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Por qué China necesita urgentemente avanzar en las negociaciones comerciales

Por: Frank Fang

La Gran Época, Estados Unidos

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El líder chino Xi Jinping le da la mano al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, antes de la reunión bilateral al margen del Osaka G20, el 29 de junio de 2019. (Brendan Smialowski / AFP / Getty Images)

Tras la reunión de Osaka, se reanudaron las negociaciones comerciales entre China y Estados Unidos. Y el presidente estadounidense Donald Trump ha acordado no imponer aranceles –que había anunciado en los últimos meses– a otros 325 mil millones de dólares en productos chinos.

Durante una conferencia de prensa celebrada el 29 de junio, tras reunirse con Xi Jinping al margen del G20 en Japón, Trump dijo: “Básicamente, hoy hemos acordado que seguiremos adelante con las negociaciones, que yo había interrumpido hace poco tiempo”.

Wu Qiang, ex profesor de ciencias políticas en la prestigiosa Universidad de Tsinghua en Pekín, explicó a Radio Free Asia que la suspensión de la guerra comercial era de vital importancia para Xi, ya que es un compromiso aceptable tanto para los “halcones” como para las “palomas” del Partido Comunista Chino.

El ex profesor dijo: “Fue un éxito diplomático decente. Aunque Xi obtuvo resultados modestos en esta ocasión, la verdad es que era muy urgente que se llegara a un acuerdo”.

Wu dijo que actualmente existe una gran presión sobre Xi: debe lograr resultados antes de la próxima Cuarta Sesión Plenaria del 19º Comité Central, que normalmente tiene lugar en el otoño.

La reunión está reservada para los funcionarios chinos más importantes del Comité Central del Partido Comunista Chino, un grupo de élite del partido compuesto por 205 miembros permanentes más 171 miembros nombrados de vez en cuando. Por lo general, durante los cinco años de mandato de los miembros del Comité Central, se celebran siete sesiones plenarias. La segunda sesión plenaria se celebró en enero de 2018, y la tercera el mes siguiente.

Se rumoreaba que la Cuarta Sesión Plenaria se celebraría el pasado mes de octubre, pero la reunión nunca se materializó. Se ha especulado mucho sobre por qué no fue así, y muchos líderes de opinión creen que la causa son precisamente las divisiones dentro del Partido.

“Un revés en las relaciones chino-estadounidenses, o un prolongado estancamiento en las negociaciones comerciales, sería un gran problema para el estatus político de Xi”.

He Jiangbing, economista y líder de opinión chino, también fue entrevistado por Radio Free Asia, y dijo que predice que el alto al fuego en la guerra comercial no durará mucho tiempo. Si las negociaciones comerciales no van bien en el futuro, es muy probable que Trump siga adelante con los aranceles que había amenazado con imponer sobre los 325 mil millones de dólares adicionales en productos chinos.

Feng Chongyi, profesor asociado de estudios sobre China en la Universidad de Tecnología de Sydney, explicó durante una entrevista con la edición china del Epoch Times que el acuerdo comercial es de vital importancia para Pekín: “La economía china no está funcionando muy bien en estos momentos. Las nuevas tasas obligarían a más y más empresas a abandonar [China, ed.], lo que conduciría a un mayor estancamiento de la economía y a un aumento del desempleo”.

Según Feng, es probable que el régimen, preocupado porque la pobreza económica conduce a la inestabilidad social, acepte algunas de las demandas de Estados Unidos para salvaguardar el papel del Partido.

Además, es probable que Pekín arrastre las negociaciones comerciales hasta que esté claro si Trump será reelegido o no en las elecciones presidenciales de 2020.

Artículo en inglés: Beijing Needs Progress in Trade Talks with US for Its Own Political Reasons, Analysts Say

Traducción: Lucía Aragón

Fragilidad del imperio chino

China quiere ser la próxima superpotencia mundial pero no lo va a lograr

Por: James Gorrie

La Gran Época, Estados Unidos

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Policías paramilitares en la Plaza de Tiananmen, afuera de la Ciudad Prohibida, que fue la residencia imperial durante las dinastías Ming y Qing. (Foto: Feng Li / Getty Images)

China debería ser llamada por lo que es: no una “república democrática” o un país normal, sino más bien un “imperio”.

Es cierto que es un imperio regional, pero todavía controla a personas de diferentes nacionalidades y grupos étnicos, que hablan diferentes idiomas. Esto sin tener en cuenta las tensiones que existen en regiones como el Tíbet o Xinjiang, donde la población se opone a la dominación de la etnia china Han.

El gran plan de Xi Jinping

Seguramente China tiene la intención de convertirse en un imperio mundial. Para ello, en primer lugar, debe sustituir a los Estados Unidos, algo que ha estado intentando  desde hace algún tiempo. Pero a pesar de los acuerdos monetarios bilaterales, las alianzas globales con grandes multinacionales y el enorme mercado interno, el líder chino Xi Jinping y el Partido Comunista Chino (PCCh) pueden haberse dado cuenta de que crear un imperio económico mundial es más complicado de lo que imaginaban.

