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Paneles vegetales en lugar de árboles en la ciudad

Filtra tanto aire como 275 árboles, una buena idea para descontaminar ciudades

Por: La Gran Época, México

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Captura de pantalla: glasgowcitycouncil en Youtube

Una empresa alemana ha desarrollado un panel que puede reducir la contaminación del aire en las ciudades. La estructura, a la que se ha dado el nombre de City Tree, consta de una pared de tres metros de ancho y cuatro de alto, y dos bancos para sentarse. La característica principal, y el valor, es la composición del panel, dada por diferentes especies de plantas que filtran el aire, con la capacidad de un bosque de 275 árboles, ocupando el uno por ciento del espacio.

El complejo tiene el potencial de filtrar 240 toneladas de aire al año, y sin duda ayudará a las ciudades sin espacios verdes. El proyecto ya ha sido adoptado por una veintena de ciudades de todo el mundo, y su popularidad aumenta constantemente.

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Luchando contra la contaminación. (Foto: Andreea Mares/ #citytree#scotishsummer)

La operación es muy simple, y se basa completamente en la capacidad natural de las plantas para filtrar el aire circundante. La parte verde está compuesta por diferentes tipos de musgos y plantas que absorben el polvo, el dióxido de nitrógeno y el ozono presentes en el medio ambiente.

Además, gracias a los paneles solares integrados en la estructura, el City Tree proporciona información en tiempo real sobre el nivel de contaminación, la temperatura o la calidad del aire.

La calidad del aire se ha convertido en una prioridad para las autoridades municipales [en Francia]. Un ejemplo, es el caso de una metrópoli como París, donde los administradores actuales pretenden eliminar los vehículos que liberan polvo fino a la atmósfera. Sin embargo, será necesaria una acción global en una serie de ámbitos: por ejemplo, es bien sabido que un buque mercante de tamaño medio contamina como 50 millones de coches.

La fobia de un alcalde

Más de 30mil árboles han sido talados indiscriminadamente en Bogotá exponiendo a la ciudadanía a una crisis ambiental sin precedentes, sin embargo, el alcalde Enrique Peñalosa acusa al polvo y a los vehículos particulares de la problemática.

Por: Sandra Rodríguez

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Fuente: Facebook

Peñalosa es bien conocido como el “vendedor de buses de la VOLVO” en Colombia. El burgomaestre ha llenado la ciudad con estos buses EURO V que cuentan con una tecnología arcaica, pues operan con diésel, que es perjudicial para la salud humana y que están prohibidos en Europa. Incluso en Alemania se está estudiando el veto de estos vehículos para ponerlo en rigor.

Pero la fobia del alcalde no son exactamente los buses eléctricos o al menos eso parece. Su miedo y su rabia se dirigen directamente a los árboles. Bajo su administración se han talado árboles en todas las zonas de la ciudad sin tener en cuenta el impacto para la salud de sus habitantes. Dichas talas masivas han sido criticadas por la ciudadanía por la falta de lógica en la toma de decisiones y por el evidente negocio redondo que implica talar árboles en Bogotá. Hasta se rumorea con lujo de detalles que la madre del alcalde, dueña de un vivero, es quien provee los nuevos árboles.

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Autobús en Bogotá. (Foto: Facebook)

El plan del alcalde, sin embargo, es acabar con una buena parte de los árboles y no recuperarlos porque estos son como una “plaga” pues obstaculizan el paso de los rayos del sol en los parques, son escondites para delincuentes y no permiten que los ciudadanos salgan a caminar o a jugar tranquilos porque los árboles les quitan espacio.

Para el alcalde es fundamental erradicar árboles que no tienen ninguna función porque son como maleza y en su lugar es mejor instalar canchas de fútbol sintéticas, otro criticado negociazo del alcalde y su equipo. Y es que los tapetes sintéticos, según el alcalde, dan más seguridad, son mejores y dan espacios libres a los ciudadanos. Son tan buenos los tapetes sintéticos que ya ha puesto varios de estos sobre las raíces de varios árboles, matándolos lentamente, fomentando la ira de los vecinos que ven cómo sus verdes amigos mueren secos o por infecciones, puesto que, a muchos, además, les hacen cortes profundos en el tronco cerca a la raíz y esto resulta letal para estos gigantes.

Tal es la fobia de Peñalosa contra los árboles y sus defensores que incluso en el Parque Japón, envió policías antimotines armados hasta los dientes contra un grupo de encopetadas y elegantes señoras del exclusivo sector que se negaban a dejar talar sus árboles. El episodio tuvo lugar en la noche y dejó en claro que a él no le interesa incluso ir en contra de su propia gente, la gente rica, porque a los árboles hay que quitarlos como sea, para ser la envidia del mundo junto con sus buses viejos de Transmilenio que expelen diésel como diablos hirvientes.

Otro nefasto episodio de la oda a la fobia del alcalde en contra de los árboles tuvo lugar el 18 de febrero. En plena alerta naranja por contaminación del aire, con restricción para los autos particulares durante todo el día, se escenificó lo absurdo de su despotismo: en el barrio Techo de la localidad de Kennedy, el edil Francisco Castañeda denunciaba en un video por redes sociales, cómo la policía arremetía sin piedad contra los habitantes que se resistían a dejar morir a los árboles de su sector.

