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El 20 de julio se cumplen veinte años del segundo “holocausto” de la historia

Por: La Gran Época, Italia

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Una niña practicante de Falun Dafa sostiene un cartel donde le pide a China que deje de matar a presos de conciencia por sus órganos durante un desfile en Washington el 20 de julio de 2017. (Benjamin Chasteen / The Epoch Times)

El 2019 es un año importante para los derechos humanos en el mundo. De hecho, además de marcar el XXX aniversario de la masacre de la Plaza de Tiananmen (4 de junio de 1989), marca el XX aniversario del comienzo de la persecución a Falun Gong (20 de julio de 1999), una disciplina espiritual china que se basa en los principios de la verdad, la compasión y la tolerancia, se compone de cinco ejercicios de meditación similares al Tai Chi.

“¡Tantas víctimas desde aquel lejano 1999!” -comenta el senador y doctor Maurizio Romani (grupo mixto, ex M5S y actualmente en Fratelli d’Italia), entrevistado por Epoch Times – “Demos una señal, hagamos que estas personas no se sientan abandonadas a su suerte en este día, sino que, sobre todo, demostremos nuestro compromiso práctico de acabar con todo esto a partir del día siguiente, de lo contrario, seremos cómplices de los agresores; sea cual sea el color de la política con que se vistan, o sean, continuarán siendo los agresores”.

El Senador Romani fue el promotor de una ley que introdujo por primera vez en el código penal italiano el delito de tráfico de órganos tomados de personas vivas, que se relaciona con el terrible delito de extracción forzada de órganos que tiene lugar en el contexto de la persecución a Falun Gong en China. Esta ley italiana castiga a los que van a China para obtener un órgano que no es rastreable y cuya fuente es desconocida.

El fenómeno de la extracción forzada de órganos de disidentes es una enorme violación de los derechos humanos ordenada por el Estado chino, con la complicidad de hospitales militares. Entre las investigaciones más exhaustivas que han documentado el fenómeno está la de David Matas y David Kilgour, respectivamente un abogado de derechos humanos y un ex ministro de Asuntos Exteriores, ambos canadienses, que descubrieron ya en 2006 una enorme discrepancia entre el número de trasplantes reales en China y el número oficial de trasplantes declarado por el régimen chino. Esta gran brecha sólo puede explicarse por la presencia en los campos de trabajo de prisioneros de conciencia que esperan su absurda ‘sentencia’ de muerte y la extracción de sus órganos frescos: “Es comparable al holocausto”, dijo David Kilgour al American Epoch Times.

Y la confirmación de lo que David Matas y David Kilgour dijeron vino recientemente, el 17 de junio, desde el Tribunal de China en Londres, un tribunal internacional independiente que ha reconocido que la China del PCCh ha manchado de crímenes de lesa humanidad, y ha dicho que la extracción forzada de órganos de los prisioneros de conciencia sigue en marcha: 90 mil trasplantes ilegales al año, de acuerdo con las estimaciones del tribunal.

“La conclusión de la corte internacional independiente en Londres el 17 de junio de 2019, de que la extracción forzada de órganos de prisioneros de conciencia todavía tiene lugar en China, en el casi completo desinterés de los medios de comunicación occidentales, por un lado me causa enojo, por otro lado una gran amargura y decepción, después de todos los esfuerzos realizados a lo largo de los años para sacar a la luz este crimen de lesa humanidad”, continuó Romani.

“A veces la realidad es tan cruel que preferimos voltear hacia otro lado para no verla, pero durante años la gente que ha escapado de este triste destino ha venido a contarnos sus historias de cómo sobrevivieron. Les debemos el mismo respeto que teníamos por los supervivientes de los campos de exterminio nazis, debemos tener el valor de mirar esos ojos brillantes y dolorosos sin mirar hacia abajo con vergüenza. Tenemos una ley que nos permite perturbar un mercado, carecemos de voluntad política para perturbar la fuente del mal y no podemos permitírnoslo. […] Me gustaría que Italia, que primero dio una señal fuerte con la aprobación unánime de una ley contra estos crímenes, se convirtiera en un campeón de una campaña real, fuerte, sin concesiones para que todo el mundo pudiera detener estos crímenes. ¡Estoy dispuesto a hacer mi parte!”.

También el diputado de Fratelli d’Italia, Andrea Delmastro, entrevistado por Epoch Times, expresó su opinión sobre la sentencia del tribunal de Londres: “Las conclusiones del Tribunal de China son increíbles y clavan a China en sus responsabilidades con respecto a una práctica aberrante, la más despreciable que recordamos de una dictadura. Creo que rompen el velo y aquellos que lo deseen pueden ver y comportarse en consecuencia. Mi pregunta concreta llama la atención de nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores sobre las conclusiones. Espero que la política real no prevalezca sobre esta práctica inhumana”, concluyó.

