano.

El juicio a cinco hombres que violaron en grupo a una chica de 18 años durante las fiestas de San Fermín en España, vuelve a encender la polémica y a poner en el ojo del huracán el acoso y el abuso sexual. La sentencia de nueve años de prisión fundamentada en que la violación no puede ser considerada como tal porque la víctima no se opuso activamente, es un claro ejemplo de la tibieza de la justicia en estos casos.

Las reacciones de la gente en redes sociales exponían tres puntos en común muy importantes: primero, los agresores premeditaron y difundieron sin remordimiento su crimen; segundo, la víctima no podía defenderse porque estaba con un alto grado de alcohol y aun si estuviera sobria no hubiera podido hacer mayor cosa ante cinco hombres corpulentos; y tercero, si la víctima se hubiera enfrentado a sus verdugos, hubiera terminado muerta, como ya ha ocurrido anteriormente.

Al analizar estos factores, resulta evidente que esto fue una violación, un acto violento y denigrante, que marcó para toda la vida a la joven mujer. Por lo tanto, muchos internautas protestan contra la ínfima condena y por la clasificación que dio el juez del delito, concluyendo que la justicia “no sirve para nada” y que los culpables “merecían una pena más fuerte”.

Y es que la polémica del acoso y del abuso sexual no para allí. El aumento de casos en 2018 tanto en contra de mujeres como de niños ha sido dramático. Sólo en Colombia el abuso contra menores subió en un 22 por ciento, teniendo en cuenta que muchos no denuncian por miedo o por desconocimiento. En cuanto a mujeres, la cifra de víctimas hasta finales de abril llegó a 18 mil. Cifras que ponen los pelos de punta y que suscitan una gran polémica con respecto al tímido castigo a los perpetradores.

Normalmente se cree que este tipo de conductas sexuales violentas se basan en una educación mínima y unas condiciones de vida difíciles, acompañadas por conductas violentas aprendidas y sufridas en la infancia, pero no siempre es así. El acoso va más allá de esto, es una manifestación de uso indebido de poder, poder otorgado por el estatus, la posición social y el género, todo basado en un discurso machista que se ha aceptado desde siempre.

Este tipo de personas ven en su “superioridad” la posibilidad de sacar provecho de sus víctimas, alimentando sus placeres sin temor, ya que su condición les favorece y los protege. Tal es el caso del profesor Freddy Alberto Monroy Ramírez, director de la Maestría en Enseñanza de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad Nacional de Colombia, señalado de acosar a una estudiante.

La joven explica en entrevista a W-Radio que dicho profesor se ganaba la confianza de sus estudiantes, y en especial de las mujeres, siendo un profesor muy atento y colaborador. Además, el docente goza de respeto por su trayectoria y hoja de vida, lo que naturalmente deja a sus víctimas en la encrucijada de seguir el juego, abandonar los estudios o arriesgarse a denunciarlo con la nefasta consecuencia de perderlo todo y ser perseguidas.

Este acto valiente sienta un precedente para atacar de frente la realidad del acoso y del abuso sexual en el campus. Los diferentes estamentos de la Universidad han manifestado su total rechazo a esta conducta y piden revisar el video que la estudiante decidió hacer con una cámara escondida en la oficina del profesor y en el que es evidente el ataque de éste. Por otro lado, más estudiantes que habían sufrido la conducta libidinosa de este profesor han decidido hablar.

Sin embargo, hay mucho miedo entre las víctimas y esto no permite que se conozcan miles de casos. Por un lado, el miedo se fundamenta en el rechazo de la sociedad hacia la víctima, que además de lidiar con las amenazas del violador o acosador, debe enfrentar los señalamientos de la gente que las considera culpables. Por otro lado, la justicia y su pobre accionar en contra de estos crímenes, desmoraliza a las víctimas y las deja sin voz.

Tanto en España como en Latinoamérica, el protagonismo cínico de los entes judiciales en diferentes casos, deja entrever la corrupción y la tibieza con que los jueces y autoridades llevan a cabo las investigaciones y los juicios. En Colombia, hasta los miembros de gobierno han despertado la indignación pública por su perspectiva ligera de lo que es un delito sexual.