Los efectivos del ESMAD golpeaban sin problema a mujeres, niños que recién salían de clase, ancianos y demás ciudadanos que miraban con rabia e impotencia cómo desaparecía su parque. En medio de insultos y lamentos exigían al alcalde una explicación del porqué en plena alerta ambiental mataban árboles.

La administración de este personaje ha sido nefasta para los bogotanos y aunque se promovió su remoción del cargo, no solo por sus acciones sino también por falsedad en documentos y otros presuntos delitos, el joven creador de la iniciativa para la revocatoria al mandato fue detenido por la policía, multado, perseguido y amenazado, e incluso tuvo que salir del país.

La ciudad ha vivido dos alarmas ambientales generales por cuenta de la contaminación del aire bajo la administración Peñalosa. Cuando recién tomó el poder se dio la primera: hubo dos incendios incontrolables en los cerros orientales que dispararon las alarmas. En Bogotá no se podía respirar. Este fin de semana, como ya se dijo, el 16 y 17 de febrero, debido a otros incendios en los cerros, se dio la alerta amarilla y naranja y se impuso el pico y placa (restricción a la circulación de vehículos particulares por placa), el sábado para placas pares y el domingo para impares. Además, las motos no podían circular durante estos días.

Muchos ciudadanos respondieron a la absurda medida, pues numerosos estudios de distintas instituciones y universidades han demostrado que el día sin carro y los pico y placa no ayudan a reducir la contaminación. Si bien, en este caso, los incendios son peligrosos y han generado mucho humo, el problema radica en la flota vieja, arcaica y sin mantenimiento de Transmilenio que expele material particulado extremadamente peligroso.

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Foto: Facebook

La universidad de Los Andes estudió las emisiones de un día normal en Bogotá y las comparó con las del último día sin carro. Los resultados: no hubo reducción de emisiones, el principal contaminador en Bogotá es Transmilenio. El alcalde hace oídos sordos y obliga a la ciudadanía a dejar su auto en casa y a utilizar los destartalados buses, “envidia de todas las naciones del mundo”. Para la tarde del domingo nuevos resultados corroboran los hechos: Transmilenio está envenenando a los bogotanos.

Buses que no solo contaminan, sino que también se parten a la mitad y se incendian, son el complemento de la casi orgiástica tala de árboles del alcalde que condena a Bogotá a una emergencia nunca antes vista. Esta es una fórmula siniestra que está matando a los bogotanos. Cada vez son más las personas que sufren de dolencias respiratorias severas y muchos de los empleados de esta empresa están enfermos de sus vías respiratorias de por vida.

Una ciudad sin árboles, ni metro. Peñalosa odia a los árboles y aborrece el metro. Desde el inicio de su segundo mandato, ha prometido hacer el metro y ya confirmó que no lo va a hacer porque según él “los metros no se compran en supermercados”. Miles de millones de pesos perdidos en estudios y corrupción, un robo directo a la ciudadanía. Es más, ¿Sabía usted que el inexistente metro de Bogotá tiene gerente? Un agravio más de esta administración inepta y corrupta que ha impuesto una dictadura de diésel a sus habitantes.

Pero para no quedarnos cortos con la última joya del alcalde y su empresa Transmilenio, debemos citar el comunicado por twitter que la empresa hizo ayer debido a la emergencia ambiental: “A la hora de barrer, no levantes el polvo. Esto puede afectar tu salud y la de las demás personas.” Todo muy bonito con emoticones. Saque usted sus conclusiones.

Inmenso potencial de la energía marina renovable

Las reservas de petróleo se acabarán dentro de 50 años y las de uranio en 100, es necesario acelerar la transición energética para luchar contra el cambio climático

Por: Séverine Michalak

La Gran Época, Francia

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Es posible producir electricidad gracias al oleaje. (Foto: Fab Lentz / Unsplash)

El Banco Mundial declaró recientemente en la Cumbre “Un Planeta” que dejaría de financiar proyectos de hidrocarburos después de 2019. Y en Europa, Francia también ha decidido poner fin a la producción y explotación de hidrocarburos para 2040.

Aunque estas iniciativas representan un avance, lamentablemente no reflejan la realidad de un sector que sigue prosperando, tanto a corto como a mediano plazo. De hecho, no solo ninguno de los principales países productores de hidrocarburos ha declarado que quiere invertir la tendencia, sino que este mercado también verá la aparición de nuevos productores, especialmente en África.

También debemos recordar que la extracción de petróleo en el mar representa un tercio de la producción mundial, que podría aumentar si se superaran gradualmente los límites tecnológicos y medioambientales relativos a los fondos marinos.

Sin embargo, es bien sabido que las reservas de petróleo se agotarán dentro de 50 años, y las reservas de uranio que alimentan la energía nuclear, baja en carbono, se agotarán dentro de 100 años. Por lo tanto, es esencial acelerar la transición energética para luchar contra el cambio climático y superar la falta de combustibles fósiles, en particular apoyando el desarrollo de las energías renovables.

