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Burocracia amenaza el futuro de Europa

La solución es dejar que las fuerzas del mercado funcionen, no aumentar la regulación

Por: Príncipe Michael de Liechtenstein

La Gran Época, Estados Unidos

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Gran bandera europea adorna la fachada de la Comisión Europea de Bruselas el 14 de noviembre de 2018. (Emmanuel Dunand / AFP / Getty Images)

Después de la Segunda Guerra Mundial, Europa se dividió en dos bloques. La Unión Soviética controlaba Europa Central, mientras que Europa Occidental estaba bajo la protección de los Estados Unidos. Francia e Inglaterra, como aliados, habían ganado la guerra, pero habían perdido el estatus de potencias globales, y ahora estaba claro que sus imperios coloniales tenían sus días contados.

Esto se debió en gran medida al acercamiento y a la nueva amistad entre Francia y Alemania, que catalizaron el proceso de integración europea (la fundación de la Unión Europea) y condujeron al nacimiento de la Comunidad Económica Europea. El mercado común ha demostrado ser un gran éxito, y Europa se ha convertido en una potencia económica mundial que no debe subestimarse.

Además, con el colapso del imperio soviético, la Unión Europea se ha fortalecido aún más gracias a la anexión de nuevos países de la región del Báltico y de Europa central y meridional.

Una regulación excesiva que ahoga a Europa

Sin embargo, en los últimos 30 años el centro de la economía mundial ha comenzado a desplazarse del Atlántico al Pacífico. Aunque los países europeos siguen teniendo una ventaja tecnológica en varios sectores, sus economías se han visto frenadas por un exceso de reglamentación, un aumento desproporcionado de las políticas sociales y medidas proteccionistas, que se han introducido con el pretexto de proteger a los consumidores y equilibrar la competencia interna mediante su “normalización”.

La excesiva burocracia de la Unión Europea y la desconcertante deuda pública corren el riesgo de estrangular la economía de mercado, poner fin a la prosperidad, socavar el derecho a la propiedad privada y provocar el colapso del insostenible sistema de seguridad social.

Además de poner en peligro su seguridad financiera, las potencias europeas han descuidado la defensa militar, en parte por su arrogancia moral. Han olvidado que la fuerza militar puede ser un factor importante en la competitividad global. Como resultado, Europa ha seguido siendo un protectorado estadounidense, o en el mejor de los casos un “hermano menor” de los Estados Unidos, en términos de seguridad.

Europa y EE.UU. necesitan llevarse bien

Para seguir siendo competitiva a nivel mundial, Europa, aunque geográficamente forme parte de Eurasia, necesita trabajar en estrecha colaboración con los Estados Unidos. Por eso, una Europa fuerte, próspera y sobriamente segura de sí misma también beneficiaría a los Estados Unidos. Desde un punto de vista geopolítico, para una Europa más fuerte sería más fácil mejorar las relaciones con el Este, en particular con Rusia.

Pero, curiosamente, la ‘diplomacia directa’ de Donald Trump era necesaria para hacer sonar la alarma. Sólo recientemente el presidente francés Emmanuel Macron, el Ministro de Economía alemán Olaf Scholz y el Ministro de Asuntos Exteriores alemán Heiko Maas han afirmado que Europa necesita hacerse más fuerte. Por desgracia, sus palabras sonaban más a provocaciones hacia Washington que a declaraciones sinceras: de hecho, los países europeos todavía no han tomado ninguna medida concreta.

El pronunciamiento de Macron a favor de un aparato militar más autosuficiente y el apoyo de Scholz a posibles fusiones para mejorar la eficiencia de la producción y adquisición de tecnología militar parecen sensatos. Lo único que queda por hacer es esperar a que se aplique, teniendo en cuenta, sin embargo, que hace unos años el proyecto de fusión de los departamentos militares de Airbus y Bae Systems fue bloqueado por los gobiernos europeos.

En cambio, Maas está promoviendo el desarrollo de un sistema europeo de gestión financiera independiente de la World Interbank Financial Telecommunications Company. La competencia en este ámbito sería sin duda beneficiosa. Sin embargo, el razonamiento de Maas es erróneo, porque su punto de partida no es la eficiencia económica, sino el deseo de liberarse de los Estados Unidos.

