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El 20 de julio se cumplen veinte años del segundo “holocausto” de la historia

Por: La Gran Época, Italia

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Una niña practicante de Falun Dafa sostiene un cartel donde le pide a China que deje de matar a presos de conciencia por sus órganos durante un desfile en Washington el 20 de julio de 2017. (Benjamin Chasteen / The Epoch Times)

El 2019 es un año importante para los derechos humanos en el mundo. De hecho, además de marcar el XXX aniversario de la masacre de la Plaza de Tiananmen (4 de junio de 1989), marca el XX aniversario del comienzo de la persecución a Falun Gong (20 de julio de 1999), una disciplina espiritual china que se basa en los principios de la verdad, la compasión y la tolerancia, se compone de cinco ejercicios de meditación similares al Tai Chi.

“¡Tantas víctimas desde aquel lejano 1999!” -comenta el senador y doctor Maurizio Romani (grupo mixto, ex M5S y actualmente en Fratelli d’Italia), entrevistado por Epoch Times – “Demos una señal, hagamos que estas personas no se sientan abandonadas a su suerte en este día, sino que, sobre todo, demostremos nuestro compromiso práctico de acabar con todo esto a partir del día siguiente, de lo contrario, seremos cómplices de los agresores; sea cual sea el color de la política con que se vistan, o sean, continuarán siendo los agresores”.

El Senador Romani fue el promotor de una ley que introdujo por primera vez en el código penal italiano el delito de tráfico de órganos tomados de personas vivas, que se relaciona con el terrible delito de extracción forzada de órganos que tiene lugar en el contexto de la persecución a Falun Gong en China. Esta ley italiana castiga a los que van a China para obtener un órgano que no es rastreable y cuya fuente es desconocida.

El fenómeno de la extracción forzada de órganos de disidentes es una enorme violación de los derechos humanos ordenada por el Estado chino, con la complicidad de hospitales militares. Entre las investigaciones más exhaustivas que han documentado el fenómeno está la de David Matas y David Kilgour, respectivamente un abogado de derechos humanos y un ex ministro de Asuntos Exteriores, ambos canadienses, que descubrieron ya en 2006 una enorme discrepancia entre el número de trasplantes reales en China y el número oficial de trasplantes declarado por el régimen chino. Esta gran brecha sólo puede explicarse por la presencia en los campos de trabajo de prisioneros de conciencia que esperan su absurda ‘sentencia’ de muerte y la extracción de sus órganos frescos: “Es comparable al holocausto”, dijo David Kilgour al American Epoch Times.

Y la confirmación de lo que David Matas y David Kilgour dijeron vino recientemente, el 17 de junio, desde el Tribunal de China en Londres, un tribunal internacional independiente que ha reconocido que la China del PCCh ha manchado de crímenes de lesa humanidad, y ha dicho que la extracción forzada de órganos de los prisioneros de conciencia sigue en marcha: 90 mil trasplantes ilegales al año, de acuerdo con las estimaciones del tribunal.

“La conclusión de la corte internacional independiente en Londres el 17 de junio de 2019, de que la extracción forzada de órganos de prisioneros de conciencia todavía tiene lugar en China, en el casi completo desinterés de los medios de comunicación occidentales, por un lado me causa enojo, por otro lado una gran amargura y decepción, después de todos los esfuerzos realizados a lo largo de los años para sacar a la luz este crimen de lesa humanidad”, continuó Romani.

“A veces la realidad es tan cruel que preferimos voltear hacia otro lado para no verla, pero durante años la gente que ha escapado de este triste destino ha venido a contarnos sus historias de cómo sobrevivieron. Les debemos el mismo respeto que teníamos por los supervivientes de los campos de exterminio nazis, debemos tener el valor de mirar esos ojos brillantes y dolorosos sin mirar hacia abajo con vergüenza. Tenemos una ley que nos permite perturbar un mercado, carecemos de voluntad política para perturbar la fuente del mal y no podemos permitírnoslo. […] Me gustaría que Italia, que primero dio una señal fuerte con la aprobación unánime de una ley contra estos crímenes, se convirtiera en un campeón de una campaña real, fuerte, sin concesiones para que todo el mundo pudiera detener estos crímenes. ¡Estoy dispuesto a hacer mi parte!”.

También el diputado de Fratelli d’Italia, Andrea Delmastro, entrevistado por Epoch Times, expresó su opinión sobre la sentencia del tribunal de Londres: “Las conclusiones del Tribunal de China son increíbles y clavan a China en sus responsabilidades con respecto a una práctica aberrante, la más despreciable que recordamos de una dictadura. Creo que rompen el velo y aquellos que lo deseen pueden ver y comportarse en consecuencia. Mi pregunta concreta llama la atención de nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores sobre las conclusiones. Espero que la política real no prevalezca sobre esta práctica inhumana”, concluyó.

Mientras tanto, en Estados Unidos, con motivo del aniversario del 20 de julio, unos dos mil practicantes de Falun Gong desfilaron por las calles de Washington DC para pedir el fin de la persecución, con la solidaridad de varios diputados.

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Una foto del desfile de Falun Gong en Washington el 18 de julio de 2019 (Samira Bouaou / The Epoch Times)

Persecución contra Falun Gong: una batalla cultural y espiritual

¿Cómo se puede reconciliar a la China de las violaciones de los derechos humanos, de los crímenes, de los órganos y de la barbarie, con la China de la espiritualidad, de las artes marciales, de los templos y las danzas?

Estos dos mundos opuestos han estado luchando desde la Revolución Cultural, un movimiento del Partido Comunista Chino que trató de borrar todos los rastros de la tradición china, desde las estatuas de Buda hasta los escritos religiosos, con el fin de romper todos los lazos entre los chinos y su predisposición espiritual innata. Esta tendencia liberticida continuó incluso después de las reformas económicas de Deng Xiaoping: basta con mirar lo que sucedió en la Plaza de Tiananmen en 1989.

Falun Gong fue una continuación de esa antiquísima tradición espiritual olvidada, y fue dada a conocer por primera vez al público en China por el Maestro Li Hongzhi en 1992. El éxito de la disciplina espiritual fue tal que, en 1999, el número de practicantes había alcanzado los 100 millones: una cifra superior a la de los inscritos en el Partido Comunista Chino.

Según las reconstrucciones, el entonces líder del Partido, Jiang Zemin, una vez que se enteró, se quedó completamente cegado por la envidia, y comenzó precisamente por esta razón la persecución a gran escala contra Falun Gong, el 20 de julio de 1999. Jiang Zemin ordenó arruinar la reputación de estos practicantes de la meditación, así como destruirlos físicamente y arruinarlos económicamente. En su opinión, el partido no podía fallar en derrotar a Falun Gong.

