Archivo de etiquetas| jiang zemin

El 20 de julio se cumplen veinte años del segundo “holocausto” de la historia

Por: La Gran Época, Italia

organharvesting-parade-1200x800-700x447

Una niña practicante de Falun Dafa sostiene un cartel donde le pide a China que deje de matar a presos de conciencia por sus órganos durante un desfile en Washington el 20 de julio de 2017. (Benjamin Chasteen / The Epoch Times)

El 2019 es un año importante para los derechos humanos en el mundo. De hecho, además de marcar el XXX aniversario de la masacre de la Plaza de Tiananmen (4 de junio de 1989), marca el XX aniversario del comienzo de la persecución a Falun Gong (20 de julio de 1999), una disciplina espiritual china que se basa en los principios de la verdad, la compasión y la tolerancia, se compone de cinco ejercicios de meditación similares al Tai Chi.

“¡Tantas víctimas desde aquel lejano 1999!” -comenta el senador y doctor Maurizio Romani (grupo mixto, ex M5S y actualmente en Fratelli d’Italia), entrevistado por Epoch Times – “Demos una señal, hagamos que estas personas no se sientan abandonadas a su suerte en este día, sino que, sobre todo, demostremos nuestro compromiso práctico de acabar con todo esto a partir del día siguiente, de lo contrario, seremos cómplices de los agresores; sea cual sea el color de la política con que se vistan, o sean, continuarán siendo los agresores”.

El Senador Romani fue el promotor de una ley que introdujo por primera vez en el código penal italiano el delito de tráfico de órganos tomados de personas vivas, que se relaciona con el terrible delito de extracción forzada de órganos que tiene lugar en el contexto de la persecución a Falun Gong en China. Esta ley italiana castiga a los que van a China para obtener un órgano que no es rastreable y cuya fuente es desconocida.

El fenómeno de la extracción forzada de órganos de disidentes es una enorme violación de los derechos humanos ordenada por el Estado chino, con la complicidad de hospitales militares. Entre las investigaciones más exhaustivas que han documentado el fenómeno está la de David Matas y David Kilgour, respectivamente un abogado de derechos humanos y un ex ministro de Asuntos Exteriores, ambos canadienses, que descubrieron ya en 2006 una enorme discrepancia entre el número de trasplantes reales en China y el número oficial de trasplantes declarado por el régimen chino. Esta gran brecha sólo puede explicarse por la presencia en los campos de trabajo de prisioneros de conciencia que esperan su absurda ‘sentencia’ de muerte y la extracción de sus órganos frescos: “Es comparable al holocausto”, dijo David Kilgour al American Epoch Times.

Y la confirmación de lo que David Matas y David Kilgour dijeron vino recientemente, el 17 de junio, desde el Tribunal de China en Londres, un tribunal internacional independiente que ha reconocido que la China del PCCh ha manchado de crímenes de lesa humanidad, y ha dicho que la extracción forzada de órganos de los prisioneros de conciencia sigue en marcha: 90 mil trasplantes ilegales al año, de acuerdo con las estimaciones del tribunal.

“La conclusión de la corte internacional independiente en Londres el 17 de junio de 2019, de que la extracción forzada de órganos de prisioneros de conciencia todavía tiene lugar en China, en el casi completo desinterés de los medios de comunicación occidentales, por un lado me causa enojo, por otro lado una gran amargura y decepción, después de todos los esfuerzos realizados a lo largo de los años para sacar a la luz este crimen de lesa humanidad”, continuó Romani.

“A veces la realidad es tan cruel que preferimos voltear hacia otro lado para no verla, pero durante años la gente que ha escapado de este triste destino ha venido a contarnos sus historias de cómo sobrevivieron. Les debemos el mismo respeto que teníamos por los supervivientes de los campos de exterminio nazis, debemos tener el valor de mirar esos ojos brillantes y dolorosos sin mirar hacia abajo con vergüenza. Tenemos una ley que nos permite perturbar un mercado, carecemos de voluntad política para perturbar la fuente del mal y no podemos permitírnoslo. […] Me gustaría que Italia, que primero dio una señal fuerte con la aprobación unánime de una ley contra estos crímenes, se convirtiera en un campeón de una campaña real, fuerte, sin concesiones para que todo el mundo pudiera detener estos crímenes. ¡Estoy dispuesto a hacer mi parte!”.

También el diputado de Fratelli d’Italia, Andrea Delmastro, entrevistado por Epoch Times, expresó su opinión sobre la sentencia del tribunal de Londres: “Las conclusiones del Tribunal de China son increíbles y clavan a China en sus responsabilidades con respecto a una práctica aberrante, la más despreciable que recordamos de una dictadura. Creo que rompen el velo y aquellos que lo deseen pueden ver y comportarse en consecuencia. Mi pregunta concreta llama la atención de nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores sobre las conclusiones. Espero que la política real no prevalezca sobre esta práctica inhumana”, concluyó.

Mientras tanto, en Estados Unidos, con motivo del aniversario del 20 de julio, unos dos mil practicantes de Falun Gong desfilaron por las calles de Washington DC para pedir el fin de la persecución, con la solidaridad de varios diputados.

epochtimes_9a6a8252-1

Una foto del desfile de Falun Gong en Washington el 18 de julio de 2019 (Samira Bouaou / The Epoch Times)

Persecución contra Falun Gong: una batalla cultural y espiritual

¿Cómo se puede reconciliar a la China de las violaciones de los derechos humanos, de los crímenes, de los órganos y de la barbarie, con la China de la espiritualidad, de las artes marciales, de los templos y las danzas?