Obstáculos a superar

De las energías renovables, la energía marina merece una atención especial: aunque sólo representan el 0,03% de la energía total del mundo, están aumentando a un ritmo elevado, a menudo en más de un 80%. Sin embargo, requieren un apoyo concreto, debido a la resistencia local: pescadores, turistas, dudas sobre el impacto medioambiental y, sobre todo, sobre el coste, que sigue siendo bastante elevado. Lo mismo ocurre con las tecnologías aún no desarrolladas, como los aerogeneradores flotantes (entre 165 y 364 €/Mwh, según las estimaciones de Ademe), las mareas (entre 123 y 571 €/Mwh) o la energía térmica del mar (entre 200 y 510 €/Mwh).

A pesar de estos obstáculos, se considera que las energías renovables marinas (EMR) son un complemento eficaz de las energías terrestres, como la eólica y la solar. El medio ambiente marino, a diferencia de los continentes, no está en absoluto saturado, a pesar de que es objeto de intereses apremiantes, y por eso las Naciones Unidas y la Comisión Europea están a favor de promoverlo.

El potencial teórico total de las energías marinas se estima en 2 millones de teravatios/h al año (de los cuales más de 100 mil teravatios/año son técnicamente explotables), capaces de satisfacer casi cinco veces el consumo mundial total de electricidad. El reto es, por tanto, la innovación y el dominio tecnológico, que permitirán el desarrollo de este enorme recurso, distribuido de forma diversificada en el planeta. Una geopolítica de los recursos debe asociarse a una de las tecnologías.

Parque eólico en el extranjero

Entre los EMR, la tecnología más avanzada es la eólica marina, un mercado dominado por la Unión Europea, con una capacidad de 12,4 GW que representa más del 90% de todo el parque eólico mundial, y que suministra 42 de los 50 TWh de producción mundial de energía marina renovable. En la UE, se espera que el mercado eólico alcance los 70 GW de potencial para 2030.

Sin embargo, cuál será el impacto de Brexit en la consecución de estos objetivos, dado que el líder en este mercado es Reino Unido, por delante de Alemania, Dinamarca y Bélgica, por no hablar de Francia, cuyas costas no están hasta ahora provistas de este tipo de equipos. Sin embargo, podría ponerse al día, según la hoja de ruta establecida por la comisión de energía eólica marina de la SER (Sindicato de Energías Renovables), a saber, 15 GW para 2030.

En cualquier caso, y cualquiera que sea la forma de su futura asociación con la UE (EEE, AELC u otro acuerdo de libre comercio), el Reino Unido debería seguir participando activamente en el desarrollo de la Unión de la Energía, en particular mediante proyectos de interconexión.

La Unión Europea también compite con China. Con el mismo objetivo de 70 GW para 2030, se propone alcanzar casi 200 GW para 2050, muy por encima de los Estados Unidos (22 GW para 2030 y 86 GW para 2050).

En ultramar

Por lo tanto, la Unión Europea tiene interés en desarrollar otros EMR, como la energía de las corrientes y de las olas, pero también la energía térmica marina (ETM), que se encuentra en el extranjero.

De este modo, la UE debería poder contar con Francia para desarrollar su inmenso dominio marítimo en materia de energía. En efecto, el 97% de las ZEE francesas se encuentran en ultramar, donde el objetivo declarado de Francia es alcanzar la autonomía energética total de aquí a 2030 (tal como se establece en el artículo L100-4 I 8° del Código de la Energía).

Para ello, Francia está interesada en invertir en la ETM, que puede reforzarse en los mercados de exportación y también mediante la cooperación con los pequeños Estados insulares vecinos de sus territorios del Pacífico, el Caribe y el Océano Índico, como Fidji, Seychelles y Mauricio.

Séverine Michalak, Profesora-investigadora, Doctora en Derecho, Universidad de Niza Sophia Antipolis

La versión original de este artículo fue publicada en The Conversation.

Articulo en francés: https://www.epochtimes.fr/limmense-potentiel-des-energies-marines-renouvelables-189760.html

Traducción de: Lucía Aragón

Arco minero del Orinoco

El arco de la muerte abraza a Venezuela para otorgarle incontables recursos financieros al régimen de Maduro. Líderes comunitarios, opositores, comunidades indígenas, entre otros, ven en este proyecto la condena a muerte del país

Por: Sandra Rodríguez

La Gran Época, México


El Orinoco a su paso por Venezuela. DON PERUCHO (FLICKR)

Para nadie es un misterio que nuestro planeta atraviesa una crisis medioambiental sin precedentes causada no solo por un consumismo irresponsable de alimentos empaquetados y vehículos automotores, así como de diversos productos inservibles que terminan acumulados en interminables montañas de plásticos y materiales no biodegradables, sino también por la ambición de muchos gobiernos que persiguen ganancias económicas a costa de la naturaleza y del bienestar dela misma humanidad.

