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La sombra del comunismo amenaza al mundo

Demócratas en EE.UU, socialistas y progres en Europa, comunismo duro con máscara de neoliberalismo en China y Rusia, agenda de género, invasiones de migrantes no sólo en Europa sino también en Latinoamérica, fake news manejadas por George Soros, marxismo cultural, movimientos juveniles radicales pro globalismo, pro cambio climático, pro aborto, pro feminismo, anti niños, persecución a creyentes en Dios, radicalismo islámico, pedofilia en las altas esferas y plataformas de entretenimiento plagadas de series llenas de satanismo, lesbianismo y contenidos antivalores.

Por: Sandra Rodríguez

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Una niña practicante de Falun Dafa sostiene un cartel donde le pide a China que deje de matar a presos de conciencia por sus órganos durante un desfile en Washington el 20 de julio de 2017. (Benjamin Chasteen / The Epoch Times)

El panorama mundial no es alentador. La ONU está imponiendo su agenda 2030 con un discurso alarmista que infecta con miedo y terror el corazón y los cerebros de las personas. A través de documentales con celebridades, supuesta evidencia científica y mucha propaganda vertida entre la población joven esta organización impone el globalismo para finalmente implantar el tan anhelado nuevo orden mundial.

Dicho nuevo orden mundial ya no es un mito de conspi-paranoicos, es una realidad que se percibe en el discurso radical de los diferentes movimientos que están surgiendo actualmente como el movimiento feminista y el nuevo grupo Extintion Rebellion, un grupo ultra radical, pro- sostenibilidad que está causando caos en ciudades como Sídney y Berlín, y que planea bloquear otras grandes ciudades alrededor del mundo con la intensión de prohibir legalmente que la gente se movilice libremente y atacar la economía mundial acabando con la industria actual, no con la intensión de cambiar y mejorar sino con el afán de desmontar la poca industria que aun no domina China y someter a las naciones a su voluntad.

El radicalismo de este discurso no siempre parece agresivo pero cada vez es más directo, e incluso invasivo. En las plataformas de entretenimiento como NETFLIX es muy normal ver escenas innecesarias de lesbianismo, incluso más que de gays. Su objetivo es el público femenino joven que se radicaliza abiertamente contra el rol biológico del cuerpo femenino, la intuición y la maternidad, así como contra los hombres, la familia y los niños. En series como “Las chicas del cable” es evidente la ideología de género validando el lesbianismo con un kilo de crimen, engaño y mentiras; mostrando a las protagonistas como “mujeres empoderadas”. ¿Acaso una mujer empoderada debe ser delincuente y homosexual? ¿Y qué decir de la serie “Lucifer”?

El tema de la sexualidad es justamente una de las banderas de este radicalismo ideológico. Sexualizar el cuerpo de la mujer jamás debe ser aceptado ni normalizado, pero con la ideología de género se deja entrever que lo que menos les importa a las radicales feministas es proteger a las mujeres de abusos y acosos. A este movimiento le interesa normalizar la sexualización de los niños para ofrecerlos a los apetitos de pederastas que ahora pretenden legalizar su “orientación sexual” con la ayuda de LGTBI. La hipersexualización del lesbianismo y del homosexualismo ha sido una herramienta poderosa para ganar adeptos entre la población homosexual, pero todo se reduce a validar la esclavitud sexual de niños y perpetuar la de las mujeres.

Cuando se denuncia tales vejámenes, surge enseguida el radicalismo anti-religión. Dichos movimientos no siempre hablan abiertamente de negar a Dios, pero si difunden la ideología del ateísmo a través de la mal llamada teoría de la evolución (que no ha pasado de ser una hipótesis), del nuevo discurso anti-biología en el que las feministas alegan que la biología no es ciencia sino una construcción social. Cuando se niega la naturaleza humana, se reniega de su naturaleza divina y se le persigue sin compasión, se entra en un territorio muy peligroso que nos condena a relativizar los valores y la ética.