Estos dos mundos opuestos han estado luchando desde la Revolución Cultural, un movimiento del Partido Comunista Chino que trató de borrar todos los rastros de la tradición china, desde las estatuas de Buda hasta los escritos religiosos, con el fin de romper todos los lazos entre los chinos y su predisposición espiritual innata. Esta tendencia liberticida continuó incluso después de las reformas económicas de Deng Xiaoping: basta con mirar lo que sucedió en la Plaza de Tiananmen en 1989.

Falun Gong fue una continuación de esa antiquísima tradición espiritual olvidada, y fue dada a conocer por primera vez al público en China por el Maestro Li Hongzhi en 1992. El éxito de la disciplina espiritual fue tal que, en 1999, el número de practicantes había alcanzado los 100 millones: una cifra superior a la de los inscritos en el Partido Comunista Chino.

Según las reconstrucciones, el entonces líder del Partido, Jiang Zemin, una vez que se enteró, se quedó completamente cegado por la envidia, y comenzó precisamente por esta razón la persecución a gran escala contra Falun Gong, el 20 de julio de 1999. Jiang Zemin ordenó arruinar la reputación de estos practicantes de la meditación, así como destruirlos físicamente y arruinarlos económicamente. En su opinión, el partido no podía fallar en derrotar a Falun Gong.

¿Cómo se puede esperar que el PCCh, con sus principios de lucha  ̶ después de la Revolución Cultural y su guerra contra la tradición y contra todas las formas de fe, y después de la masacre de la Plaza de Tiananmen y la represión de todo tipo de libertad ̶ reconozca los principios tradicionales de Falun Gong?

Y mientras los países del mundo continúan haciendo negocios con el “dragón rojo”, desde 1999, los practicantes de esta disciplina han exigido ininterrumpidamente justicia y han apelado a las conciencias de todo el mundo, con el fin de instar a la comunidad internacional a tomar medidas concretas para poner fin a la brutal persecución a manos del PCCh.

Artículo en italiano:  https://www.epochtimes.it/news/il-20-luglio-segna-ventanni-dal-secondo-olocausto-della-storia/

Traducción: Lucía Aragón

China, Huawei y ese vínculo secreto con el Partido

Los fiscales estadounidenses, han acusado al gigante chino de utilizar una empresa de Hong Kong para engañar con las sanciones impuestas a Irán

Por: Joshua Philipp

La Gran Época, Estados Unidos

gettyimages-493613740-700x420

El presidente de Huawei Ren Zhengfei (derecha) muestra al líder chino Xi Jinping las oficinas de la compañía en Londres, el 21 de octubre de 2015. (Foto: MATTHEW LLOYD / AFP / Getty Images)

El arresto a principios de diciembre de la directora financiera de Huawei, Meng Wanzhou, por parte de las autoridades canadienses, puso al gigante chino de las telecomunicaciones en el centro de atención internacional.

Aunque se considera una empresa privada, Huawei no cotiza en la bolsa de valores, y muchos gobiernos la han considerado durante mucho tiempo un instrumento en manos de las autoridades comunistas. Los fiscales estadounidenses, por ejemplo, han acusado al gigante chino de utilizar una empresa de Hong Kong para engañar con las sanciones impuestas a Irán: acusaciones similares a las que se hicieron en el pasado en ZTE, otra conocida empresa china de tecnología que había vendido ilegalmente componentes producidos en Estados Unidos a Irán y Corea del Norte.

a11086fc49d94e24c7c2c0f2bb324caf

Meng Wanzhou, director administrativo y financiero del gigante de tecnología Huawei de China. (Foto: Huawei)

En la actualidad, Huawei es una empresa propiedad de sus empleados. Oficialmente, el fundador Ren Zhengfei posee el 1.4 por ciento de las acciones de Huawei, mientras que el resto se distribuye entre sus 80 mil empleados a través del comité sindical de la empresa.

Sin embargo, el comité no desempeña funciones operativas y los empleados de Huawei renuncian automáticamente a su participación accionaria cuando dejan la empresa. En la práctica, por lo tanto, el poder es ejercido por los líderes y sus contactos dentro del Partido Comunista Chino (PCCh).

Mirando los nombres de los principales líderes, es evidente que Huawei tiene estrechas relaciones con el aparato de Seguridad Nacional, el ejército y la facción política vinculada al ex líder del Partido, Jiang Zemin.

Ren, el fundador de la compañía, también tenía una conexión especial con el Ejército Popular de Liberación, ya que su primera esposa, Meng Jun, era hija de un importante oficial político del ejército. Meng Wanzhou, vicepresidente de la empresa, fue detenida a principios de diciembre en Canadá.

En las décadas de 1960 y 1970, la familia de Ren fue perseguida en el contexto de la Revolución Cultural, por lo que el matrimonio entre los dos cónyuges tuvo lugar en la casa de su esposa: esta es probablemente la razón por la que su hija, Meng Wanzhou, eligió adoptar el apellido de su madre.

En cambio, el padre de Meng Jun, Meng Dongbo, fue ascendido por el ejército a secretario del PCCh de una ciudad de la provincia de Sichuan, y luego a vicegobernador de la misma provincia. En la década de 1980 fue también representante del Congreso Popular Provincial de Sichuan y del Congreso Popular Nacional.

Ren, que tenía buenas relaciones con su suegro, estaba, por lo tanto, “protegido” de sus conexiones políticas.

Además, el Presidente del Consejo de Huawei, Sun Yafang, quien ha estado en el cargo desde 1999, es otra figura prominente en la compañía y es considerada una de las mujeres más poderosas del mundo. Por lo tanto, no es de extrañar que, como afirma un informe de la CIA, en el pasado trabajó para el Ministerio de Seguridad del Estado (MSE), los servicios de inteligencia chinos.

sun_yafang_-_huawei_technologies_portrait

Sun Yafang Huawei

Huawei, el espionaje y la lucha entre facciones

El poder de Sun dentro de Huawei parece ser aún mayor que el de Ren: De hecho, Sun ha impulsado a Ren a renunciar a su intención de nombrar a su hijo, Ren Ping, como heredero de Huawei. Esto demuestra que Huawei está realmente controlado por la inteligencia del régimen chino.