A los políticos europeos les preocupa, con razón, que el viejo continente se esté quedando rezagado con respecto a los Estados Unidos y China en términos de tecnología digital e inteligencia artificial. Sin embargo, la solución no es aumentar los programas gubernamentales, sino dejar que las fuerzas del mercado actúen libremente. El obstáculo es precisamente una excesiva regulación europea.

Sería bueno que Berlín y París trabajaran juntos para promover los intereses europeos. Sin embargo, si esta cooperación se basara en el antagonismo contra los Estados Unidos y produjera un nuevo aumento del estatismo, los resultados serían desastrosos.

 El Príncipe Michael de Liechtenstein es presidente de Industrie-und Finanzkontor Ets y fundador y presidente de Geopolitical Intelligence Services. Esta entrada fue publicada originalmente por Gis Reports Online.

Artículo en inglés:  Bureaucracies, Debt Threaten Europe’s Future

Traducción de Lucía Aragón

 

 

 

Historia de un agente de la CIA vendido a los chinos

Por: Annie Wu

La Gran Época EE.UU.

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(Foto: Saul Loeb/AFP/Getty Images)

El ex agente de la CIA Kevin Patrick Mallory, ahora de 60 años, trabajó toda su vida en inteligencia, tanto para el gobierno como para particulares. Luego, después de colgar sus pistolas y gafas oscuras en 2012, abrió una empresa de consultoría privada, pero no tuvo mucho éxito. Un día, unos espías chinos le ofrecieron dinero a cambio de documentos clasificados. Y el agente retirado Mallory aceptó.

Inicialmente, los agentes chinos simplemente se pusieron en contacto con él por medio de LinkedIn. Uno de ellos, afirmando ser un reclutador para una compañía llamada Darren and Associates, le presentó a otra persona que afirmaba trabajar para la Academia de Ciencias Sociales de Shanghái (una cobertura muy común para los agentes de la Oficina de Seguridad del Estado de Shanghái, que es una rama del Ministerio de Seguridad del Estado chino: una especie de CIA y FBI juntos).

En marzo y abril de 2017, después de los primeros encuentros, Kevin Patrick Mallory, que habla muy bien el mandarín, fue invitado a Shanghái. Su contacto, Michael Yang (el autoproclamado empleado de la Academia de Ciencias Sociales) le proporcionó a Mallory un sistema de comunicaciones seguro para enviar documentos.

Mallory fue arrestado en junio de 2017. En su casa, los agentes descubrieron una tarjeta SD, escondida en una lámina, que contenía los documentos que había enviado. Un año después, Mallory fue condenado por espionaje. Los jueces dictaminaron que Mallory recibió 25 mil dólares de los chinos, y ahora se enfrenta a cadena perpetua.

Por supuesto, se desconoce el contenido de los documentos que Mallory transfirió a los chinos, pero un agente de la CIA, durante el juicio celebrado el año pasado, especificó que uno de los documentos revelaba la totalidad de la información que la CIA tiene sobre “un servicio de inteligencia extranjero enemigo específico”.

Además, las notas encontradas en la casa de Mallory contenían los nombres de algunos informantes y, según el funcionario de la CIA, “es razonable esperar que puedan causar la pérdida de información importante y quizás el encarcelamiento o la muerte de estos informantes secretos”. De hecho, Mallory también había ofrecido sus notas a los espías chinos.

Una tendencia preocupante

Mallory es sólo un caso entre muchos en Estados Unidos. En junio, un ex agente de la Agencia de Inteligencia de Defensa de los Estados Unidos fue arrestado acusado de espionaje a favor de China. Y en mayo, Jerry Chun Shing Lee, ex agente de la CIA, fue acusado de reunir información clasificada con la intención de transmitirla al régimen chino. Lee también había sido contactado por espías chinos que le ofrecieron dinero.

Artículo en inglés: The Curious Case of a Former CIA Agent Selling Intel to China

Traducción de Lucía Aragón

Guerra industrial del régimen chino: luchar sin combatir

Por: Amar Manzoor

La Gran Época, EE.UU.