¿Cómo se puede esperar que el PCCh, con sus principios de lucha  ̶ después de la Revolución Cultural y su guerra contra la tradición y contra todas las formas de fe, y después de la masacre de la Plaza de Tiananmen y la represión de todo tipo de libertad ̶ reconozca los principios tradicionales de Falun Gong?

Y mientras los países del mundo continúan haciendo negocios con el “dragón rojo”, desde 1999, los practicantes de esta disciplina han exigido ininterrumpidamente justicia y han apelado a las conciencias de todo el mundo, con el fin de instar a la comunidad internacional a tomar medidas concretas para poner fin a la brutal persecución a manos del PCCh.

Artículo en italiano:  https://www.epochtimes.it/news/il-20-luglio-segna-ventanni-dal-secondo-olocausto-della-storia/

Traducción: Lucía Aragón

Documental canadiense examina el Caballo de Troya chino: Institutos Confucio

Omid Ghoreishi

La Gran Época, Canadá

Michel Juneau-Katsuya, anteriormente un experimentado oficial de inteligencia y Director del Servicio de Inteligencia y Seguridad de Canadá, no escatima palabras para hablar sobre los Institutos Confucio.

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Michel Juneau-Katsuya, ex director de SISC y la cineasta Doris Liu participan en una mesa redonda después de ver el documental In the Name of Confucius en el Festival de Cine One World en Ottawa, 30 de septiembre de 2017. (Jonathan Ren / The Epoch Times)

“Son espías, es todo”, afirma Juneau.

“Hay muchos países y servicios de inteligencia que comparten nuestras conclusiones de que, por desgracia, es un caballo de Troya.”

El Sr. Juneau-Katsuya, que trabajó en el Servicio de Inteligencia y Seguridad de Canadá (SISC) por más de 21 años, habló en una mesa redonda tras la proyección del documental canadiense In  the Name of Confucius, en el estreno del Festival de Cine One World en Ottawa, Canadá.

Dirigida por la cineasta canadiense-china Doris Liu, la película – donde se entrevista a Juneau-Katsuya – documenta las controversias que rodean a uno de los proyectos de influencia más importantes de China.

Los Institutos Confucio, que ofrecen programas de idioma y cultura de China, son una forma de “recopilar información de los participantes del programa, luego algunos son el blanco de los agentes de inteligencia (chinos)”, dice Juneau-Katsuya.

“Desgraciadamente, (una parte) de la estrategia del gobierno chino era poder, bajo el disfraz de la amistad, infiltrarse en otras actividades”, agregó.

Prácticas discriminatorias de contratación

El documental examina los Institutos desde la perspectiva del espionaje, la independencia académica, la censura, las violaciones de los derechos humanos, su influencia y políticas.

Doris Liu se inspiró para hacer esta película en la historia de Sonia Zhao, una antigua profesora del Instituto Confucio de la Universidad McMaster en Hamilton. La deserción de la Sra. Zhao en Canadá y sus revelaciones sobre el funcionamiento de los Institutos llevaron al cierre del capítulo en McMaster.

Siga la línea del partido

Otros participantes en el debate fueron Doris Liu y David Kilgour, ex diputado canadiense que fue Secretario de Estado para Asia y el Pacífico.

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David Kilgour, ex Secretario de Estado canadiense, participa en una mesa redonda después de ver el documental In the Name of Confucius en el Festival de Cine One World en Ottawa el 30 de septiembre de 2017. (Jonathan Ren / The Epoch Times)

La Sra. Liu señaló haber invitado al debate a representantes de la Universidad de Carleton, que alberga un Instituto Confucio, pero nadie respondió a la invitación. Carleton es una de las doce instituciones educativas de Canadá que albergan un Instituto.

El Sr. Kilgour, que vive en Ottawa, dijo que es indignante que Carleton tenga un Instituto. “Lo peor para mí – soy de Edmonton – es que la Junta de Escuelas Públicas de Edmonton alberga un Instituto.”

Las Asociaciones de Canadá y Estados Unidos de Profesores Universitarios pidieron a las instituciones educativas que corten lazos con los Institutos.

En una respuesta por correo electrónico, un portavoz de la Universidad de Carleton dijo: “Carleton no pretende limitar la expresión de opiniones divergentes (…) no hay ninguna evidencia de que se haya enseñado o se esté enseñando algo perjudicial en los cursos patrocinados por el Instituto.

En una entrevista anterior con La Gran Época, Sonia Zhao pintó un panorama diferente, dijo que durante la capacitación en el Instituto, se enseña a los maestros a evitar preguntas sobre temas tabú como Taiwán  y el Tíbet, pero si un estudiante insiste, los maestros deben seguir la línea del Partido Comunista Chino sobre el tema: Taiwán es parte de China y el Tíbet fue “liberado” por el régimen.

Version en inglés : Documentary at Ottawa Film Festival Probes China’s ‘Trojan Horse’

Traducido por: Lucía Aragón

Una historia de tráfico de órganos en China

David Kilgour, Epoch Times

La Masacre: asesinatos en masa, extracción de órganos, y la solución secreta de China al problema de sus disidentes. Por Ethan Gutmann, Prometeus Books, 2014, 355 páginas.

David Kilgour (Izq.) con David Matas (C.), y Ethan Gutmann (Der.) autor de La Masacre: asesinatos en masa, extracción de órganos, y la solución secreta de China al problema de sus disidentes. (Foto: Simon Gross/ Epoch Times)

Al autor del libro le preocupa que, supuestamente son 900 palabras lo máximo que una persona ocupada leerá sobre un tema verídico que va más allá de su experiencia, su libro de 355 páginas no tenga los lectores que se merecen los héroes, víctimas y criminales que ahí se presentan.

En realidad, su trabajo es absorbente y conmovedor como toda novela; incluso hay 70 imágenes pensando en la era visual.

También es una meticulosa investigación sobre la represión, tortura y asesinatos perpetrados por el Partido Comunista Chino (PCCh) en los últimos años, con los testimonios de las personas directamente involucradas, en general sobrevivientes, pero también algunos desertores.

Gutmann tiene la habilidad de poner en contexto la persecución a Falun Gong, tibetanos, uigures, y comunidades cristianas. Se centra principalmente en Falun Gong, ya que es el grupo atacado con más saña y de forma continua desde 1999, año en el que el mismo PCCh calculó en 70-100 millones de practicantes. Aunque cabe mencionar que los demás grupos también siguen estrechamente vigilados.

Dedica gran parte del libro a la especulación del porqué el Partido-Estado de Pekín arriesga tanto, incluso el respeto internacional, por atacar grupos tan grandes de sus propios ciudadanos. También con valentía deja a los lectores sacar sus propias conclusiones, aunque es difícil que las conclusiones de cualquier persona razonable difieran de las de Gutmann.