Además, antes del comienzo de la campaña anticorrupción lanzada por el actual líder chino Xi Jinping, el MSE estaba firmemente en manos de la facción del antiguo líder del Partido Jiang Zemin (una facción adversa al actual líder Xi Jinping).

Entre 1985 y 2016 el MSE tuvo tres jefes: Jia Chunwang, que permaneció a cargo hasta 1998, Xu Yongyue, hasta 2007, y finalmente Geng Huichang.

Jia Chunwang tenía una relación muy fuerte con el entonces líder del Partido Comunista Jiang Zemin y sus aliados. El yerno de Jia es Liu Lefei, vicepresidente de CITIC (China International Trust and Investment Company) e hijo de Liu Yunshan, un importante ex funcionario del PCCh vinculado a Jiang. Antes de retirarse a principios de 2018, Liu Yunshan era uno de los siete miembros del Comité Permanente del Politburó, el corazón del poder del Partido Comunista.

Xu Yongyue, líder del MSE de 1998 a 2007, es hijo de un destacado funcionario del Partido, y también estaba vinculado a la facción de Jiang Zemin, habiendo ocupado el cargo de Ministro de Seguridad del Estado cuando la influencia política de Jiang estaba en su apogeo.

Por último, Geng Huichang, jefe del MSE de 2007 a 2016, trabajó en estrecha colaboración con Zhou Yongkang, otro antiguo miembro del Comité Permanente del Politburó. Zhou era una figura clave en la red de seguidores de Jiang Zemin, pero en 2014 fue acusado de corrupción y conspiración contra el liderazgo de Xi Jinping, y al año siguiente fue condenado a muerte y luego conmutado por cadena perpetua.

Geng fue investigado en 2016 y luego reemplazado por Chen Yongqing, un ex vicepresidente del Comité Provincial del Partido Comunista Chino de Fujian, considerado un aliado de Xi Jinping.

80081408989785687_meitu_1

Geng Huichang se sometió a una investigación (Foto: Captura de pantalla de Epochtimes en chino)

El papel de Huawei en el sistema de censura del PCCh

Jiang Zemin fue Secretario General del PCCh de 1989 a 2003. Después de su jubilación, sus colaboradores, muchos de los cuales habían sido ascendidos a puestos clave dentro del PCCh y del gobierno chino, continuaron actuando bajo su influencia durante los dos mandatos del líder chino Hu Jintao.

Los individuos que formaban esta densa red de seguidores eran tan numerosos y estaban tan bien afianzados que, incluso hoy en día, siguen siendo constantemente “purgados” como parte de la campaña anticorrupción lanzada en 2013 por Xi Jinping.

Wang Youqun, que sirvió como oficial disciplinario del PCCh entre 1993 y 2002, dijo al Epoch Times que, según un ex empleado de Huawei de su confianza, Huawei era una compañía utilizada con fines de inteligencia, al servicio de la “dinastía anterior”, el liderazgo de Jiang Zemin.

Además del nepotismo y la corrupción, Jiang Zemin es tristemente conocido por las violaciones de derechos humanos cometidas durante su mandato, en particular la campaña nacional de persecución contra la práctica espiritual de Falun Gong, lanzada por Jiang en 1999 (y aún en curso).

Para monitorear y censurar mejor la libertad de expresión en línea, el liderazgo de Jiang también construyó el gigantesco sistema de control web llamado irónicamente, en referencia a la Muralla, ‘Gran Firewall Chino’.

Debido a sus estrechos vínculos con el régimen chino controlado por los Jiang, Huawei ha desempeñado un papel importante en el proceso de construcción y perfeccionamiento del Gran Firewall.

Inicialmente, una parte importante del Firewall fue el Proyecto Escudo de Oro, que estableció el primer régimen de vigilancia para todos los usuarios de Internet en el país.

El Great Firewall y el Golden Shield Project se fundaron bajo la supervisión del hijo mayor de Jiang Zemin, Jiang Mianheng, quien, según varias investigaciones, tiene relaciones muy estrechas con Huawei.

En 2003, una de las estaciones de televisión del régimen, CCTV, anunció que la primera fase del Proyecto Escudo de Oro, que comenzó en 2001, había costado 6,400 millones de yuanes (unos 770 millones de dólares en ese momento) hasta 2002. Desde entonces no se han publicado más datos sobre el costo del proyecto.

Además, dada la escala, los costos y la importancia del Gran Firewall, es poco probable que Jiang hubiera permitido a Huawei desempeñar un papel tan crucial en el proyecto si no hubiera estado satisfecho con los antecedentes políticos de la empresa.

Tang Jingyuan, un experto analista estadounidense en asuntos de actualidad en China, dijo a Epoch Times que Sun Yafang probablemente fue nombrada presidente de Huawei a petición de la facción de Jiang, lo que hizo que la compañía fuera “políticamente confiable”.

“Desde entonces [los miembros de la facción Jiang, ed.] han considerado a Huawei como su propia actividad  ̶ concluyó Tang ̶  por lo tanto, es fácil entender por qué Jiang Mianheng dio órdenes a Huawei”.