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Trabajadores se formaron para entonar canciones comunistas “rojas” frente a una fábrica de fideos instantánea cerca de Nanjie, provincia de Henan, el 29 de septiembre de 2017. (Greg Baker / AFP / Getty Images)

Cuando un país decide participar en una guerra industrial, lo hace en dos etapas. Primero, debe desarrollar sus defensas militares y económicas, para poder defender sus intereses. Segundo, puede comenzar a atacar en un nivel estrictamente industrial.

La principal arma para el ataque industrial es el sector manufacturero, con el que invade otros territorios reemplazando los productos locales por los propios. El objetivo del invasor es enriquecerse, tomar posesión de los sectores productivos del adversario, para controlarlo y obligarlo a acatar sus condiciones.

Para que esta táctica sea efectiva, una nación debe vigilar, contrarrestar a sus competidores y enfrentar tiempos difíciles, recesión o depresión económica. Además, para desplazar su producción y conquistar mercados, primero debe mantener precios bajos, salvaguardando la eficiencia de sus transacciones. Quien tenga éxito en esta operación, puede desafiar a la competencia, deshacerse de sus adversarios y, después de obtener el control del mercado, dominar.

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El sistema 7 Tao que explica los detalles de una guerra industrial. (Imagen de Amar Manzoor)

El régimen chino ha estado librando este tipo de guerra económica durante al menos las dos últimas décadas. Después de estudiar el modelo comercial estadounidense, creó las condiciones para inducir a las empresas de Estados Unidos y de otros países industrializados a subcontratar su producción a China, comenzando con la fabricación de pequeños artículos como tuercas, pernos, juguetes y zapatos. Los bajos costos de producción atrajeron la atención de estas empresas, interesadas en mayores ganancias y beneficios para sus accionistas.

Las industrias estadounidenses y europeas rápidamente comenzaron a confiar cada vez más la fabricación de sus productos a China. Hasta llegar a la subcontratación total. Al mismo tiempo, además de contribuir al aumento de ganancias de los accionistas, redujo los costos y el uso de recursos humanos locales.

En esta situación, los mercados de estos países se han visto cada vez más sujetos a las malas condiciones económicas impuestas por China, y para ser competitivos en precios, tuvieron que recurrir a las fábricas chinas más baratas, de acuerdo con su modelo más ‘ventajoso’.

En los EE.UU., la totalidad de los sectores económicos, una vez orgullo americano después de la Segunda Guerra Mundial, han desaparecido: sus puestos de trabajo vendidos para satisfacer las demandas de los accionistas, y por lo tanto la fuerza de trabajo ha sido objeto de despidos y liquidaciones.

Una vez que entendió el modelo de guerra industrial, Pekín lo desarrolló y difundió. Siguiendo el ejemplo estatal de robo de tecnología, las empresas chinas comenzaron a copiar más agresivamente los productos, innovaciones, estructuras de gestión, sistemas de capacitación, etc., de las empresas estadounidenses, con el fin de reproducir el modelo que  las había ayudado a conseguir el éxito.

Obviamente, el régimen chino ha aplicado el programa de robo, imitación y ataque industrial en todos los países del planeta, lo que garantizó la creación de un poder económico que funciona de acuerdo con sus propias reglas, fue capaz de obligar a sus competidores a seguir sus reglas.

En la búsqueda continua de ganancias, China también intenta introducir sus productos en los mercados extranjeros. Y así, mientras Occidente ha contribuido activamente a la producción de diversos artículos en China, ésta busca acceder a los consumidores occidentales, colocando sus productos en las principales tiendas de los diferentes países.

Por ejemplo, utilizar los grandes almacenes estadounidenses Wal-Mart para adquirir, verificar y comprar sus artículos a precios bajos, lo que obliga a la competencia a recurrir al mercado chino para ser competitiva. Por lo tanto, ha provocado una afluencia de minoristas estadounidenses a China en la búsqueda constante de menores y menores costos, para asegurar su rentabilidad y satisfacer los intereses de sus accionistas.

Es claro que el régimen chino utiliza, junto con los minoristas, la misma estrategia para comerciantes y empresarios.

