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Agencia anticorrupción de China descubre datos económicos falsificados

Por Eva Fu, Epoch Times

De acuerdo con una reciente investigación de la Agencia contra la Corrupción del Partido Comunista Chino, los datos estadísticos de Mongolia Interior y la provincia de Jilin (noreste de China) son preocupantes, lo que hace sospechar de la salud de la economía de China.

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Un agricultor examina los tractores en la planta de maquinaría agrícola en Changchun, provincia de Jilin, 21 de febrero de 2009. (China photos/ Getty Images)

La Comisión Central de Control Disciplinario (CCCD) anunció descubrir datos falsos en las estadísticas de algunas empresas y regiones de estas provincias.

La declaración de la CCCD no dio más detalles, pero plantea cuestiones como la falta de las “cuatro conciencias”, la promoción de funcionarios corruptos y el hecho de no aplicar plenamente las principales decisiones adoptadas por las autoridades centrales.

Es común que los funcionarios locales exageren las cifras de crecimiento económico para presentar un informe favorable, importante para su promoción profesional. A  pesar de los requisitos relativos a la credibilidad de los datos económicos, su correspondencia con el objetivo del crecimiento de los ingresos, sigue siendo el indicador clave en la revisión de la actuación de estos funcionarios.

El año pasado, Mongolia Interior y la provincia de Jilin anunciaron un crecimiento del 7.2 y 6.9% respectivamente. Zhou Hao, economista del Commerzbank de Singapur, considera el anuncio del CCCD como una señal política importante. La declaración sugiere que la falsificación de datos, muy común entre los funcionarios chinos, podría tratarse de la misma manera que la violación a la disciplina del partido, explica Zhou Hao al Financial Times. “Anteriormente en China, nadie tomaba la información falsa en serio”, dijo.

A principios de este año, funcionarios de Liaoning, provincia de Jilin y la vecina Mongolia, fueron acusados de falsificar datos en el periodo de 2011 a 2014. La ganancia exagerada representaba cerca de un quinto del ingreso global anunciado, alcanzando el 23% en 2014, informa iFeng.

Meng Yuanxin, experto del New Mainland Public Institute, dijo que la falsificación de datos económicos es un fenómeno muy extendido en China. En entrevista con Radio Free Asia (RFA), dijo: “Hasta cierto punto, la información financiera de China no es normal dado que contienen datos falsos”, y agregó: “De lo contrario sería extraño.”

“Los funcionaros hacen los números, y los números hacen a los funcionarios”, señala, refiriéndose a la práctica de inflar los datos para obtener una promoción.

Las provincias de Jilin y de Mongolia Interior sufren de una recesión económica. Mongolia, el mayor productor de carbón, vio su demanda disminuir a medida que el desarrollo energético sostenible ganaba terreno en toda China. Jilin, la base industrial de la industria automotriz también sufre importante desaceleración.

Altos funcionarios de Jilin y Mongolia están asociados con Zhang Dejiang y Liu Yunshan, dos miembros del Comité permanente del Politburó y poderosos rivales políticos de la administración del actual líder chino Xi Jinping.

Versión en inglés: Chinese Anti-corruption Agency Calls Out Fabricated Economic Data in Jilin and Inner Mongolia

Traducido del inglés al español por: Lucía Aragón

Por qué Estados Unidos podría ganar la guerra comercial con China

 

Por Valentin Schmid, Epoch Times

Donald Trump es duro cuando se trata de China. Wilbur Ross y Peter Navarro, conocidos como “halcones” del comercio, fueron asignados por el futuro presidente de Estados Unidos en puestos clave de su administración. Ha amenazado con imponer un arancel general a las mercancías chinas y se atrevió a hablar con el presidente de Taiwán, un gesto político que en otro tiempo, se hubiera considerado como una grave ofensa diplomática.

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Un billete de 100 yuanes puesto sobre un periódico con la foto de Donald Trump, en un kiosko de periódicos en Pekín, 10 de noviembre 2016. (Foto: Greg Baker/ AFP/ Getty Images)

Según James Rickards, autor del libro “Road to Ruin”, Donald Trump considera nuevas relaciones comerciales con China beneficiosas para ambos, y estos preparativos son su manera de cimentar una nueva base.