Un buen ejemplo de esta degeneración es el régimen del partido comunista chino. El PCCh ha destruido la tradición milenaria china, una civilización brillante, sin comparación en el planeta. ¿Cómo lo ha hecho? A través de la doctrina marxista, el conocido marxismo cultural. La Revolución Cultural en China eliminó las tradiciones, la cultura y la sabiduría milenaria en todos los ámbitos de la vida cotidiana: la comida, la caligrafía, las artes marciales, el qigong, la medicina china y las religiones ortodoxas. El último movimiento ha sido la persecución a Falun Dafa. A los cultivadores de dicha escuela el PCCh los ha perseguido desde 1999 hasta la muerte. Los practicantes son desaparecidos, torturados y asesinados por el gobierno chino. Sus cuerpos se exhiben sin permiso de sus familias en BODIES, la famosa exhibición “con fines educativos”. Otros practicantes son detenidos y se les saca los órganos aun estando vivos para venderlos alrededor del mundo.

De allí se deriva otro movimiento más sutil pero no menos peligroso. La nueva religión mundial. El Vaticano a la cabeza del Papa Francisco niega la naturaleza única y especial de cada ser humano para validar el discurso de la igualdad. El objetivo de Francisco y sus amigos es muy simple, implementar la ideología de una sola religión inspirada en la nueva era y las “religiones” esotéricas. Muchos de estos movimientos se basan en la idea de que todos somos iguales, negando nuestras características únicas y nuestra personalidad. Varias religiones de este tipo han infiltrado las Naciones Unidas, han jugado con la figura de Cristo y han estado aliándose con organizaciones como la UNESCO, con el budismo tibetano, y hasta el mismo satanismo. Francisco apoya abiertamente la ideología de género en las escuelas públicas y privadas y pregona en la web del Vaticano la nueva religión mundial. Robert Mueller es la clave. Haga su consulta y conozca la verdad detrás del esoterismo, la agenda global para la educación y la verdadera cara del Papa.

Muchos se preguntarán cómo es esto posible y que nadie lo note. Simple, están creando un clima de pánico y odio con tecnicismos muy rebuscados, muy elaborados y propagados en los medios de comunicación, apoyados en la cobertura de fake news. Por ejemplo, la migración. La ola de migración parece ser más bien un tsunami. La cantidad de “refugiados” en Europa, las caravanas a Estados Unidos y la diáspora venezolana son la pieza clave de esta parte del rompecabezas. Estas invasiones están siendo patrocinadas por ONGs, por el socialismo, China y Rusia, y el radicalismo islámico. El objetivo es reclutar el mayor número de incautos con falsas promesas a cambio de una misión: llegar a un país y quedarse ilegalmente. Detrás de ellos se esconden las mafias, las inteligencias chinas, rusas y cubanas, la ONU y hasta Hollywood. ¿Qué buscan? Generar odio y confusión mientras grupos armados radicales controlan el tráfico de drogas y personas, mientras preparan el terreno para que sus ejércitos de criminales infundan el terror.

No es paranoia. ¿Recuerda usted los ataques en Alemania contra sus ciudadanos en navidad hace un par de años? Dos hombres jóvenes islámicos conducían un automotor de carga pesada e irrumpieron a toda velocidad en un mercado de navidad en Berlín matando a inocentes y dejando a muchos heridos. ¿Qué hizo el gobierno alemán? Los dejó libres. Unos días después, en la fiesta de año nuevo un grupo de musulmanes de África del Norte violaron a varias mujeres alemanas en la estación del metro de Colonia. Los radicales “ultraderechistas” neonazis arremetieron luego contra civiles de origen árabe y religión islámica culpándolos de todo. No se trata de banderas, derechas e izquierdas, se trata de un monstruo que está poniendo al ciudadano común en contra de su vecino.

Huya siempre de los radicalismos. No crea en los medios de comunicación ni de derecha ni de izquierda. Todos pregonan lo mismo con diferente nombre. Todos buscan desinformar, crear pánico, crear odio y desesperación. La humanidad está condenada a desaparecer por sí misma, no por el cambio climático, ni por la sobrepoblación. Alguien a quien una vez admiré y quise mucho me dijo hace poco comentando un video de una filósofa pro-vida; que la gente está condenada porque no sigue a los que representan sus propios intereses, esta persona es pro-aborto. Yo le respondí que ahí estaba la trampa, solo pensamos en YO, YO y YO. Se nos olvidó pensar en los demás, en nosotros, en la humanidad. El egoísmo y la vanidad nos llevarán a la inminente destrucción.

