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El continente americano en la mira del socialismo

El teniente Jesús López, militar venezolano retirado denuncia que el plan de retomar el total control de Latinoamérica es el punto clave de la agenda del grupo socialista Foro de Sao Paulo. 

 Por Sandra Rodríguez 

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La primera edición del Foro de Sao Paulo, bajo el nombre de “Encuentro de Partidos y Organizaciones de Izquierda de América Latina y el Caribe”. | Foto: forodesaopaulo.org

En el canal alternativo de información CONTRACULTURA de Youtube se publicó el 13 de agosto un aparte de la entrevista hecha al teniente retirado Jesús López.  

En el video el exteniente venezolano expone el peligro que corre el continente completo ante la ejecución de la agenda del Foro de Sao Paulo, una organización fundada por diferentes miembros de gobierno de las naciones americanas que comparten la agenda socialista y la Agenda 2030 de la ONU dirigida por China. 

López asegura que la situación en Venezuela es extremadamente peligrosa, pues no solo ha servido para fortalecer nexos de organizaciones criminales como los carteles de Sinaloa con el de los Soles, cartel venezolano; sino que también ha permitido que estos se expandan por toda la región inundando los países de droga. Esto es muy grave, ya que tal volumen de droga implica colapsar todas las estructuras que tienen los estados para pelear contra el narcotráfico, creando un caos sin precedentes: inseguridad y muerte en las calles. 

Sin embargo, para López el Foro de Sao Paulo es aún más peligroso, pues este sustenta su estrategia fantasma de invasión con organizaciones terroristas tales como las guerrillas colombianas FARC y ELNasí como con los radicales islámicos de Hamas, Hezbollah e incluso ISIS. Dichas agrupaciones operan libres en Venezuela y cuentan con protección de los miembros del foro para infiltrarse por todo el continente sin ser percibidos 

El teniente también reveló que en la región fronteriza entre Paraguay y Brasil fue arrestado un alto dirigente deHezbollah que al parecer inspeccionaría actividades de narcotráficoEsto probaría la actividad de estos grupos en Latinoamérica. 

Tanto en Chile como en México se han identificado antifasquienes también tienen una presencia fuerte en Venezuela. No se conoce la situación en Colombia, pero es probable que sea aún más peligrosa y que dichos grupos hagan presencia con el silencio del presidente Duque, el senador Uribe y el apoyo incondicional de las guerrillas. 

López también afirma que el dinero que se fuga de los bolsillos de los venezolanos va directo a la financiación de todo este planDebido al caos social y a la presión ciudadana, el régimen de Maduro ha permitido que muchos ciudadanos salgan para apaciguar los ánimos y minimizar la fuerza de oposición de la gente. Con la migración masiva se permea a toda la región y se pueden infiltrar organizaciones criminales y terroristas más fácilmente. 

De esta forma, pequeñas células se adentran en los países e inician tareas de reconocimiento e inteligencia y controlan los movimientos de quienes se oponen tanto al socialismo como a la migración masiva sin control. Estas células se ocupan de mantener en el poder a sus aliados, mientras que con historias de drama y tragedia manipulan la opinión pública. 

Dichos grupos están en modo hibernación, como afirma López, abasteciéndose con los recursos y dinero de Venezuela, bajo la mirada protectora del gobierno de MaduroEl militar sospecha que incluso los misiles lanzados en Gaza sean financiados con dinero sacado de Venezuela. Todo se trata de una actividad logística. 

Guaidó tampoco ofrece soluciones claras y se muestra como un títere más del régimen. En días pasados este presentó a la fiscal responsable de las desapariciones y detenciones de ciudadanos opositores durante el régimen de Chávez como parte de su fórmula de gobierno para cuando Maduro caiga. 

Venezuela aún debe transitar un camino doloroso antes de poder ser liberado del régimen rojo de la muerte. 

Las FARC retoman las armas y abandonan la paz

La guerrilla más antigua y poderosa traiciona el voto de confianza de los colombianos por el proceso de paz y retoma armas para reiniciar su actividad revolucionaria. Hay gran desconcierto y temor en el campo colombiano y se espera el regreso de la guerra civil en Colombia. 

Por: Sandra Rodríguez 

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Iván Márquez y Jesús Santrich estaban entre varios viejos miembros de las FARC que anunciaron que regresan a las armas. (Foto: EPA)

Hoy, 29 de agosto, es un día de luto para Colombia. Muchos dieron su voto por el SÍ en el plebiscito por la paz con la esperanza de que el país tuviera por fin una era pacífica. No fue un proceso fácil. El país se polarizó en extremo y los ánimos dividieron a los colombianos en una guerra mediática llena de insultos y mentiras. Unos abogaban por la paz sin importar el precio, porque estaban cansados de masacres, desapariciones, secuestros y atentados. Otros con un discurso más cargado de odio acusaban a los primeros de ser guerrilleros, asesinos y vende patrias y pedían el NO, otros no sabíamos qué podía ser peor; solo sopesábamos la posibilidad menos maligna para un país destrozado. 

Cuando inició el proceso de paz, muchos esperaban que por fin se firmara un acuerdo que valiera la pena y que diera descanso a las armas para no seguir viendo correr ríos de sangre. Hubo muchos problemas y el diálogo se extendió por varios años, lo que llevó a pensar que no se lograría nada. Para sorpresa de muchos, se firmó un acuerdo y las FARC se desmovilizaron. La disminución en las cifras de asesinatos, secuestros y atentados cayó sustancialmente y muchos tuvimos algo de esperanza. 