Pero el concepto, ya arraigado en la mentalidad de vender más barato para obtener más ganancias, ha terminado por eliminar la mano de obra estadounidense. El régimen chino ha librado su guerra no sólo en ese país, sino también en India, Japón, Corea del Sur, Europa y otras regiones y países en los que aspira a establecer su dominio económico.

Las empresas y minoristas, además, aceptaron fácil y rápidamente el suministro de productos chinos baratos, hasta el punto de que la invasión de la industria china resultó ser devastadora para los productos locales por una simple razón: la competencia insostenible.

Por cada minorista que dijo “compre artículos locales, venda artículos locales”, hubo muchos otros que dijeron: “compre artículos chinos, venda artículos locales”. En tal situación de guerra industrial, es muy difícil ganar todas las batallas porque ya llegó a su propio territorio. En esta etapa, las compañías estadounidenses, europeas o de cualquier otro lugar, deben enfrentar no sólo a China, sino también al sistema que el gigante asiático ha introducido en Occidente a través de su propia estructura de oferta/demanda de bienes.

La batalla industrial llegó así al corazón del mundo occidental, que la aceptó, a menudo alentando, completando y financiando el desarrollo económico de China.

Lamentablemente, no se trata simplemente de fomentar el desarrollo económico. La economía alimenta al ejército, especialmente en el caso de la dictadura comunista china, que deja un espacio mínimo entre los sectores público y privado, y obliga a sus empresas a servir sólo a los intereses del régimen.

Cuanto más gana el Partido Comunista Chino en la guerra industrial, más aumenta su poder militar, fortalecido por tecnologías y materias primas adquiridas a través de sus tácticas de invasión económica. Estos recursos se obtienen de hecho con el robo sistemático y conocido de propiedad intelectual y tecnología occidentales. Una situación que solo aumenta el peligro de una guerra real.

Joshua Philipp colaboró en la elaboración de este artículo.

Amar Manzoor es el autor del libro The Art of Industrial Warfare y fundador del sistema 7Tao sobre la guerra industrial.

Artículo en inglés: The Chinese Regime Is Using Industrial Warfare to Fight Without Fighting

Traducido por: Lucía Aragón

Las inversiones de China en América Latina, a expensas de EE.UU.

La compra desenfrenada de infraestructura en Latinoamérica podría resultar un arma útil contra Estados Unidos

Por: Paul Huang

La Gran Época, EE.UU.

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El empresario chino Wang Jin (Izq.) del Grupo HKND da la bienvenida a miembros del Frente Sandinista de Liberación Nacional para la inauguración de trabajos relativos a un canal interoceánico en Tola, 22 de diciembre de 2014 (Inti Ocon / AFP / Getty Images)

La creciente influencia económica de China en América Latina, debido a la compra desenfrenada de infraestructura, podría resultar útil como arma contra los Estados Unidos en caso de conflicto militar. Es lo que sostiene el doctor Evan Ellis, investigador de Estudios Latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos del War College de los EE. UU.

El profesor Ellis argumenta que Sudamérica está cada vez más en los pensamientos del Partido Comunista Chino, ya que el Dragón tiene la intención de crear una “base operativa” en el hemisferio occidental.

Durante una conferencia en el Hudson Institute, Ellis dijo que aunque China afirma estar interesada solo en el aspecto económico de estas operaciones, el enorme alcance de estas sugiere que hay motivos militares.

Tal como se observó en Medio Oriente y África, China comenzó a comprar infraestructura y otros activos estratégicos en Latinoamérica en años recientes a un ritmo desenfrenado, a menudo a través de empresas estatales chinas, financiadas con dinero del régimen.

En Brasil, por ejemplo, China compró 87 grandes proyectos por valor de 46,800 millones dólares, vinculados a todas las áreas importantes de los sectores público y privado, que incluyen: centrales hidroeléctricas, puertos, aeropuertos, empresas agrícolas, compañías de telecomunicaciones, hospitales y bancos.

Según Ellis, la expansión de China en América Latina debería servir de advertencia a quienes toman las decisiones de seguridad nacional en Estados Unidos. Los países latinoamericanos, alguna vez considerados como el patio trasero de Estados Unidos, están recogiendo dinero chino, regalando la propiedad y el control de su infraestructura y activos críticos.