En el tema del tráfico-robo de órganos, leemos que a algunos testigos se les efectuaron análisis en los campos de trabajos forzados y cárceles negras, obviamente con el fin de evaluar su compatibilidad con tejidos y órganos. Gutmann agrega pruebas importantes a las que David Matas, yo y otros, hemos recopilado sobre la extirpación de órganos a practicantes de Falun Gong, pues describe crímenes similares perpetrados en tibetanos, uigures y cristianos.

En el apéndice, explica cómo llegó a su “mejor calculo” de 65,000 órganos “extirpados” a practicantes de Falun Gong y de “dos a cuatro mil” a uigures, tibetanos y cristianos, en el periodo que va de 2000-2008. En China, los “donadores” no sobreviven porque extirpan todos los órganos vitales para traficarlos a precios altos, a ricos ciudadanos chinos, y a precios aún más altos a “turistas de órganos” extranjeros.

Ethan Gutmann, autor de La Masacre, libro publicado en agosto ded 2014 (Foto: Cortesía Ethan Gutmann)

Por los reportajes en los medios de comunicación, La Masacre tuvo un papel relevante en la reciente elección a la alcaldía de Taipéi. El ganador, el Dr. Ko Wen-Je, es uno de los héroes del libro, además de ex cirujano en jefe del Hospital de la Universidad Nacional de Taiwán. En una entrevista confidencial con el autor en 2008, el Dr. Ko dijo que cirujanos de una ciudad de China continental, le informaron que todos los órganos trasplantados eran de practicantes de Falun Gong. Luego, el valiente Dr. Ko permitió el uso de esta información en el libro, que se publicó antes de las elecciones (29 de noviembre), lo que al parecer lo impulsó a ganar la elección por abrumadora mayoría. Aunque ahora Ko esté proscrito en China.

En La Masacre se resalta la labor de tres cirujanos que siguen el juramento hipocrático de “no perjudicar”: Francis Navarro en Francia, Franz Immer en Suiza, y el Dr. Jacob Lavee en Israel. Al igual que todos, el autor tiene en buena consideración la permanente campaña internacional de la ONG Doctores contra la extracción forzada de órganos (DAFOH, por sus siglas en inglés) para terminar con el tráfico-robo de órganos en China, no le impresiona los esfuerzos de otras organizaciones de salud mundial ni los de las asociaciones médicas para terminar con este tráfico.

La Sociedad de Trasplantes (TTS, por sus siglas en inglés), es el organismo internacional creado para mantener la ética de los cirujanos de trasplantes en todo el mundo, ¿por qué es objeto de críticas?

En resumen, el ex Viceministro de Salud de China, el Dr. Huang Jiefu, admitió que los presos constituyen la fuente de todos los órganos para trasplante y que él personalmente realizó más de 500 trasplantes de hígado. Sin embargo no admitió lo obvio; que los presos de conciencia de Falun Gong (que son enviados a inhumanos campos de trabajos forzados por hasta 3 años con sólo la firma de la policía), son la principal y probablemente la única fuente de trasplantes en muchos hospitales chinos.

Huang anunció en marzo de 2012, que el Partido-Estado de Pekín terminaría con la extracción de órganos en 3 o 5 años. Luego afirmó que se terminaría en el año 2014, todo para recibir el apoyo de la TTS por dos años, pero no cumplió y hubo más víctimas entre los presos de conciencia. Entre los receptores de órganos se encuentran, sin duda, ciudadanos de países democráticos que no han prohibido el uso de órganos que provienen de traficantes.

Gutmann señala que Francis Delmonico, presidente de la TTS en Estados Unidos, señaló a DAFOH que no había suficientes pruebas para establecer que en hospitales chinos se estuvieran extirpando órganos a presos de conciencia. En la actualidad, el mundo tiene claro que el negocio del tráfico y robo de órganos continuará “como siempre” en China.

Se dirigen a todos las últimas elocuentes frases del libro:

“Ninguna organización occidental tiene autoridad moral para permitir al partido obstaculizar la investigación de un crimen de lesa humanidad a cambio de promesas de reformas médicas. Un mecanismo de supervivencia de nuestra especie, debe poner en contexto, evaluar, y en última instancia se debe aprender de la decadencia humana en grado de genocidio… Lo importante es que hay historia, y sólo las familias de las víctimas pueden absolver al partido de su responsabilidad.”

Es el final del claro y bien documentado relato de Gutmann sobre la masacre, robo y trasplante de órganos en China, razón por la que el mundo debe leer el libro hasta el final.

David Kilgour fue miembro del Parlamento de Canadá, por el partido conservador y liberal de la región de Edmonton. Se desempeñó también como Secretario de Estado para América Latina y África, y para Asia-Pacífico. Es autor junto con David Matas de Bloody Harvest: Asesinato de practicantes de Falun Gong por sus órganos. Por esta investigación, ambos, Kilgour y Matas fueron nominados para el Premio Nobel de la Paz 2010. Más información: http://www.david-kilgour.com

Una solución contra la extirpación forzada y tráfico de órganos en China

David Kilgour*

Persecución contra Falun Gong

Falun Gong o Falun Dafa es una disciplina espiritual que tiene como objetivo mejorar el cuerpo y la moral del practicante. Contiene características de los sistemas tradicionales, como el Qigong chino, el budismo y el taoísmo, combinados con una serie de ejercicios suaves. Debido a que Falun Gong creció sorprendentemente rápido en toda China desde su transmisión a la gente en 1992, el Partido comunista lo vio como una amenaza, lo calificó de culto, e inició la persecución contra sus practicantes a mediados de 1999 y sigue hasta ahora.

Portada del libro Bloody Harvest, escrito por David Kilgour y David Matas, sobre el asesinato de practicantes de Falun Gong por sus órganos. (Foto: Cortesía David Kilgout)

Portada del libro Bloody Harvest, escrito por David Kilgour y David Matas, sobre el asesinato de practicantes de Falun Gong por sus órganos. (Foto: Cortesía David Kilgout)

Después de 1980, el partido post-Mao comenzó a retirar fondos del sistema de atención a la salud en China, exigiendo que compensara el déficit de cargos por servicios, principalmente a pacientes no asegurados. La venta de órganos de presos ejecutados se convirtió en una fuente de ingresos para cirujanos, militares y demás participantes. Después de 1999, los prisioneros de conciencia de Falun Gong se convirtieron en un enorme banco de órganos vivos para los pacientes chinos ricos y los “turistas de órganos” extranjeros, que a menudo prefieren que sus “donantes” sean de Falun Gong, normalmente personas sanas, en lugar de los órganos de los condenados a muerte.

David Matas y yo encontramos muchas pruebas de este comercio en contra de Falun Gong. De acuerdo a nuestra investigación, contenida en el  libro Bloody Harvest, los practicantes de Falun Gong han sido asesinados por miles desde el año 2001, así grandes cantidades de sus órganos han sido objeto de tráfico para pacientes chinos y extranjeros. En el periodo de 2000-2005, llegamos a una cifra de 41, 500 de estos trasplantes tomando como base la cifra del gobierno de 60, 000 trasplantes en ese periodo de seis años, y el mejor cálculo de presos ejecutados (18, 500) en esos mismos años.