Sin embargo, a título personal, mi esperanza cayó al fondo viendo cómo en el evento que se hizo en Cartagena para celebrar el acuerdo estaba presente la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, memorable por sus declaraciones sobre el peligro que representa para el mundo que la humanidad envejezca demasiado. Si Lagarde está en su país, debe preocuparse y eso hice. No solo estaba ella, sino una cantidad de representantes de organizaciones internacionales controladas por el socialismos duro y puro a la cabeza de China como la ONU. Muchos, sin embargo, nunca vieron el presagio del desastre. El Nobel de Santos solo fue el premio a este por vender a precio de huevo reservas de petróleo a Shell, petrolera noruega. Todos vinieron por su pedazo de pastel. 

La esperanza del colombiano de a pie se vio empañada después por la caída de uniformados del ejército y la policía que morían a manos de las células de la guerrilla que se negaban a negociar. Por otro lado, sucedió algo que muchos no podíamos creer: reservas naturales como La Macarena en donde se encuentra ubicado Caño Cristales, el río de los siete colores, el río más hermoso del mundo, que hasta el momento estaba protegido por la guerrilla, cayó en manos de colonos, privados y empresas petroleras. Nadie podía llegar al río sin autorización previa del comandante guerrillero y por ello se encontraba en excelente estado, lo que no pudo perdurar luego de la firma del acuerdo, pues con la entrada libre de los intereses privados el desastre llegó. Caño Cristales está casi muerto. 

Muchos desmovilizados de la guerrilla se agruparon en campamentos para iniciar su proceso y esperaban allí a que el Estado colombiano llegara con un programa para su reinserción a la sociedad. Una buena parte de estas personas fueron reclutados a la fuerza, con pistolas apuntando a sus cabezas y amenazas directas a sus familias. Otros se “regalaron” porque no había opción. El Estado los engañó y los abandonó. No era extraño escuchar en los noticieros que eran atacados, masacrados o que se devolvían al monte porque no tenían ni qué comer. Todos los traicionaron. 

Algunos con mejor suerte se fueron a la ciudad y montaron proyectos sociales, deportivos y turísticos. Era común leer noticias sobre los logros de diferentes grupos que incluso representaban al país en concursos, competencias y ferias de todo tipo. Otros, por el contrario, sufrieron todo el peso del cinismo del Estado y sus antiguos jefes guerrilleros. Algunos se convirtieron en líderes sociales, trabajaban en sus comunidades y fueron perseguidos y asesinados uno a uno. El gobierno Duque nunca ha explicado por qué y quién los mató. 

Por otro lado, el panorama político no era mejor. El ala política del partido de las FARC se sentía impotente ante las reiteradas salidas de escena de la cabeza del ala militar. Márquez, Santrich, El Paisa y Romaña desaparecían cuando se le citaba a indagatoria tanto en la fiscalía como la JEP. Ellos se negaban a aceptar su responsabilidad por cientos de delitos de lesa humanidad. La opinión pública se dividió y se temía que estos cargos quedaran en la perfecta impunidad. Un día sin más, desaparecieron sin dejar rastro. El último en desaparecer antes de comparecer fue Santrich. Hubo un escándalo mediático por una detención ilegal por parte de los entes del gobierno. En algunas esferas gubernamentales, se rumoraba el intento de suicidio del guerrillero, mientras otros en las esferas civiles alegaban que había sido torturado. Todo fue un perfecto show mediático. A Santrich nadie le hizo nada en su contra. 

El presidente Duque no daba ninguna explicación dando muestra de su ineptitud, pero la inteligencia militar ubicó a Santrich unas horas después de su desaparición en Venezuela. ¿Si el gobierno Duque sabía esto porque no pidió una orden de captura internacional? ¿Qué esconden? ¿En realidad son tan enemigos la “derecha” y la izquierda” colombiana, o pertenecen todos al mismo grupo? ¿Esperan todos sacar provecho con la destrucción del país? ¿Todos están aliados con Maduro y todas las fuerzas criminales y terroristas que se están asentando en el vecino país? 

Al parecer, todo esto es verdad. Tanto las FARC y el ELN nunca se habían aliado para tomar el poder en Colombia, pero hace apenas unas semanas el país sería testigo de su alianza consumada nada más y nada menos que en Venezuela. Las acusaciones de la “derecha” resultaron ser ciertas, pero ¿qué han hecho los derechistas además de fomentar el odio y la polarización de la opinión pública? Nada. De hecho, la “derecha” parece estar sacando provecho de esto.  

La masiva entrada de venezolanos ha fortalecido a la derecha por todos lados. Por un lado, el discurso de odio en contra de Venezuela ha hecho que sus acérrimos seguidores los apoyen con aún más ahínco y violencia y que los propios venezolanos en su afán de “escapar del socialismo” den su voto de confianza también a una derecha que está untada de este por todos lados: pactos económicos con el PCCh de China dan fe de ello.  

Hay incluso fuertes rumores de que a muchos venezolanos indocumentados se le está dando célula colombiana porque se acercan las elecciones de alcalde. Bogotá está en la mira. La “derecha” gana en las encuestas y muchos de esos potenciales votantes no son colombianos. Esperemos no ver buses y camiones cargados de gente estacionados en los puestos de votación hablando con cierto acento, siguiendo la tradición chavista más arraigada: ir en grupo a votar obligados o comprados, pero esta vez controlados por la derecha colombiana. 

Muchos culpan a Uribe de la destrucción del proceso de paz y tienen gran razón en ello. El expresidente siempre se fue lanza en ristre en contra el proceso, contra las víctimas, contra la paz, contra la economía. Sin embargo, es de dudar que sea el único culpable de esta tragedia. Su pasividad de acción con Venezuela, con Maduro, su nada clara posición con Trumpsu silencio con el pacto migratorio de la ONU, su discurso de odio contra las víctimas, dan la impresión de ser la muestra de una inacción intencionada. ¿Tienen Uribe, la guerrilla y Maduro algo que contarnos? ¿Por qué Uribe ataca de palabra al socialismo, pero hace negocios con China? ¿Por qué no habla de las células de ISIS, Hezbollah e inteligencia cubana que se pasean por Colombia y Venezuela como si nada? ¿Por qué su pupilo Duque es la burla de Trump y no su aliado “lamebotas” como muchos progresistas y de centro izquierda le quieren hacer creer a los colombianos? De nuevo ¿Qué esconden? 