Mientras tanto, en Estados Unidos, con motivo del aniversario del 20 de julio, unos dos mil practicantes de Falun Gong desfilaron por las calles de Washington DC para pedir el fin de la persecución, con la solidaridad de varios diputados.

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Una foto del desfile de Falun Gong en Washington el 18 de julio de 2019 (Samira Bouaou / The Epoch Times)

Persecución contra Falun Gong: una batalla cultural y espiritual

¿Cómo se puede reconciliar a la China de las violaciones de los derechos humanos, de los crímenes, de los órganos y de la barbarie, con la China de la espiritualidad, de las artes marciales, de los templos y las danzas?

Estos dos mundos opuestos han estado luchando desde la Revolución Cultural, un movimiento del Partido Comunista Chino que trató de borrar todos los rastros de la tradición china, desde las estatuas de Buda hasta los escritos religiosos, con el fin de romper todos los lazos entre los chinos y su predisposición espiritual innata. Esta tendencia liberticida continuó incluso después de las reformas económicas de Deng Xiaoping: basta con mirar lo que sucedió en la Plaza de Tiananmen en 1989.

Falun Gong fue una continuación de esa antiquísima tradición espiritual olvidada, y fue dada a conocer por primera vez al público en China por el Maestro Li Hongzhi en 1992. El éxito de la disciplina espiritual fue tal que, en 1999, el número de practicantes había alcanzado los 100 millones: una cifra superior a la de los inscritos en el Partido Comunista Chino.

Según las reconstrucciones, el entonces líder del Partido, Jiang Zemin, una vez que se enteró, se quedó completamente cegado por la envidia, y comenzó precisamente por esta razón la persecución a gran escala contra Falun Gong, el 20 de julio de 1999. Jiang Zemin ordenó arruinar la reputación de estos practicantes de la meditación, así como destruirlos físicamente y arruinarlos económicamente. En su opinión, el partido no podía fallar en derrotar a Falun Gong.

¿Cómo se puede esperar que el PCCh, con sus principios de lucha  ̶ después de la Revolución Cultural y su guerra contra la tradición y contra todas las formas de fe, y después de la masacre de la Plaza de Tiananmen y la represión de todo tipo de libertad ̶ reconozca los principios tradicionales de Falun Gong?

Y mientras los países del mundo continúan haciendo negocios con el “dragón rojo”, desde 1999, los practicantes de esta disciplina han exigido ininterrumpidamente justicia y han apelado a las conciencias de todo el mundo, con el fin de instar a la comunidad internacional a tomar medidas concretas para poner fin a la brutal persecución a manos del PCCh.

Artículo en italiano:  https://www.epochtimes.it/news/il-20-luglio-segna-ventanni-dal-secondo-olocausto-della-storia/

Traducción: Lucía Aragón

Libro presenta la práctica macabra de la extirpación de órganos en China

Joan Delaney, Epoch Times

De dónde provienen exactamente los órganos utilizados para abastecer la lucrativa industria del trasplante en China, es una pregunta espinosa abordada en Órganos de Estado: abuso de trasplantes en China.

El candidato al Premio Nobel de la Paz, David Matas, habla en la presentación en Australia de su último libro Órganos de Estado: abuso de trasplantes en China. (Sonya Bryskine/ The Epoch Times)

El candidato al Premio Nobel de la Paz, David Matas, habla en la presentación en Australia de su último libro Órganos de Estado: abuso de trasplantes en China. (Sonya Bryskine/ The Epoch Times)

Editado por David Matas, abogado de derechos humanos en Winnipeg y por el Dr. Torsten Trey, director ejecutivo de Médicos contra la extracción forzada de órganos. Órganos del Estado es una colección de ensayos sobre la práctica ilegal de la extracción forzada de órganos de prisioneros en China, incluyendo los prisioneros de conciencia de Falun Gong.

Desde su lanzamiento inicial en junio, el libro tuvo varias presentaciones para llamar la atención hacia el problema.

La explicación oficial sobre el origen de los órganos trasplantados en China, país que no tiene un programa nacional de donación de órganos, es que los órganos provienen de los condenados a muerte.

Sin embargo, Trey encuentra fallas en esta historia, señalando que poco después de la prohibición de Falun Gong o Falun Dafa por el régimen chino en 1999, y el encarcelamiento de decenas de miles de practicantes, que han “servido de banco viviente pero sin su consentimiento como donadores de órganos.”

“Una vez que la sangre y tejidos correspondan con el receptor del trasplante, asesinan al practicante de Falun Gong seleccionado y extraen sus órganos”, escribió Trey en su ensayo.

Aunque no existe una cifra oficial, Matas estima que para proporcionar 10,000 trasplantes, asesinan a 1,000 presos condenados a muerte cada año por sus órganos, 500 trasplantes provienen de donantes de familiares; 500 de uigures, tibetanos y cristianos; y 8,000 de practicantes de Falun Gong.