Extraño romance entre el gran capital y el socialismo

Se ha escrito una historia de amor extraña y poco convencional entre las grandes empresas y el socialismo.

Por: Joshua Philipp

La Gran Época, Estados Unidos

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(JOEL SAGET/AFP/Getty Images)

En las llamadas sociedades libres, las grandes empresas se han convertido en fuerzas que imponen la aplicación de “leyes” culturales: pueden despedir, humillar, arruinar la vida de aquellos que no cumplen con los nuevos sistemas de lo políticamente correcto.

La Corte Suprema de los Estados Unidos reafirmó unánimemente en junio de 2017 que la llamada “incitación al odio” no es ilegal en los Estados Unidos porque está protegida por la Constitución como manifestación de la libertad de expresión. Sin embargo, esta protección constitucional es ignorada por una gran parte de la sociedad.

Por supuesto, la definición de “discurso de odio” está cambiando en gran medida y, en la práctica, ha evolucionado a menudo de acuerdo con las necesidades de la izquierda socialista. Hay muchos ejemplos; recientemente, por ejemplo, un empleado de Google le dijo al Proyecto Veritas que Google censuró el contenido conservador en su motor de búsqueda para evitar la elección de Donald Trump. Incluso un sitio tan apolítico como Ravelry, que agrupa a la comunidad de tejedores, había anunciado que cerraría las cuentas de sus usuarios que apoyan a Donald Trump, bajo el pretexto de que el presidente era el símbolo de ideas consideradas odiosas.

En todos los casos de estos llamados discursos de odio, las personas que no cumplan con las leyes no escritas del buen pensamiento corren el riesgo de ser denunciadas públicamente, como en junio, cuando el Daily Beast humilló públicamente a un conductor de un montacargas negro del Bronx por haber creado un video humorístico que mostraba a Nancy Pelosi, la Presidenta de la Cámara, tartamudeando como si estuviera borracha.

Una situación similar ocurrió en febrero de 2018, cuando CNN envió a un periodista a la casa de una anciana para acusarla de compartir un artículo “ruso” en Facebook. La misma situación ocurrió cuando Nick Sandmann, un estudiante de secundaria de 16 años, fue falsamente acusado por los medios de comunicación de acosar a un amerindio. En respuesta, las celebridades bromearon en Twitter sugiriendo que lo mataran a él y a sus compañeros de clase.

Lo políticamente correcto nació, como herramienta política, con el Partido Comunista Chino de Mao Zedong, cuando estableció en 1967 que aquellos que apoyan las políticas socialistas son “políticamente correctos” y los que se oponen a ellas pueden ser humillados, arrestados o asesinados públicamente.

Los medios de comunicación y las grandes empresas se han convertido en organismos no oficiales de aplicación de la ley, árbitros de lo políticamente correcto. Identifican a las personas, las humillan, se ponen en contacto con sus empleadores y tratan de destruir sus vidas. Envían el mensaje de que cualquiera, sin importar su edad o raza, es susceptible de ser atacado si viola estas leyes socialistas de lo políticamente correcto, que estas compañías establecen y aplican.

Las grandes corporaciones, en connivencia con las facciones políticas socialistas, han encontrado una manera de aplicar los dictados socialistas al suplantar las leyes. A través de lo que se puede llamar terrorismo político, envían el mensaje de que es peligroso no cumplir con lo políticamente correcto. Y así comprar el silencio forzado de las víctimas potenciales, aterrorizadas.

“El monopolio del capitalismo de estado”

Contrariamente a la creencia popular, el socialismo no se deshace de las grandes empresas. Lo que elimina son los principios del libre comercio; coloca a las empresas bajo el control del Estado, luego las subvenciona devolviéndoles los frutos de los altos impuestos y las controla a través de leyes estrictas y sofocantes. Estas nuevas empresas estatales aprenden a vivir en un entorno competitivo; los ejecutivos pueden ser nombrados como el Estado lo considere oportuno; y los impuestos apoyan a las empresas que de otro modo se declararían en quiebra.