Todos esperamos que el odio que corre por las venas de este país no nos lleve a una guerra más cruda y terrorífica. Más de 60 años de conflicto armado nos han marcado en lo más profundo de nuestro ser. Vivimos con miedo, hablamos con miedo y no parece haber una luz de esperanza. La única forma de frenar la tragedia que se avecina es exigir al gobierno Duque cierre de fronteras o visa obligatoria, expedir orden de captura contra los cabecillas de la FARC e informar a familiares y conocidos sobre el verdadero trasfondo de las falsas derechas e izquierdas que juegan con nuestras esperanzas y sueños rotos. 

¿Conoce usted la Agenda 2030 de la ONU?

Objetivo número 1: poner fin a la pobreza en todas formas y en todas partes

Por: Sandra Rodríguez

ChinaCommunistRussiaSurveillance1La agenda 2030 de las Naciones Unidas es un documento con una serie de propuestas para lograr un mundo mejor que deben alcanzarse al terminar el año 2030. Muchos de estos objetivos se han venido implementando y cumpliendo desde el 2015 sin que la opinión pública mundial conozca su existencia ni apruebe su ejecución. Esta agenda ha pasado hasta el momento desapercibida, pero ahora se hace más popular por la firma del pacto migratorio, que ha generado gran polémica y oposición ciudadana en varias naciones. La agenda 2030 se presenta a sí misma como la alternativa para un nuevo orden mundial.

Nuevo orden mundial, nueva religión mundial, nuevo gobierno global, ciudadano global, igualdad, derechos sexuales, desarrollo sostenible y cambio climático son los mantras del peligroso credo globalista; el nuevo socialismo progresista. El globalismo no se está tornando en lo que creímos hace unos años; un fenómeno natural en el que los gobiernos y las naciones confraternizarían en un entorno pluricultural tolerante y diverso. Es todo lo contrario, el globalismo se está convirtiendo en el caballo de Troya que vino para destruir la democracia, las culturas y las naciones.

Muchos acusaban al capitalismo de tal peligro, pero en realidad, son los regímenes y los estados socialistas-comunistas que están a la cabeza de la ONU los que promueven la destrucción de las fronteras nacionales, los sistemas de leyes y la soberanía, además del extermino de grupos religiosos, étnicos y políticos. En la historia podemos encontrar que tales regímenes del terror están envueltos con la bandera roja de la muerte: Unión Soviética, China, Corea del Norte, Venezuela, Cuba, las naciones de la cortina de hierro, entre otras naciones africanas y del sur de Asia, sumidas en hambre, sangre y terror.

Bajo la ideología socialista-comunista, se ha hablado siempre de lucha de clases, de la revolución del pueblo y de la creación de un gobierno y una nación de y para los trabajadores. Tal imagen se ha quedado en la mente de muchos como un cuadro romántico ideal de una sociedad perfecta: sin pobreza, derechos fundamentales protegidos y progreso. Sin embargo, al examinar con lupa la historia de tales regímenes, lo que se encuentra es un panorama aterrador y desconcertante; los trabajadores siguen luchando por los derechos básicos y son incluso perseguidos, una pequeña élite gobierna y ostenta poder y gran riqueza y el progreso material y espiritual de la nación queda enterrado en las ruinas de un país esclavizado por la dictadura.

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La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros. (Cancillería de Venezuela – Handout – Agencia Anadolu).

Según la agenda 2030 de la ONU esto no debe seguir sucediendo y se debe implementar mecanismos que aseguren un mundo sin pobreza. ¿Cómo sería posible tal utopía? Asegurando que todos los ciudadanos sean iguales y obtengan los mismos beneficios. ¿A qué nivel deben estar todos los ciudadanos? Al nivel en el que todos dependan completamente del estado para obtener salud, educación, trabajo y comida. ¿Asegura esto una alta calidad de vida? No. La idea no es elevar la calidad de vida de la población, sino de nivelarlos a todos de modo que no puedan subsistir sin aval del gobierno local y global. Esto solo asegura pobreza generalizada y controlada por el gobierno como en el caso de Venezuela.

La ONU se presenta como el nuevo orden y gobierno mundial que dará las directrices para que los gobiernos nacionales ejecuten su agenda. De este modo, se asegura que el control total sobre la educación y adoctrinamiento de la población sea exitoso y todos acepten sin rechistar lo que se les impone: no libertad, pero si una cuota media de comida y medicina. Esto va en detrimento de la población y de su libertad de elección. Si alguien quiere hacer algo distinto, estudiar algo en especial, tener más ingresos, crear empresa y generar más empleo no podrá hacerlo sin que antes la interminable burocracia internacional lo permita. Nadie debe estar en posición o en libertad de elegir.

Esto implica, que el ciudadano nunca ponga en tela de juicio las directrices del gobierno, pierda sus bienes, pierda el derecho a la propiedad privada y sea además privado de los beneficios de un trabajo bien remunerado, porque sin importar a qué se dedique, nunca recibirá más que los otros, lo que va en detrimento de las libertades individuales. Se busca tal nivel de adoctrinamiento para que el ciudadano común pase de ser actor a simple reproductor de la cultura global y predique la agenda de la igualdad y la sostenibilidad en nombre del calentamiento global.