Todo lo que China compró o intentó comprar en América Latina podría usarse contra los Estados Unidos “en caso de conflicto”; Ellis afirma: “Si yo estuviera al mando del Ejército Popular de Liberación de China, miraría un mapa (de América Latina, ndr) y comenzaría a hacer preguntas sobre qué podemos hacer”.

“Si no podemos lograr que la Organización de Estados Americanos (OEA) actúe en Venezuela dada la situación ridícula que ocurre ahí, ¿cómo esperamos que estas compañías y países que están profundamente involucrados con los chinos apoyen a los Estados Unidos?”, pregunta Ellis. Venezuela sigue siendo uno de los aliados más cercanos de China, a pesar de que la economía socialista del país ha fracasado en los últimos años, convirtiéndose en un caso de crisis humanitaria.

Ellis señala que China ha definido sus relaciones con muchos estados que desea cortejar, y en América Latina hay siete (Argentina, México, Brasil, Venezuela, Ecuador, Chile y Uruguay) ‘asociaciones estratégicas’. El término parece oscuro para la mayoría de los observadores occidentales, pero en realidad es muy significativo.

En 2016, mientras los Estados Unidos estaban distraídos con sus elecciones, China silenciosamente promovió a seis de esos siete países (excluyendo Brasil) a la categoría más prestigiosa de “asociaciones estratégicas integrales”, lo que significa que China ahora considera de importancia estratégica aún mayor sus relaciones con estos países.

Ellis dice que las compras estratégicas de China en Latinoamérica, podrían permitirle acceder a “puertos de importación y puntos de apoyo de los Estados Unidos, que están muy cerca de las instalaciones comerciales operadas por los chinos”. Los que toman las decisiones en los EE.UU., dice Ellis, deberían reflexionar en las posibles consecuencias de esto.

Por ejemplo, a cien kilómetros de la costa de los EE.UU., las empresas chinas tienen depósitos, instalaciones logísticas y aeropuertos por valor de 10 mil millones de dólares, e incluso un hotel en las Bahamas, valuado en 4,200 millones de dólares.

Según Ellis, la expansión de China en África reveló muchas pistas de cómo pretende explotar estas propiedades una vez que se haya establecido una presencia lo suficientemente grande. De hecho, con el pretexto de operaciones contra la piratería, se construyó una base naval en Yibuti en el Cuerno de África, que se inauguró formalmente en agosto de 2017.

De acuerdo con el ritmo al que China compra e instala estas bases comerciales (en América Latina), puede en el futuro fácilmente convertir una base civil normal en una instalación equipada militarmente.

Versión original en inglés: https://www.theepochtimes.com/chinas-investments-in-latin-america-could-turn-military-assets-against-us-says-expert_2337148.html

Traducido del inglés al español por: Lucía Aragón

 

Concentraciones altas de CO2 amenazan el valor nutritivo de cultivos básicos

En el año 2050, el aumento en las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera debido al calentamiento global podría provocar la reducción del valor nutritivo de cultivos básicos como el arroz y el trigo, con el consecuente impacto negativo en la salud de las personas de los países en desarrollo, advierten investigadores.

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Mujeres plantan arroz en Nepal. Más de 2,400 millones de personas obtienen nutrientes básicos del arroz, trigo, maíz, soya, sorgo. (Foto: Mallika Aryal/ IPS)

La mayoría de las plantas responden a las variaciones de CO2, que afecta no sólo a su crecimiento sino también a su transpiración, dicen los científicos, su trabajo se publicó en la revista Environmental Health Perspectives y es en parte financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates.

El estudio sugiere que la población de 18 países podría perder más del 5% de su ingesta de proteínas debido a la reducción del valor nutritivo del arroz, del trigo y otros cultivos importantes, determinaron investigadores de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard.

También estiman que cerca de 150 millones de personas podrían estar en riesgo por deficiencia de proteínas debido a las altas concentraciones de CO2.

“Esta investigación pone de relieve la necesidad de los países más vulnerables de asegurar que sus pueblos puedan satisfacer sus necesidades nutricionales y, lo más importante, que actúen para reducir sus emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero que resultan de las actividades humanas”, dijo Samuel Myers, científico del Departamento de Salud Ambiental de la Facultad de Salud Pública de Harvard, y el autor principal del trabajo.