El ejercicio de confirmación es simple: nombrar un país o régimen socialista que haya eliminado las fábricas, las grandes corporaciones o los regímenes socialistas endeudados a los que se oponen muchas personas en los sistemas capitalistas. Muchos países que siguen el “modelo nórdico” son probablemente más capitalistas que Estados Unidos: en Dinamarca, por ejemplo, es más fácil iniciar un negocio que en la mayoría de los estados americanos, y ni siquiera existen leyes sobre el salario mínimo.

Incluso en las sociedades llamadas “agrarias”, como la Rusia zarista o Camboya a mediados del siglo XX, donde no había un sistema “capitalista” que destruir, los revolucionarios socialistas se “apoderaron de los medios de producción” de la gente, incluyendo las semillas, el equipo agrícola y la tierra. Y en ambos casos, esto condujo al genocidio por la “causa socialista”.

Lenin explicó la intención de asegurar que las empresas sirvan al Estado desde el principio, refiriéndose al socialismo de 1917 como un sistema de “monopolio del capitalismo de Estado” que era un paso necesario hacia los objetivos finales de la disolución social y moral del comunismo.

El resultado, en esta ideología política, es que las empresas independientes son destruidas, los medios de producción y los recursos confiscados, y el Estado trata de microgestionar la economía a través de estas empresas y de una burocracia estatal masiva.

Al mismo tiempo, los directivos de las grandes empresas están a veces a favor de este sistema. Después de todo, el socialismo no se deshace de la corrupción o la codicia: las subvenciona. El socialismo es, en última instancia, sólo una cuestión de monopolio, un monopolio de estado.

Esta es en parte la razón por la que los antisocialistas de principios del siglo XX se opusieron no sólo al socialismo, sino también a las formas emergentes de corporativismo colectivista que finalmente definieron la economía moderna de Occidente.

Tomemos el ejemplo del famoso escritor G.K. Chesterton. Como muchos antisocialistas de su tiempo, consideraba que los problemas del socialismo no se limitaban a los sistemas socialistas tal como los conocemos hoy en día. Los problemas se extendieron a los cambios en el “libre” mercado bajo el monopolio de las empresas.

Muchos escritores, entre ellos Chesterton, expresaron sus críticas de manera más general como una oposición a la “tiranía” y al “monopolio”, que incluye todo el espectro del socialismo y las partes más oscuras del funcionamiento de las grandes empresas.

Chesterton escribió en su revista GK’s Weekly en 1925: “No hay nada frente a nosotros más que un desierto plano de estandarización, ya sea por el bolchevismo o por las grandes empresas. Y es extraño que al menos no hayamos visto la razón de ello, aunque sólo sea en una visión, a medida que avanzan, condenados eternamente al crecimiento sin libertad y al progreso sin esperanza”.

La tiranía del socialismo de las grandes empresas

El socialismo es un sistema de tiranía subsidiada y corrupción. Toma todas las peores características de las grandes empresas y de la política corrupta y las solidifica en la sociedad a través de los altos impuestos y el control burocrático del Estado.

El clásico economista liberal Ludwig von Mises explica en su libro de 1947, Planned Chaos, que “nada es más impopular hoy en día que la economía de mercado”. Muchas facciones políticas hacen diferentes acusaciones contra el capitalismo, hasta el punto de contradecirse, cuando muchas de estas críticas están de hecho dirigidas contra los conceptos socialistas adoptados en las economías de mercado.

Mises escribió: “Aunque el capitalismo es el sistema económico de la civilización occidental moderna, las políticas de todas las naciones occidentales están guiadas por ideas totalmente anticapitalistas. El propósito de estas políticas intervencionistas no es preservar el capitalismo, sino sustituirlo por una economía mixta”.

Muchas grandes empresas apoyan las políticas socialistas de los Estados, ya que pueden beneficiarse de los sistemas de monopolio y de las subvenciones.

¿Por qué, por ejemplo, la industria farmacéutica apoya a los políticos que quieren una asistencia médica basada en un modelo socialista, es decir, gratuita? Esto se debe a que el costo de esta atención los financiaría y se beneficiarían de una mayor protección.

En lugar de presionar a estas grandes empresas para que reduzcan los costos de los medicamentos y mejoren los servicios, un sistema socialista de salud hace que estos temas sean incuestionables. Las grandes compañías farmacéuticas se apoyan entonces en los impuestos, en lugar de verse obligadas a reducir los precios de los medicamentos y mejorar la calidad de la atención.