Hay muchas razones detrás de ello. Por un lado, a pocas personas les gustaría vivir en un mundo en el que China tenga la última palabra, mucho menos al ciudadano chino promedio. Puede que Rusia sea la excepción, pero no sería un apoyo importante. China imagina un imperio construido sobre la base de la conquista económica, no en conquistas militares, tampoco en la cooperación y las relaciones mutuamente beneficiosas. Para estar seguros, simplemente pregúnteles a los socios comerciales regionales de China, o vea cómo trata el PCCh a su propia gente.

Por el contrario, el ‘Imperio Americano’ generalmente no se construyó sobre la base de la represión o la conquista. Más bien, en principio, es un sistema en el que los socios comerciales se benefician económicamente y en seguridad por su relación con los Estados Unidos. Por supuesto que hay excepciones, pero en general el sistema mundial dominado por los EE.UU. es diferente de todos los imperios del pasado.

Por supuesto, no todo el mundo ama el escenario actual, pero ¿a quién le gustaría sustituirlo por uno en el que el PCCh domine?

El Imperio del Mal 2.0

En “casa” el PCCh ya ha construido un imperio maligno.

Creado siguiendo el modelo de la Unión Soviética, el régimen chino, con la ayuda de Occidente, ha pasado de ser un brutal estado comunista totalitario a convertirse en un brutal estado fascista totalitario controlado por el Partido Comunista. Las empresas comerciales están fuertemente controladas y a menudo son de propiedad estatal, aunque la propiedad privada está al menos parcialmente “garantizada” por las leyes del país. Toda la prensa está controlada, los ciudadanos son vigilados, la disidencia reprimida con violencia, el encarcelamiento y la tortura, mientras que la libertad de expresión sólo existe en las formas aprobadas por el PCCh.

En la provincia occidental de Xinjiang, por ejemplo, unos 2 millones de musulmanes uigures están actualmente detenidos, han sido separados de sus familias, torturados, privados de su libertad religiosa y sometidos al llamado proceso de “reeducación”, además de ser utilizados como conejillos de indias para experimentación humana. Ser uigur es literalmente un crimen contra el Estado. Pero esto no termina ahí: todos los que practican la disciplina espiritual llamada Falun Gong y los que profesan cualquier forma de cristianismo o budismo no aprobado por el Partido también son perseguidos.

Por supuesto, esto no significa que la gente que vive en China sea intrínsecamente mala, o que no sean lo suficientemente inteligentes para construir un imperio global. De hecho, China es el líder mundial en los campos de la inteligencia artificial, la aeronáutica hipersónica y la bioingeniería, por nombrar sólo algunos. La antigua cultura china tiene mucho que ofrecer al mundo, pero décadas de gobierno del PCCh han erosionado la sensibilidad de los chinos: la sabiduría milenaria del confucianismo ha sido barrida por la Revolución Cultural. Dicho esto, la imagen del joven valientemente de pie frente a una columna de tanques, tomada en 1989 cerca de la plaza de Tiananmen, debería recordarnos a toda la buena gente que vive en China.

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La famosa foto del hombre del tanque de la Plaza de Tiananmen. Imagen icónica de la oposición pacífica al brutal régimen comunista chino (Foto: Jeff Widener, Associated Press).

La represión aumenta: ¿es un signo de fuerza o de miedo?

Como resultado de la brutalidad antes mencionada, el primer obstáculo que Xi Jinping y el Partido Comunista Chino tienen que enfrentar para transformar a China en la principal superpotencia mundial es la creciente insatisfacción con el PCCh por parte de la propia población china. Insatisfacción que se manifiesta de diferentes maneras.

Por ejemplo, la reacción de Xi ante los aranceles estadounidenses ha sido reforzar el control sobre la economía nacional, lo que ha convertido a muchas empresas privadas sanas en empresas estatales corruptas e ineficientes que están condenadas al fracaso. Con esta medida, Xi ha fortalecido su liderazgo dentro del Partido, pero también ha dañado el sector empresarial y la productividad.

En términos sencillos, una recesión económica privaría al PCCh de cualquier legitimidad. De hecho, el crecimiento económico es el principal medio que da legitimidad al gobierno del PCCh desde 1989. Sin embargo, con una economía en problemas debido a las políticas comerciales de Trump, así como por el enorme despilfarro público, la campaña anticorrupción y la crisis de la deuda, Xi Jinping está consciente de que corre el riesgo de ser repudiado por el pueblo chino y de enfrentarse al crecimiento de las presiones separatistas en diferentes regiones.

Una efímera estabilidad política

Aunque el objetivo principal de Xi es la estabilidad política, la apropiación de un gran número de empresas privadas productivas sin el correspondiente crecimiento económico sólo puede proporcionar un beneficio temporal. A medida que aumenta el “robo del Estado” y la economía se estanca o incluso se contrae, es de esperar que aumenten los problemas sociales.

Seguramente Xi es consciente de ello, lo que explicaría por qué está aumentando la represión y el castigo hacia los disidentes, está trasladando a muchos chinos a la provincia de Xinjiang y al Tíbet, y sigue aumentando el presupuesto para la seguridad interna.

La verdad es que el Partido Comunista Chino ha acumulado demasiadas fechorías, y ahora Xi es el hombre a cargo, aunque en realidad no es directamente responsable de décadas de brutalidad, contaminación y mala gestión económica.