Lo único que debe esperar el ciudadano global del gobierno manejado por la ONU, es que mensualmente se le entregue sus subsidios y bonos de alimentos y medicamentos puntualmente. Una estrategia que ha costado graves crisis económicas y sociales a muchas naciones. De nuevo el ejemplo clave: Venezuela. Si el ciudadano llega al límite de solo despertar cada día para asistir a reuniones del partido o de gobierno, enseñar a sus hijos las doctrinas y se esfuerza inconmensurablemente en no consumir ni hacer para no matar al planeta, se podrá hablar entonces de una dictadura mundial.

Si el ciudadano pierde el derecho a elegir su vida, su vocación y su profesión y se le coarta para que olvide su libertad a cambio de bonos, viviremos en un mundo peor que el presente. Ninguna persona que se respete a sí misma y defienda su dignidad, vendería su libertad por bonos. La pobreza según esta agenda debe ser estandarizada y justificada para poder ponerle una etiqueta más pegajosa: economía sustentable. Consumir no es el problema, el problema es la riqueza concentrada en las manos de unos pocos irresponsables que lo manejan todo, y eso con la agenda 2030 no va a cambiar, muy al contrario, es seguro que va a empeorar.

Fragilidad del imperio chino

China quiere ser la próxima superpotencia mundial pero no lo va a lograr

Por: James Gorrie

La Gran Época, Estados Unidos

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Policías paramilitares en la Plaza de Tiananmen, afuera de la Ciudad Prohibida, que fue la residencia imperial durante las dinastías Ming y Qing. (Foto: Feng Li / Getty Images)

China debería ser llamada por lo que es: no una “república democrática” o un país normal, sino más bien un “imperio”.

Es cierto que es un imperio regional, pero todavía controla a personas de diferentes nacionalidades y grupos étnicos, que hablan diferentes idiomas. Esto sin tener en cuenta las tensiones que existen en regiones como el Tíbet o Xinjiang, donde la población se opone a la dominación de la etnia china Han.

El gran plan de Xi Jinping

Seguramente China tiene la intención de convertirse en un imperio mundial. Para ello, en primer lugar, debe sustituir a los Estados Unidos, algo que ha estado intentando  desde hace algún tiempo. Pero a pesar de los acuerdos monetarios bilaterales, las alianzas globales con grandes multinacionales y el enorme mercado interno, el líder chino Xi Jinping y el Partido Comunista Chino (PCCh) pueden haberse dado cuenta de que crear un imperio económico mundial es más complicado de lo que imaginaban.

Hay muchas razones detrás de ello. Por un lado, a pocas personas les gustaría vivir en un mundo en el que China tenga la última palabra, mucho menos al ciudadano chino promedio. Puede que Rusia sea la excepción, pero no sería un apoyo importante. China imagina un imperio construido sobre la base de la conquista económica, no en conquistas militares, tampoco en la cooperación y las relaciones mutuamente beneficiosas. Para estar seguros, simplemente pregúnteles a los socios comerciales regionales de China, o vea cómo trata el PCCh a su propia gente.

Por el contrario, el ‘Imperio Americano’ generalmente no se construyó sobre la base de la represión o la conquista. Más bien, en principio, es un sistema en el que los socios comerciales se benefician económicamente y en seguridad por su relación con los Estados Unidos. Por supuesto que hay excepciones, pero en general el sistema mundial dominado por los EE.UU. es diferente de todos los imperios del pasado.

Por supuesto, no todo el mundo ama el escenario actual, pero ¿a quién le gustaría sustituirlo por uno en el que el PCCh domine?

El Imperio del Mal 2.0

En “casa” el PCCh ya ha construido un imperio maligno.

Creado siguiendo el modelo de la Unión Soviética, el régimen chino, con la ayuda de Occidente, ha pasado de ser un brutal estado comunista totalitario a convertirse en un brutal estado fascista totalitario controlado por el Partido Comunista. Las empresas comerciales están fuertemente controladas y a menudo son de propiedad estatal, aunque la propiedad privada está al menos parcialmente “garantizada” por las leyes del país. Toda la prensa está controlada, los ciudadanos son vigilados, la disidencia reprimida con violencia, el encarcelamiento y la tortura, mientras que la libertad de expresión sólo existe en las formas aprobadas por el PCCh.

En la provincia occidental de Xinjiang, por ejemplo, unos 2 millones de musulmanes uigures están actualmente detenidos, han sido separados de sus familias, torturados, privados de su libertad religiosa y sometidos al llamado proceso de “reeducación”, además de ser utilizados como conejillos de indias para experimentación humana. Ser uigur es literalmente un crimen contra el Estado. Pero esto no termina ahí: todos los que practican la disciplina espiritual llamada Falun Gong y los que profesan cualquier forma de cristianismo o budismo no aprobado por el Partido también son perseguidos.

Por supuesto, esto no significa que la gente que vive en China sea intrínsecamente mala, o que no sean lo suficientemente inteligentes para construir un imperio global. De hecho, China es el líder mundial en los campos de la inteligencia artificial, la aeronáutica hipersónica y la bioingeniería, por nombrar sólo algunos. La antigua cultura china tiene mucho que ofrecer al mundo, pero décadas de gobierno del PCCh han erosionado la sensibilidad de los chinos: la sabiduría milenaria del confucianismo ha sido barrida por la Revolución Cultural. Dicho esto, la imagen del joven valientemente de pie frente a una columna de tanques, tomada en 1989 cerca de la plaza de Tiananmen, debería recordarnos a toda la buena gente que vive en China.

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La famosa foto del hombre del tanque de la Plaza de Tiananmen. Imagen icónica de la oposición pacífica al brutal régimen comunista chino (Foto: Jeff Widener, Associated Press).

La represión aumenta: ¿es un signo de fuerza o de miedo?

Como resultado de la brutalidad antes mencionada, el primer obstáculo que Xi Jinping y el Partido Comunista Chino tienen que enfrentar para transformar a China en la principal superpotencia mundial es la creciente insatisfacción con el PCCh por parte de la propia población china. Insatisfacción que se manifiesta de diferentes maneras.