(Trump) dice a China: “Aquí es donde vamos a empezar, ¿qué nos proponen? ¿Están dispuestos a ser más flexibles con la inversión extranjera directa? ¿Están listos para tratar a las empresas estadounidenses en China de una manera más equitativa? ¿Están listos para detener el robo de la propiedad intelectual? Si China hace concesiones en estos asuntos, se puede decir: Bueno, ahora mi tasa es [más baja]. Es el arte de hacer negocios; la gente no lo entiende a diferencia de Trump”, dijo James Rickards a la BBC. Sin embargo, como en toda negociación, la otra parte tiene también algunas fichas sobre la mesa. Por ejemplo, China puede perjudicar a las compañías que exportan a China o las que operan en ese país.

Entonces, ¿quién tiene la ventaja en las negociaciones? Un informe de la compañía de investigación Geopolitical Futures (GPF), dice que si ocurriera una guerra comercial, los Estados Unidos sufrirían algunos daños pero terminarían por salir victoriosos. “China se vería afectada por las medidas proteccionistas de los Estados Unidos en mayor grado que cualquier represalia económica que tuviera China a su disposición”, dice el informe.

¿Qué está en juego?

El punto más importante para ambos países es la relación simbiótica entre China como exportadora y los Estados Unidos como importador, entre los trabajadores chinos que producen bienes baratos y los consumidores estadounidenses que los compran.

De acuerdo con el Censo de Estados Unidos, en 2015,  EE.UU. importó 483 mil millones de dólares en bienes provenientes de China. Desde que el Imperio Medio ingresó a la OMC en 2001, Estados Unidos ha sido el principal importador de productos chinos (a excepción de un solo año).

En el peor de los casos, unos 15 millones de trabajadores chinos en el sector de la exportación podrían perder su empleo, si los estadounidenses dejan completamente de importar de China. Una pesadilla para el régimen chino, que depende del empleo para preservar la estabilidad social del país y así su propio poder.

Por otro lado,  EE.UU. depende de China por las importaciones baratas. Por ejemplo, más del 90% de los paraguas y bastones importados por los Estados Unidos provienen de China, y también produce el 22% de todos los productos importados por EE.UU. Importar estos productos de otro país o producirlos localmente sería difícil y lo más probable es que fueran más caros. Sin embargo, sería sólo una pequeña molestia en comparación con los 15 millones de desempleados chinos.

“La dependencia estadounidense de los productos chinos es una cuestión de conveniencia”, dice el informe de la GPF. Los analistas encuentran que Estados Unidos tiene la capacidad de producción suficiente para compensar cualquier falta de productos manufacturados.

Según la Reserva Federal (Fed), en octubre de 2016, el uso total de la capacidad industrial de Estados Unidos sólo fue del 75.1%. “Por supuesto, el aumento de la capacidad de producción no sería fácil. Un obstáculo es que muchos grupos industriales vieron su capacidad atrofiada después de años de malos resultados. Pero estas industrias son como los músculos, se atrofian en los malos tiempos, pero se fortalecen en los buenos”, dice el mismo informe.

Un ejemplo es la industria del mueble. En 2015, el 17% de todas las ventas de muebles en EE.UU. venían de China, mientras que el uso de la capacidad de producción en Estados Unidos fue del 75% la mayor parte del año. Si los Estados Unidos aumentaran la producción hasta el 100%, lo que es poco probable, podrían reemplazar a todas las importaciones chinas, pero a un precio más elevado. Sería lo mismo para muchas otras industrias, desde los textiles hasta el caucho sintético, con además, la ventaja de disminuir la tasa de desempleo estadounidense.

El poder del monopolio

En los debates sobre el comercio con China, a menudo oímos que China tiene el monopolio de las tierras raras, un componente esencial para muchos productos digitales. Sería terrible, en un escenario de malas relaciones entre China y Estados Unidos, que las dejara de exportar a EE.UU., como lo hizo con Japón en 2010.

De acuerdo con la GPF, es otro ejemplo clásico de la misma cuestión de precios y no de disponibilidad. En 2016, China produjo el 89% de las tierras raras en el mundo. Sin embargo, Estados Unidos tenía su propia empresa Molycorp Inc que las produjo hasta 2015, cuando tuvo que declararse en quiebra debido a la competencia de productos chinos baratos.