Los insólitos grados de contaminación del aire, el agua y la tierra se encuentran en niveles críticos en toda China. Las decenas de millones de personas que han perdido sus puestos de trabajo se ven excluidos de los beneficios sociales, no existe un sistema adecuado de asistencia social para los trabajadores de más edad, y la corrupción endémica y el fracaso de las empresas estatales sólo pueden aumentar la insatisfacción política y la inestabilidad.

Si consideramos también los aranceles impuestos por Trump y la posibilidad de que China pierda muchas de sus relaciones comerciales con los Estados Unidos, Europa y Japón, es evidente que la situación podría deteriorarse rápidamente. Es posible que China se enfrente pronto a una grave crisis económica, la primera de su magnitud después de la década de 1970. Ese es probablemente uno de los objetivos detrás de la política económica de Trump.

Nueva ruta de la seda: un gran rompecabezas

Actualmente, el proyecto más importante de China para convertirse en un imperio global es la “Nueva Ruta de la Seda” (Obor). Un sistema intercontinental de infraestructura comercial que debería conectar a China, tanto física como financieramente, con muchas naciones de Asia, Europa, África y Oceanía. Sin embargo, los problemas también abundan. La enormidad del proyecto requiere gastos exorbitantes, y en muchos casos se espera un retorno de la inversión cero o negativo. De hecho, muchos de los países involucrados simplemente no tienen una economía lo suficientemente grande como para proporcionar a China los beneficios que espera obtener.

Sin embargo, independientemente de que se construya o no la “nueva ruta de la seda”, el PCCh no podrá mantener el desarrollo económico del que disfrutan los aproximadamente 300 millones de chinos que pertenecen a la clase media en los últimos años, así como los más de mil millones de chinos que siguen viviendo en la pobreza. De hecho, el crecimiento del PIB ya ha disminuido significativamente, en comparación con el crecimiento de dos dígitos de los últimos años. Y aunque la inversión nacional es una de las más altas del mundo, el rendimiento de la inversión es mucho menor que en los Estados Unidos y otros países desarrollados.

¿Cómo la URSS en los 80 o Japón en 1938?

La razón por la que Xi Jinping está trabajando para aumentar su control puede deberse a las llamadas “políticas de glasnost” que llevaron a la disolución de la Unión Soviética. En ese momento Gorbachov decidió suavizar las restricciones y conceder más derechos a los ciudadanos, pero como resultado el Partido se dirigió hacia la destrucción. Xi quiere evitar el mismo destino.

Pero China también se parece al imperio japonés antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Al igual que Japón, China es una potencia económica asiática en rápido crecimiento, rica en gente altamente educada y brillante. Ambas naciones asimilaron rápidamente los conocimientos tecnológicos, financieros y militares adquiridos por Occidente. Ambos tienen (o tenían) pocas materias primas a su disposición, y ambos cuentan con (o contaban con) un personaje carismático (el emperador Hirohito en Japón, y Xi Jinping en China) para impulsarlas. Finalmente, al igual que el Japón imperial en la década de 1930, China se ha dedicado ahora al colonialismo y al comercio “conflictivo”.

Todo el mundo sabe lo que pasó con la URSS y Japón cuando trataron de construir un imperio, y no parece que China vaya a ser una excepción.

James Gorrie es un escritor texano, autor del libro “The China Crisis”.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente las opiniones del Epoch Times.

Artículo en inglés: The Fragile Chinese Empire

Traducción Lucía Aragón

Colapso de la economía china es cada vez más evidente

Algunos piensan que el país asiático con su economía planificada “tomará el control del mundo, otros que sus deudas son una burbuja tan grande que estallará y destruirá toda su economía

Por: Valentin Schmid

La Gran Época, Estados Unidos

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Barrendero en la costa de Shanghai, 24 de julio de 2014. (Foto: Johannes Eisele: AFP: Getty Images)

China es un país de extremos, especialmente en términos de economía. Por lo tanto, no es de extrañar que algunos piensen que “China tomará el control del mundo” con su economía planificada, mientras que otros creen que sus deudas han creado una burbuja tan grande que, cuando estalle, destruirá toda su economía.

La verdad, como siempre, es más fácil de encontrar en el centro y parece que ahora están más cerca de descubrirla.

Según datos oficiales, el crecimiento del PIB chino es del 6.6 por ciento para 2018: un resultado espectacular entre las economías industriales e incluso entre las emergentes; pero el hecho es que nadie cree en estos datos, a pesar de ser en realidad los peores para China desde 1990.

Diana Choyleva, economista jefe de Enodo Economics, en una nota a los clientes sobre el crecimiento anualizado en los dos últimos trimestres de 2018 dijo: “El PIB real cayó un 1.7 por ciento y un 0.6 por ciento respectivamente en el tercer y cuarto trimestres; por el contrario, los datos oficiales muestran un crecimiento del 6.4 por ciento y del 6 por ciento. Según Choyleva, China está experimentando una recesión, aunque no sea oficial.

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Enodo Economics estima que el crecimiento del PIB chino fue negativo durante los últimos dos trimestres. (Enodo Economics)

Aunque esto no significa que su economía se quemará hasta los cimientos, llevando al país al colapso, la ráfaga de indicadores económicos oficiales y no oficiales que parpadean en rojo no hace realista para nada el escenario de “control mundial”.