Nuestro planeta está siendo víctima de diversos proyectos de mega minería en todos los continentes y los ecosistemas desaparecen bajo capas de barro, escombros y ríos de mercurio y cianuro. Los daños son irreversibles y las fuentes de agua dulce se agotan cada día con mayor rapidez bajo la excusa de la “diversificación dela economía” para enriquecer las arcas de los estados, o más bien, de las grandes multinacionales canadienses y chinas y algunos altos funcionarios delas naciones del tercer mundo.

También es bien sabido que en Venezuela la crisis social y política ha desangrado al país en múltiples aspectos y lo ha llevado al colapso general, provocando un éxodo que ha marcado la historia de América Latina. Para completar el cuadro del hundimiento de Venezuela, el presidente Nicolás Maduro y su selecto gabinete ministerial han dado la pincelada final: reavivaron el proyecto de mega minería del arco del Orinoco, ahora más conocido como el “arco de la muerte”.

¿Qué es el arco del Orinoco?

Esta región comprende los estados del Amazonas y Bolívar, atravesando el centro del país desde el occidente en la frontera con Colombia hasta el oriente donde se encuentra la Guayana Esequiba abarcando 111,846.86 kilómetros cuadrados en total, tan extenso como Bélgica y Holanda juntas. Este cinturón está comprendido por cuatro grandes áreas de exploración y explotación en las que se hallan reservas de oro, diamante, coltán, hierro, cobre, entre otros minerales. Según Telesur, el arco se encuentra dividido de la siguiente manera: el área 1 se delimita al occidente con el río Cuchivero en la que predomina la presencia de coltan y diamante; el área 2 con más de 17 mil kilómetros cuadrados cuenta con minerales no metálicos y oro aluvial; el área 3 con más de 29 mil kilómetros cuenta con yacimientos de hierro y bauxita; el área 4, conocida como sierra de Imataca, contaría según algunas proyecciones con 7 mil toneladas de oro.

Crimen ecológico

Alexander Luzardo, profesor y doctor en derecho político medio ambiental y ex senador venezolano, aclara las causas y consecuencias en una entrevista en el canal Globovisión y advierte de la hecatombe a la que podría sucumbir Venezuela si el plan de explotación se ejecuta en las dimensiones que propone el gobierno de Maduro. Este plan no es nuevo: en 1997 con el presidente Caldera se pensó en explotar la reserva de Imataca, y desde 2008 se venía hablando de nuevo de este proyecto como una alternativa para pagar la deuda externa y fortalecer la economía del país, pues se obtendrían 100 mil millones de dólares con solamente la explotación de oro y cobre. Luzardo rescata el hecho de que esta región no e sen principio una zona minera sino una región rica en fuentes hídricas, biodiversidad y culturas originarias.

Luzardo ha sido un partícipe activo en la protección del sur de Venezuela y de los recursos insustituibles del agua y acusa a los funcionarios gubernamentales que defienden la mega minería de “gampeiros”, mineros principiantes e irresponsables. Luzardo afirma que este dinero será “pan y agua para hoy, hambre y sed para mañana” puesto que las reservas de agua dulce serán destruidas por la deforestación y el uso de metales pesados para la extracción. El Orinoco es uno de los ríos más importantes del mundo pues hace parte del pulmón amazónico y atraviesa Colombia y Venezuela: el daño cobraría el sufrimiento de miles de personas, animales y plantas en ambas naciones.

Culturas originarias en peligro

Los pueblos indígenas conocen muy bien las consecuencias de la minería tanto legal como ilegal. Esta actividad ya ha afectado seriamente al Amazonas y amenaza con aquejar gravemente el Orinoco colombiano y venezolano, pues los mineros legales e ilegales, las guerrillas y demás actores, contaminan con cianuro la cuenca del río y las afluentes de este, dejando a su paso una estela de muerte.

Los argumentos del régimen de Maduro

Maduro busca reemplazar el rentismo petrolero por el rentismo minero. Luzardo habla de extractivismo y de una repartición de áreas de influencia, es decir, de la privatización del territorio, de la patria y de la soberanía del país en nombre del socialismo del siglo XXI. El ex senador cita la constitución para dar a entender que por ley el agua es “de dominio público de la nación y es insustituible”, por lo tanto, la mega minería es ilegal desde el punto de vista político y ecológico. Sin embargo, los medios de comunicación que apoyan al gobierno venden a sus televidentes que Venezuela pasaría a ser el segundo país productor de oro y hierro del mundo, pero jamás hablan del impacto social y ambiental que se avecina. Solo informan de las enormes cifras de dinero y de un “tratamiento responsable” de la explotación, mentiras que muchos ciudadanos y personajes de la vida pública desenmascaran y critican. ¿Se trata todo esto de dinero y de puestos a nivel mundial como en una olimpiada? ¿Patriotismo barato?

Chávez y su doble discurso

En un vídeo titulado “Entrevista Doña Maldad: Arco minero del Orinoco-Venezuela”, el grupo de Anarcopunk “Doña maldad” expone los planes de Hugo Chávez con la explotación minera del arco y de su discurso doble moral ante la opinión internacional y el que manejaba entre sus subordinados del gobierno. Al inicio del video se citan dos discursos de Chávez, uno en la Cumbre Climática de 2009 en Dinamarca y el otro en una reunión del concejo de ministros de Venezuela de 2011. En Dinamarca, Chávez se muestra como un mandatario consciente y preocupado de los problemas medio ambientales y de la crisis climática que muchos niegan, mientras que dos años después con mapa en mano les muestra a sus ministros cómo dividir a Venezuela en tres cinturones: el petrolero, el minero del Orinoco y el del norte o también llamado del Caribe. El mapa de Venezuela queda tachado como si se le planeara borrar de la faz de la tierra.