Versión original

Traducción de Lucía Aragón

 

Ex director de un hospital chino acusado de corrupción

Por Sunny Chao

La Gran Época, Estados Unidos

gettyimages-168824366-1200x808-795x447

Enfermeras caminan frente a un hospital aislado en el suroeste de Shanghái el 14 de mayo de 2013. Foto. Peter Parks/AFP/Getty Images

Según un anuncio hecho el 31 de julio por la Fiscalía Nacional de China, Fang Yibing, Presidente del Hospital Popular de Hunan de 2005 a 2010 y Director Adjunto de la Comisión de Salud y Planificación Familiar, ha sido acusado de corrupción. Todavía no está claro si el arresto también está relacionado con el delito de extirpación forzada de órganos, dada la probable participación del hospital en este delito.

Según los fiscales, Fang, de 59 años, violó la “disciplina política” durante su carrera: ha aceptado sobornos y regalos para ascender a funcionario, y se embolsó grandes sumas a cambio de la aprobación de proyectos de construcción, o para la compra de equipos médicos y medicamentos. Tales favores serían correspondidos por la otra parte. Desde la década de 1990, Fang ha trabajado en varios hospitales y agencias de salud del gobierno en la provincia de Hunan.

Fang fue investigado en mayo de 2017 por el régimen chino; antes de su detención, se publicaron en línea numerosas denuncias (llamadas “jubao”) contra él. Jubao es un término utilizado para indicar la forma en que los ciudadanos pueden publicar en línea las irregularidades de un funcionario público. Uno de estos puestos informa que en 2008, mientras Fang era presidente del Hospital Popular de Hunan, adjudicó contratos para la construcción de una nueva instalación dedicada a la cirugía de emergencia. La cantidad asignada al proyecto era originalmente de unos 400 millones de yuanes, pero finalmente superó los 600 millones de yuanes.

El Hospital Popular de Hunan está ocultando registros censurables. En abril de 2006, el periódico estatal Xiaoxiang Morning Post publicó un artículo titulado “Veinte órganos disponibles para trasplantes gratuitos”. El artículo describe que el hospital realizaría 20 trasplantes de hígado o riñón gratuitos para los pacientes que llamaron a la línea directa del hospital. Según otro informe de la estación de televisión Hunan Economics, el hospital realizó trasplantes de riñón gratuitos para una familia de cuatro personas. En las notas se indica que los órganos solicitados sólo estaban disponibles un mes después de la solicitud.

La fuente de los órganos está por determinar. Sin embargo, según los datos de la investigación llevada a cabo en Estados Unidos por la Organización Mundial para investigar la persecución de Falun Gong, el hospital habría realizado un gran número de trasplantes en un corto período de tiempo. Se sospecha que el centro está involucrado en la extracción forzada de órganos de practicantes de Falun Gong.

Falun Gong o Falun Dafa, es una disciplina de meditación que incluye la enseñanza de los principios de Verdad, Compasión y Tolerancia. En 1999, cerca de 100 millones de personas practicaban la Gran Ley Falun en China. El entonces líder del Partido Comunista Chino, Jiang Zemin, creyendo que la popularidad de la disciplina podía socavar la autoridad del régimen totalitario, lanzó una brutal persecución a nivel nacional. Jiang movilizó a todo el aparato de seguridad del estado para arrestar y encarcelar a los practicantes de Falun Gong. Según el Centro de Información de Falun Dafa, más de 4 mil practicantes de Falun Gong han muerto como resultado de la tortura y el abuso durante la detención. Dada la total falta de transparencia impuesta por el régimen de información chino, se considera que la cifra real es mucho mayor.

En los últimos años, investigadores independientes han reunido innumerables pruebas que confirman que un gran número de practicantes de Falun Gong han sido asesinados por sus órganos, ayudando así a expandir el lucrativo mercado de trasplantes de órganos en China. Mientras que los pacientes de otros países se ven obligados a esperar mucho tiempo para recibir un trasplante, los hospitales chinos ‒como el Hospital Popular de Hunan‒ suministran los órganos necesarios en unas pocas semanas, lo que sugiere la existencia de una fuente ilimitada de órganos.

Mientras tanto, la burocracia médica china se enfrenta a la campaña anticorrupción del partido: desde enero, más de 60 funcionarios de hospitales públicos y agencias gubernamentales de salud han sido despedidos.

Artículo en inglés: Former Head of Chinese Hospital Arrested on Graft Charge

Traducción de Lucía Aragón

Líder de la Gestapo china asesinado

Por: Frank Fang

La Gran Época, EE.UU.

610-office-7000x466-700x447

La Oficina 610, organismo del régimen chino tipo Gestapo establecido en 1999 para arrestar, encarcelar y torturar a los practicantes de Falun Gong (Imagen de New Tang Dynasty Television)

El 8 de junio pasado, Sun Hengshan, de 57 años, último jefe de la Oficina 610 en la provincia de Jilin, fue asesinado a puñaladas por uno de sus subordinados.

El asesino de Sun Hengshan huyó inmediatamente después de apuñalarlo, y más tarde se trasladó a la comisaría de Changchun. Confesó que mató a Sun en venganza por una mala evaluación de su trabajo que le costó un descenso en su carrera.

El asesinato de este funcionario es el último de una larga y sangrienta serie de crímenes y violaciones a los derechos humanos perpetrados en China por la notoria organización del Partido Comunista Chino conocida como Oficina 610. Esta estructura está compuesta por agentes de una policía secreta especial, similar en todos los aspectos a la Gestapo, y creada para perseguir a los ciudadanos chinos que practican Falun Gong (una disciplina espiritual pacífica, que durante casi veinte años ha sufrido una represión despiadada y sangrienta por parte del Partido Comunista Chino).

Sun Hengshan tuvo una larga carrera política en la provincia de Jilin. Según el sitio chino Baidu, antes de recibir su última asignación, fue jefe de la oficina de la Comisión Jurídica y de Supervisión del Congreso del Pueblo de Jilin (cuerpo legislativo títere que actúa como vicepresidente del Parlamento de la provincia) y jefe de la oficina de la Comisión de Inspección Disciplinaria de Jilin, agencia anticorrupción, destinada al más alto tribunal de la provincia.