La historia de la extirpación forzada de órganos a practicantes de Falun Gong en China apareció por primera vez en marzo de 2006, cuando un médico militar chino, un empleado del hospital y un periodista revelaron que mataban a miles de practicantes por sus órganos en los campos de trabajos forzados y hospitales de todo el país.

Más tarde en ese año, Matas fue coautor de un informe de investigación que muestra la extracción generalizada de órganos a practicantes de Falun Gong. El informe encontró que entre el año 2000 y 2005, hubo 41,500 trasplantes cuya única explicación son los practicantes de Falun Gong.

Los ensayos en Órganos del Estado proporcionan hechos, estadísticas, testimonios y postulan que matar a prisioneros por sus órganos es una violación a la ética médica más elemental.

Los autores también comparten su punto de vista sobre la manera de combatir la práctica e influir en los cambios con la esperanza de detener la extracción forzada de órganos en China.

“Cualquier persona preocupada por la ética médica sentirá escalofríos pero también alentado por este libro, escalofríos por la gran cantidad de prisioneros de conciencia, asesinados por sus órganos y alentados por las personas importantes en la profesión médica que se levantan para luchar en contra de este abuso”, dijo Matas en un comunicado de prensa.

Terminar con un crimen de lesa humanidad en China

David Kilgour

Cinco mil años de civilización china merecen el respeto de todo el mundo. Este artículo trata de la gobernanza y la violencia cometida por el actual partido-estado desde 1949 contra los que considera sus opositores, lo que ha dado lugar a la más reciente extirpación a gran escala de órganos de practicantes de Falun Gong para el comercio de trasplantes. Ningún “donador” de Falun Gong sobrevive a las extirpaciones que se llevan a cabo en toda China, porque aprovechan ambos riñones y todos los órganos vitales y luego creman sus cuBloodyHarvest_cover

David Matas y yo encontramos 52 tipos de pruebas directas y circunstanciales de este comercio que viene ocurriendo desde el año 2001. Sólo para el periodo 2000-2005, llegamos a la conclusión de que la única explicación plausible de la procedencia de 41,500 trasplantes eran los practicantes de Falun Gong. Nosotros dedujimos esta cifra de la cantidad de 60,000 trasplantes, proporcionada por el gobierno, durante un período de seis años (que parece exacto), del mejor cálculo disponible de convictos ejecutados (18, 550) para los mismos años.

La conclusión principal de nuestro libro es que “continúa en la actualidad, a gran escala, la extirpación de órganos a practicantes de Falun Gong contra su voluntad (…) Se apoderan de sus órganos vitales… para venderlos a altos precios, a veces a extranjeros, quienes normalmente esperan mucho tiempo por donaciones voluntarias de esos órganos en sus respectivos países.”

Nuestro informe revisado está disponible en 18 idiomas en Internet: www.david-kilgour.com

Órganos del Estado

En el libro del 2012, State Organs, del investigador/ escritor Ethan Gutmann, se presenta un mejor cálculo; asesinaron alrededor de 65,000 practicantes de Falun Gong para obtener sus órganos durante los años 2000-2008, seleccionados entre cerca de un millón 200 mil practicantes que, se considera, están en el sistema chino de trabajos forzados (Laogai). En la década de los 50s, Mao adaptó los campos de la Unión Soviética de Stalin (Gulag) y el Tercer Reich de Hitler. Pueden encerrar, por tres años, a un practicante de Falun Gong con sólo la firma de un policía. Mark Mackinnon del Globe and Mail de Canadá lo subrayó recientemente: “Sin cargos, sin abogados, ni apelaciones.” (http://www.theglobeandmail.com/news/world/thechina-diaries/china-at-the-crossroads-of-renewal-and-breakdown/article10579845/).

En 2007, un informe del gobierno de EE.UU. estima que al menos la mitad de los reclusos en los 340 campos de trabajos forzados eran practicantes de Falun Gong. El gobierno absolutista y una economía donde “todo se vale”, creó las condiciones para que se produzca y continúe el tráfico de órganos hasta la actualidad.

Falun Gong (o Falun Dafa) es una disciplina espiritual que busca mejorar la salud y la moral. Contiene características de los sistemas tradicionales, como el qigong chino, el budismo y el taoísmo, combinado con una serie de ejercicios lentos y suaves. Debido a que su popularidad creció rápidamente desde su creación en 1992, el partido comunista lo vio como una amenaza a pesar de su naturaleza apolítica, la tachó de secta, y comenzó la persecución en contra de sus practicantes a mediados de 1999.

Después de 1980 en toda China, el partido post-Mao comenzó a retirar fondos del sistema de salud, lo que obligó a compensar el déficit de gastos por servicios a la mayoría de los pacientes sin seguro. La venta de órganos de presos ejecutados se convirtió en una nueva fuente de ingresos para los cirujanos, militares y demás participantes. Después de 1999, los prisioneros de conciencia de Falun Gong se convirtieron en un enorme banco de órganos vivos para ricos pacientes chinos y “turistas de órganos” extranjeros,  quienes a menudo preferían “donantes” de Falun Gong, por ser personas saludables.