El socialismo en los Estados Unidos también significaría que el gobierno podría regular la salud pública y forzar a la gente a recibir atención médica, al mismo tiempo que evitaría algunas opciones externas de atención.

El mismo principio se aplica a la educación y al azote de la deuda de los estudiantes. En lugar de reducir el costo de la educación y cambiar los programas educativos para ayudar a los graduados a encontrar empleo después de la universidad – y así permitirles pagar sus deudas – muchas instituciones educativas quieren que las políticas socialistas subsidien la educación. Esto les permite utilizar el dinero de los contribuyentes para mantener altas tasas de matrícula y seguir ofreciendo diplomas que no son muy útiles en el mundo real, porque no importa si los estudiantes no encuentran un trabajo para pagar sus préstamos.

La dura realidad es que las políticas socialistas trabajan en conjunto con las grandes empresas.

Los políticos financiados por estas grandes compañías se convierten en títeres que trabajan para ellos. En este intercambio, estos políticos crean historias para convencer al público de que vote por políticas que subsidian a las grandes empresas. Y a través de este nuevo tipo de corrupción, llegan a representar los intereses de las grandes corporaciones más que el bienestar de la gente que se supone que representan.

Esta red corrupta entre el socialismo, las grandes empresas y la política siempre ha existido. Es un fundamento de los sistemas socialistas. Durante la Guerra Fría, Wall Street en los Estados Unidos inyectaba dinero en la Unión Soviética, y sólo cuando este canal de financiación fue cortado el régimen comunista se derrumbó. Vemos los mismos vínculos entre la actual Wall Street y el Partido Comunista Chino.

Si una empresa es corrupta, no puede durar mucho cuando se vuelve demasiado grande. Las empresas que no ofrecen precios competitivos y buenos servicios sólo pueden perdurar si tienen un monopolio, y las sociedades libres se supone que deben romper con tales monopolios. El socialismo hace todo lo que puede para limitar la competencia de las pequeñas y medianas empresas.

Entonces, ¿por qué tantas grandes empresas quieren políticas socialistas, si el socialismo se está deshaciendo del sistema “capitalista” del que dependen?

La base del socialismo es el monopolio. Bajo el socialismo, se permite que las grandes empresas persistan -bajo el control del Estado- con dinero de los impuestos, lo que significa que no necesitan ser competitivas en términos de precios y servicios. El socialismo es el modelo preferido de las grandes empresas corruptas, porque elimina los riesgos y obligaciones que conlleva ser una gran empresa.

Y es probablemente por eso que tantos “millonarios y multimillonarios” lo apoyan.

Traducción: Lucía Aragón

El continente americano en la mira del socialismo

El teniente Jesús López, militar venezolano retirado denuncia que el plan de retomar el total control de Latinoamérica es el punto clave de la agenda del grupo socialista Foro de Sao Paulo. 

 Por Sandra Rodríguez 

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La primera edición del Foro de Sao Paulo, bajo el nombre de “Encuentro de Partidos y Organizaciones de Izquierda de América Latina y el Caribe”. | Foto: forodesaopaulo.org

En el canal alternativo de información CONTRACULTURA de Youtube se publicó el 13 de agosto un aparte de la entrevista hecha al teniente retirado Jesús López.  

En el video el exteniente venezolano expone el peligro que corre el continente completo ante la ejecución de la agenda del Foro de Sao Paulo, una organización fundada por diferentes miembros de gobierno de las naciones americanas que comparten la agenda socialista y la Agenda 2030 de la ONU dirigida por China. 

López asegura que la situación en Venezuela es extremadamente peligrosa, pues no solo ha servido para fortalecer nexos de organizaciones criminales como los carteles de Sinaloa con el de los Soles, cartel venezolano; sino que también ha permitido que estos se expandan por toda la región inundando los países de droga. Esto es muy grave, ya que tal volumen de droga implica colapsar todas las estructuras que tienen los estados para pelear contra el narcotráfico, creando un caos sin precedentes: inseguridad y muerte en las calles. 