Por ejemplo, la reacción de Xi ante los aranceles estadounidenses ha sido reforzar el control sobre la economía nacional, lo que ha convertido a muchas empresas privadas sanas en empresas estatales corruptas e ineficientes que están condenadas al fracaso. Con esta medida, Xi ha fortalecido su liderazgo dentro del Partido, pero también ha dañado el sector empresarial y la productividad.

En términos sencillos, una recesión económica privaría al PCCh de cualquier legitimidad. De hecho, el crecimiento económico es el principal medio que da legitimidad al gobierno del PCCh desde 1989. Sin embargo, con una economía en problemas debido a las políticas comerciales de Trump, así como por el enorme despilfarro público, la campaña anticorrupción y la crisis de la deuda, Xi Jinping está consciente de que corre el riesgo de ser repudiado por el pueblo chino y de enfrentarse al crecimiento de las presiones separatistas en diferentes regiones.

Una efímera estabilidad política

Aunque el objetivo principal de Xi es la estabilidad política, la apropiación de un gran número de empresas privadas productivas sin el correspondiente crecimiento económico sólo puede proporcionar un beneficio temporal. A medida que aumenta el “robo del Estado” y la economía se estanca o incluso se contrae, es de esperar que aumenten los problemas sociales.

Seguramente Xi es consciente de ello, lo que explicaría por qué está aumentando la represión y el castigo hacia los disidentes, está trasladando a muchos chinos a la provincia de Xinjiang y al Tíbet, y sigue aumentando el presupuesto para la seguridad interna.

La verdad es que el Partido Comunista Chino ha acumulado demasiadas fechorías, y ahora Xi es el hombre a cargo, aunque en realidad no es directamente responsable de décadas de brutalidad, contaminación y mala gestión económica.

Los insólitos grados de contaminación del aire, el agua y la tierra se encuentran en niveles críticos en toda China. Las decenas de millones de personas que han perdido sus puestos de trabajo se ven excluidos de los beneficios sociales, no existe un sistema adecuado de asistencia social para los trabajadores de más edad, y la corrupción endémica y el fracaso de las empresas estatales sólo pueden aumentar la insatisfacción política y la inestabilidad.

Si consideramos también los aranceles impuestos por Trump y la posibilidad de que China pierda muchas de sus relaciones comerciales con los Estados Unidos, Europa y Japón, es evidente que la situación podría deteriorarse rápidamente. Es posible que China se enfrente pronto a una grave crisis económica, la primera de su magnitud después de la década de 1970. Ese es probablemente uno de los objetivos detrás de la política económica de Trump.

Nueva ruta de la seda: un gran rompecabezas

Actualmente, el proyecto más importante de China para convertirse en un imperio global es la “Nueva Ruta de la Seda” (Obor). Un sistema intercontinental de infraestructura comercial que debería conectar a China, tanto física como financieramente, con muchas naciones de Asia, Europa, África y Oceanía. Sin embargo, los problemas también abundan. La enormidad del proyecto requiere gastos exorbitantes, y en muchos casos se espera un retorno de la inversión cero o negativo. De hecho, muchos de los países involucrados simplemente no tienen una economía lo suficientemente grande como para proporcionar a China los beneficios que espera obtener.

Sin embargo, independientemente de que se construya o no la “nueva ruta de la seda”, el PCCh no podrá mantener el desarrollo económico del que disfrutan los aproximadamente 300 millones de chinos que pertenecen a la clase media en los últimos años, así como los más de mil millones de chinos que siguen viviendo en la pobreza. De hecho, el crecimiento del PIB ya ha disminuido significativamente, en comparación con el crecimiento de dos dígitos de los últimos años. Y aunque la inversión nacional es una de las más altas del mundo, el rendimiento de la inversión es mucho menor que en los Estados Unidos y otros países desarrollados.

¿Cómo la URSS en los 80 o Japón en 1938?

La razón por la que Xi Jinping está trabajando para aumentar su control puede deberse a las llamadas “políticas de glasnost” que llevaron a la disolución de la Unión Soviética. En ese momento Gorbachov decidió suavizar las restricciones y conceder más derechos a los ciudadanos, pero como resultado el Partido se dirigió hacia la destrucción. Xi quiere evitar el mismo destino.

Pero China también se parece al imperio japonés antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Al igual que Japón, China es una potencia económica asiática en rápido crecimiento, rica en gente altamente educada y brillante. Ambas naciones asimilaron rápidamente los conocimientos tecnológicos, financieros y militares adquiridos por Occidente. Ambos tienen (o tenían) pocas materias primas a su disposición, y ambos cuentan con (o contaban con) un personaje carismático (el emperador Hirohito en Japón, y Xi Jinping en China) para impulsarlas. Finalmente, al igual que el Japón imperial en la década de 1930, China se ha dedicado ahora al colonialismo y al comercio “conflictivo”.

Todo el mundo sabe lo que pasó con la URSS y Japón cuando trataron de construir un imperio, y no parece que China vaya a ser una excepción.

James Gorrie es un escritor texano, autor del libro “The China Crisis”.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente las opiniones del Epoch Times.

Artículo en inglés: The Fragile Chinese Empire

Traducción Lucía Aragón

Burocracia amenaza el futuro de Europa

La solución es dejar que las fuerzas del mercado funcionen, no aumentar la regulación

Por: Príncipe Michael de Liechtenstein

La Gran Época, Estados Unidos

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Gran bandera europea adorna la fachada de la Comisión Europea de Bruselas el 14 de noviembre de 2018. (Emmanuel Dunand / AFP / Getty Images)

Después de la Segunda Guerra Mundial, Europa se dividió en dos bloques. La Unión Soviética controlaba Europa Central, mientras que Europa Occidental estaba bajo la protección de los Estados Unidos. Francia e Inglaterra, como aliados, habían ganado la guerra, pero habían perdido el estatus de potencias globales, y ahora estaba claro que sus imperios coloniales tenían sus días contados.