El Sr. Matas y yo visitamos una docena de países para entrevistar a los practicantes de Falun gong enviados a campos de trabajos forzados en China, que lograron salir de los campos y del país. Nos hablaron de su trabajo en condiciones atroces durante un máximo de dieciséis horas al día, sin goce de sueldo y con muy poca comida, condiciones de hacinamiento para dormir y tortura. Fabricaban una gama de productos para exportación, como subcontratistas de empresas multinacionales. Es una gran irresponsabilidad por parte de las grandes corporaciones y una violación a las reglas de la OMC, es un pedido a gritos por una respuesta efectiva a todos los socios comerciales de China. Todos los gobiernos, deberían prohibir las exportaciones que provienen de trabajos forzados, promulgando una ley que obligue a los importadores de cada país, probar que sus productos no son fabricados por mano de obra esclava.

Permítanme mencionar algunas pruebas que nos llevó a nuestra conclusión:

  • Los investigadores llamaron a hospitales, centros de detención y otras instalaciones de toda China, afirmando ser familiares de pacientes en espera de un trasplante. Preguntaron a los hospitales si tenían órganos de practicantes de Falun Gong en venta. Grabamos, transcribimos y tradujimos las confesiones de todas las instalaciones que usan órganos de practicantes de Falun Gong.
  • Los practicantes de Falun Gong que fueron detenidos, luego liberados y que finalmente salieron de China, dijeron que durante su detención, las autoridades les hacían sistemáticamente análisis de sangre y examinaban sus órganos, no así a otros reclusos. Los análisis de sangre y exámenes de órganos no eran para conservar la buena salud de los presos, ya que los torturaban rutinariamente, sino porque son necesarios para realizar trasplantes de órganos y la construcción de un banco de “donadores” vivos.
  • Entrevistamos a la exesposa de un cirujano del Hospital Sujiatun de la ciudad de Shenyang, provincia de Liaoning, ella dijo que su ex marido había quitado 2000 corneas a prisioneros de Falun Gong entre 2001 y 2003, fecha en la que se negó a continuar. Otros cirujanos habían extraído otros órganos, los practicantes de Falun Gong murieron durante la operación y sus cuerpos fueron incinerados.

En 2012, en el libro Órganos del Estado, el investigador Ethan Gutmann calcula que 65, 000 practicantes de Falun Gong fueron asesinados por sus órganos entre 2000 a 2008, elegidos entre 1.2 millones de practicantes encerrados en los gulags de trabajos forzados en China. Son campos similares a los creados por Hitler y Stalin, Mao los adaptó para el partido-Estado en los años 50. La firma de un policía es suficiente para encerrar a una persona por máximo tres años, sin mediar acusación, ni apelación. En 2007, un informe del gobierno de EE.UU. calcula que al menos la mitad de los detenidos en los 340 campos son practicantes de Falun Gong.

Algunas respuestas internacionales

Parlamento Europeo

David Kilgour estuvo nominado al premio Nobel de la Paz 2010. Abogado canadiense de derechos humanos (Foto: Cortesía David Kilgour)

David Kilgour estuvo nominado al premio Nobel de la Paz 2010. Abogado canadiense de derechos humanos (Foto: Cortesía David Kilgour)

En septiembre de 2006, el Parlamento Europeo llevó a cabo una audiencia y aprobó una resolución que condena la detención y tortura a los practicantes de Falun Gong, expresando preocupación por los informes sobre la extracción de órganos. Durante audiencias recientes en septiembre y enero, Tunne Kelam de la Comisión de Asuntos Exteriores, señaló: “Si no tomamos medidas serias contra estas prácticas, nos convertiremos en cómplices moral y políticamente.”

Estados Unidos

Desde junio de 2011, el formulario electrónico de solicitud de visas de no inmigrante para Estados Unidos (DS-160), pregunta a los solicitantes si no estuvieron implicados en el abuso de trasplantes de órganos.

En julio de 2013, Ileana Ros-Lehtinen (Republicana por Florida) y el diputado Robert Andrews (Demócrata por Nueva Jersey) introdujeron la Resolución 281 de la Comisión de Asuntos Exteriores, que pide al régimen chino ponga fin de inmediato al tráfico de órganos de sus prisioneros.

Israel

Israel aprobó una ley que prohíbe la venta e intermediación de órganos. La ley también terminó con el financiamiento, por el sistema de seguridad de salud, de trasplantes en China para ciudadanos israelíes. En su contribución al libro Órganos del Estado, Jay Lavee, director de la Unidad de Trasplantes de Corazón en el Centro Médico Sheba, explicó el voto favorable a la ley como una reacción a los abusos de trasplantes en China.

Irlanda

En julio pasado, la Comisión Mixta de Asuntos Exteriores y Comercio llevó a cabo una sesión y aprobó por unanimidad una moción que pidió al gobierno irlandés apoyar las iniciativas de la ONU y el Consejo de Europa para oponerse a la práctica de extracción forzada de órganos en China.

Australia

En el Parlamento de Nueva Galés del Sur, se presentó en 2013 un proyecto de ley contra el tráfico de órganos. Se prohíbe a cualquier residente australiano comprar un órgano que provenga del tráfico de donde sea. En marzo de 2013, el Senado australiano aprobó por unanimidad una moción instando al gobierno a oponerse a la extracción de órganos en China. La moción también pide al gobierno que siga el ejemplo de los Estados Unidos y establezca un nuevo formulario de solicitud de visado.

ONGs

Varias organizaciones médicas emitieron declaraciones instando a detener el saqueo de órganos en China. En 2006, la Asociación Médica Mundial (AMM) pidió a China que deje de utilizar a los presos como donantes de órganos. Recientemente, la AMM añadió un párrafo a su política, afirmando que la donación de órganos de prisioneros, de los países que practican la pena de muerte, no se aceptaría más.

Médicos contra la extracción forzada de órganos (DAFOH, por sus siglas en inglés) son eficaces en muchos países.

Nuestras recomendaciones

El Sr. Matas y yo animamos a los legisladores de todos los parlamentos del mundo a considerar nuestras recomendaciones, lo que incluye instar al partido-Estado en China:

  • Detener la represión a Falun Gong;
  • Detener la extracción de órganos a todos los presos;
  • Retirar al ejército del comercio de trasplantes de órganos;
  • Establecer y regular un sistema legítimo de donación de órganos;
  • Abrir todos los centros de detención, incluidos los campos de trabajos forzados, a una investigación internacional, y, finalmente,
  • Liberar a Gao Zhisheng y a otros presos de conciencia.