Más y más abajo

Independientemente del indicador que se mire, se puede ver claramente que la economía china está colapsando: el crecimiento de las ventas al por menor es ligeramente superior al 5 por ciento, el nivel más bajo desde 2003, con una caída en las ventas de automóviles del 13 por ciento. Las importaciones totales en dólares estadounidenses cayeron un 7.6 por ciento en diciembre de 2018 en comparación con el año anterior.

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Las importaciones en China están cayendo. (Economía de capital)

La balanza por cuenta corriente de China, uno de los principales impulsores del crecimiento chino en las últimas décadas (o más bien la cantidad de exportaciones sobre importaciones), pasó del 10 por ciento en 2008 al 0.37 por ciento del PIB.

Con un descenso de las exportaciones del 4 por ciento, los analistas de Oxford Economics también dan la voz de alarma: “Mientras que el PIB de China está ralentizando su crecimiento como se esperaba, el comercio está disminuyendo bruscamente, lo que implica efectos indirectos internacionales negativos aún más fuertes. Dado que China representa alrededor del 10 por ciento del comercio mundial (y casi el 20 por ciento del crecimiento del comercio mundial en la última década), este debilitamiento de las importaciones representa una amenaza significativa para el crecimiento mundial.

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La cuenta corriente de China fue una vez una fuente de fortaleza, ya no. (TS LOMBARD)

¿Qué hay con los datos no oficiales? El China Beige Book (Cbb), que realiza un gran número de encuestas en diversas empresas y sectores del territorio chino, ya a finales de diciembre de 2018 informó de que “ahora la tendencia es de deterioro, en lo que podría ser un 2019 potencialmente aún más débil. El hecho de que los préstamos, que siguen siendo muy elevados, no hayan dado lugar a grandes inversiones de capital lo dice todo: los irrisorios resultados en los servicios y en la venta al por menor provocan un fuerte descenso del crecimiento de la inversión global”.

El Cbb también señaló que la producción en general está disminuyendo y que los servicios y los consumidores no están recuperándose, como sugieren los datos oficiales.

Dada esta desaceleración del comercio, se podría suponer que son las represalias de EE.UU. contra las prácticas desleales de China las que están causando problemas a la economía china, pero no es así. La Cbb informa que sólo el 18 por ciento de las empresas que operan en la provincia altamente industrializada de Guandong (sur de China) mostraron un aumento en los pedidos de exportación en el cuarto trimestre, por debajo del 65 por ciento en el tercer trimestre de 2018.

Aunque la dura postura de la administración Trump respecto a las políticas anticompetitivas de China ciertamente no está ayudando a Pekín, no es la causa principal de la desaceleración y los problemas de la economía.

De hecho, el comercio con los países asiáticos ha caído mucho más que el comercio bilateral con los Estados Unidos, y los problemas internos de China, como la ralentización de las ventas al por menor, no pueden explicarse sólo por los aranceles impuestos por Trump.

Acreedores

El principal problema de la economía china son las deudas y los excedentes de producción: las deudas han alcanzado el 300 por ciento del PIB.

El financiamiento se ha utilizado para la construcción de trenes, carreteras, aeropuertos, apartamentos, barcos: en otras palabras, para construir un poco de todo. La utilidad de algunos de estos trabajos puede ser discutida, mientras que otros fueron claramente inapropiados.

Si el producto no es útil y sostenible, no generará el rendimiento económico necesario para saldar la deuda. Este problema podría haberse detenido de raíz, pero la planificación del Gobierno central chino quería cada vez más siderúrgicas y más trenes de alta velocidad, posponiendo el momento de la confrontación hasta el último momento en que las empresas tuvieran que declararse en quiebra.

Por lo tanto, para mantener los trenes en funcionamiento, se crearon aún más deudas y problemas para ser resueltos.

Ahora el crecimiento de la deuda también se ha detenido, lo que probablemente sea la causa principal de la fuerte desaceleración. El gran crecimiento del crédito oficial se ha ralentizado a alrededor del 10 por ciento, el más bajo en una década.

En el contexto de una deuda más amplia, el sistema bancario paralelo de préstamos fiduciarios, aceptaciones bancarias y productos de gestión de activos está creciendo de forma muy negativa.

En otras palabras, la CbbB informa de que las empresas se están quedando sin canales oficiales de liquidez, pero esto es más una señal de desesperación que de crecimiento futuro: “Las pruebas de las acciones clandestinas del Banco Popular de China (PBOC) son cada vez más evidentes: la tasa de demanda de préstamos se ha mantenido alta, pero a pesar de ello la tasa de rechazo está en su nivel más bajo de todos los tiempos; tanto los préstamos bancarios normales como los préstamos en suspenso son de nuevo más baratos. El problema no es la falta de préstamos, sino el hecho de que la abundante deuda no estimula el crecimiento”.

Esta divergencia explica que las inversiones en activos fijos que aumentaron en diciembre en un 5.9 por ciento en comparación con el año anterior, en contraste con el resto de indicadores, todos ellos en declive. Según la CBB, fueron las empresas estatales y las más grandes las que obtuvieron los mayores préstamos para utilizarlos en actividades de construcción, que son las más fáciles de manipular de una manera que engaña a la planificación central.

Desesperación

Con el nuevo año, los responsables de la planificación central del régimen chino se están desesperando cada vez más y esto ha llevado a la aparición del Banco Popular de China (PBOC).