Esto se debió en gran medida al acercamiento y a la nueva amistad entre Francia y Alemania, que catalizaron el proceso de integración europea (la fundación de la Unión Europea) y condujeron al nacimiento de la Comunidad Económica Europea. El mercado común ha demostrado ser un gran éxito, y Europa se ha convertido en una potencia económica mundial que no debe subestimarse.

Además, con el colapso del imperio soviético, la Unión Europea se ha fortalecido aún más gracias a la anexión de nuevos países de la región del Báltico y de Europa central y meridional.

Una regulación excesiva que ahoga a Europa

Sin embargo, en los últimos 30 años el centro de la economía mundial ha comenzado a desplazarse del Atlántico al Pacífico. Aunque los países europeos siguen teniendo una ventaja tecnológica en varios sectores, sus economías se han visto frenadas por un exceso de reglamentación, un aumento desproporcionado de las políticas sociales y medidas proteccionistas, que se han introducido con el pretexto de proteger a los consumidores y equilibrar la competencia interna mediante su “normalización”.

La excesiva burocracia de la Unión Europea y la desconcertante deuda pública corren el riesgo de estrangular la economía de mercado, poner fin a la prosperidad, socavar el derecho a la propiedad privada y provocar el colapso del insostenible sistema de seguridad social.

Además de poner en peligro su seguridad financiera, las potencias europeas han descuidado la defensa militar, en parte por su arrogancia moral. Han olvidado que la fuerza militar puede ser un factor importante en la competitividad global. Como resultado, Europa ha seguido siendo un protectorado estadounidense, o en el mejor de los casos un “hermano menor” de los Estados Unidos, en términos de seguridad.

Europa y EE.UU. necesitan llevarse bien

Para seguir siendo competitiva a nivel mundial, Europa, aunque geográficamente forme parte de Eurasia, necesita trabajar en estrecha colaboración con los Estados Unidos. Por eso, una Europa fuerte, próspera y sobriamente segura de sí misma también beneficiaría a los Estados Unidos. Desde un punto de vista geopolítico, para una Europa más fuerte sería más fácil mejorar las relaciones con el Este, en particular con Rusia.

Pero, curiosamente, la ‘diplomacia directa’ de Donald Trump era necesaria para hacer sonar la alarma. Sólo recientemente el presidente francés Emmanuel Macron, el Ministro de Economía alemán Olaf Scholz y el Ministro de Asuntos Exteriores alemán Heiko Maas han afirmado que Europa necesita hacerse más fuerte. Por desgracia, sus palabras sonaban más a provocaciones hacia Washington que a declaraciones sinceras: de hecho, los países europeos todavía no han tomado ninguna medida concreta.

El pronunciamiento de Macron a favor de un aparato militar más autosuficiente y el apoyo de Scholz a posibles fusiones para mejorar la eficiencia de la producción y adquisición de tecnología militar parecen sensatos. Lo único que queda por hacer es esperar a que se aplique, teniendo en cuenta, sin embargo, que hace unos años el proyecto de fusión de los departamentos militares de Airbus y Bae Systems fue bloqueado por los gobiernos europeos.

En cambio, Maas está promoviendo el desarrollo de un sistema europeo de gestión financiera independiente de la World Interbank Financial Telecommunications Company. La competencia en este ámbito sería sin duda beneficiosa. Sin embargo, el razonamiento de Maas es erróneo, porque su punto de partida no es la eficiencia económica, sino el deseo de liberarse de los Estados Unidos.

A los políticos europeos les preocupa, con razón, que el viejo continente se esté quedando rezagado con respecto a los Estados Unidos y China en términos de tecnología digital e inteligencia artificial. Sin embargo, la solución no es aumentar los programas gubernamentales, sino dejar que las fuerzas del mercado actúen libremente. El obstáculo es precisamente una excesiva regulación europea.

Sería bueno que Berlín y París trabajaran juntos para promover los intereses europeos. Sin embargo, si esta cooperación se basara en el antagonismo contra los Estados Unidos y produjera un nuevo aumento del estatismo, los resultados serían desastrosos.

 El Príncipe Michael de Liechtenstein es presidente de Industrie-und Finanzkontor Ets y fundador y presidente de Geopolitical Intelligence Services. Esta entrada fue publicada originalmente por Gis Reports Online.

Artículo en inglés:  Bureaucracies, Debt Threaten Europe’s Future

Traducción de Lucía Aragón

 

 

 

Gobierno británico sospecha de Huawei y sus 5G

Reino Unido ha expresado su preocupación por el dominio en el campo 5G del gigante chino

Por: Annie Wu

La Gran Época, Estados Unidos

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Un hombre usa su teléfono celular fuera de una tienda de Huawei en Pekín el 7 de agosto de 2018. (Wang Zhao / AFP / Getty Images)

El 5 de noviembre, el Financial Times informó sobre dos funcionarios gubernamentales, respectivamente del Centro Nacional para la Seguridad Cibernética (un órgano consultivo del gobierno del Reino Unido) y del Departamento para la Cultura, los Medios de Comunicación y el Deporte, que habían enviado cartas a varias compañías telefónicas británicas advirtiéndoles de que su cadena de suministro podría verse afectada en breve por los resultados de una investigación del gobierno sobre la infraestructura telefónica del país: “Los resultados de la investigación podrían dar lugar a un cambio en la normativa en vigor”, decía una carta.