A nivel mundial, el 76% de la población satisface sus necesidades diarias de proteínas a través de las plantas.

Para calcular el riesgo de deficiencia actual y futura de proteínas, los investigadores combinaron los datos de experimentos en los que sometieron a los cultivos a altos niveles de CO2.

Usaron también información dietética, demográfica y desigualdad de ingresos de las Naciones Unidas.

Se determinó que en un ambiente de altas concentraciones de CO2, el valor proteínico del arroz, trigo, lúpulo y papa cayó 7.6%, 7.8%, 14.1% y 6.4% respectivamente.

La situación se agrava en países de África sub-sahariana, donde millones de personas ya conocen la carencia en proteínas con las proyecciones de estas cifras.

En el sur de Asia, incluso en India, las dificultades en materia de nutrición también se agravan debido a que el arroz y el trigo proveen parte importante de las proteínas diarias.

India podría perder 5.3% de sus proteínas en la dieta estándar en 2050, según el estudio, lo que podría poner en riesgo a 53 millones de personas por la deficiencia de estos nutrientes en una población de 1,300 millones de habitantes.

Carencia de fierro

Otra investigación, donde también Samuel Myers es coautor, publicada en la revista GeoHealth, muestra que las reducciones de fierro en los principales cultivos, resultado de concentraciones mayores de CO2, van a agravar el problema, que ya es importante, de la carencia de este metal esencial en la población mundial.

Los grupos más vulnerables son los 354 millones de niños menores a 5 años y 1,060 millones de mujeres en edad de procrear, sobre todo en el sur de Asia y norte de África, donde la frecuencia de casos de anemia ya de por sí es elevada.

Estas naciones podrían perder más del 3.8% de fierro en su dieta durante las próximas décadas, debido al efecto que tiene el aumento del CO2 atmosférico en los cultivos.

Los dos estudios, junto con otras investigaciones del profesor Myers que llevó a cabo en el año 2015, muestran que altas concentraciones de CO2 pueden afectar a los cultivos y causar deficiencia de zinc entre cerca de 200 millones de personas.

Una de cada diez personas en el planeta es obesa

Desde 1980, la proporción de la población obesa ha ido en aumento en todo el mundo, se ha duplicado en 73 países, según un importante estudio que indica que esta crisis de salud pública se agrava, ahora una de cada diez personas es obesa en el planeta.

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Obesidad en adultos en el continente americano (Foto: OPS)

El exceso de peso es responsable de un aumento de enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer que son el origen del aumento de la mortalidad.

Los autores trabajaron en 195 países y territorios, sus resultados aparecen en la revista médica estadounidense New England Journal of Medicine.

El informe se presentó en el Foro anual EAT de la alimentación humana en Estocolmo, su objetivo es crear un sistema de producción alimentaria más sana y sostenible.

Los investigadores determinaron que en 2015, 107,700 millones de niños y 603,700 millones de adultos eran obesos en el mundo.

El índice de masa corporal (el peso dividido entre la altura al cuadrado) superior a 24.5 indica sobrepeso. Una persona se considera obesa con un IMC de 30.

En 2015, el sobrepeso y la obesidad afectaban a un total de 2,200 millones de personas, o el 30% de la población mundial.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estimaba esa cifra en más de 1,900 millones en 2014, más de 600 millones de obesos.

La frecuencia de la obesidad pediátrica fue menos que en los adultos, pero su crecimiento fue más rápido en estos 35 años.

El estudio muestra también que un mayor IMC se relaciona con cuatro millones de muertos en el mundo en 2015, el 40% de las personas que solo tienen sobrepeso.

Más de dos tercios de las muertes se debieron a enfermedades cardiovasculares, un aumento muy claro desde 1990 relacionado con el exceso de IMC.

Entre los veinte países más poblados, los Estados Unidos, cuentan con la tasa de obesidad más alta para niños y jóvenes adultos, con casi el 13%, mientras Egipto va a la cabeza con adultos obesos, con aproximadamente el 35% de esta población.

Las incidencias más bajas de obesidad en adultos, se observaron en Bangladesh y Vietnam con solo el 1%.