Poner en práctica las siguientes medidas hasta el cese de extracción de órganos a los presos:

  • Las contribuciones presentadas a las revistas médicas con respecto a cualquier trasplante realizado en China sean rechazadas; y finalmente,
  • Las compañías farmacéuticas de todo el mundo nieguen a sus gobiernos nacionales exportar a China los medicamentos usados en cirugías de trasplante.

Todos los gobiernos responsables tienen el deber de adoptar medidas para combatir el abuso internacional de trasplantes de órganos: legislación fuera de jurisdicción, denuncia obligatoria de turismo de trasplantes, sistemas de seguros de salud que nieguen pagar un trasplante realizado en el extranjero, prohibir la entrada al territorio a personas implicadas en el tráfico de órganos. La solución legislativa más simple es  prohibir el uso de órganos humanos que fueran objeto de tráfico por sus ciudadanos.

* David Kilgour fue Secretario de Estado de Canadá para Asia-Pacífico en 2002 y 2003. Diputado en el Parlamento de Canadá de 1979 a 2006. 

Terminar con un crimen de lesa humanidad en China

David Kilgour

Cinco mil años de civilización china merecen el respeto de todo el mundo. Este artículo trata de la gobernanza y la violencia cometida por el actual partido-estado desde 1949 contra los que considera sus opositores, lo que ha dado lugar a la más reciente extirpación a gran escala de órganos de practicantes de Falun Gong para el comercio de trasplantes. Ningún “donador” de Falun Gong sobrevive a las extirpaciones que se llevan a cabo en toda China, porque aprovechan ambos riñones y todos los órganos vitales y luego creman sus cuBloodyHarvest_cover

David Matas y yo encontramos 52 tipos de pruebas directas y circunstanciales de este comercio que viene ocurriendo desde el año 2001. Sólo para el periodo 2000-2005, llegamos a la conclusión de que la única explicación plausible de la procedencia de 41,500 trasplantes eran los practicantes de Falun Gong. Nosotros dedujimos esta cifra de la cantidad de 60,000 trasplantes, proporcionada por el gobierno, durante un período de seis años (que parece exacto), del mejor cálculo disponible de convictos ejecutados (18, 550) para los mismos años.

La conclusión principal de nuestro libro es que “continúa en la actualidad, a gran escala, la extirpación de órganos a practicantes de Falun Gong contra su voluntad (…) Se apoderan de sus órganos vitales… para venderlos a altos precios, a veces a extranjeros, quienes normalmente esperan mucho tiempo por donaciones voluntarias de esos órganos en sus respectivos países.”

Nuestro informe revisado está disponible en 18 idiomas en Internet: www.david-kilgour.com

Órganos del Estado

En el libro del 2012, State Organs, del investigador/ escritor Ethan Gutmann, se presenta un mejor cálculo; asesinaron alrededor de 65,000 practicantes de Falun Gong para obtener sus órganos durante los años 2000-2008, seleccionados entre cerca de un millón 200 mil practicantes que, se considera, están en el sistema chino de trabajos forzados (Laogai). En la década de los 50s, Mao adaptó los campos de la Unión Soviética de Stalin (Gulag) y el Tercer Reich de Hitler. Pueden encerrar, por tres años, a un practicante de Falun Gong con sólo la firma de un policía. Mark Mackinnon del Globe and Mail de Canadá lo subrayó recientemente: “Sin cargos, sin abogados, ni apelaciones.” (http://www.theglobeandmail.com/news/world/thechina-diaries/china-at-the-crossroads-of-renewal-and-breakdown/article10579845/).

En 2007, un informe del gobierno de EE.UU. estima que al menos la mitad de los reclusos en los 340 campos de trabajos forzados eran practicantes de Falun Gong. El gobierno absolutista y una economía donde “todo se vale”, creó las condiciones para que se produzca y continúe el tráfico de órganos hasta la actualidad.

Falun Gong (o Falun Dafa) es una disciplina espiritual que busca mejorar la salud y la moral. Contiene características de los sistemas tradicionales, como el qigong chino, el budismo y el taoísmo, combinado con una serie de ejercicios lentos y suaves. Debido a que su popularidad creció rápidamente desde su creación en 1992, el partido comunista lo vio como una amenaza a pesar de su naturaleza apolítica, la tachó de secta, y comenzó la persecución en contra de sus practicantes a mediados de 1999.

Después de 1980 en toda China, el partido post-Mao comenzó a retirar fondos del sistema de salud, lo que obligó a compensar el déficit de gastos por servicios a la mayoría de los pacientes sin seguro. La venta de órganos de presos ejecutados se convirtió en una nueva fuente de ingresos para los cirujanos, militares y demás participantes. Después de 1999, los prisioneros de conciencia de Falun Gong se convirtieron en un enorme banco de órganos vivos para ricos pacientes chinos y “turistas de órganos” extranjeros,  quienes a menudo preferían “donantes” de Falun Gong, por ser personas saludables.

David Matas y yo visitamos una docena de países para entrevistar a practicantes de Falun Gong enviados a campos de trabajos forzados en China, que más tarde lograron salir de los campos y del país. Los practicantes nos dijeron que trabajaban en condiciones deplorables, hasta por más de dieciséis horas todos los días sin remuneración y poca comida, condiciones de hacinamiento y tortura. Elaboraban una gama de productos de exportación como subcontratistas de empresas multinacionales, violando las normas de la OMC y una completa irresponsabilidad empresarial. Es necesaria una eficaz respuesta de todos los socios comerciales de China. Todos los gobiernos deberían prohibir la exportación de productos de trabajos forzados, con la promulgación de leyes que impongan una carga a las importaciones de todos los países, comprobando que sus productos no están hechos por esclavos.

Compromiso constructivo

La comunidad internacional responsable debe participar de manera constructiva, tanto como sea posible, con el nuevo gobierno de Pekín, mientras la presiona para terminar con el saqueo de órganos.

La democracia con características chinas está más cerca de lo que los chinos cínicos piensan. Los valores de las sociedades democráticas son universales: la igualdad de todos los ciudadanos, el estado de derecho y la independencia del sistema judicial, la democracia multipartidista, la responsabilidad empresarial social y la necesidad de empleos manufactureros en todas partes. El pueblo chino debe saber que todos los demócratas están con ellos, no con su gobierno, así como lo hicimos con los europeos del este durante la Guerra Fría y con los sudafricanos durante el período previo a la liberación de Nelson Mandela de la cárcel y su elección como presidente de una nación democrática.

Inversores extranjeros en China

La venta de servicios, bienes y recursos naturales a prácticamente cualquier país es, en mi opinión aceptable (sujeto a condiciones de seguridad), pero la inversión sin reciprocidad para los inversores extranjeros y los gobiernos sin respeto a sus propios ciudadanos es inevitablemente problemática. Ningún gobierno responsable debería permitir la venta de cualquiera de sus empresas estatales de los países sin estado de derecho.