Después de que a finales de 2018 se hubiera reducido la cantidad de dinero que los bancos deben mantener en reserva, a principios de 2019 PBOC inició un programa completo de flexibilización cuantitativa (Quantitative Easing, QE).

Aunque todavía no se conocen los datos finales, el programa permite a los bancos intercambiar garantías casi inutiles por activos del banco central, reduciendo así los riesgos en sus balances y liberando reservas para nuevos préstamos.

Pero a pesar de ello, el líder Xi Jinping ha usado palabras fuertes para alertar a sus camaradas. Según el medio de comunicación del estado Xinhua, durante una reunión interna del partido en enero de 2019, dijo: “El partido se enfrenta a largos y complejos exámenes en términos de mantener las reglas, reformar y abrir una economía de mercado en un entorno externo. El partido se enfrenta a los graves y penetrantes peligros de la falta de espíritu, la falta de capacidad, la distancia de la gente, así como a un estado de pasividad y corrupción. Se trata de un juicio general basado en la situación actual”.

Su valoración no está muy lejos de la verdad, porque “la situación actual” está degenerando cada vez más rápidamente.

Humo y ceniza

Sobre la base de todo esto, ¿puede concluirse que el otro extremo (el colapso total de la economía china esperado por algunos) tendrá lugar y como resultado la gente en Pekín volverá a usar caballos o, en el mejor de los casos, bicicletas? ¡Probablemente no!

El resultado más probable de la reducción de la deuda será un período de crecimiento bajo o inexistente e importantes ejercicios contables creativos para barrer la deuda incobrable bajo la alfombra, como el escritor Fraser Howie declaró en su libro ‘Capitalismo Rojo’ al describir los rescates bancarios alrededor del año 2000: “Mucho de esto fue contabilidad: mezclar recursos, mover cosas fuera de balance, sacándolas fuera del ojo público”.

Esta estratagema puede evitar un colapso explosivo, pero como se ha malgastado demasiado capital y mano de obra en proyectos de planificación central tecnocrática, ni siquiera traerá crecimiento.

Por lo tanto, es muy probable que China se parezca a Japón, que se ha enfrentado a un caso similar de fuerte endeudamiento, excepto que Japón ha logrado llevar a toda la población a la prosperidad, no sólo a la mitad, lo que ya sería mucho para los propósitos del Partido Comunista y el “modelo chino” de “estatismo” y planificación central.

La economista Diana Choyleva sostiene que, por supuesto, habrá altibajos y que la QE, así como otros estímulos del gobierno, podrían aumentar la actividad por un tiempo, pero no por mucho tiempo; por lo tanto, aconseja a los inversores que se abrochen los cinturones de seguridad porque “estos cambios tectónicos harán mucho más difícil, si no imposible, que Pekín cuente con las herramientas probadas de estimulación política para restaurar el crecimiento sostenible. Aunque inciertos, los mercados financieros mundiales todavía tienen que entender que esta vez es realmente diferente en China”.

Artículo inglés:  Big Trouble in Little China.The country’s economic problems are starting to escalate

Traducción: Lucía Aragón

Cuando la fe marxista falla incluso en China

Por: Annie Wu

La Gran Época, EE.UU.

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Muchos funcionarios chinos corruptos para escapar de su destino oran a las deidades autóctonas. (Foto: Pixabay)

El partido comunista de China es una organización atea, una dictadura orwelliana que controla a sus ciudadanos, les imponen que pueden creer y que no. Sin embargo, muchos funcionarios del partido comunista recurren a prácticas ocultas que en Occidente llaman superstición: la adivinación, la predicción de la suerte y prácticas de diversos tipos. Todo en un intento de evadir su destino.

Minzhou Wei, secretario del Partido Comunista en la ciudad de Xi’an, al saber que estaba en problemas cuando sus superiores lo llamaran para una ‘entrevista’, inmediatamente consultó a un adivino que le aconsejó sembrar una planta de bambú frente a su casa.

El caracter chino para ‘bambú’ suena como la palabra ‘stop’, el presunto acto propicia detener la investigación contra la corrupción abrumadora de Wei, pero no le funcionó. En agosto de 2017, fue expulsado del partido comunista por soborno y ahora está en espera de juicio.

Desde que Xi Jinping comenzó la versión china de manos limpias, casos como el de Wei son muchos.

El PCCh prohíbe a sus miembros creer en todas las prácticas que (a su entera discreción) define como “supersticiosas”. Además el ateísmo estructural innato en el comunismo, esta línea particularmente dura contra lo espiritual, se origina en la Revolución Cultural de Mao Zedong de los años 60 y 70.

El objetivo del entonces dictador era erradicar la fe tradicional y las costumbres que estaban enraizadas en las antiguas religiones tradicionales del budismo, taoísmo y confucianismo. Es la infame campaña para destruir y “erradicar” a los Cuatro Viejos de la mente de las personas: viejas ideas, vieja cultura, viejas costumbres y viejos hábitos.

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Chinos queman varitas de incienso durante el Festival de Medio Otoño en el Templo Jing’an en Shanghái el 4 de octubre de 2017. (Foto: Chandan Khanna / AFP / Getty Images)

 

En todos los rincones de China, los templos budistas, las estatuas religiosas, los monasterios taoístas y los sitios arqueológicos de inmensa importancia histórica y cultural fueron saqueados y destruidos por completo durante el régimen de Mao.