David Matas y yo visitamos una docena de países para entrevistar a practicantes de Falun Gong enviados a campos de trabajos forzados en China, que más tarde lograron salir de los campos y del país. Los practicantes nos dijeron que trabajaban en condiciones deplorables, hasta por más de dieciséis horas todos los días sin remuneración y poca comida, condiciones de hacinamiento y tortura. Elaboraban una gama de productos de exportación como subcontratistas de empresas multinacionales, violando las normas de la OMC y una completa irresponsabilidad empresarial. Es necesaria una eficaz respuesta de todos los socios comerciales de China. Todos los gobiernos deberían prohibir la exportación de productos de trabajos forzados, con la promulgación de leyes que impongan una carga a las importaciones de todos los países, comprobando que sus productos no están hechos por esclavos.

Compromiso constructivo

La comunidad internacional responsable debe participar de manera constructiva, tanto como sea posible, con el nuevo gobierno de Pekín, mientras la presiona para terminar con el saqueo de órganos.

La democracia con características chinas está más cerca de lo que los chinos cínicos piensan. Los valores de las sociedades democráticas son universales: la igualdad de todos los ciudadanos, el estado de derecho y la independencia del sistema judicial, la democracia multipartidista, la responsabilidad empresarial social y la necesidad de empleos manufactureros en todas partes. El pueblo chino debe saber que todos los demócratas están con ellos, no con su gobierno, así como lo hicimos con los europeos del este durante la Guerra Fría y con los sudafricanos durante el período previo a la liberación de Nelson Mandela de la cárcel y su elección como presidente de una nación democrática.

Inversores extranjeros en China

La venta de servicios, bienes y recursos naturales a prácticamente cualquier país es, en mi opinión aceptable (sujeto a condiciones de seguridad), pero la inversión sin reciprocidad para los inversores extranjeros y los gobiernos sin respeto a sus propios ciudadanos es inevitablemente problemática. Ningún gobierno responsable debería permitir la venta de cualquiera de sus empresas estatales de los países sin estado de derecho.

Les va mal a los inversores extranjeros en China. Por ejemplo, McDonald’s abrió su primer restaurante en Pekín bajo un contrato de arrendamiento que creía era por 20 años, dos años después, le dijeron que se saliera porque un gran desarrollador nacional quería construir en su local. ¿Qué esperamos de un trato justo para la mayoría de extranjeros si abusa de McDonald’s?

Hace una docena de años, una familia canadiense que conozco invirtió los ahorros de su vida y los de sus amigos en una empresa farmacéutica no muy lejos de Pekín. El alcalde de una ciudad cercana estaba dirigiendo la empresa antes de su privatización, pero quería que se la regresaran. Evidentemente tenía las palancas suficientes debajo de la mesa y cerraron la empresa. Los canadienses perdieron hasta el último centavo de su inversión, las embajadas en Ottawa y Pekín no pudieron hacer nada.

Sino-Forest Inc. dejó de cotizar en la Bolsa de Valores de Toronto el año pasado, aproximadamente 50 empresas chinas fueron excluidas de la cotización por la SEC, inversores de EE.UU. y consumidores por igual dentro y fuera de China están hartos de juguetes tóxicos, alimentos contaminados, robo de la propiedad intelectual y otros fraudes comerciales. Sólo recientemente, vimos a miles de cerdos muertos flotando en un río cercano a Shanghái, río que proporciona agua potable.

Continuará.

Involucrar a Pekín con los valores universales (2ª. y última parte)

David Kilgour (con notas de David Matas)

Medio Ambiente Natural

Tres décadas de “todo se vale” en la economía provocaron un daño importante al pueblo chino, su medio ambiente, sus vecinos y nuestro reducido planeta como un todo. Considere lo siguiente:

  • Casi 500 mil millones de ciudadanos chinos ahora tienen acceso al agua potable, sin embargo, muchas fábricas siguen vertiendo sus residuos en las aguas superficiales con impunidad.
  • Un estudio del Banco Mundial hecho en conjunto con la agencia ambiental de China en 2007, encontró que la contaminación era la causante de 750,000 muertes prematuras al año.
  • El carbón proporciona ahora alrededor de dos tercios de la energía de China, y ya quema más que Europa, Japón y EE.UU. juntos. El dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno de las plantas de carbón chinas ahora están llegando mucho más allá de sus fronteras, pero Pekín no ha logrado algo de fondo relativo a la protección del agua, aire y suelo. Muchos expertos concluyen que China no puede ser ecológica sin cambio político.