Les va mal a los inversores extranjeros en China. Por ejemplo, McDonald’s abrió su primer restaurante en Pekín bajo un contrato de arrendamiento que creía era por 20 años, dos años después, le dijeron que se saliera porque un gran desarrollador nacional quería construir en su local. ¿Qué esperamos de un trato justo para la mayoría de extranjeros si abusa de McDonald’s?

Hace una docena de años, una familia canadiense que conozco invirtió los ahorros de su vida y los de sus amigos en una empresa farmacéutica no muy lejos de Pekín. El alcalde de una ciudad cercana estaba dirigiendo la empresa antes de su privatización, pero quería que se la regresaran. Evidentemente tenía las palancas suficientes debajo de la mesa y cerraron la empresa. Los canadienses perdieron hasta el último centavo de su inversión, las embajadas en Ottawa y Pekín no pudieron hacer nada.

Sino-Forest Inc. dejó de cotizar en la Bolsa de Valores de Toronto el año pasado, aproximadamente 50 empresas chinas fueron excluidas de la cotización por la SEC, inversores de EE.UU. y consumidores por igual dentro y fuera de China están hartos de juguetes tóxicos, alimentos contaminados, robo de la propiedad intelectual y otros fraudes comerciales. Sólo recientemente, vimos a miles de cerdos muertos flotando en un río cercano a Shanghái, río que proporciona agua potable.

Continuará.

Lo que me gustaría que hicieran los gobiernos occidentales

Qué el Partido Comunista Chino deje de asesinar gente por sus órganos

Jennifer Zeng

El 1º de noviembre de 2012, viajé por primera vez a Canadá para asistir al Festival de Cine Pensamiento Libre en Ottawa, con el premiado documental, “Free China, el valor de creer”. Esta película examina violaciones a los derechos humanos dentro de China, desde abortos forzados hasta la extracción de órganos a presos de conciencia, a través de la historia y experiencias del Dr. Charles Lee, empresario estadounidense de origen chino, y la mía; madre, escritora y ex miembro del partido comunista. Tanto Charles como yo, junto con cientos de miles de pacíficos ciudadanos chinos, nos han encarcelado, torturado y sometido a trabajos forzados por nuestras creencias espirituales en la práctica de meditación de Falun Gong.

Jennifer Zeng en la ceremonia de entrega de premios del Festival de cine Pensamiento Libre el 12 de mayo en Filadelfia. La película “China Libre” que narra la historia de sufrimientos de la Sra. Zeng durante la persecución en China por ser practicante de Falun Gong, se llevó los máximos honores del festival. (Edward Dai, Epoch Times)

Después de la proyección del documental, observé que el público se conmovió mucho con nuestras experiencias. Muchos se sorprendieron también por el grado de tortura física y psicológica que Charles y yo tuvimos que soportar, conocer del asesinato de practicantes de Falun Gong con el objeto de sacar provecho de sus órganos vitales. Una persona del público preguntó con enojo: “¿Qué ha hecho la ONU todos estos años?”

Otra persona del público, el diputado Bryan Hayes, del Partido Conservador, preguntó: “¿Qué le gustaría que hiciera el gobierno canadiense?”

David Kilgour, diputado del Parlamento de Canadá durante 27 años, y co autor de “Cosecha Sangrienta, el asesinato de practicantes de Falun Gong por sus órganos”, libro que ofrece un análisis exhaustivo, a partir de una intensa investigación, de la extracción de órganos a practicantes de Falun Gong aún con vida en China, respondió diciendo: “Bueno, en realidad hay 25 cosas que nos gustaría que el gobierno canadiense hiciera. El Ministerio de Relaciones Exteriores al menos podría publicar un aviso en su página web informando a los canadienses que si van a China por un trasplante de órgano, hay una gran probabilidad de que asesinen a alguien como Jennifer para poder usar sus órganos. ¿Todavía querría ir a China?”

A mí, me gustaría que el gobierno de Canadá, así como todos los gobiernos del mundo exigieran al Partido Comunista Chino que deje de perseguir a los practicantes de Falun Gong inmediatamente. Lo que incluye:

1. Dejar de asesinar a los practicantes de Falun Gong por sus órganos;

2. Liberar a todos los practicantes de Falun Gong encarcelados;

3. Levantar la prohibición a practicar Falun Gong, y permitir la publicación y distribución de libros de Falun Gong en China.

La pregunta aquí es ¿hasta qué punto el gobierno canadiense y los demás gobiernos están dispuestos a ir para que esto suceda? ¿Qué ha hecho el mundo para detener al Partido Comunista Chino y deje de matar a miles o decenas de miles de practicantes de Falun Gong por sus órganos? ¿Qué grado de crímenes atroces tienen que ocurrir antes de que los gobiernos estén dispuestos a hacer algo?

Han sido muchas veces, cuando los practicantes de Falun Gong han tratado de crear conciencia sobre la extracción de órganos, que la gente pregunta: “¿Dónde están las pruebas?” Cada vez que escucho esta respuesta, mi corazón se entristece mucho.

Los practicantes de Falun Gong son un grupo de ciudadanos pacíficos y respetuosos de la ley que no tienen en sus manos el poder del estado. Cuando Ana, la esposa de un médico chino, informó por primera vez en 2006 que su esposo había quitado córneas de los cuerpos vivos de más de 2000 practicantes de Falun Gong, y que miles de ellos estaban encarcelados en una instalación subterránea y podrían ser asesinados en cualquier momento, sentí como si escuchara la noticia más terrible de mis familiares desaparecidos.

Para mí, la lógica es muy clara. Si las acusaciones están allí, si personas tan respetables como David Kilgour y su co-autor David Matas usaron sus propios recursos y realizaron la investigación para demostrar que esto está pasando, si los médicos especialistas en trasplantes como el Dr. Jacob Lavee exclamó que esto ocurre en base a su criterio profesional, si 106 miembros del Congreso estadounidense han escrito al gobierno de los EE.UU. para exigir la divulgación de información relacionada con la extracción de órganos que pueda tener, ¿no es obligación de la ONU o cualquier otro gobierno que realmente respete la vida humana tomar medidas? ¿Por qué es tan difícil llevar a cabo nuevas investigaciones o publicar una advertencia o condena? ¿Se tiene preferencias o se selecciona al intentar defender la justicia? ¿Hay diferencia o se selecciona sobre el tipo de “justicia” que estamos dispuestos a defender? ¿Se puede seguir llamando justicia?

Claro, se hacen negocios con el Partido Comunista Chino, y el partido aún controla la fuerza militar más grande del mundo. Sin embargo, con el intento de deserción de Wang Lijun, ex jefe de policía de la ciudad de Chongqing, con la condena de Gu Kailai, la expulsión de Bo Xilai, más y más evidencias y la muestra de crímenes reales detrás de las acciones de estos hombres, a los que se les atribuye la extracción de órganos a practicantes vivos de Falun Gong, siguen surgiendo.