China e India tienen la mayor cantidad de niños obesos con 15,300 millones y 1,400 millones respectivamente.

En 2015, Estados Unidos (79,400 millones) y China (57,300 millones) tuvieron la mayor cantidad de adultos obesos.

Según los investigadores, el objetivo del estudio es comprender, a nivel mundial, los factores responsables de “la actual epidemia de enfermedades” relacionados con el sobrepeso y la obesidad.

En un editorial que acompaña el estudio, los Dr. Edward Gregg y Jonathan Shaw, epidemiólogos de Estados Unidos del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), estiman que “la cifra más preocupante es la triplicación de la obesidad en niños y adultos jóvenes en países en desarrollo y países de ingresos medios como China, Brasil e Indonesia.”

“La obesidad en los jóvenes es probable que conduzca a un aumento significativo en la diabetes de adulto (tipo 2), hipertensión y enfermedades renales crónicas”, predicen.

El informe se basa en datos del más reciente estudio del Global Burden of Disease (GBD), que cuantifica el impacto en la salud de más de 300 enfermedades y tipos de lesiones en 133 países.

Ciberataque sin precedentes

Desde el viernes, se han visto afectadas las computadores de al menos 150 países por un ataque cibernético sin precedentes, lo que afecta al funcionamiento de muchas empresas y organizaciones, incluso hospitales británicos, el fabricante de automóviles francés Renault y el sistema bancario ruso.

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Así lucían las pantallas de las computadoras que recibieron el virus. Les exigen un pago de 300 dólares si no sus archivos serían destruidos. (Foto: AP)

De Rusia a España, México y Vietnam, decenas de miles de computadores especialmente en Europa, se han infectado desde el viernes por un software que explota la vulnerabilidad de los sistemas Windows , lo que se dio a conocer en documentos pirateados de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA por sus siglas en Inglés).

El software malicioso, conocido como Wannacry, bloquea archivos de los usuarios y los obliga a pagar una suma de dinero en moneda virtual Bitcoin, difícil de rastrear.

De acuerdo con Europol, el ataque cibernético ya se ha cobrado más de 200,000 víctimas, principalmente empresas en al menos 150 países. Se teme que la cifra siga aumentando a medida que las personas prendan su computadora de regreso al trabajo el lunes.

La firma de seguridad informática, Kaspersky Lab, indicó que Europa y en particular Rusia son los principales afectados.

Entre los principales objetivos se encuentran hospitales británicos, la compañía de telefonía española Telefónica, la automotriz francesa Renault, la empresa de paquetería Fedex, el Ministerio del Interior ruso y la compañía de ferrocarriles alemana Deutsche Bahn.

De acuerdo con  expertos en informática, el virus trabaja en docenas de idiomas, lo que refleja la voluntad de los piratas de atacar las redes de todo el mundo.

La compañía Kaspersky dijo que el malware fue publicado en abril por el grupo de hackers  Shadow Brokers, que dicen haber descubierto la falla informática en los documentos robados a la NSA.

Europol, que cree que el ataque no apuntó a ningún país en particular, destacó la rapidez inédita de la propagación del virus Wannacry que combina por primera vez las funciones de malware y gusanos informáticos.

Hasta ahora, no se ha identificado a los piratas.

Microsoft decidió reactivar una actualización de ciertas versiones de software para hacer frente a este ataque. El virus ataca principalmente a la versión de Windows XP, del que Microsoft no asegura dar seguimiento técnico. Al nuevo sistema operativo (OS) Windows 10 no le afecta el ataque, dijo Microsoft.

Kapersky dijo querer desarrollar una herramienta de descifrado “tan pronto como sea posible.”

Les están pidiendo a las víctimas 300 dólares en tres días, si no sería el doble. La suma no es enorme, pero dada la magnitud del ataque, la cantidad total sería bastante significativa.

Expertos y autoridades aconsejan no pagar, porque no es seguro recuperar sus archivos enseguida.

De acuerdo con Symantec, se registraron 81 operaciones hasta el mediodía del sábado por una cantidad de 28,600 dólares.

El jefe de Euorpol confirmó este domingo que había pocos pagos hasta ahora, sin dar cifras.