A pesar de este trastorno traumático y violento de las creencias espirituales, lo divino está profundamente arraigado en el pueblo chino. Esto se demuestra claramente por el hecho de que altos funcionarios del partido, a pesar de las reglas, aun recurren a Budas, Dioses y espíritus en tiempos de necesidad. Emblemática en este sentido es la acusación de “actividades supersticiosas” en la lista de acusaciones imputadas al ex gobernador de Liaoning, Liu Qiang, purgado por el partido tras la investigación de manos limpias de Xi Jinping.

En resumen, los crímenes de corrupción y soborno no son los únicos en ser impugnados: el perfil social en Wechat del Beijing Daily (uno de los diversos órganos de propaganda del PCCh) ha publicado repetidas noticias de funcionarios del partido sujetos a acciones disciplinarias por “creencias supersticiosas”.

Escape del destino

Desde el comienzo de la campaña anticorrupción (iniciada por el XVIII Congreso Nacional del PCCh en 2012), todas las noventa piezas del partido viven con el temor a caer de un día para otro en desgracia, y buscan desesperadamente la protección de las deidades.

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Gu Junshan. (Foto: Captura de pantalla / Chinanews.com)

Cuando, por ejemplo, el ex jefe del Departamento de Logística del Ejército, Gu Junshan, fue detenido e interrogado por corrupción, encontraron una espada de madera de durazno en su bolsillo (de acuerdo a la religión taoísta, un arma contra los demonios). La espada de durazno no tuvo el efecto deseado: Gu Junshan fue condenado a muerte pero le dieron el indulto en 2015.

Sin embargo, circulan muchos otros sorprendentes detalles de la alta dirigencia del PCCh, desesperados y convencidos de que otras fuerzas poderosas tienen el control de su destino. Uno de ellos fue el muy poderoso Zhou Yongkang.

Durante la década de 1990, el infame Zhou Yongkang (el antiguo zar de la Seguridad Nacional que cayó en desgracia) una vez invitó a un monje a leer su rostro, para intentar una especie de análisis fisonómico y predecir su futuro. Las evaluaciones del monje le dijeron que sus perspectivas eran “buenas”, pero que para avanzar en su carrera tenía que construir un cementerio familiar digno de su linaje. Al escuchar esto, Zhou de inmediato le pidió a su hermano hacer lo que el monje había ordenado, contratara a un monje de la ciudad de Wuxi, donde estaban ubicadas las tumbas y llevara a cabo ritos budistas.

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Zhou Yongkang en la sesión de apertura de la Asamblea Popular Nacional (APN) el 5 de marzo de 2012. (Liu Jin / AFP / Getty Images)

Durante la siguiente década, Zhou Yongkang se convirtió efectivamente en el más poderoso de los principales dirigentes del Comité Permanente del Politburó.

Pero en el otoño de 2009, la familia Zhou descubrió que alguien había cavado un agujero en su tumba ancestral, un acto inequívoco de profanación. El alto funcionario del PCCh (a pesar de las estrictas normas de rechazo en las creencias supersticiosas tan anunciadas por el partido) movilizó a las fuerzas policiacas de las provincias de Wuxi, Shanghái y Jiangsu (llegando a implicar al Ministerio de Seguridad Pública) para encontrar al culpable. Todo sin éxito.

En 2012, Zhou Yongkang cayó en desgracia en el caso de los altos funcionarios del PCCh Wang Lijun y Bo Xilai, condenados por crímenes muy graves en los que incluso Zhou estaba involucrado. En 2015, Zhou Yongkang fue condenado a cadena perpetua.

Un aliado de Zhou, suplente del secretario del partido de Sichuan, Li Chuncheng, fue castigado por usar fondos públicos para trasladar una tumba ancestral ubicada en Dujiangyan (norte de China) hasta cerca de la ciudad de Chengdu (suroeste), por sugerencia de un maestro taoísta de feng shui. Usó 10 millones de yuanes en este proyecto (1 millón 600 mil dólares).

Zhou Yongkang estuvo vinculado al ex líder del PCCh, Jiang Zemin (perteneciente a una facción opuesta a la de Xi Jinping), quien fue el primero en buscar el consejo de un conocido maestro de qi-gong llamado Wang Lin, de quien se dice tiene poderes sobrenaturales.

Wang aconsejó a muchos funcionarios de la facción de Jiang cómo mejorar sus fortunas. Wang le dijo una vez al ex ministro de ferrocarriles, Liu Zhijun, que si colocaba una piedra de montaña en su oficina, nunca caería en desgracia. Desafortunadamente, en 2013, fue acusado de soborno y sentenciado a muerte con indulto.

A fin de cuentas, hasta al jefe absoluto del PCCh se le olvida ser ateo

De hecho, incluso el ex líder del PCCh, el implacable Jiang Zemin, estaba aterrado por la retribución, que sabe le espera por los crímenes cometidos. De hecho, Open Magazine de Hong Kong, reporta que en el 2001, Jiang había rogado a la Bodhisattva Ksitigarbha la salvación. Este tirano brutal y sanguinario –conocido por estar privado de todo sentido moral– a pesar de ser el hombre más poderoso de China, se acercó a una monja de Pekín para obtener una copia del “Sutra del Bodhisattva Ksitigarbha”, libro que copió a mano (en el budismo, se considera un acto de mérito y devoción).