Rosa Elvira Cely fue golpeada, lacerada, violada, casi asfixiada y empalada por su compañero de clase y su amigo en el Parque Nacional en Bogotá. Luego de días de una dolorosa agonía, Rosa Elvira muere y el secretario del distrito afirma: “la culpa es exclusiva de la víctima”.

En cuanto a los niños, las cosas son aún más aterradoras. Cuando la pequeña Yuliana Samboní fue hallada muerta y con signos de tortura y violación en el exclusivo departamento del arquitecto Rafael Uribe, la indignación explotó y a pesar de que este delincuente ya paga su condena, es evidente que hay miles de Yulianas vendidas por sus conocidos, vecinos y hasta familiares a gente muy rica que busca satisfacer sus apetitos más feroces.

Se supo en ese momento, que el caso era sólo la punta del iceberg. Resultó ser una gran red de pedófilos de gran poder y fortuna que buscan pequeñas de bajos recursos para sus bacanales desenfrenados. Hasta ahora no se ha sabido nada más y el país ha olvidado la atrocidad a la que fue sometida esta pequeña y otras muchas sin voz, ni recuerdo.

Este panorama negro es el macabro velo que esconde la inmundicia de nuestra sociedad. Es tan grueso, que no llega la luz de la esperanza; es tan pesado, que no podemos cargarlo más sobre los hombros; y tan perverso, que sigue extendiendo sus horribles tentáculos a miles de niños y niñas, mujeres y sí, también hombres, cercenándoles la vida y condenándolos a una existencia de eterno terror y culpa. Una llamada de alerta para despertar y luchar por la vida y la dignidad humana.

La navidad en el país de Macondo

Por: Sandra Rodríguez

La Gran Época, México

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Navidad en Colombia, una época de tradiciones. (Foto: Caracol Radio)

¡Llegó diciembre con su alegría, mes de parranda y animación! Reza una antigua canción que todo colombiano sin importar la región, edad o estrato social reconoce y canta de por vida al llegar las fiestas de fin de año. Y es que diciembre en el país del Divino Niño es pura alegría y parranda.

Los ánimos se avivan desde noviembre y no es raro encontrar las nuevas tendencias de decoración navideña en los almacenes desde septiembre. Sin embargo, la fiesta decembrina comienza oficialmente con sus delicias y tradiciones el 7 de diciembre, el muy famoso “día de las velitas”.

Esta fiesta es una de las favoritas de los niños y de las más tradicionales en todo el territorio nacional. En ese día se prenden velas y faroles de papel decorativos y se engalanan con ellos calles, puertas, ventanas y balcones. Según la historia más tradicional del origen de la fiesta se afirma que se celebra a la Virgen María y al Ángel que le anuncia que será la madre del Hijo de Dios.

La belleza de esta fiesta no tiene par y en algunas regiones se hacen concursos de faroles o de las calles más lindas; todo un festín para los ojos y el alma. Naturalmente la fiesta no está completa sin los manjares típicos de cada región, pero siempre habrá una combinación que es infaltable en todo hogar; la natilla y el buñuelo.

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Natilla y buñuelos colombianos. (Foto: Pintarest)

La natilla es un postre hecho a base de maicena, canela, clavos y leche que puede tener variaciones según dicte la receta de la abuela. Esta puede ir acompañada de dulce o jalea de mora o con arequipe (dulce de leche) o tener trozos de coco y un toque de aguardiente. Los buñuelos por su parte son bolitas de harina de maíz con queso costeño, un queso duro y salado que se fríe en abundante aceite y equilibra la dulce natilla, acompañados siempre por el famoso vino espumante de manzana o un vino tinto.

Las colaciones son unas galletas especiales que no pueden faltar y que son junto con el panqué navideño de vino y frutas confitadas el mejor regalo al visitar un amigo o familiar en estas fechas. Nadie los hace en su horno, la tradicional casa Ramo es la responsable de surtir al país entero con este par de delicias que adornan la típica mesa navideña colombiana, por eso no es un misterio que al llegar Navidad sea imposible encontrarlos en el supermercado.

Pero no solo se trata de comer golosinas y tomarse un “vinito”, la música en Colombia es fundamental. Muchas personas con el buen visto de sus vecinos ponen sus equipos de sonido de última tecnología a todo volumen, pero lo que no se perdona es que no se pongan los clásicos de siempre que nos recuerdan que estamos en diciembre, canciones que datan de los años 30s y 40s, además de los típicos villancicos de origen español. Muchos hacen fiesta y bailan entre familia y amigos, no sin antes haber rezado un poco.