Un crimen de tal magnitud no se puede ocultar para siempre, el Partido Comunista Chino no es tan fuerte como nos imaginamos. Creo que cuando el delito de extracción de órganos se dé a conocer a la mayoría de los chinos, el partido colapsará.

Lo que se tiene que hacer ahora es poner la última gota que derrame el vaso. De lo contrario, cuando nuestros hijos o nietos nos pregunten: “¿por qué no hiciste nada para detener este crimen?” ¿Qué podemos decir?

Jennifer Zeng es la autora de “Testimonio: La lucha de una muer china por la libertad y por Falun Gong”. Antes de que la persiguieran en China por su creencia, fue investigadora y consultora en el Centro de Investigación de Desarrollo del Consejo de Estado, del gabinete estatal. Su historia aparece en el documental premiado, “China libre, el valor de creer”, co-producido por New Tang Dynasty Television y World2Be Productions.  

La promoción de un mejor gobierno en China en la transición de su dirigencia

David Kilgour

David kilgour, ex miembro del Parlamento canadiense, además de desempeñarse como Secretario de Estado para Asia-Pacífico.(Gary Feuerberg/ Epoch Times)

China ha dado tanto al mundo durante cinco milenios. El respeto que tengo por su pueblo creció durante varias visitas al país; fue un honor representar, por muchos años en el parlamento, a canadienses cuyo origen es el Reino Medio.

Los gobiernos democráticos y sus pueblos, legisladores y sociedad civil deberían estar participando, tan activamente como fuera posible, en la actual transición de dirigentes. Probablemente la democracia con características chinas está más cerca de lo que muchos creen. No debemos olvidar nunca que los valores que buscamos son universales, incluyendo la dignidad en todo, el Estado de Derecho, la democracia multipartidista, la responsabilidad social de las empresas y la necesidad de buenos empleos para todos, incluyendo estadounidenses y canadienses (Un manual útil en el desarrollo de la democracia del Consejo para la Comunidad de Democracias, se puede  visitar en: http://www.diplomatshandbook.org.)

Para ilustrar las dificultades de ese compromiso con Pekín, tomemos el caso de Bo Xilai, a quien muchos gobiernos democráticos y empresarios cortejaron incluso después de que quedó claro que saldría del partido comunista. El primer ministro de Canadá se reunió con él en la ciudad de Chongqing el 11 de febrero, nueve días después de que su ex jefe de policía, Wang Lijun, buscara refugio en el consulado de EE.UU. en Chengdu. Bo y Wang fueron de los más brutales acosadores de practicantes de Falun Gong.

El primer ministro Wen Jiabao, estaba tan preocupado por la conducta de Wang que su pregunta retorica a los miembros del partido salió de una reunión a puerta cerrada el 14 de marzo: “Sin anestesia, la extirpación de órganos de humanos aún con vida y venderlos por dinero ¿puede hacerlo un ser humano?” Wen usó también las muchas demandas legales en 13 países en contra de Bo por su papel en el saqueo de órganos, que lo quitó como ministro de comercio en 2007.

Bo, Wang y otros más estuvieron en la facción del ex presidente Jiang Zemin, que ascendieron porque apoyaron la brutal persecución a Falun Gong que continúa desde mediados de 1999 hasta la actualidad. El Departamento de Estado, por ejemplo, supo de la extirpación de órganos a practicantes de Falun Gong, al menos desde 2006, pero recién en mayo de 2012, reconoció el bien documentado crimen de lesa humanidad en su reporte de derechos humanos. Los gobiernos democráticos deben apoyar a Wen y a los miembros reformistas del partido en esta y una serie de cuestiones de gobernabilidad.

¿Fin de la política maoísta?

Jung Chang y Jon Holliday finalizan la biografía de 2006, Mao, La historia desconocida, diciendo: “Hoy en día, el retrato de Mao y su cadáver aún dominan la Plaza de Tiananmen en el corazón de la capital china. El presente régimen comunista declara ser el heredero de Mao y ferozmente perpetúa su mito”. Muchos historiadores lo incluyen junto con Stalin y Hitler, como los tres peores asesinos de masas del siglo XX. Chang-Holliday dicen: “En total, más de 70 millones de chinos murieron bajo el régimen de Mao en tiempos de paz.”

Los métodos de Mao no perecieron con él en 1976. En 2003, por ejemplo, el partido comunista trató de ocultar el impacto del mortal virus SARS. Sólo cuando un médico envió a medios de comunicación extranjeros la cantidad real de habitantes de Pekín afectados por el SARS, el partido-estado puso en marcha medidas de cuarentena. La misma indiferencia hacia el bien público se repitió en 2008 en el escándalo de la contaminación de productos lácteos Sanlu, que provocó la enfermedad y muerte a cerca de 300,000 bebés chinos. Hay una gran cantidad de otros ejemplos.

El partido comunista sigue usando su fuerza abrumadora para suprimir las voces que abogan por el estado de derecho. Una es la de Gao Zhisheng, abogado nominado tres veces al Premio Nobel de la Paz. Hace una década, fue nombrado uno de los mejores diez abogados de China. La ira del partido se disparó cuando decidió defender a Falun Gong; se inició con la eliminación de su permiso para ejercer la abogacía, un atentado contra su vida, ataque de la policía a su familia y el cese de sus ingresos. Se intensificó cuando Gao respondió con huelgas de hambre a nivel nacional que pedían la dignidad para todos. Uno de sus comunicados describía más de 50 días de tortura en la cárcel.

Los juicios en China son teatro. Los ‘jueces’ por lo general ni siquiera escuchan el testimonio dado en los tribunales. El canadiense Clive Ansley, que ejerció como abogado en Shanghai por 13 años, explica el destino de Gao y muchos otros mediante la observación: “Hay un… dicho entre abogados y jueces chinos que creen realmente en el estado de derecho… (que) ilustra la futilidad de tratar de ‘ayudar a China en la mejora de su ordenamiento jurídico capacitando a los jueces. Se trata de: ‘Los que escuchan el caso no lo juzgan; los que juzgan no escucharon el caso’… Nada de lo que ocurre en el ‘tribunal’ tiene algún impacto en la ‘resolución’.”

Tíbet y el Dalai Lama

Otro ejemplo de mal gobierno es el Tíbet y el Dalai Lama. Como líder espiritual de los tibetanos, ciudadano honorario de Canadá y respetado líder mundial. Su santidad es la mejor esperanza de un nuevo gobierno de Pekín en la solución pacífica de la cuestión del Tíbet. Defiende la autonomía del Tíbet bajo el dominio chino, rechaza la violencia, no favorece la secesión y este año entregó la política a los hombres y mujeres elegidos democráticamente. Cuando Su Santidad habló a una gran audiencia en Ottawa a principios de este año, indicó que sentía que el pueblo chino en general aceptaría un grado de autonomía para el Tíbet, consciente de que es todo lo que se busca. También mencionó la trágica pérdida de vidas, la inmolación de hasta ahora 30 tibetanos.