El Lago Tai en la actualidad

Tome en cuenta, por ejemplo, la suerte del Lago Tai, la “tierra del arroz y el pescado”, en la antigua China. En 2007, se volvió verde fluorescente, debido a los desechos de los efluentes. Dos millones de personas perdieron su principal fuente de agua. El agricultor local, Wu Lihong, protestó más de una década contra la industria química y sus amigos del gobierno local, por estar destruyendo un tesoro ecológico. Fue encarcelado en lo que describió como una “alquimia de las acusaciones que golpearon a las represalias oficiales”. La más grande tragedia, por supuesto, es que el lago Tai es sólo un ejemplo de lo que el capitalismo no regulado desde 1978, ha hecho en gran parte del entorno natural de China. En lugar de detener la contaminación, el régimen castiga a los denunciantes como Wu.

Salud Pública

El estado de la salud pública en la China actual es preocupante para sus amigos en el extranjero, en gran parte debido al capitalismo “sin límites” y “contaminar todo”. No existía un sistema de salud para la población rural ni tampoco en las nóminas estatales. Bajo el nuevo modelo de privatización, los médicos, hospitales y farmacias se convirtieron en “centros de ganancias” esperando el financiamiento de sus actividades a través de las cuotas de los pacientes. El régimen actual trata sin éxito de construir una red de seguridad social. Afortunadamente, la esperanza de vida en China sigue en aumento, de 62.3 años en el año 2000 a 74.68 en 2011.

“Capitalismo Ponzi”

El año pasado, Jonathan Manthorpe concluyó en el Vancouver Sun:

Lo que se ve en China son variaciones de lo que se llama el esquema Ponzi. Un gobierno local, sin un sistema eficaz para incrementar los ingresos fiscales, y…tan plagado de corrupción…vende terrenos de desarrollo para reunir dinero en efectivo… (primero debe deshacerse de los campesinos que viven en el terreno…) Luego la tierra se venderá a una empresa de desarrollo…propiedad del gobierno local. Y, siendo China, donde sobreviven los restos de la economía dirigida, el municipio tiene la facultad de instruir a los bancos que presten el dinero de la venta a la empresa de desarrollo. Por lo que el gobierno local obtiene dinero en efectivo, la compañía propiedad del municipio construye un complejo industrial o residencial, y todo parece bien.

Aquí hay algo relevante en el Financial Times, que trata de la burbuja inmobiliaria en China. En la ciudad costera de Wenzhou, se van a construir departamentos de lujo a 70,000 yuanes (11,000 dólares) por metro cuadrado, que es aproximadamente el doble del ingreso anual de un ciudadano promedio. Para financiar un departamento de 150 metros cuadrados, en el edificio consumirían hasta el último centavo que un habitante típico obtendría en 350 años.

Necesidad de redes de seguridad social tangibles

El partido-estado sigue maltratando a grandes segmentos de su propia población para mantener la reducción del consumo nacional, incluso la ausencia de una red social efectiva. Por ejemplo, menos de una quinta parte de los trabajadores chinos tienen pensión, menos aún están cubiertos por seguros de desempleo. Al mismo tiempo, desde 1998, las reservas del gobierno en moneda extranjera han aumentado a $3.18 billones de dólares a finales del año pasado.

A principios de este mes alrededor de 150 trabajadores chinos en Foxconn, el mayor fabricante de electrónica del mundo, amenazaron con saltar del techo de la fábrica en Wuhan en protesta por las condiciones de trabajo. Uno de ellos explicó: “Nos pusieron a trabajar (en una nueva línea de producción) sin ningún tipo de formación, y pagado por partes. La línea de ensamblaje corrió muy rápido…todos tenían ampollas y la piel de las manos se puso negra. Además la fábrica estaba llena de polvo, nadie lo podía soportar”. En 2010, catorce trabajadores de Foxconn murieron arrojándose desde lo alto del edificio de la empresa…las redes de seguridad se instalaron en algunas fábricas y se contrataron asesores para “ayudar” a los trabajadores.

Un Camino a seguir

Los valores universales deben afirmarse continuamente en las relaciones con Pekín. Sun Liping, profesor de sociología de la Universidad de Tsinghua en Pekín, señaló que hubo 180,000 “incidentes de masas” en China en 2010, desde huelgas a disturbios y manifestaciones, el doble que en 2006. El régimen sigue confiando en la represión y la brutalidad para mantenerse en el cargo.

Canadá podría tratar de reproducir en China, el importante papel que tuvo al establecer la democracia popular en Sudáfrica a finales de los ochenta. Hay lecciones en China, desde la resistencia cívica no violenta que ha ocurrido en otras naciones. Cada uno fue diferente en términos de boicots, protestas masivas, huelgas y desobediencia civil. En todos, los gobernantes autoritarios y sus fuentes de apoyo fueron deslegitimados.