La carta no mencionaba directamente a Huawei, pero según el Financial Times, los ejecutivos de las compañías telefónicas que la recibieron lo interpretaron como tal: como una petición del gobierno a las compañías, de no depender únicamente de la compañía china, y de buscar otros proveedores de hardware para las redes 5G.

El 6 de noviembre, el Wall Street Journal informó sobre una carta similar enviada el mes pasado: “Declaraba que debemos asegurarnos de que el país no se vuelva demasiado dependiente de un solo proveedor de hardware –informa el periódico– la carta no mencionaba específicamente a ninguna empresa, pero los gerentes de las empresas que la recibieron afirmaron que para ellos era clara la referencia a Huawei”.

Por lo tanto, parece que Huawei está de nuevo en el centro de atención internacional.

De hecho, mientras que Estados Unidos y Australia han excluido a la empresa china de la construcción de redes telefónicas (alarmados por los vínculos entre Huawei y el régimen chino, con el riesgo asociado de espionaje), las empresas británicas utilizan desde hace tiempo los equipos y servicios ofrecidos por el gigante.

En los últimos años, Huawei, con el apoyo del régimen chino, ha estado trabajando agresivamente en el desarrollo de la tecnología 5G con el fin de dominar el mercado mundial y convertirse en el proveedor líder de equipos y servicios de este tipo.

Sin embargo, en julio, un informe publicado por un comité asesor del Reino Unido mostró que Huawei representa una amenaza para la ciberseguridad del país: “Han surgido repetidamente fallos graves en los procesos y prácticas de ingeniería de Huawei, que aumentarán los riesgos a largo plazo para el Reino Unido”. Por último, el Comité Consultivo concluyó su informe diciendo que no podía decir que las amenazas a la seguridad nacional británica “se hubieran abordado adecuadamente”.

Desde entonces, las ambiciones de Huawei también han encontrado obstáculos en otros países. Funcionarios y expertos en seguridad canadienses han pedido al gobierno que impida que la empresa participe en la construcción de la red nacional 5G. En Corea del Sur, Sk Telecom, la compañía telefónica más grande del país, anunció que no utilizará equipos producidos por Huawei para construir su red 5G. Mientras que el Ministerio de Telecomunicaciones de la India anunció en septiembre que había excluido a Huawei y Zte, el otro gigante chino de las telecomunicaciones, de la lista de socios para el desarrollo de la red nacional 5G.

Esta última carta es una señal clara de que el gobierno británico también desconfía ahora de la avanzada tecnología 5G desarrollada por Huawei.

Artículo inglés: UK Government Warns Telecom Firms on Risks in 5G Rollout, in Letter Directed at Huawei

Traducción de Lucía Aragón

China, Huawei y ese vínculo secreto con el Partido

Los fiscales estadounidenses, han acusado al gigante chino de utilizar una empresa de Hong Kong para engañar con las sanciones impuestas a Irán

Por: Joshua Philipp

La Gran Época, Estados Unidos

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El presidente de Huawei Ren Zhengfei (derecha) muestra al líder chino Xi Jinping las oficinas de la compañía en Londres, el 21 de octubre de 2015. (Foto: MATTHEW LLOYD / AFP / Getty Images)

El arresto a principios de diciembre de la directora financiera de Huawei, Meng Wanzhou, por parte de las autoridades canadienses, puso al gigante chino de las telecomunicaciones en el centro de atención internacional.

Aunque se considera una empresa privada, Huawei no cotiza en la bolsa de valores, y muchos gobiernos la han considerado durante mucho tiempo un instrumento en manos de las autoridades comunistas. Los fiscales estadounidenses, por ejemplo, han acusado al gigante chino de utilizar una empresa de Hong Kong para engañar con las sanciones impuestas a Irán: acusaciones similares a las que se hicieron en el pasado en ZTE, otra conocida empresa china de tecnología que había vendido ilegalmente componentes producidos en Estados Unidos a Irán y Corea del Norte.

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Meng Wanzhou, director administrativo y financiero del gigante de tecnología Huawei de China. (Foto: Huawei)

En la actualidad, Huawei es una empresa propiedad de sus empleados. Oficialmente, el fundador Ren Zhengfei posee el 1.4 por ciento de las acciones de Huawei, mientras que el resto se distribuye entre sus 80 mil empleados a través del comité sindical de la empresa.

Sin embargo, el comité no desempeña funciones operativas y los empleados de Huawei renuncian automáticamente a su participación accionaria cuando dejan la empresa. En la práctica, por lo tanto, el poder es ejercido por los líderes y sus contactos dentro del Partido Comunista Chino (PCCh).

Mirando los nombres de los principales líderes, es evidente que Huawei tiene estrechas relaciones con el aparato de Seguridad Nacional, el ejército y la facción política vinculada al ex líder del Partido, Jiang Zemin.

Ren, el fundador de la compañía, también tenía una conexión especial con el Ejército Popular de Liberación, ya que su primera esposa, Meng Jun, era hija de un importante oficial político del ejército. Meng Wanzhou, vicepresidente de la empresa, fue detenida a principios de diciembre en Canadá.

En las décadas de 1960 y 1970, la familia de Ren fue perseguida en el contexto de la Revolución Cultural, por lo que el matrimonio entre los dos cónyuges tuvo lugar en la casa de su esposa: esta es probablemente la razón por la que su hija, Meng Wanzhou, eligió adoptar el apellido de su madre.

En cambio, el padre de Meng Jun, Meng Dongbo, fue ascendido por el ejército a secretario del PCCh de una ciudad de la provincia de Sichuan, y luego a vicegobernador de la misma provincia. En la década de 1980 fue también representante del Congreso Popular Provincial de Sichuan y del Congreso Popular Nacional.

Ren, que tenía buenas relaciones con su suegro, estaba, por lo tanto, “protegido” de sus conexiones políticas.