Medio Natural

Tres décadas de “todo se vale” en la economía han provocado un daño importante al pueblo chino, al medio natural, sus vecinos y al mundo entero. Considere lo siguiente:

  • Cerca de quinientos millones de ciudadanos chinos carecen de agua potable; muchas fábricas siguen vertiendo residuos en la superficie del agua.
  • Un estudio del 2007 del Banco Mundial junto con la Agencia Ambiental de China, encontró que la contaminación ha causado 750,000 muertes prematuras al año.
  • El carbón proporciona ahora cerca de dos tercios de la energía de China, ya quema más que Europa, Japón y Estados Unidos juntos. Las emisiones de las plantas chinas llegan más allá de sus fronteras, sin embargo el partido comunista no ha logrado nada substancial relativo a la protección del agua, aire y suelo. Muchos expertos concluyen que al parecer China no puede llegar a ser ecológica sin un cambio político.

Salud Pública/ Seguridad

En la actualidad, el estado de la salud pública en toda China es muy preocupante. No hay un sistema de salud para la población rural ni está en las nóminas estatales. Bajo el nuevo modelo de privatización, médicos, hospitales y farmacias se convirtieron en ‘centros de lucro’, esperando financiar sus actividades a través de las cuotas de los pacientes. Menos de la quinta parte de los trabajadores chinos tienen pensiones; menos aún están cubiertos por un seguro de desempleo. El partido-estado por su parte se posa en billones de dólares de divisas.

‘Capitalismo Ponzi’

El año pasado, Jonathan Manthorpe, desde hace tiempo observador cercano de China, escribió en el Vancouver Sun:

“Lo que se ve en China son variaciones de lo que se llama el esquema Ponzi. Un

gobierno local, sin un sistema eficaz para incrementar los ingresos fiscales, y…tan plagado de corrupción…vende terrenos en desarrollo para reunir dinero en efectivo… (primero debe deshacerse de los campesinos que viven en el terreno…) Luego la tierra se venderá a una empresa de desarrollo…propiedad del gobierno local. Y, siendo China, donde sobreviven los restos de la economía dirigida, el municipio tiene la facultad de instruir a los bancos que presten el dinero de la venta a la empresa de desarrollo. Por lo que el gobierno local obtiene dinero en efectivo, la compañía propiedad del municipio construye un complejo industrial o residencial, y todo parece bien.”

Un tema relacionado con la burbuja inmobiliaria apareció en el Financial Times. En la ciudad costera de Wenzhou, se van a construir departamentos de lujo a 70,000 yuanes (11,000 dólares) por metro cuadrado, que es aproximadamente el doble del ingreso anual de un ciudadano promedio. Para financiar un departamento de 150 metros cuadrados, en el edificio se consumiría hasta el último centavo que un habitante típico obtendría en 350 años.

Un camino a seguir

En China, hubo 180,000 “incidentes de masas” en 2010, todo, desde huelgas hasta disturbios y manifestaciones, el doble que en 2006. El régimen sigue confiando en la represión y la brutalidad para mantenerse en el poder. Los valores universales deben afirmarse continuamente en las relaciones con Pekín.

Hay lecciones que deben aplicarse en China, desde la resistencia civil no violenta, lo que ha ocurrido en muchas naciones. Cada una fue diferente en términos de boicots, protestas masivas, huelgas y desobediencia civil. En total, los gobernantes autoritarios fueron deslegitimados y abandonados por quienes los apoyaban.

Un interesante pasaje apareció en el New York Times, después de la elección en Taiwán (enero de 2012). Señalaba que la agencia de noticias del partido-estado chino, Xinhua, evitaba palabras como “presidente” y “democracia”, presentando las elecciones sólo como locales. Un empresario chino, al observar las elecciones, sin embargo  señaló: “Es una idea increíble, poder elegir a las personas que nos representen. Creo que la democracia llegará a China. Es sólo cuestión de tiempo.”

Una China democrática, no asesinaría a ciudadanos de Falun Gong en campos de trabajos forzados ni participaría en ningún acto de mala gobernabilidad mencionado anteriormente.

Conclusión

Los gobiernos democráticos y sus comunidades empresariales deben examinar el porqué apoyan la violación de tantos valores universales, en búsqueda de incrementar el comercio con China. Durante años, ha dado como resultado en la subcontratación de puestos de trabajo a China y los continuos aumentos del déficit comercial bilateral. Nuestras comunidades empresariales al invertir más en China, ¿no sienten la necesidad de empleo de sus conciudadanos? Los demás nos centramos en acceder a bienes de consumo más baratos y, esencialmente, ¿hacemos caso omiso a los costos en el medio ambiente humano, social y natural que pagan los ciudadanos chinos para producirlos?

Peter navarro, profesor de la Universidad de California, afirma que en gran medida, los mercados de consumo de todo el mundo han sido “conquistados” por China a través del engaño. Navarro tiene varias propuestas destinadas a garantizar un comercio justo. En concreto, dice que todas las naciones deben:

  • Definir la manipulación de la moneda como un subsidio ilegal a la exportación y agregarla a las otras subvenciones a la hora de calcular las sanciones anti-dumping y derechos compensatorios;
  • Prohibir el uso del trabajo forzado efectivamente, no sólo en el papel como ahora, pagar salarios y condiciones de trabajo decentes para todos;
  • Aplicar las disposiciones para proteger el medio ambiente natural en todos los acuerdos comerciales con el fin de revertir la “carrera hasta tocar fondo del medio ambiente” en China y en todas partes.

El partido-estado en Pekín está haciendo grandes cambios en su personal de alto nivel. Los designados deben buscar la dignidad para todos los chinos si desean alcanzar la prosperidad sostenible de la nación. Su función actual en Siria, Irán, Nepal, Corea del Norte, Sudán, Taiwán, Zimbabue y demás lugares, también requiere de una reforma significativa si el objetivo del nuevo gobierno es la construcción de la armonía internacional con justicia para todos.

El pueblo chino desea las mismas cosas que el resto de nosotros: respeto, educación, seguridad y salud pública, buenos puestos de trabajo, estado de derecho, gobernabilidad democrática y un entorno natural sostenible. Si el partido-estado termina con sus violaciones a la dignidad humana en el país y en el extranjero, comienza a tratar a todos los miembros de la familia humana de una manera justa, el nuevo siglo traerá armonía para China y el mundo.

David Kilgour fue miembro del Parlamento canadiense de 1979-2006, fue Secretario de Estado (Asia-Pacífico) durante 2002 y 2003.También fue nominado al Premio Nobel de la Paz en 2010. Para mayor información, vea: www.david-kilgour.com