Cuando el Primer Ministro Harper visite China el mes próximo, debe dejar claro que:

  • Nos solidarizamos con el pueblo oprimido de China y buscar una transición pacífica al estado de derecho y la gobernabilidad democrática.
  • Habrá tolerancia cero en Canadá, mientras China use prácticas desleales de comercio, incluyendo robo de propiedad intelectual y la negativa continua de cumplir los compromisos hechos a la Organización Mundial de Comercio en 2001.
  • Se debe proteger a los inversionistas canadienses en China mucho mejor que en la actualidad,
  • Canadá venderá productos de arenas bituminosas de Alberta a clientes chinos, pero es poco probable vender la propiedad de más instalaciones a empresas estatales, y,
  • Nuestra frontera y personal de aduanas confiscará los productos falsificados fabricados en China y se apoderará de los precursores químicos usados en la fabricación de cocaína, heroína, éxtasis y speed.

Las elecciones en Taiwán un espejo para China

Los canadienses y 23 millones de taiwaneses comparten una serie de características, incluyendo el respeto a la dignidad humana, la democracia multipartidista, el estado de derecho y la autodeterminación nacional. Admiramos el surgimiento de Taiwán de la brutal ley marcial a una democracia plena. Su prosperidad es impresionante: hace décadas, comenzó con un ingreso per cápita de 150 US dólar, a un estimado de $35, 700 US dólar con base en la paridad del poder adquisitivo del PIB (frente a $7,600 US dólar de la República Popular China). Taiwán, junto con otros países similares, es un faro democrático en Asia y es lo que RPCh puede, debe y creo que será.

El Presidente Ma Ying-Jeou

El 14 de enero, las elecciones en Taiwán marcaron otro paso en el avance democrático del gobierno. Casi tres cuartas partes de los inscritos votaron y los candidatos de los dos principales partidos, el presidente Ma Ying Jeou (KMT) y la opositora, Tsai Ing Wen (DPP), ambas campañas atrajeron enormes manifestaciones, siendo la primera reelección, pero la oposición DPP aumentó tanto sus votantes como escaños en el Yuan Legislativo.

El día de las elecciones y en varias precedentes,  fui uno de los 21 observadores de ocho países en varios centros, nuestra conclusión preliminar, se puede acceder en:

http://www.taiwanelections.org/2012/01/15/taiwan-elections-2012-mostly-free-but-partlyunfair/ fueron las elecciones “más libres, pero en parte injustas”. Sólo voy a mencionar algunos indicios de la interferencia de Pekín que conocimos:

  • Haciendo evidente a los votantes cual era el partido favorito, afortunadamente no por pruebas de misiles fuera de Taiwán como en la elección presidencial de 1996,
  • Subsidiar en un 50% los vuelos de unos 200,000 empresarios taiwaneses en su regreso a China después votar,
  • Reducir la cantidad de turistas que visitan Taiwán durante el período de campaña electoral ( se supone para reducir al mínimo el número de ciudadanos que observaron una pacífica y democrática campaña electoral)
  • Envío de delegaciones de adquisición desde China hasta el sur de Taiwán en compañía de funcionarios del KMT antes de las elecciones,
  • Presionar a líderes empresariales de Taiwán que hacen negocios en China para apoyar al KMT, y
  • Crear miedo en los votantes de la incertidumbre económica si el DDP ganara, un importante factor que favorecía a Ma y el KMT.

Apareció un interesante artículo post-electoral en el New York Times. La agencia del partido-estado, Xinhua, evita las palabras “presidente” y “democracia”, presentando las elecciones como meramente locales. Un empresario chino, que observó las elecciones señaló: “Es una idea sorprendente, poder elegir a las personas que lo representen. Creo que la democracia llegará a China. Es sólo cuestión de tiempo.”

Ni que decir que una China democrática no debería matar a ciudadanos de Falun Gong en los campos de trabajos forzados. Que siga ocurriendo es un indicador clave del mal gobierno actual en China.

David Kilgour, ex-viceministro de Estado para Asia-Pacífico de Canadá. David Matas, abogado canadiense especialista en derechos humanos. En el año 2010, ambos fueron propuestos para el Premio Nobel de la Paz, por su investigación en el tema de la extracción forzada de órganos a practicantes de Falun Gong en China.

Involucrar a Pekín con los valores universales

David Kilgour (con notas de David Matas)

Cinco mil años de civilización china han dado mucho al mundo. A nivel nacional, las políticas económicas puestas en marcha por Deng Xiaoping, a partir de 1978, sacó a cientos de millones de ciudadanos de la pobreza extrema. Mi respeto hacia el pueblo chino creció durante varias visitas al país, y tuve el honor de representar a algunos canadienses de origen chino en el Parlamento por casi 27 años.

Los canadienses deberían seguir respaldando plenamente a China, a pesar de las dificultades creadas por su modelo de gobierno. La democracia con características chinas está probablemente más cerca de lo que muchos piensan. ¿Cuántos “expertos” anticiparon la primavera árabe? No debemos olvidar en este compromiso, que los valores que representamos son de Canadá y universales, como la dignidad humana, el estado de derecho, la democracia multipartidista, la responsabilidad social corporativa y la necesidad de acceso de las personas de todo el mundo a buenos puestos de trabajo.