Si uno mira el mal que Jiang ha causado, no hay nada de sorprendente en perseguir trucos de todo tipo para comprar la salvación.

Entre sus numerosos crímenes, destaca especialmente el haber querido, organizar y ordenar personalmente en 1999 la persecución de la disciplina espiritual de Falun Gong. Un completo y complejo aparato de persecución que sigue funcionando (Xi Jinping, aunque no está involucrado personalmente, no ha logrado que termine), arrestando y encarcelando ilegalmente a practicantes de Falun Gong sin un juicio. Seres humanos que sufren violencia y tortura de todo tipo, generalmente perdiendo la vida.

Cuando no sufren ese destino, los practicantes de Falun Gong son seleccionados para el tráfico internacional de trasplantes de órganos humanos, muy lucrativo para el poderoso clan de Jiang Zemin. Examinados oportunamente al momento de su arresto, al momento de aparecer un cliente (chino o extranjero) que necesite un nuevo corazón, matan al practicante de un disparo. Si por otro lado, es un riñón o una córnea, tienen la ‘esperanza’ de someterse a la extracción forzada de su órgano sin ser asesinados previamente.

Tratamiento que los seguidores de esta práctica espiritual podrían evitar, con la condición de firmar, al momento del arresto, un documento de ‘arrepentimiento’ y de abjurar de su propia fe. Pero, como lo demuestra la historia del cristianismo primitivo, los que cultivan sinceramente una verdadera creencia espiritual, por lo general no dudan en elegir la tortura y la muerte, en lugar de traicionarse a sí mismos y a Dios.

Este artículo contó con la contribución de Zhang Dun, Emiliano Serra y Lucía Aragón

Artículo en inglés: Atheist Chinese Officials Turn to the Supernatural During Desperate Times

Traducción de Lucía Aragón

Los funcionarios corruptos del régimen comunista roban ayuda a 530 millones de pobres en China

Por: Sunny Chao

La Gran Época, EE.UU.

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Zheng Yuzhi no tiene hogar hace tres meses: las autoridades destruyeron el barrio habitado por trabajadores inmigrantes, Pekín, 5 de diciembre de 2017. (Foto: Kevin Frayer / Getty Images).

El 7 de marzo, durante una conferencia de prensa posterior a una reunión del parlamento chino, el ministro de finanzas de China admitió que el año pasado el gobierno de Pekín sustrajo 730 millones de yuanes (cerca de 112 millones de dólares) de los fondos reservados para la “lucha contra la pobreza”.

Cuando Xi Jinping llegó al poder en 2012, se comprometió a erradicar por completo la pobreza en el campo chino para 2020. Esta lucha es, por lo tanto, una prioridad política para el régimen chino, evitar que la disparidad de ingresos cause inestabilidad social y caos.

Según datos del Banco Mundial, alrededor de 493 millones de personas (36 por ciento de la población china) se ven obligadas a vivir con poco más de 5.50 dólares por día. Y a veces incluso menos: las estimaciones oficiales del régimen indican que actualmente más de 43 millones de personas sobreviven con menos de 95 centavos de dólar por día.

Liu Yongfu, director de la Oficina Estatal contra la Pobreza, durante otra conferencia de prensa, admitió que las autoridades centrales y locales han cometido varios ilícitos en la lucha contra la pobreza, como haber alterado la cantidad de personas que se encuentran en ese estado. Liu también señaló que investigan a autoridades chinas por más de 60,000 casos de información falsa y otros actos ilegales como malversación de fondos en los cuales, en los últimos cinco años, han participado más de 80,000 líderes del Partido Comunista Chino (PCCh).

Tian Qizhuang, escritor y comentarista independiente, entrevistado por la radio Sound of Hope dijo que la causa fundamental del mal uso de los fondos, es que los ciudadanos chinos no tienen posibilidad de supervisar la asignación que hacen las autoridades: “¿Cuánto dinero del presupuesto del país se asigna para la reducción de la pobreza? ¿Dónde se gasta este dinero?” La Comisión Central de Inspección Disciplinaria, el organismo responsable de combatir la corrupción en el PCCh, ya ha descubierto a funcionarios corruptos que malversan fondos de la lucha contra la pobreza.

Después de que el Ministerio de Finanzas anunció un suplemento de 20 mil millones de yuanes (alrededor de 3 mil millones de dólares), a la asignación del año pasado de 86 mil millones de yuanes (alrededor de 13 mil millones de dólares), alcanzando un total de aproximadamente 106 mil millones de yuanes para 2018, Tian expresó el temor de que esto podría aumentar la corrupción. En este sentido, dio el ejemplo de lo que sucedió con los subsidios para las casas dañadas en zonas rurales, que se deberían haber distribuido, sin embargo algunas aldeas han esperado durante años la ayuda. Entonces, su opinión es que incluso ese dinero fuera sustraído por funcionarios corruptos del PCCh de diferentes niveles.

Aunque Liu Yongfu propuso intensificar los controles en la distribución de fondos para la lucha contra la pobreza, los expertos son escépticos. Ma Wenfeng, analista especializado en economía de la agencia de prensa del régimen chino Xinhua, explicó a Sound of Hope: “El hecho es que tenemos un problema sistémico: el gasto fiscal del gobierno no es transparente”.