Sin embargo, para López el Foro de Sao Paulo es aún más peligroso, pues este sustenta su estrategia fantasma de invasión con organizaciones terroristas tales como las guerrillas colombianas FARC y ELNasí como con los radicales islámicos de Hamas, Hezbollah e incluso ISIS. Dichas agrupaciones operan libres en Venezuela y cuentan con protección de los miembros del foro para infiltrarse por todo el continente sin ser percibidos 

El teniente también reveló que en la región fronteriza entre Paraguay y Brasil fue arrestado un alto dirigente deHezbollah que al parecer inspeccionaría actividades de narcotráficoEsto probaría la actividad de estos grupos en Latinoamérica. 

Tanto en Chile como en México se han identificado antifasquienes también tienen una presencia fuerte en Venezuela. No se conoce la situación en Colombia, pero es probable que sea aún más peligrosa y que dichos grupos hagan presencia con el silencio del presidente Duque, el senador Uribe y el apoyo incondicional de las guerrillas. 

López también afirma que el dinero que se fuga de los bolsillos de los venezolanos va directo a la financiación de todo este planDebido al caos social y a la presión ciudadana, el régimen de Maduro ha permitido que muchos ciudadanos salgan para apaciguar los ánimos y minimizar la fuerza de oposición de la gente. Con la migración masiva se permea a toda la región y se pueden infiltrar organizaciones criminales y terroristas más fácilmente. 

De esta forma, pequeñas células se adentran en los países e inician tareas de reconocimiento e inteligencia y controlan los movimientos de quienes se oponen tanto al socialismo como a la migración masiva sin control. Estas células se ocupan de mantener en el poder a sus aliados, mientras que con historias de drama y tragedia manipulan la opinión pública. 

Dichos grupos están en modo hibernación, como afirma López, abasteciéndose con los recursos y dinero de Venezuela, bajo la mirada protectora del gobierno de MaduroEl militar sospecha que incluso los misiles lanzados en Gaza sean financiados con dinero sacado de Venezuela. Todo se trata de una actividad logística. 

Guaidó tampoco ofrece soluciones claras y se muestra como un títere más del régimen. En días pasados este presentó a la fiscal responsable de las desapariciones y detenciones de ciudadanos opositores durante el régimen de Chávez como parte de su fórmula de gobierno para cuando Maduro caiga. 

Venezuela aún debe transitar un camino doloroso antes de poder ser liberado del régimen rojo de la muerte. 

Las FARC retoman las armas y abandonan la paz

La guerrilla más antigua y poderosa traiciona el voto de confianza de los colombianos por el proceso de paz y retoma armas para reiniciar su actividad revolucionaria. Hay gran desconcierto y temor en el campo colombiano y se espera el regreso de la guerra civil en Colombia. 

Por: Sandra Rodríguez 

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Iván Márquez y Jesús Santrich estaban entre varios viejos miembros de las FARC que anunciaron que regresan a las armas. (Foto: EPA)

Hoy, 29 de agosto, es un día de luto para Colombia. Muchos dieron su voto por el SÍ en el plebiscito por la paz con la esperanza de que el país tuviera por fin una era pacífica. No fue un proceso fácil. El país se polarizó en extremo y los ánimos dividieron a los colombianos en una guerra mediática llena de insultos y mentiras. Unos abogaban por la paz sin importar el precio, porque estaban cansados de masacres, desapariciones, secuestros y atentados. Otros con un discurso más cargado de odio acusaban a los primeros de ser guerrilleros, asesinos y vende patrias y pedían el NO, otros no sabíamos qué podía ser peor; solo sopesábamos la posibilidad menos maligna para un país destrozado. 

Cuando inició el proceso de paz, muchos esperaban que por fin se firmara un acuerdo que valiera la pena y que diera descanso a las armas para no seguir viendo correr ríos de sangre. Hubo muchos problemas y el diálogo se extendió por varios años, lo que llevó a pensar que no se lograría nada. Para sorpresa de muchos, se firmó un acuerdo y las FARC se desmovilizaron. La disminución en las cifras de asesinatos, secuestros y atentados cayó sustancialmente y muchos tuvimos algo de esperanza. 