“Doña Maldad” denuncia en esta entrevista el plan del gobierno para explotar con minería a cielo abierto esta región, afectando zonas de reservas ecológicas y de patrimonio cultural originario. El guitarrista del grupo afirma que este plan se está aplicando antes de haber delimitado los territorios de las comunidades originarias, lo que las deja en una situación vulnerable ante las consecuencias de la explotación. Desde el año 2000 ellas esperan por estos acuerdos con el gobierno y aun no obtienen respuesta.

El grupo expone la arremetida del capitalismo y del imperialismo de naciones como China, Rusia, Estados Unidos y Canadá en Suramérica poniendo en gran riesgo la soberanía nacional, los recursos naturales y la calidad de vida de la población. China sobresale debido a sus políticas de aplicación de infraestructura en todo el continente para favorecer y facilitar sus proyectos de explotación y transporte sobre todo en Colombia y Venezuela. Un ejemplo de dicha mega infraestructura es el puerto América, vendido como un proyecto revolucionario por Chávez, en el norte de Venezuela en el Estado Zulia. El objetivo es favorecer la explotación de carbón y petróleo de este estado y del Norte de Santander en Colombia, saqueando estos recursos sin medida y transportándolos a bajo costo, conectando fácilmente con el canal de Panamá con destino a China.

De igual modo, la banda denuncia públicamente cómo la izquierda venezolana se favorece y comparte ganancias e intereses con la burguesía de ultra derecha colombiana. Afirman: “La izquierda y la derecha hacen lo mismo”. Citan el ejemplo de la mina del Cerrejón en el norte de Colombia, una de las minas de carbón a cielo abierto más grandes del mundo y cómo los gobiernos de ambos países persiguen y exterminan a las comunidades indígenas en la península de la Guajira para poder explotar carbón sin problemas. Terminan la entrevista contando una anécdota curiosa. Comentan que el régimen venezolano los acusa de ser una banda de ultraderecha y de trabajar con la CIA ganando miles de dólares.

Sólo se puede concluir que dichas prácticas sin ética ni respeto por la naturaleza ponen en jaque la vida del planeta. El mismo ser humano está esculpiendo su propia lápida en una carrera descarada por el poder y el dinero, liderada por potencias que por años han explotado y abusado de naciones vulnerables ¡Es horade decir basta!

Kiribati: El paraíso que desaparecerá por el cambio climático

Por: Sandra Rodríguez
La Gran Época, México

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(Foto: viajesoceania.com)

Los lugareños miran impotentes el mar y a pesar de que luchar en contra de su fuerza es difícil, ellos siguen levantando vehementemente muros para impedir que las aguas inunden sus casas. Los que tienen menos recursos recolectan piedras coralinas para tal fin, mientras que los que pueden hacer buen dinero levantan sus muros de cemento y ladrillo. Sin embargo, todos temen por su futuro y se resisten a la idea de dejar su país y renunciar a sus raíces.

A pesar de las muchas controversias que desata la polémica del cambio climático, las consecuencias ya se ven en estas pequeñas islas que forman esta república. Para cualquiera, este lugar es a simple vista un paraíso tropical, pero si se ve de cerca, se evidencia el abandono de aldeas enteras y la constante migración forzada de sus pobladores a la capital, Taragua, para tratar de huir de la pobreza que han generado los efectos del cambio climático. No obstante, en la capital el problema es el mismo y se suman además la sobrepoblación, la falta de empleo y la dificultad para abastecer a la población a nivel alimentario.

Como lo indica el sitio web La Información, Kiribati, fue parte de la colonia británica de las islas Gilbert y Ellice. Este consta de 32 atolones y una isla de coral, entre Australia y Hawái con una extensión de 3,5 millones de kilómetros cuadrados de océano. Sus islas cuentan con una altura promedio de apenas 2 metros sobre el nivel del mar, lo que evidencia el peligro que corre este país ante el inminente aumento del nivel del océano.

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(Foto: viajesoceania.com)

Los períodos de sequías y los de lluvias se han recrudecido, van a los extremos afectando la producción de alimentos locales y alterando significativamente la cantidad y calidad del agua dulce. Por otro lado, la vida de la isla se encarece porque tratar de mantener las carreteras y el territorio como tal, es muy costoso y además deben importar comida que no se produce allí, sin embargo, esto también ha alterado la dieta de los kiribatianos, provocando enfermedades como diabetes junto con el sobrepeso y todo lo que este padecimiento implica.

Tanto el gobierno como ciudadanos, por iniciativa propia, están creando programas para atacar de raíz los muchos problemas de la población y encarar con más herramientas los efectos del calentamiento global. Una maestra, por ejemplo, enseña con un grupo de nutricionistas cómo alimentarse debidamente con los productos de la isla que la gente no conoce tales como las plantas y flores comestibles, así como la preparación más sana y tradicional del pescado.