Desde el 16 de diciembre hasta la noche del 24 se reza en casi todos los hogares y en las iglesias “la Novena de Aguinaldos”. Durante nueve noches los colombianos se reúnen en casa o en la parroquia del barrio con sus seres queridos a rezar un rato y a recordar en nueve cortos relatos la historia de la concepción y nacimiento de Jesús. Esta fiesta es la más adorada por los niños no sólo por lo bello de los relatos sino porque no hay novena sin pesebre y luces.

El pesebre es una tradición que se niega a desaparecer y hay lugares donde se construyen pesebres enormes que tienen vida propia y evocan a Belén. Sin embargo, en muchos hogares se hace el pesebre en familia y los niños se emocionan al ver reflejado el escenario de la navidad.

Llegado el 24 de diciembre la música, la comida, la familia y la novena se unen en una celebración hogareña que hacen el disfrute de abuelos y nietos. Se reza el último capítulo de la novena en el que nace el niño Jesús al borde de la media noche y se pone a este en su cuna de paja.

A veces se esconde al niño Jesús y se les pide a los niños que lo busquen para que por fin pueda estar en su cunita junto con sus padres y obviamente el ganador gana su premio por su importante misión.

A las doce todos se abrazan y se desean la feliz navidad y se abren los regalos que el mismo Niño Dios ha traído con él. Después viene la portentosa cena que varía según cada región: ajiaco, tamal, cerdo, hayaca y demás, y para ayudar a la digestión un poco de música y de baile para celebrar.

Al día siguiente muchos se levantan tarde luego del festín y hacen un desayuno enorme en casa o asisten a un asado (parrillada) organizado por familia o amigos para pasar la resaca o el “guayabo”  y seguir celebrando, calentando motores para recibir el próximo año con toda la buena energía y el amor de los que más aman.

El hijo de Pablo Escobar critica la serie de televisión Narcos por “glorificar” a los traficantes de droga

El hijo del famoso barón de la droga critica las películas que glorifican a los traficantes de drogas como su padre, afirma que es engañar a los jóvenes

Andrei Popescu, La Gran Época Francia

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Sebastián Marroquín, hijo del famoso narcotraficante colombiano. (Getty Images)

En una entrevista publicada a principios de marzo, el hijo del famoso narcotraficante colombiano Pablo Escobar, criticó las escenas que representan la vida de su padre, así como la serie de televisión difundida por Netflix, afirmando que “glorifican” a los criminales.

“No estoy en contra de las historias narrativas, sino en contra de la glorificación de criminales y traficantes de droga que los representan como encantadores. Eso es engañar a los jóvenes”, dice Sebastián Marroquín, que cambió su nombre de Juan Pablo Escobar después de la muerte de su padre, al periódico español El Periódico.

“Recibo muchos mensajes de jóvenes que quieren ser como mi padre. Quieren parecerse a ese criminal y me envían fotos donde están vestidos como él, con su bigote y corte de cabello”, dice Marroquín.

Pablo Escobar dirigió el más grande cartel de drogas en los años 80. Se opuso a su extradición a los Estados Unidos y condujo una violenta campaña en Colombia con ataques bomba, secuestros y asesinatos de políticos, jueces y periodistas que se interpusieron en su camino.

Marroquín tenía 16 años cuando la policía colombiana asesinó a su padre.

Reconstruyó su vida en Argentina después de la muerte de Escobar, reapareció  en la escena social como orador para aliviar la carga de la culpa, a manera de compensar el papel de su padre en la guerra contra las drogas que sacudió a Colombia.

Marroquín publicó en 2014 “Pablo Escobar: Mi padre”, que revela a detalle las fiestas donde las piñatas se llenaban con decenas de miles de dólares. También publicó recientemente otro libro que continúa el trabajo del primer volumen.

Decenas de miles de venezolanos van a Colombia de compras

Decenas de miles de venezolanos entraron el domingo a Colombia a comprar alimentos y medicinas que faltan en su país en crisis, gracias a una apertura temporal de la frontera cerrada durante casi un año.