David Matas ha hablado de la persecución puesta en marcha desde mediados de 1999, contra la comunidad pacífica de Falun Gong en China. El saqueo de órganos es un nuevo crimen contra la humanidad y es contrario a los valores tradicionales de los chinos. Ahora, voy a tratar de mostrar cómo el sistema de valores de Mao Zedong, actualmente mantenido por el partido comunista, hizo posible que continúe esta barbarie.

Retrato de Mao Zedong en la Plaza de Tiananmen

Jun Chang y Jon Holliday finalizan su biografía, Mao, La Historia Desconocida, diciendo: “Hoy en día (2006), el retrato y el cadáver de Mao dominan todavía la Plaza Tiananmen en el corazón de la capital china. El régimen comunista actual se declara heredero de Mao y perpetua ferozmente el mito de Mao”. Muchos historiadores lo incluyen con Stalin y Hitler como los tres peores asesinos de masas del siglo XX. Chang-Holliday señalan: “En total, más de 70 millones de chinos murieron bajo el régimen de Mao en tiempos de paz.”

“El Gran Salto Adelante”

Lo peor de las agresiones de Mao en contra de sus conciudadanos se detalla en el libro de Yang Jisheng de 2008, Tombstone. En él se documenta la muerte por inanición de 25-40 millones de chinos desde 1959 hasta 1961. Richard McGregor señala en su reciente libro, El Partido: El mundo secreto de los gobernantes comunistas de China, que Tombstone confirma “lo que cualquier estudiante serio de asuntos internacionales fuera de China ya sabía: que los planes utópicos de Mao Zedong para acelerar el establecimiento del…”verdadero comunismo”…produjo la peor hambruna hecha por el hombre en la historia, un desastre de las dimensiones del holocausto”. Desilusionado con el partido por la masacre de la Plaza de Tiananmen, Yang, un periodista de Xinhua, la agencia de noticias del partido-Estado, usó el acceso otorgado a Xinhua para localizar y publicar la verdad de los archivos del partido-Estado y exponer las mentiras difundidas durante décadas. El partido prohibió mencionar Tombstone en todos los medios de comunicación.

Las prácticas de Mao continúan

Víctimas del escándalo de lácteos Sanlu en 2008 (Foto: Cortesía David Kilgour)

Las prácticas del “Gran Timonel” continúan. En 2003, por ejemplo, el partido trató de ocultar el impacto del mortal virus del SARS, que comenzó en el sur de China y se extendió a las principales ciudades. Sólo cuando un cirujano, Jiang Yanyong, envió a los medios extranjeros la cantidad real de habitantes de Pekín afectados por el SARS, hizo poner en marcha medidas de cuarentena.

Indiferencia similar al bien público se repitió en 2008, con el escándalo de la leche de vaca contaminada de Sanlu, que causó la enfermedad o muerte de unos 300,000 bebés chinos. Zhao Huibin, un lechero, reveló que los evaluadores de calidad de Sanlu aceptaron sobornos de los granjeros y distribuidores de leche para que se “hicieran de la vista gorda” con la leche adulterada con melanina. Arthur Kroeber, de la consultoría Dragonomics con sede en Pekín, indicó después que el desastre de Sanlu se arraigó en la participación permanente del partido en el control de precios, el manejo de la compañía y el flujo de información, “el control de los tres tan necesario para su dominio…más escándalos son, por lo tanto, inevitables.”

Tíbet y el Dalai Lama

Otro ejemplo de las tácticas del gobierno de Mao persiste en el Tíbet y el Dalai Lama. En el año 1959, Mao escribió sobre la sublevación, causada  en parte por la hambruna creada por el Gran Salto Adelante. Citando de nuevo a Mao, La Historia Desconocida: “Cuando se corrió la voz…de que Mao planeaba secuestrar…al joven Dalai Lama, miles de tibetanos pasaron por delante de su palacio gritando: “Chinos váyanse”. Mao telegrafió que debían dejar escapar al Dalai Lama porque temía que su muerte sirviera para enardecer a la opinión pública mundial…Una vez que el Dalai Lama había escapado, Mao le dijo a sus hombres: “Hagan todo lo posible por contener a los enemigos en Lhasa…así…podemos rodearlos y eliminarlos a los tres”. Se calcula que la mitad de los tibetanos adultos fueron encarcelados, donde fueron básicamente a trabajar hasta morir.

Hoy en día, el partido sigue acusando al Dalai Lama de fomentar la violencia en el Tíbet. De hecho, como líder espiritual de los tibetanos, ciudadano honorario de Canadá y respetado líder mundial, su santidad es la mejor oportunidad de Pekín de lograr una solución pacífica en la cuestión del Tíbet. La defensa de la autonomía tibetana bajo dominio chino, él rechaza la violencia, no favorece la separación y el año pasado entregó su liderazgo político de los tibetanos en el exilio.