Además, el Presidente del Consejo de Huawei, Sun Yafang, quien ha estado en el cargo desde 1999, es otra figura prominente en la compañía y es considerada una de las mujeres más poderosas del mundo. Por lo tanto, no es de extrañar que, como afirma un informe de la CIA, en el pasado trabajó para el Ministerio de Seguridad del Estado (MSE), los servicios de inteligencia chinos.

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Sun Yafang Huawei

Huawei, el espionaje y la lucha entre facciones

El poder de Sun dentro de Huawei parece ser aún mayor que el de Ren: De hecho, Sun ha impulsado a Ren a renunciar a su intención de nombrar a su hijo, Ren Ping, como heredero de Huawei. Esto demuestra que Huawei está realmente controlado por la inteligencia del régimen chino.

Además, antes del comienzo de la campaña anticorrupción lanzada por el actual líder chino Xi Jinping, el MSE estaba firmemente en manos de la facción del antiguo líder del Partido Jiang Zemin (una facción adversa al actual líder Xi Jinping).

Entre 1985 y 2016 el MSE tuvo tres jefes: Jia Chunwang, que permaneció a cargo hasta 1998, Xu Yongyue, hasta 2007, y finalmente Geng Huichang.

Jia Chunwang tenía una relación muy fuerte con el entonces líder del Partido Comunista Jiang Zemin y sus aliados. El yerno de Jia es Liu Lefei, vicepresidente de CITIC (China International Trust and Investment Company) e hijo de Liu Yunshan, un importante ex funcionario del PCCh vinculado a Jiang. Antes de retirarse a principios de 2018, Liu Yunshan era uno de los siete miembros del Comité Permanente del Politburó, el corazón del poder del Partido Comunista.

Xu Yongyue, líder del MSE de 1998 a 2007, es hijo de un destacado funcionario del Partido, y también estaba vinculado a la facción de Jiang Zemin, habiendo ocupado el cargo de Ministro de Seguridad del Estado cuando la influencia política de Jiang estaba en su apogeo.

Por último, Geng Huichang, jefe del MSE de 2007 a 2016, trabajó en estrecha colaboración con Zhou Yongkang, otro antiguo miembro del Comité Permanente del Politburó. Zhou era una figura clave en la red de seguidores de Jiang Zemin, pero en 2014 fue acusado de corrupción y conspiración contra el liderazgo de Xi Jinping, y al año siguiente fue condenado a muerte y luego conmutado por cadena perpetua.

Geng fue investigado en 2016 y luego reemplazado por Chen Yongqing, un ex vicepresidente del Comité Provincial del Partido Comunista Chino de Fujian, considerado un aliado de Xi Jinping.

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Geng Huichang se sometió a una investigación (Foto: Captura de pantalla de Epochtimes en chino)

El papel de Huawei en el sistema de censura del PCCh

Jiang Zemin fue Secretario General del PCCh de 1989 a 2003. Después de su jubilación, sus colaboradores, muchos de los cuales habían sido ascendidos a puestos clave dentro del PCCh y del gobierno chino, continuaron actuando bajo su influencia durante los dos mandatos del líder chino Hu Jintao.

Los individuos que formaban esta densa red de seguidores eran tan numerosos y estaban tan bien afianzados que, incluso hoy en día, siguen siendo constantemente “purgados” como parte de la campaña anticorrupción lanzada en 2013 por Xi Jinping.

Wang Youqun, que sirvió como oficial disciplinario del PCCh entre 1993 y 2002, dijo al Epoch Times que, según un ex empleado de Huawei de su confianza, Huawei era una compañía utilizada con fines de inteligencia, al servicio de la “dinastía anterior”, el liderazgo de Jiang Zemin.

Además del nepotismo y la corrupción, Jiang Zemin es tristemente conocido por las violaciones de derechos humanos cometidas durante su mandato, en particular la campaña nacional de persecución contra la práctica espiritual de Falun Gong, lanzada por Jiang en 1999 (y aún en curso).

Para monitorear y censurar mejor la libertad de expresión en línea, el liderazgo de Jiang también construyó el gigantesco sistema de control web llamado irónicamente, en referencia a la Muralla, ‘Gran Firewall Chino’.

Debido a sus estrechos vínculos con el régimen chino controlado por los Jiang, Huawei ha desempeñado un papel importante en el proceso de construcción y perfeccionamiento del Gran Firewall.

Inicialmente, una parte importante del Firewall fue el Proyecto Escudo de Oro, que estableció el primer régimen de vigilancia para todos los usuarios de Internet en el país.

El Great Firewall y el Golden Shield Project se fundaron bajo la supervisión del hijo mayor de Jiang Zemin, Jiang Mianheng, quien, según varias investigaciones, tiene relaciones muy estrechas con Huawei.

En 2003, una de las estaciones de televisión del régimen, CCTV, anunció que la primera fase del Proyecto Escudo de Oro, que comenzó en 2001, había costado 6,400 millones de yuanes (unos 770 millones de dólares en ese momento) hasta 2002. Desde entonces no se han publicado más datos sobre el costo del proyecto.

Además, dada la escala, los costos y la importancia del Gran Firewall, es poco probable que Jiang hubiera permitido a Huawei desempeñar un papel tan crucial en el proyecto si no hubiera estado satisfecho con los antecedentes políticos de la empresa.

Tang Jingyuan, un experto analista estadounidense en asuntos de actualidad en China, dijo a Epoch Times que Sun Yafang probablemente fue nombrada presidente de Huawei a petición de la facción de Jiang, lo que hizo que la compañía fuera “políticamente confiable”.

“Desde entonces [los miembros de la facción Jiang, ed.] han considerado a Huawei como su propia actividad  ̶ concluyó Tang ̶  por lo tanto, es fácil entender por qué Jiang Mianheng dio órdenes a Huawei”.

Versión original

Traducción de Lucía Aragón