Sin embargo, a título personal, mi esperanza cayó al fondo viendo cómo en el evento que se hizo en Cartagena para celebrar el acuerdo estaba presente la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, memorable por sus declaraciones sobre el peligro que representa para el mundo que la humanidad envejezca demasiado. Si Lagarde está en su país, debe preocuparse y eso hice. No solo estaba ella, sino una cantidad de representantes de organizaciones internacionales controladas por el socialismos duro y puro a la cabeza de China como la ONU. Muchos, sin embargo, nunca vieron el presagio del desastre. El Nobel de Santos solo fue el premio a este por vender a precio de huevo reservas de petróleo a Shell, petrolera noruega. Todos vinieron por su pedazo de pastel. 

La esperanza del colombiano de a pie se vio empañada después por la caída de uniformados del ejército y la policía que morían a manos de las células de la guerrilla que se negaban a negociar. Por otro lado, sucedió algo que muchos no podíamos creer: reservas naturales como La Macarena en donde se encuentra ubicado Caño Cristales, el río de los siete colores, el río más hermoso del mundo, que hasta el momento estaba protegido por la guerrilla, cayó en manos de colonos, privados y empresas petroleras. Nadie podía llegar al río sin autorización previa del comandante guerrillero y por ello se encontraba en excelente estado, lo que no pudo perdurar luego de la firma del acuerdo, pues con la entrada libre de los intereses privados el desastre llegó. Caño Cristales está casi muerto. 

Muchos desmovilizados de la guerrilla se agruparon en campamentos para iniciar su proceso y esperaban allí a que el Estado colombiano llegara con un programa para su reinserción a la sociedad. Una buena parte de estas personas fueron reclutados a la fuerza, con pistolas apuntando a sus cabezas y amenazas directas a sus familias. Otros se “regalaron” porque no había opción. El Estado los engañó y los abandonó. No era extraño escuchar en los noticieros que eran atacados, masacrados o que se devolvían al monte porque no tenían ni qué comer. Todos los traicionaron. 

Algunos con mejor suerte se fueron a la ciudad y montaron proyectos sociales, deportivos y turísticos. Era común leer noticias sobre los logros de diferentes grupos que incluso representaban al país en concursos, competencias y ferias de todo tipo. Otros, por el contrario, sufrieron todo el peso del cinismo del Estado y sus antiguos jefes guerrilleros. Algunos se convirtieron en líderes sociales, trabajaban en sus comunidades y fueron perseguidos y asesinados uno a uno. El gobierno Duque nunca ha explicado por qué y quién los mató. 

Por otro lado, el panorama político no era mejor. El ala política del partido de las FARC se sentía impotente ante las reiteradas salidas de escena de la cabeza del ala militar. Márquez, Santrich, El Paisa y Romaña desaparecían cuando se le citaba a indagatoria tanto en la fiscalía como la JEP. Ellos se negaban a aceptar su responsabilidad por cientos de delitos de lesa humanidad. La opinión pública se dividió y se temía que estos cargos quedaran en la perfecta impunidad. Un día sin más, desaparecieron sin dejar rastro. El último en desaparecer antes de comparecer fue Santrich. Hubo un escándalo mediático por una detención ilegal por parte de los entes del gobierno. En algunas esferas gubernamentales, se rumoraba el intento de suicidio del guerrillero, mientras otros en las esferas civiles alegaban que había sido torturado. Todo fue un perfecto show mediático. A Santrich nadie le hizo nada en su contra. 

El presidente Duque no daba ninguna explicación dando muestra de su ineptitud, pero la inteligencia militar ubicó a Santrich unas horas después de su desaparición en Venezuela. ¿Si el gobierno Duque sabía esto porque no pidió una orden de captura internacional? ¿Qué esconden? ¿En realidad son tan enemigos la “derecha” y la izquierda” colombiana, o pertenecen todos al mismo grupo? ¿Esperan todos sacar provecho con la destrucción del país? ¿Todos están aliados con Maduro y todas las fuerzas criminales y terroristas que se están asentando en el vecino país? 

Al parecer, todo esto es verdad. Tanto las FARC y el ELN nunca se habían aliado para tomar el poder en Colombia, pero hace apenas unas semanas el país sería testigo de su alianza consumada nada más y nada menos que en Venezuela. Las acusaciones de la “derecha” resultaron ser ciertas, pero ¿qué han hecho los derechistas además de fomentar el odio y la polarización de la opinión pública? Nada. De hecho, la “derecha” parece estar sacando provecho de esto.  