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Las ventas de los supermercados de Cúcuta se triplicaron el domingo. (Foto: Edinsson Figueroa)

Viniendo de la región fronteriza de Táchira, pero también de más lejos e incluso de Caracas, según periodistas de la AFP, esta marea humana entró a pie a Colombia desde la madrugada, sin límite de número, y se dirigió a la ciudad de Cúcuta.

Desde que amaneció ya habían pasado 52,000 personas, afirmó el Ministerio de Defensa de Colombia, por unos funcionarios en los puentes que pedían a la gente sus papeles, lo que retrasaba su paso.

Su número debe “superar los 75,000” por día, dijo el director de Servicios de Migración de Colombia, Christian Krüger.

El día anterior, ya habían cruzado la frontera 44,000 venezolanos, de manera “regular y ordenada” dijo, hasta que las autoridades anunciaron una apertura para el domingo.

En las listas de compras, se encuentran productos de primera necesidad: papel higiénico, mantequilla, aceite, arroz, leche.

El gobierno de Colombia anunció el envío de un convoy especial para reabastecer los supermercados de Cúcuta. Se llevará “principalmente azúcar, aceite y harina, que son los productos de mayor demanda”, dijo Luis Carlos Villegas, Ministro de Defensa de Colombia.

La semana pasada, 35,000 venezolanos se precipitaron a la frontera después que el presidente Nicolás Maduro autorizó la apertura de un puente peatonal entre los dos países. Una decisión que vino días después de que 500 venezolanos desesperados cruzaron por la fuerza un puesto de control militar para llegar a Cúcuta.

En agosto de 2015, el presidente Maduro ordenó el cierre de frontera por “razones de seguridad”, tras un supuesto ataque de ex paramilitares colombianos contra una patrulla del ejército venezolano.

Venezuela enfrenta una grave crisis económica desde la caída de los precios del petróleo, de donde vienen la mayor parte de sus ingresos. La escasez de alimentos y medicamentos afecta al 80% de los productos en el país.

Colombia confirma dos primeros casos de microcefalia relacionados con Zika

Las autoridades sanitarias colombianas reportaron dos primeros casos de microcefalia relacionada con el Zika en recién nacidos, a raíz de la publicación de un estudio estadounidense que confirma la relación entre esta enfermedad cerebral y el virus que transmiten los mosquitos.

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El vínculo entre la microcefalia y el virus del Zika comenzó a hacerse evidente en Brasil (Foto: AP)

“Colombia confirmó los dos primeros casos de microcefalia asociada con Zika”, dijo el Ministerio de Salud en un comunicado. Hasta ahora, las autoridades terminaron de estudiar 18 de los casos, de estos se descartaron 16 y dos fueron confirmados, todavía se siguen analizando otros 15, añadiendo que de los casos confirmados, uno se encuentra en Santander, el otro en Cundinamarca.

Las autoridades esperan que la epidemia dure hasta junio y que otros casos de microcefalia, que es un desarrollo insuficiente del cráneo y cerebro, se diagnostiquen en recién nacidos entre mayo y septiembre, dijo el Viceministro de Salud Fernando Ruiz Gómez, en una conferencia de prensa.

A principios de marzo, la revista Nature informó que investigadores de la Red Colombiana contra el Zika (Recolzika) habían “diagnosticado un recién nacido con microcefalia y otros dos con anomalías congénitas del cerebro.”

Sin embargo, fuentes del Instituto Nacional de Salud (INS) se negaron a validar este estudio.

De acuerdo con el INS, se registraron hasta la fecha 70,000 casos de Zika en Colombia y se esperan de 150,000 a 220,000 hasta que termine la epidemia así como de 95 a 300 casos de microcefalia, y hasta 380 del síndrome Guillain-Barré (SGB), que puede llevar hasta la parálisis en adultos, y también podría estar relacionado con el Zika.

De acuerdo con un estudio publicado el miércoles en Estados Unidos, los investigadores estadounidenses establecieron por primera vez con certeza que el Zika causa microcefalia fetal, confirmando lo que se sospechaba desde hace meses.

La enfermedad afecta principalmente a América del Sur, especialmente a Brasil, donde se registraron más de un millón y medio de casos desde el comienzo de la epidemia el año pasado.

En la mayoría de los casos, el Zika, que transmite el mosquito Aedes aegypti, también portador del dengue, la fiebre amarilla y chikungunya, provoca síntomas leves que pasan desapercibidos.