Esto tiene como fin rescatar los cultivos autóctonos, revitalizar el hábitat de las islas y estimular el cultivo para mermar los efectos inclementes del cambio climático, además de darle a la gente la opción de alimentarse mejor y prevenir enfermedades relacionadas con los malos hábitos alimenticios desarrollados por el alto consumo de gaseosas y alimentos procesados traídos de fuera.

Los niños tienen mucho miedo por el futuro y hablan del tema en sus clases. Temen morir por las inundaciones y perder su casa, su nación. Todos contemplan con preocupación y tristeza la idea de dejar su tierra y migrar a algún lugar lejano. Se rehúsan a perder su identidad cultural y que su legado se sumerja en el olvido junto con las islas.

Según informó en 2016 el New Zealand City, Ioane Teitiota pidió a la justicia neozelandesa que le aceptaran su solicitud de asilo como primer refugiado del cambio climático en el mundo. Sin embargo, se le negó ya que su demanda no cumplía los requisitos legales establecidos para el estatus de refugiado, es decir, Teitiota no es perseguido por algún grupo político o armado ni ha recibido amenazas de muerte en su contra. Teitiota continúa en Nueva Zelanda y ha apelado la decisión pues se niega a volver a Kiribati con su familia.

Por otro lado, la pesca es cada vez más difícil. Los pescadores no saben si esto se deba no solo a la sobrepoblación que aqueja a las islas, sino también al cambio climático. Se preocupan porque las corrientes parecen haber cambiado y llevar los peces a otro lugar, aunque reconocen que naturalmente la sobrepesca es la causa primera. Sin embargo, es evidente lo que sucede con el mar, su ritmo y sus ciclos, ya nada es como antes.

A pesar del panorama, los kiribatianos buscan soluciones y tratan de ver el futuro con esperanza. Buscan ganarle al mar territorio por medio de islas artificiales que están a cargo de un equipo japonés. Se están llevando estudios del territorio y llevan a cabo pruebas para determinar cómo realizar este mega-proyecto que por el momento podría ser la medida más efectiva en contra del hundimiento del archipiélago.

Venecia en peligro: los venecianos no le quieren decir adiós a su ciudad

Por: Sandra Rodríguez

La Gran Época, México

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Venecia (Foto: National Geographic)

Venecia, hermosa ciudad italiana, evoca la belleza, la elegancia, la opulencia, el poder de sus días de ciudad estado, potencia del Mediterráneo. Sus canales y palacios, sus puentes y estrechas callejuelas a lo largo de los canales, la plaza de San Marcos y las góndolas; una imagen por la que miles de personas suspiran y visitan esta ciudad de ensueño, pero el sueño se ha convertido en una verdadera pesadilla para los venecianos.

Los turistas llegan en enormes grupos todo el año como si estuvieran invadiendo la ciudad, no se puede caminar por los puentes y las escaleras, el estado de muchas casas en el centro es ruinoso y muchos dueños se rehúsan a alquilarle a un conciudadano con un contrato porque alquilarles a los turistas da más dinero por menos tiempo, lo que implica el desplazamiento de los lugareños, el cierre de tiendas tradicionales, mercados y restaurantes para locales. La vida de barrio muere rápidamente.

Ahora muchas casas son refaccionadas y se alquilan solo para turistas, un negocio redondo y en auge, pero los venecianos que no tienen casa propia tienen serios problemas. El portero Mateo Zecchi cuenta que nadie quiere alquilarle a un veneciano, su situación es complicada porque su contrato vencerá pronto y no puede encontrar una nueva casa. Los alquileres son muy caros para los locales y los turistas no tienen problema en pagar, pues estos apartamentos resultan de todas maneras más baratos que un hotel convencional.

El buen negocio para unos es la ruina para muchos. Con esta nueva dinámica de bienes raíces se generan problemas porque no hay normativas. El profesor de economía Guisseppe Tattara explica en un documental de la Deutsche Welle que debido a esta práctica se generan muchas ganancias ilegales pues muchas veces, por ejemplo, los turistas no exigen factura y por lo tanto, no se recaudan los impuestos, un dolor de cabeza para la administración que encara una deuda cada vez más grande. Tattara afirma: “Si usted apuesta a la ética o la moral pierde”.

La especulación y los alquileres ilegales han puesto en tela de juicio la falta de leyes y el pulso suave de los políticos. La administración de la ciudad asegura que es difícil llegar a acuerdos que beneficien a todos, pero los venecianos alegan que la misma municipalidad participa de este mercado de bienes raíces y del turismo desenfrenado apropiándose de ganancias de forma privada y beneficiando solo a los inversores y dueños de cadenas hoteleras y de cruceros.

Muchos venecianos deciden con resignación abandonar su ciudad porque la vida cada vez es más cara; todo llega a las islas en barco y esto lo encarece todo. Por otro lado, los inversores invaden cada parte del centro de la ciudad, desplazando a los lugareños. Ya no hay panaderías, ni correos, ni tiendas o mini mercados, solo tiendas de recuerdos baratos y cafés para turistas.