Artículo en inglés:  Roughly $112 Million of ‘Poverty Relief’ Funds Misused by the Chinese Regime

Traducido por: Lucía Aragón

La “nueva era” Xi no se anuncia mejor para los derechos humanos en China

Por AFP

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Xi Jinping aparece en una pantalla situada sobre la entrada a una tienda el pasado 25 de octubre en Pekín. (Foto: AFP/Archivos / Greg Baker)

La “nueva era” proclamada por Xi Jinping en China no ofrecerá ninguna mejoría en el frente de las libertades, temen los militantes de los derechos humanos, que casi no pudieron hacerse oír durante el Congreso del Partido Comunista Chino.

Xi Jinping salió reforzado del XIXº congreso del partido único de China. Los 2.300 delegados ingresaron su nombre en los estatutos del partido y obtuvo un nuevo mandato de cinco años.

En su discurso de apertura del congreso, Xi no dejó ninguna esperanza sobre una flexibilización del régimen, cuyo autoritarismo ya se reforzó durante sus primeros cinco años de poder.

“Cada uno de nosotros tiene que hacer más para defender la autoridad del partido y el sistema socialista chino y oponerse resueltamente a toda palabra o acción de naturaleza a socavarlos”, pidió a sus camaradas.

El discurso anuncia la continuidad de “la represión de los disidentes en nombre de la defensa de la seguridad nacional”, según Patrick Poon, de Amnistía Internacional.

Durante el primer mandato de Xi, China se dotó de un arsenal jurídico que permite reprimir las voces discordantes, en particular en internet.

Abogados bajo arresto

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El abogado chino Yu Wensheng, el 12 de enero de 2017 en Pekín. (Foto: AFP/Archivos / Fred Dufour)

“Alentada por las leyes sobre la seguridad nacional impuestas por Xi, la policía seguirá probablemente persiguiendo a quien se aventure a criticar la política del gobierno”, advierte desde Hong Kong Frances Eve, de la asociación de defensores chinos de los derechos humanos (CHRD).

Las libertades “están en China bajo amenaza constante”, dijo por su parte Margaret Lewis, especialista de derecho chino de la Universidad de Seton Hall en Estados Unidos.

La era Xi Jinping ya fue blanco de críticas en 2015 cuando se detuvo a unos 200 abogados y militantes de derechos humanos. Algunos fueron condenados a penas de prisión.

Aprovechando el congreso, que terminó el martes, el abogado Yu Wensheng intentó desafiar al régimen publicando una carta abierta.

“El Partido Comunista Chino habla de libertad, de democracia, de igualdad y de Estado de derecho, pero nada de eso existe en China”, escribió. “La élite y los más ricos controlan el poder y la corrupción está en todas partes”.

El abogado fue detenido inmediatamente después de haber difundido la carta, que se puede consultar en internet pero no en China. La policía lo interrogó durante tres horas el mismo día del discurso de apertura de Xi, precisó en otra declaración difundida en internet.

Yu Wesheng, que se hizo conocer el año pasado luego de presentar una demanda contra la municipalidad de Pekín por la contaminación atmosférica, explicó a la AFP que decidió escribir su mensaje por el deterioro de los derechos humanos en China los últimos años, “en particular el arresto de abogados a gran escala”.

China investiga a sus principales redes sociales tras reforzar controles en internet

Por Cate Cadell, Reuters

PEKÍN (Reuters) – China está investigando a sus principales redes sociales, entre ellas a WeChat y Weibo, en busca de violaciones a las leyes sobre comunicación informática, en la última medida del país para que el gobernante Partido Comunista mantenga el control sobre el contenido que se publica en internet.14851810777111

El dirigente Xi Jinping ha hecho de la “cibersoberanía” de China una de sus prioridades y además ha reafirmado el rol del partido en limitar y guiar las discusiones en la red.

La vigilancia está siendo reforzada de cara a al decimonoveno Congreso Nacional del Partido Comunista que se llevará a cabo más adelante este año, cuando la atención de la comunidad internacional se pose sobre las perspectivas del Gobierno en torno al crecimiento de la segunda mayor economía del mundo.

Además de WeChat Tencent Holdings Group Ltd y Weibo Corp, la Administración de Ciberespacio de China dijo que también está investigando el sitio de foros web Tieba de Baidu Inc ante posibles violaciones de las nuevas leyes, que prohíben contenidos obscenos, violentos o considerados ofensivos por el Partido Comunista.

“Usuarios están expandiendo la violencia, el terror, rumores falsos, pornografía y otros peligros para la seguridad nacional, para la seguridad pública y el orden social”, dijo el regulador en su página en internet.

Baidu declaró que sintió una “profunda lástima” sobre el contenido en las redes y que “cooperará activamente con los departamentos del Gobierno para rectificar el tema e incrementar la intensidad de las auditorías”.

Tencent y Weibo no respondieron a las peticiones de comentarios.

Redes sociales occidentales como Facebook y Twitter están prohibidas por los censores del país, lo que ha contribuido a aumentar la popularidad de la aplicación local de mensajería WeChat y del servicio de microblogs Weibo.

WeChat y Weibo tiene entre 940 y 350 millones de usuarios activos mensualmente, respectivamente.