Represión al disidente Gao Zhisheng

Gao Zhisheng (Epoch Times)

El partido-Estado sigue usando una fuerza abrumadora para reprimir las voces que defienden la dignidad de todos y el estado de derecho. Uno de ellos es Gao Zhisheng, abogado, dos veces nominado al Premio Nobel de la Paz. Una década atrás, fue nombrado uno de los diez mejores abogados de China. Sin embargo, desató la ira del partido cuando Gao defendió a practicantes de Falun Gong. Comenzó con la supresión de su permiso para ejercer la abogacía, un atentado contra su vida, agresión policiaca contra su familia, y la suspensión de cualquier ingreso económico. Se intensificó cuando Gao respondió con la tradición no violenta de Gandhi, con el inicio de una huelga de hambre por todo el país clamando por la dignidad de todos los ciudadanos. Uno de sus comunicados describió más de 50 días de tortura en la cárcel. En enero de 2009, su esposa y sus dos hijos escaparon de China, obtuvieron asilo en los EE.UU.

El día de Año Nuevo de 2012, la esposa de Gao le escribió una carta reconfortante: “…ya no estoy asustada por la policía…mientras estaba en China, fui intimidada con frecuencia por ellos… quedé paranoica”. También recordó: “¿Recuerdas lo que nuestro hijo decía? Tengo una cinta roja en mi corazón, y no importa dónde (papá) vaya, la cinta roja estará ligada a él…Incluso si fuera al fin del mundo, permaneceríamos unidos a ti…”

Liu Xiaobo

Liu Xiaobo, destacado intelectual y redactor de la Carta 08, el día de Navidad del 2009, fue condenado a once años de prisión por defender la democracia. En 2010, fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en ausencia.

Los juicios en China son meros teatros. Los “jueces” que deciden, por lo general, ni siquiera escuchan el testimonio dado en los “tribunales”. El canadiense Clive Ansley, que ejerció la abogacía en Shanghai desde hace 13 años, explica el destino de Gao, Liu y otros tantos por la observación: “Hay un dicho…entre abogados y jueces chinos que verdaderamente creen en el estado de derecho… (que) ilustra la futilidad de tratar de “ayudar a China en la mejora de su sistema legal” formando jueces. Se trata de: “Los que escuchan el caso no toman la decisión; los que toman la decisión no escucharon el caso…nada de lo que ocurrió en la ‘corte’ tiene impacto en el ‘juicio’.”

Persecución Religiosa

Iglesia destruida en China (Foto: Cortesía David Kilgour)

Mao defendió “la muerte de Dios”. Las iglesias fueron prohibidas. Después de su muerte, las restricciones se liberalizaron. Hoy en día, el culto es legal en las iglesias controladas por la Administración Estatal de Asuntos Religiosos (SARA por sus siglas en inglés), tales como la Asociación Patriótica Católica China (CCPA, por sus siglas en inglés) y el Movimiento Patriótico Tri-Autónomo (TSPM, por sus siglas en inglés). Organizaciones similares al SARA existen en el budismo, el islam y taoísmo.

El partido insiste en que “la religión debe adaptarse a la sociedad socialista”. Se define que las “adaptaciones” son necesarias y por quién, por lo que las religiones tienen que “modificar” sus prácticas para adaptarse a los objetivos del partido (Chandler y Pan, 2001). En consecuencia, el CCPA rechaza la suprema autoridad del Papa, lleva a cabo falsas ordenaciones de obispos sin el mandato papal. La regulación del TSPM es tan estricta, que millones de protestantes han huido de “iglesias ilegales”, dónde son perseguidos.

También han reprimido a otras comunidades de fe. La región Uigur-Winjiang ha sido el escenario de disturbios, lesiones y muerte. La población musulmana considera a Xinjiang su patria. El Hui, por el contrario, formado por un grupo de musulmanes que, hasta hace poco, el partido le concedió más libertades que a otras minorías en lucha. Están más asimilados, y en ocasiones, han estado de parte de las autoridades en otros grupos minoritarios, especialmente los tibetanos. Sin embargo, Hui en Taoshan se enfrentó recientemente a las autoridades que destruyeron su renovada mezquita de dos siglos de antigüedad, diciendo que era una “estructura ilegal”.

La libertad de creer o no creer es esencial en cualquier sociedad abierta. Sólo aquellos que han vivido bajo el totalitarismo pueden entender las maneras del partido-estado en China, especialmente en materia de religión. El panorama no es totalmente sombrío. Edward Friedman, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Wisconsin, ha estudiado China por décadas y señala: “Hay una crisis de fe en una China donde el “dinero lo es todo”. La respuesta social es un renacimiento religioso. El budismo (pero no el lamaísmo), el taoísmo y el confucianismo están floreciendo.

(Continuará)

David Kilgour, ex-viceministro de Estado para Asia-Pacífico de Canadá. David Matas, abogado canadiense especialista en derechos humanos. En el año 2010, ambos fueron propuestos para el Premio Nobel de la Paz, por su investigación en el tema de la extracción forzada de órganos a practicantes de Falun Gong en China.