El GPF estima que la producción potencial de Molycorp sería suficiente para satisfacer la demanda de tierras raras de Estados Unidos, pero una vez más a un precio más alto que las importaciones chinas actuales, y con cierto retraso.  “El resultado no sería catastrófico y, de hecho, generaría la capacidad de producción de tierras raras en EE.UU. o en otro país, como Australia, de donde los Estados Unidos podría importar”, según el mismo informe.

Represalias

¿Qué pasaría si la respuesta china fuera imponer aranceles a los productos estadounidenses exportados hacia China? De acuerdo con el GPF, hay un antecedente, y no termina bien para China. Cuando en 2009, el presidente Obama impuso un arancel del 35% a los neumáticos chinos para automóviles y furgonetas, China respondió imponiendo un arancel a la carne de pollo de Estados Unidos.

El impacto de los aranceles estadounidenses sobre los neumáticos era limitado: Las importaciones desde China cayeron un 50% hasta 2015, fueron reemplazados por productos de Corea del Sur y otros países. Esto muestra los límites de volver a crear empleos en Estados Unidos, así como el hecho de que el suministro de bienes en los Estados Unidos no depende de China.

Es lo mismo para empresas multinacionales, que podrían transferir su producción a otros países asiáticos, si China les hace la vida más difícil. Por otro lado, los precios de Estados Unidos afectaron gravemente a la industria de neumáticos en China. “El uso de la capacidad china en la producción de diversos segmentos de neumáticos se redujo entre 50 y 60%. Cientos de fábricas de neumáticos cerraron y los fabricantes chinos redujeron los precios de venta, para seguir siendo competitivos en el mercado”, dice el informe de la GPF.

¿Y el pollo estadounidense? La exportación se duplicó entre 2011 y 2016, mientras que la producción total de aves de corral en EE.UU. aumentó durante este periodo. “Es probable que las futuras medidas de retorsión darían resultados similares: un impacto a corto plazo para los Estados Unidos, seguido de recuperación”, concluye el reporte.

Un posible compromiso

Mientras empresas como Apple podrían trasladar su producción a otra parte, se necesitaría mucho tiempo y tendría un precio. Starbucks, que efectúa en China el 5.7% de sus ventas mundiales, no podría simplemente reemplazar su mercado de más de mil millones de consumidores. Lo mismo para Boeing, que obtuvo el 13.1% de su beneficio en 2015 gracias a las exportaciones a China, el mercado de mayor crecimiento para los aviones.

Sin embargo, también hay muchas multinacionales chinas que operan en EE.UU. (por ejemplo, inversiones FOSUN), o actividades bancarias en Estados Unidos para convertirse en su próximo gran mercado (Alibaba).

De acuerdo con el informe de la GPF, en el caso de una guerra comercial total, ambos países pierden, pero Estados Unidos tendría la sartén por el mango. Donald Trump lo sabe, por eso pide a China negociar un mejor trato para Estados Unidos. Si China también entiende que está en una posición más débil, podrá evitar una situación en que ambas partes saldrían perdiendo.

Fuente: How the US Could Win a Trade War With China 

Traducido del inglés al español por: Lucía Aragón

China quiere comprar América Latina

Valentin Schmid, Epoch Times

01/11/2015

Cuando se trata de China, todo es grande, sobre todo las cifras. China acaba de anunciar nuevas e importantes cifras: un programa de inversión de 250 mil millones de dólares para América del Sur.

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El presidente de Venezuela (der.), Nicolás Maduro, acompaña al dirigente de China, Xi Jinping (izq.), revisan la guardia de honor durante la ceremonia de bienvenida en el Gran Salón del Pueblo el 7 de enero 2015 en Pekín, China. (Foto: Andy Wong/ Getty Images)

El problema con las cifras es que, por un lado, esconden muchas cosas y, por otro, sacan conclusiones que son falsas después de un análisis minucioso.

Sí, 250 mil millones de dólares en una cifra relativamente grande. Pero esta inversión principalmente se hace en préstamos o dinero invertido en infraestructura, se repartirán en diez años. De repente, se reduce a 25 mil millones de dólares por año para todo un continente con un PIB de 5.7 billones de dólares en 2013, incluyendo el Caribe.