La muerte de este funcionario se suma así al trágico informe sobre la Oficina 610. El sitio Minghui.org, que recopila información sobre la persecución en curso de Falun Gong, informa que 783 funcionarios pertenecientes a esta oficina han muerto de enfermedad, se han suicidado, han sido “heridos” o despedidos como resultado de investigaciones internas sobre corrupción.

La principal víctima de la Oficina 610

Falun Gong, o Falun Dafa, es una antigua práctica china que incluye el ejercicio, la meditación y el mejoramiento de la persona, con fundamento en los principios de la verdad, la compasión y la tolerancia. A principios de los años noventa era muy popular en China y, por sus beneficios en la salud, también fue favorecida por las autoridades y, en 1999, las fuentes oficiales del régimen chino estimaron unos 70 millones de practicantes.

Pero la creciente popularidad de Falun Gong y su independencia del régimen chino y de todas las formas de poder político y económico, fueron suficientes para desatar la furia del paranoico ex jefe del PCCh, el dictador Jiang Zemin, quien –en el delirante terror de que su propio poder pudiera verse afectado de alguna manera por Falun Dafa– en julio de 1999 comenzó una feroz represión por todo el país. La persecución fue apoyada y ‘justificada’ por una acción masiva de propaganda y difamación: un verdadero ‘lavado de cerebro’ infligido al pueblo chino, que tenía la función de compactarlo en el odio común contra esta práctica espiritual completamente inofensiva. Una de esas operaciones típicas de adoctrinamiento y manipulación de masas que en los regímenes totalitarios (comunistas y no comunistas) son lo más común.

Zemin estableció la Oficina 610 el 10 de junio de 1999, fecha a partir de la cual la estructura tomó su nombre. Durante los diez días siguientes, se establecieron filiales en todo el país y, desde entonces, cientos de miles de practicantes de Falun Gong han sido arrestados y sometidos a tratos crueles: tortura, trabajos forzados en prisiones, lavado de cerebro en centros psiquiátricos. En la provincia de Jilin, más de 290 personas murieron en dos días, y sólo en las provincias de Liaoning, Heilongjiang y Hebei ha habido aún más muertes.

Pero dada la estricta censura de la información del régimen comunista chino, es realista pensar que estas cifras representan sólo una fracción de las cifras reales.

Artículo en inglés: The Death of a Chinese Official Exposes Long-Standing Human Rights Abuse in China

Traducción de Lucía Aragón

Jiang Zemin, 91 años de edad y 209 mil procesos por crímenes de lesa humanidad

Por: La Gran Época Inspired

985fbbcbbad258820ad3067455c67b2c-700x447

Jiang Zemin. (Foto: Getty Images/ Feng Li)

Puede describirse con razón como el líder político más brutal, malvado y cruel que la historia moderna haya visto jamás. Nacido el 17 de agosto de 1929, el ex dictador chino, Jiang Zemin, es también famoso por haber llegado al poder a través del soborno y el crimen, demostrando ser el tirano más astuto e insensato de nuestro tiempo.

El primero de mayo de 2015, la adopción de una nueva ley dio a los chinos la oportunidad de denunciar a un ejecutivo del PCCh, aún en funciones o en libertad. Desde entonces, una ola de juicios contra Jiang Zemin comenzó a llegar de toda China y de todo el mundo: hasta el 15 de julio de 2016, más de 209 mil ciudadanos chinos habían denunciado al ex dictador por crímenes de lesa humanidad.

Jiang ha sido acusado por genocidio, tortura y crímenes de lesa humanidad en 30 países, entre ellos Estados Unidos, Suiza, Australia, Bélgica, España, Taiwán, Alemania y Canadá. La avalancha de procesos penales contra el ex dictador comunista, es la demanda internacional de derechos humanos más relevante del siglo XXI.

7-ntd-jiang-zemin-lawsuits-4-667x400

(Foto: Epoch Times/ Edward Dai)

Durante su mandato al frente del Partido Comunista Chino de 1989 a 2002, causó daños inconmensurables a China, llegando a su punto más bajo el 20 de julio de 1999, cuando ordenó personalmente un verdadero genocidio para “aniquilar” a Falun Gong, una antigua práctica de meditación con fundamento en los principios de verdad, compasión y tolerancia.

Según las minutas del PCCh, en principio la mayoría de sus altos dirigentes y los representantes del Politburó se habían negado a unirse a la persecución, ya fuera por una evidente opacidad política o porque conocían los beneficios de la práctica espiritual para los individuos y la sociedad en su conjunto. Y, en varias ocasiones antes de 1999, incluso el régimen comunista chino había apoyado a Falun Gong.

La furia de Jiang no dejó a los dirigentes del Partido Comunista Chino ningún margen de maniobra. En una carta a los líderes, Jiang escribió: “¿Los miembros del Partido Comunista, armados con marxismo, materialismo y ateísmo, no pueden derrotar a Falun Gong? ”.

Durante los siguientes veinte años, cientos de miles (si no millones) de practicantes de Falun Dafa han sido detenidos sin juicio (o después de juicios falsos), sometidos a tratos inhumanos y tortura en prisiones, centros de detención y hospitales psiquiátricos.

En un esfuerzo por destruir Falun Gong, la furiosa locura asesina de Jiang Zemin fue más allá de todos los límites: Movilizó a la policía militar, la seguridad pública y los servicios secretos, desvió enormes cantidades de recursos financieros y humanos del país para su campaña personal de terror. Con el fin de manipular la opinión pública en contra de Falun

Gong, usó el sistema de propaganda del PCCh para desinformar y difamar esta inofensiva práctica espiritual.