En Venecia, Airbnb no regula la oferta de apartamentos aludiendo que ellos no pueden hacerlo porque es asunto del gobierno, sin embargo, la municipalidad argumenta que debe negociar con ellos y no saben a ciencia cierta cómo regular la oferta desmesurada de apartamentos turísticos. En teoría, con Airbnb, dueños particulares ofrecen un apartamento propio o una habitación en su casa a otro particular, pero hay gente hasta con 90 apartamentos en oferta en la aplicación. ¿Dónde está el control? ¿Es esto un negocio de personas particulares?

También hay campañas por parte de ciudadanos que quieren proteger Venecia de los desmanes y la falta de consideración de turistas irrespetuosos. Filman a quienes orinan en vía pública, recriminan a quienes comen en la calle, se emborrachan y dejan basura, pero a pesar de los esfuerzos, los turistas siguen burlándose de los venecianos; la última moda es copular en público en los puentes de la ciudad. Los lugareños no saben qué hacer.

Pero no solo los venecianos comunes sobreviven a estos problemas, también la industria turística oficial está sufriendo pérdidas. Los famosos guías con tours gratuitos, son guías ilegales y desplazan a los guías diplomados, les quitan sus trabajos y ganan dinero sin pagar impuestos como lo debe hacer un guía oficial, porque sus tours en realidad no son gratis. Al final de la jornada los turistas deben aportar como mínimo €20 por cabeza. Muchos de ellos no tienen estudios y menos certificación o licencia.

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Los cruceros, o “los monstruos” como los llaman los venecianos. (Foto: National Geographic)

La Iniciativa Ciudadana por la Vivienda Social, ACS, por sus siglas en italiano, denuncia otro grave problema de la bella Venecia: la clase baja y la media no pueden acceder a vivienda no solo por los costos, ni por el desplazamiento que ejerce el turismo, sino porque también la municipalidad prefiere clausurar y abandonar domicilios, antes que ofrecerlos como alternativa de vivienda social para familias necesitadas, que en este caso, son todas aquellas que no poseen casa propia.

Hay casas abandonadas por años y nadie puede habitarlas, aunque son de interés social. La municipalidad destruye baños y cocinas de estos domicilios para que la gente no pueda habitarlas. Sin embargo, varios ciudadanos deciden tomar ilegalmente estas casas para poder tener un techo, no tienen más alternativas. Los alquileres sobrepasan los €900 por solo 50 metros cuadrados. La ACS ayuda a familias que toman las casas y pagan los arreglos de su bolsillo.

Los desalojos son una realidad, pero los vecinos no lo permiten, se organizan y no dejan que estas familias se vayan. Con la ACS estas personas pagan un alquiler simbólico, pero de todos modos cada día 6 familias son desalojadas al día, muchas veces voluntariamente porque la carga emocional es muy fuerte y prefieren desistir.

Otra pesadilla son los cruceros. Los venecianos los llaman “los monstruos”. Por los barcos enormes se tienen muchos problemas graves tales como el hundimiento de la ciudad porque su peso y la fuerza que ejercen con el agua desplazada hacen que los cimientos de la ciudad se debiliten. Por otro lado, la contaminación por los gases de escape sobrepasa las 5 mil unidades al día. Los niveles de dióxido de azufre son muy peligrosos no solo para la gente, sino también para los monumentos. No obstante, no hay regulación, es más barato matar una persona, asegura un investigador alemán.

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Venecia. (Foto: National Geographic)

Los activistas y los ciudadanos denuncian que estos mega centros comerciales no benefician a la ciudad, una empresa turca se queda con todas las ganancias. La mecánica funciona así: una empresa estatal italiana funda una firma privada en manos de extranjeros. Conclusión: el dinero nunca llega a Venecia.

Estas personas están en alerta y piden activamente a los cruceros que se vayan, que no los quieren, ni los necesitan. Con pequeñas lanchas se aproximan a los “monstruos” y echan a los turistas. La policía los reprime, pero los mismos ciudadanos, un 98 por ciento, no quieren más cruceros, ni más turistas de borracheras.

“Destruyen nuestra ciudad y nuestras obras de arte, no los queremos aquí. ¡Váyanse y no vuelvan!” así reciben los venecianos a un crucero. Aquí cabe preguntar, ¿quién se beneficia de esta hecatombe social? ¿Por qué la municipalidad no regula, ni hace nada? ¿El dinero, la especulación de los bienes raíces, el consumo en masa pueden acaso condenar nuestro legado impunemente, mientras la gente no puede vivir en su propia ciudad? Debemos recapacitar y cambiar estas prácticas de masas que nos llevarán a la catástrofe.

La Tierra es un ser vivo (Teoría Gaia)

Por: Maylida Armas

La Gran Época, México

james loveock

James Lovelock, autor de la Teoría de Gaia: la catástrofe ambiental es inevitable. (Foto: Pijamasurf.com)

El creador de la teoría de Gaia (diosa de la naturaleza de la mitología griega) fue el científico inglés James Lovelock, que consideró que toda la biósfera del planeta y el planeta mismo, podrían ser considerados como un organismo único a escala planetaria en el que todas sus partes estaban tan relacionadas y a la vez independientes como las células de nuestro cuerpo.