Desde otro punto de vista, los 25 mil millones de dólares representan un escaso 0.6% de las reservas de divisas de China, sin contar los intereses recibidos de sus más de un billón de dólares de los títulos del tesoro. China sabe que necesita diversificar esta enorme cantidad de activos y aprovecha cada oportunidad.

Por último, pero no menos importante, comparar esta cantidad con la de otros países: Estados Unidos invirtió $22.6 mil millones en América del Sur en inversiones extranjeras directas, sin incluir los préstamos oficiales.

Estados fallidos

Está claro que el sector público de los países socialistas sudamericanos necesita dólares en efectivo.

Después de provocar la caída de sus economías por la nacionalización y la sobrerregulación de los sectores productivos, países como Venezuela y Ecuador esperan recibir préstamos de 20 mil millones y 7.5 mil millones de dólares, respectivamente. Préstamos para comprar mercancías de Europa, Estados Unidos y China.

Sus deficientes economías se mantenían a flote por los altos precios de las materias primas, que ahora se derrumbaron, irónicamente,  debido principalmente a la desaceleración de la demanda china.

Así, mientras bajan las inversiones del sector privado de Estados Unidos, el sector público chino toma su lugar: trata de ganar influencia y asegurar recursos naturales (principalmente petróleo) a bajo precio a la espera de la recuperación de su economía.

Al comprar a los países socialistas de América del Sur (especialmente Venezuela), China apuesta por un mercado que indica que el país tiene un 90% de probabilidades de declararse en moratoria antes de finales del próximo año. China toma el control de América del Sur, lo que Occidente evita, similar a los países satélites de la época soviética durante la Guerra Fría.

Ganancia

Por cada inversión, hay que calcular la ganancia. Nadie en su sano juicio prestaría dinero a estos países cuando están al borde la quiebra, y tienen la reputación de rechazar tanto a inversores públicos como privados.

Tal vez China considera, porque es rica y poderosa, ¿qué estos países no se atreverán a hacer lo mismo?  No está del todo equivocada, porque América del Sur ya tiene cierto grado de dependencia con China, en dólares, importaciones o transferencia de tecnología.

Sin embargo, los países pequeños no tienen miedo de luchar contra China, que tiene la reputación de tirar el dinero en inversiones de riesgo en el extranjero.

Según cálculos de la American Enterprise Institute, en la última década, 250 mil millones de dólares de inversión y de construcción chinas en el extranjero se desperdiciaron por razones ajenas al mercado, principalmente debido a disputas legales. Esto representa una cuarta parte de las inversiones chinas y proyectos de construcción de la década pasada, ¡una cifra grande!

Fuente: http://www.theepochtimes.com/n3/1186633-china-wants-to-buy-out-latin-america/

Millonarios de Asia, los más ricos del mundo en 2015

Los millonarios de Asia-Pacífico serán los más ricos del mundo en 2015, gracias a las fortunas acumuladas en China e India, señala un estudio publicado el miércoles en Singapur. China aumentó su riqueza debido a la producción industrial, entre otros. (Foto: Reuters)

La riqueza total de los millonarios de Asia-Pacífico va a superar los casi 15.8 billones de dólares de 2014, contra los 16.2 billones de dólares para los norteamericanos, actualmente los más ricos, de acuerdo al estudio realizado por el grupo francés Consultora y Servicios Informáticos Capgemini y RBC Wealth Management.

La región Asia-Pacífico ya tiene la mayor cantidad de personas más ricas, conocidas en la jerga financiera “personas de alto valor” (High Net Worth Individuals, HNWI).

En esta categoría entran las personas que puedan invertir al menos un millón de dólares, además del valor de sus bienes inmobiliarios y otras posesiones.

“Se espera que la fortuna de los HNWI crezca más en Asia-Pacífico que en otras regiones del mundo, ya que la mayoría de las nuevas riquezas surgirán de las economías emergentes como China, India, Indonesia y Tailandia”, según el estudio sobre la riqueza en Asia-Pacífico en 2015.

“Es particularmente en China y en India donde aumentaron los HNWI en Asia-Pacífico en los últimos años. Estos dos países seguirán actuando como los principales motores de la región y del mundo”, según el estudio.

La segunda economía mundial después de Estados Unidos, China sumó en 2014 890,000 millonarios con activos totales de 4.5 billones de dólares, un aumento del 17.5% y del 19.3% con respecto al 2013.