8-2003-5-13-tam_brutal-1-1-563x400

©minghui.org

Esta campaña de difamación y desinformación total ha revelado uno de los hechos más graves: la falsa “auto-inmolación” de los practicantes de Falun Dafa, escenificada en la Plaza de Tiananmen el 23 de enero de 2001, continuamente difundida por la televisión, la radio y los periódicos del régimen para exacerbar la persecución.

Curiosamente, un régimen que había hecho todo lo posible por impedir la información sobre monjes budistas tibetanos que realmente se sacrificaban, escenificó meticulosamente una falsa autoinmolación, incluso instalando cámaras desde diferentes ángulos, para asegurarse de que todos los chinos estuvieran “informados” de la “locura” de lo que –desde julio de 1999 – los órganos de propaganda del PCCh empezaron a definir como una “secta peligrosa y malvada”.

Más tarde, el fiasco fue desenmascarado por la Agencia Internacional para la Educación y el Desarrollo en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra y lo calificó de “conspiración” del régimen para engañar al pueblo chino.

En su masacre, Jiang Zemin también involucró a las familias de los practicantes y a los supervisores de sus unidades de trabajo. La directiva era clara: “arruinar la reputación de los practicantes de Falun Gong, destruirlos financiera y físicamente” y, además, “si un practicante es golpeado hasta la muerte, era, y se sigue considerando un suicidio”.

13-ntd-persecution-china-5

(Foto: Epoch Times/ Benjamin Chasteen)

En consecuencia, las autoridades del partido podían hacer cualquier cosa con los practicantes de Falun Gong. Incluso ordenan a los estudiantes de medicina y a los médicos que extirpen por la fuerza sus órganos aún estando vivos y vendan los cuerpos a ciertas compañías que ‘plastinan’ cadáveres.

Ethan Gutmann, conocido escritor e investigador estadounidense, encontró que entre 2000 y 2005, unos 65 mil practicantes de Falun Gong fueron asesinados en secreto por la industria de trasplantes. Desde entonces, este horror ha seguido aumentando, hasta el grado de que hoy se estima que se han realizado entre un millón 500 mil y dos millones 500 mil trasplantes. Y sigue así hasta el día de hoy.

En 2014, el ex Director de Salud del Ejército Chino y jefe del Departamento General de Logística, Bai Shuzhong, en una investigación encubierta de la Organización de Investigación de la Fiscalía de Falun Gong en Estados Unidos, confirmó que fue el propio Jiang Zemin quien ordenó la extracción forzada de órganos a prisioneros de conciencia: “Luego, fue el ex Primer Ministro Jiang… hubo una orden, una especie de instrucción, que decía que estaba haciendo esas cosas, trasplantes de órganos… Porque entonces, después de que el ex Primer Ministro Jiang emitió la orden, trabajamos en contra de Falun Gong”.

En el silencio generalizado, el millonario de Hong Kong, Zhu Keming, fue uno de los primeros en presentar valientemente una denuncia penal contra Jiang ante los más altos tribunales chinos el 25 de agosto del 2000: “Muchas familias de practicantes han sido destruidas por la persecución; algunos han muerto por sus órganos, ¿acaso podemos permanecer indiferentes?”.

Artículo en inglés:  This 92-year-old dictator has 209,000 lawsuits piled up against him, and this is still happening

Traducido por: Lucía Aragón

Disidente multimillonario chino denuncia la extracción de órganos

Por: Li Jing

La Gran Época, EE.UU

screen-shot-2017-09-25-at-5-00-26-pm-700x420

Guo Wengui (Captura de pantalla)

Un multimillonario chino que transmite videos desde su lujoso departamento en Manhattan, durante meses capturó la atención de los chinos en su país y en el extranjero. Sus videos en vivo y publicaciones en Twitter contienen fuertes acusaciones contra altos funcionarios del actual liderazgo comunista chino, con respecto a temas como la corrupción desenfrenada y el adulterio. Pero no solamente eso: Guo Wengui tuvo el valor de denunciar la extirpación forzada de órganos en China.

Guo Wengui, también llamado Miles Kwok, es un magnate de bienes raíces en Nueva York, conocido por sus estrechos vínculos con influyentes líderes chinos, pero en los últimos meses ha comenzado a revelar sus secretos. Los chinos se pegan a las pantallas de televisión para escuchar todo tipo de atrocidades sobre los hombres más poderosos de China.

En la actualidad, Guo es el principal disidente de China. Su declaración más espeluznante es la revelación relativa a la extirpación de órganos perpetrados por altos funcionarios con el fin de mantenerse sanos ellos mismos y sus familias.

En una serie de publicaciones y videos subidos a twitter el 1º. de septiembre, Guo declaró que el hijo del ex líder Jiang Zemin, Jiang Mianheng, se sometió a tres cirugías de trasplante de riñón en el Hospital Militar de Nanjing entre 2004 y 2008, cada una de las cuales se llevó a cabo asesinando, en el lugar, a varias personas vivas, con el fin de extirparles los órganos.

El momento coincide con los informes de los medios de comunicación chinos de que, tras el diagnóstico de cáncer renal, Jiang Mianheng se sometió a un trasplante de riñón en 2004 en el hospital de Shanghái.

Guo también declaró que Meng Jianzhu, el jefe supremo de la Seguridad Nacional, también estaba implicado en este tipo de delitos con el fin de tratar los trastornos renales y hepáticos de su madre y su esposa.

Según el Brookings Institute, Meng es conocido como parte de la infame “Banda de Shanghái”, un clan de altos funcionarios chinos que llegó al poder gracias a Jiang Zemin. Este último, antes de convertirse en líder del régimen comunista durante los años 90, gobernó Shanghái como secretario del Partido.