La teoría de Gaia establece, pues, que la Tierra es un organismo gigante compuesto por una inmensa red de seres vivos que a través de su interacción logran su equilibrio. En la visión de su autor, el planeta como ser vivo, es posiblemente inteligente ―su inteligencia es la evolución y supervivencia misma constituida por muchas formas de vida―. Es un ser vivo que se auto-reproduce y se auto-regula en una especie de homeostasis similar a la de nuestro organismo.

Su regulación se hace evidente, por ejemplo en su temperatura, atmósfera y nivel de salinidad del océano, ya que si no existiese un sistema de regulación, no podrían mantenerse constantes. Sostiene que ese sistema de regulación, lo obtiene a partir de los procesos que llevan las distintas formas de vida que alberga, es decir, la vida misma tal como la conocemos.

En ese maravilloso sistema homeostático, Gaia se auto-conserva, se adapta a los cambios y hace otros buscando su bienestar, todo dentro de un delicado equilibrio entre todos los seres vivos que la habitan y ella misma como planeta.

Cuando se alteran las condiciones de equilibrio, actúa apelando a las herramientas que tiene disponibles para contrarrestar el cambio y recuperar las circunstancias de vida originales. Al igual que nuestro propio organismo, busca balancear lo que pueda estar desequilibrado y al igual que nuestro organismo alterado de mil maneras a consecuencia de nuestros hábitos, Gaia se ve en la necesidad de hacer modificaciones para mantenerse viva, “atacada” como está por la constante intervención irresponsable del hombre. Lo relevante de todo esto es que la Tierra no desaparecerá, ella continuará desarrollando procesos de autorregulación adaptados a la magnitud del daño que le hacemos como especie y en esos procesos, lo que ya está ocurriendo es que sus cambios apuntan a minimizar las condiciones que hacen posible la vida del hombre sobre su superficie.

La catalogación del la Tierra como ser vivo es solo el principio, es la punta del iceberg, porque lo que se oculta tras ese concepto es de extrema gravedad. El Hombre, sobre todo en los últimos siglos, pareciera que se ha esmerado en destruir su entorno. La frase “pan para hoy, hambre de mañana” tiene perfecta cabida en este contexto. Nos han movido intereses políticos, económicos y muchas veces la simple inconsciencia que han hecho que no podamos garantizar la vida de nuestra descendencia.

¿Podemos respirar aire puro sin árboles?

¿Podemos beber agua pura con ríos contaminados?

¿Podemos vivir sin el equilibrio de temperatura que nos da la atmósfera?

¿Podemos obtener nutrientes de un suelo contaminado?

¿Podemos vivir sin el equilibrio vital del planeta?

La respuesta a todas las preguntas es negativa. No hay vida sin vida en el planeta.

Hemos perdido la capacidad de observación y creemos que Gaia siempre estará allí para cobijarnos. Ella nos envía constantemente mensajes de su enfermedad: terremotos, tsunamis, huracanes, inundaciones, sequías, lluvias ácidas, frío o calor extremo, granizadas y nieve en lugares y momentos insólitos, entre mil manifestaciones similares. Eventos que catalogamos como fenómenos atmosféricos sin darnos cuenta que los hemos provocado, como hemos provocado la actual extinción masiva de especies, el calentamiento global, el deshielo de glaciares, destrucción de los corales, zonas muertas en los océanos, rotura de la capa de ozono, deforestación y agotamiento del suelo con químicos, introducción de especies invasivas entre mil otras formas .

Pero Gaia sigue sobreviviendo y la preocupación en muchos hoy, es la seguridad de que también estamos amenazados como especie bien sea por los ajustes de Gaia, por nuestros avances tecnológicos que nos llevan cada vez más a enfermedades mortales como el cáncer, por nuestras ansias de poder que nos conducen a guerras y simplemente por la escasez de agua y alimentos que estamos provocando. El proyecto Gaia dice que la vida puede continuar, más nada dice que entre las especies que pudieran sobrevivir, estaremos nosotros.

El panorama es oscuro pues según dicen los expertos como Lovelock, ya el daño que hemos infringido al planeta es de tal dimensión que ni aún haciendo un cambio extremo en nuestras políticas, podemos detener el desastre que se avecina en un relativamente corto tiempo. Recomiendan más bien prepararse, y adaptarse en lo posible a los cambios que nosotros mismos hemos creado.

Hay algunas ciudades que vienen trabajando es esto hace varios años, entre ellas está Singapur, Copenhague (Dinamarca), Vancouver (Canadá), Estocolmo (Suecia) y San Francisco (Estados Unidos).

La intención de este artículo no es sólo plasmar el problema, sino crear consciencia. Nos estamos quedando sin casa y sin medios de subsistencia. Es hora de informarse, de tomar acciones individuales y grupales, de involucrar a las autoridades y políticos que pueden generar los cambios a gran nivel. ¡Es hora de actuar!