Desde 2006, la prensa y los investigadores independientes denuncian la práctica generalizada de extracción de órganos en China, llevada a cabo con la complicidad de las instituciones estatales: la mayoría de los órganos proceden de presos de conciencia, en particular de practicantes de Falun Gong, pero también de tibetanos, grupos de cristianos y uigures.

En este sentido, un documental ganador de múltiples premios titulado Human Harvest, muestra como la industria de trasplantes en China despegó después de que Jiang Zemin ordenara el inicio de la persecución a Falun Gong en todo el país, con varios arrestos a sus miembros y sentencias a prisión.

El documental explica que la extirpación de órganos se realiza mientras el corazón de las víctimas sigue latiendo, provocando la muerte por hemorragia y traumatismo en la víctima; es una lógica simple, macabra e inhumana de `eficiencia’: de esta manera el órgano mantiene un estado óptimo para el trasplante.

No está muy claro por qué Guo se opuso al régimen, a pesar de que tiene diversos motivos para la “fricción”: Hacia finales de 2014, un acuerdo fallido provocó el arresto de su aliado y antiguo funcionario de inteligencia chino, Ma Jian, y la posterior huida de Guo de China. Según el South China Morning Post, Guo afirma que las autoridades chinas confiscaron sus bienes y arrestaron a sus familiares en China. Posteriormente, Guo solicitó asilo político en los Estados Unidos.

En un artículo del New York Times, su abogado declaró que los cargos contra funcionarios chinos lo habían convertido en un “opositor político del régimen comunista chino”.

Artículo en inglés: https://www.theepochtimes.com/chinese-billionaire-dissident-guo-wengui-unleashes-accusations-of-organ-harvesting-by-top-officials-in-china_2319496.html

Traducido por: Lucía Aragón

Tres carniceros de China: Mao Zedong, Deng Xiaoping y Jiang Zemin

Por Larry Ong – Epoch Times

En China, los niños aprenden en la escuela que la bandera china es de color rojo por la sangre derramada por los mártires comunistas, sin embargo, nunca se hace mención de las decenas de millones de personas sacrificadas por el Partido Comunista Chino (PCCh).

killers-1

Mao Zeong, Deng Xiaoping, Jiang Zemin. (AFP/ Getty Images, John Giannini/ AFP/ Getty Images, Feng Li/ Getty Images)

Entre las diferentes dictaduras comunistas, según el famoso Libro Negro del Comunismo, la china fue la más mortal. Es responsable de unos 65 millones de muertos. Está claro que la Unión Soviética, en segundo lugar con 20 millones de muertos, está muy por detrás.

En China, la mayoría de las matanzas iniciadas por el partido tuvo lugar durante las campañas políticas y económicas del líder fundador, Mao Zedong. El 4 de junio de 1989, su sucesor, Deng Xiaoping, siguió la tradición con la masacre de estudiantes y civiles, que exigían más libertades, en la plaza Tiananmen.

A pesar de que la República Popular se ha unido a la comunidad internacional, los asesinatos han continuado. En el nuevo milenio, la amplitud de la más grande masacre, la persecución a los practicantes de Falun Gong iniciada en 1999, no se revelará hasta se termine oficialmente.

Jiang Zemin creó esta campaña de erradicación, mientras dirigía el país. Se han documentado miles de muertos, torturas y malos tratos. Los observadores que investigan la extracción forzada de órganos calculan que han asesinado a cientos de miles de presos de conciencia para traficar con sus órganos desde el año 2000, y sigue hasta hoy.

Mao Zedong, Deng Xiaoping y Jiang Zemin provocaron baños de sangre en periodos de paz, en nombre de la estabilidad del partido.

El camarada Mao

Mao Zedong, tenía claro que la revolución no terminaba con la toma del poder por los comunistas en octubre de 1949.

Después de eliminados los enemigos con fusiles, quedarán aún los enemigos sin fusiles…Si ahora no planteamos ni comprendemos el problema de este modo, cometeremos errores muy graves.”,  declaró en el VII Congreso del PCCh en marzo de ese mismo año.

El pueblo chino se convirtió en la presa del partido comunista en su lucha revolucionaria sin fin.

Los grupos sociales que Mao consideraba como “contrarrevolucionarios”: propietarios, intelectuales, “partidarios de la vía capitalista”, los “simpatizantes nacionalistas”, y ciertos cuadros del partido, fueron entonces humillados públicamente, difamados durante las famosas “sesiones de lucha”, o los obligaron a portar orejas de burro de metal, golpeados y torturados por sus antiguos compañeros.

Mao se distinguió, durante sus campañas políticas, por sus “cuotas de ejecuciones”. Habiendo encontrado, por ejemplo, que el 10% de los cuadros del partido eran “derechistas” y buscaban socavar al régimen, arrestaron y ejecutaron a todos los cuadros necesarios para lograr el porcentaje.

En 1959, Mao puso en marcha una política económica, El Gran Salto Adelante, con el fin de “superar al Reino Unido”, en quince años. Lejos de provocar una era de abundancia, este gran esfuerzo de colectivización e industrialización dio lugar a la pérdida de cosechas que condujo a una hambruna histórica, que los expertos dicen provocó de 30 a 45 millones de muertes.

El Gran Salto Adelante empujó al pueblo chino a la barbarie. En Liuyang, por ejemplo, en la provincia de Hunan, trescientos hombres y mujeres trabajaban sin camisa en la nieve; uno de cada siete hombres murió…la gente trabajaba como esclava durante horas con el estómago vacío. Para sobrevivir, desenterraban las raíces de las plantas, se tragaban su propio cinturón y, en casos extremos, cadáveres.

“La historia nos juzgará a ti y a mí”, dijo Liu Shaoqi a Mao Zedong en julio de 1962, era entonces el número dos del régimen. “¡Incluso el canibalismo aparecerá en los libros!”

Mao le guardó rencor a Liu por su postura crítica con respecto a El Gran Salto Adelante. Liu Shaoqi fue detenido un año después del inicio de la Revolución Cultural (1966-1977), una campaña política destinada a restablecer el dañado prestigio de Mao, y al mismo tiempo se erradicaban los valores chinos y la cultura tradicional.

Lo golpearon durante las asambleas de denuncia ante el pueblo, se le negaron los medicamentos, aunque tenía diabetes y neumonía. Jiang Qing, la cuarta esposa de Mao, hambrienta de poder, le permitió más tarde recibir tratamiento. Ella quería mantenerlo con vida para tener un blanco político que atacar en el crucial IX Congreso del PCCh (1969). Un mes después del Congreso, Liu Shaoqi, el que sucedería a Mao Zedong como presidente de la República Popular China, murió debido a la falta de higiene y enfermedad, atado a una cama en custodia.

“Veinte años de paz”

Deng Xiaoping había tratado de revertir las políticas económicas devastadoras de Mao promoviendo “la reforma y la apertura”. Sin embargo, sus ajustes dejaban intacta la razón de ser del partido comunista, lo que comprendieron los estudiantes chinos y e mundo, el 4 de junio de 1989.

Desde el 17 de abril de ese año, estudiantes de todo el país se reunieron en la Plaza de Tiananmen después de la muerte de Hu Yaobang, el reformista ex secretario general del partido.

Los manifestantes, que sumaron un millón en el momento culminante, exigieron un gobierno más honesto, más democrático, así como también la libertad de expresión. La protesta atrajo la atención internacional porque muchos periodistas occidentales se encontraban en Pekín por la visita del jefe de estado soviético Mikhail Gorbachov.

El secretario general del partido, Zhao Ziyang, simpatizó con los estudiantes y consideró algunas de sus demandas, como, por ejemplo, el deseo de poner freno a la burocracia corrupta. Sin embargo, el líder supremo, Deng Xiaoping y otros partidarios de la línea dura del partido entraron en el juego de la supervivencia política.

En la noche del 3 de junio hasta las primeras horas del 4 de junio, el Ejército Popular de Liberación entró en la capital para abrir fuego contra los estudiantes.

El corresponsal estadounidense, Scott Savitt, vio como los soldados disparaban contra la multitud que lo rodeaba. En su libro, Crashing the Party: An American Reporter in China, Savitt recuerda el momento cuando se puso en contacto con su oficina para informar de una ejecución:

“Dave, dije, cuando escuché la voz de mi jefe, disparan contra la multitud y un chico está muerto.

-¿Cómo sabes que está muerto?

-Por los trozos de cerebro que salpicaron el pavimento.”

La Cruz Roja China y el embajador de Suiza, los dos en el lugar, calcularon que el ejército asesinó a 2600 o 2700 personas esa noche.

Después de la matanza, Zhao Ziyang, fue purgado y puesto bajo arresto domiciliario hasta su muerte en 2005. Para reemplazarlo, Deng vuelve hacia Jiang Zemin, exalcalde de Shanghái, hostil con los manifestantes, y que además cerró una publicación liberal de buena reputación en la misma ciudad.

Tráfico de órganos

Diez años después de Tiananmen, Jiang Zemin decidió suprimir una de las mayores comunidades espirituales del país, que parecía ser más popular que el Partido Comunista Chino.

“Nosotros, miembros del partido comunista, armados con el marxismo y nuestra creencia en el materialismo y el ateísmo, no podemos derrotar a Falun Gong. Si ese fuera el caso, ¿no sería una broma?” Jiang escribió en una carta febril al Politburó la noche del 25 de abril de 1999.

Ese mismo día, alrededor de diez mil practicantes de Falun Gong, se reunieron en Pekín para pedir a las autoridades centrales que liberaran a 45 practicantes golpeados y detenidos en la ciudad vecina de Tianjin. Aunque los peticionarios estaban en silencio a lo largo de las aceras cercanas a Zhongnanhai, recogieron la basura y colillas de la policía antes de irse, Jiang consideró que esta petición pacífica constituye “el más grave incidente político” desde el 4 de junio de 1989.

El 20 de julio de 1999, ordenó la erradicación de la disciplina espiritual de Falun Gong. Durante la noche, de 70 a 100 millones de simples ciudadanos chinos, que meditaban en los parques, y seguían las enseñanzas de “Verdad, Benevolencia y Tolerancia”, se enfrentaron a una campaña política de tipo maoísta extremadamente violenta.

Con la persecución de Jiang Zemin, que persiste hasta el día de hoy, se han reportado más de 4,000 practicantes torturados o golpeados hasta morir, de acuerdo con cifras incompletas de Minghui.org, el sitio de información que sigue los acontecimientos. La cantidad real de víctimas es mucho mayor.

De acuerdo con observadores, el gobierno chino ha obtenido grandes beneficios gracias a la extirpación forzada de órganos de los practicantes de Falun Gong, secuestrados en los centros de detención. Los practicantes, aún con vida, mueren durante la operación. De acuerdo a las conclusiones del abogado canadiense, David Matas, el ex miembro del Parlamento de Canadá, David Kilgour y el periodista estadounidense, Ethan Gutmann, médicos han asesinado de esta manera a cientos de miles de personas.

Se estima que el comunismo ha asesinado al menos a 100 millones de personas, aunque no se han identificado sus crímenes y esta ideología aún persiste. Epoch Times se da a la tarea de exponer la historia y las creencias de esta doctrina, que ha servido de base a la tiranía y la destrucción desde su aparición. 

Fuente: China’s Butchers-in-Chief : Mao Zedong, Deng Xiaoping, and Jiang Zemin