La masiva entrada de venezolanos ha fortalecido a la derecha por todos lados. Por un lado, el discurso de odio en contra de Venezuela ha hecho que sus acérrimos seguidores los apoyen con aún más ahínco y violencia y que los propios venezolanos en su afán de “escapar del socialismo” den su voto de confianza también a una derecha que está untada de este por todos lados: pactos económicos con el PCCh de China dan fe de ello.  

Hay incluso fuertes rumores de que a muchos venezolanos indocumentados se le está dando célula colombiana porque se acercan las elecciones de alcalde. Bogotá está en la mira. La “derecha” gana en las encuestas y muchos de esos potenciales votantes no son colombianos. Esperemos no ver buses y camiones cargados de gente estacionados en los puestos de votación hablando con cierto acento, siguiendo la tradición chavista más arraigada: ir en grupo a votar obligados o comprados, pero esta vez controlados por la derecha colombiana. 

Muchos culpan a Uribe de la destrucción del proceso de paz y tienen gran razón en ello. El expresidente siempre se fue lanza en ristre en contra el proceso, contra las víctimas, contra la paz, contra la economía. Sin embargo, es de dudar que sea el único culpable de esta tragedia. Su pasividad de acción con Venezuela, con Maduro, su nada clara posición con Trumpsu silencio con el pacto migratorio de la ONU, su discurso de odio contra las víctimas, dan la impresión de ser la muestra de una inacción intencionada. ¿Tienen Uribe, la guerrilla y Maduro algo que contarnos? ¿Por qué Uribe ataca de palabra al socialismo, pero hace negocios con China? ¿Por qué no habla de las células de ISIS, Hezbollah e inteligencia cubana que se pasean por Colombia y Venezuela como si nada? ¿Por qué su pupilo Duque es la burla de Trump y no su aliado “lamebotas” como muchos progresistas y de centro izquierda le quieren hacer creer a los colombianos? De nuevo ¿Qué esconden? 

Todos esperamos que el odio que corre por las venas de este país no nos lleve a una guerra más cruda y terrorífica. Más de 60 años de conflicto armado nos han marcado en lo más profundo de nuestro ser. Vivimos con miedo, hablamos con miedo y no parece haber una luz de esperanza. La única forma de frenar la tragedia que se avecina es exigir al gobierno Duque cierre de fronteras o visa obligatoria, expedir orden de captura contra los cabecillas de la FARC e informar a familiares y conocidos sobre el verdadero trasfondo de las falsas derechas e izquierdas que juegan con nuestras esperanzas y sueños rotos. 

¿Conoce usted la Agenda 2030 de la ONU?

Objetivo número 1: poner fin a la pobreza en todas formas y en todas partes

Por: Sandra Rodríguez

ChinaCommunistRussiaSurveillance1La agenda 2030 de las Naciones Unidas es un documento con una serie de propuestas para lograr un mundo mejor que deben alcanzarse al terminar el año 2030. Muchos de estos objetivos se han venido implementando y cumpliendo desde el 2015 sin que la opinión pública mundial conozca su existencia ni apruebe su ejecución. Esta agenda ha pasado hasta el momento desapercibida, pero ahora se hace más popular por la firma del pacto migratorio, que ha generado gran polémica y oposición ciudadana en varias naciones. La agenda 2030 se presenta a sí misma como la alternativa para un nuevo orden mundial.

Nuevo orden mundial, nueva religión mundial, nuevo gobierno global, ciudadano global, igualdad, derechos sexuales, desarrollo sostenible y cambio climático son los mantras del peligroso credo globalista; el nuevo socialismo progresista. El globalismo no se está tornando en lo que creímos hace unos años; un fenómeno natural en el que los gobiernos y las naciones confraternizarían en un entorno pluricultural tolerante y diverso. Es todo lo contrario, el globalismo se está convirtiendo en el caballo de Troya que vino para destruir la democracia, las culturas y las naciones.

Muchos acusaban al capitalismo de tal peligro, pero en realidad, son los regímenes y los estados socialistas-comunistas que están a la cabeza de la ONU los que promueven la destrucción de las fronteras nacionales, los sistemas de leyes y la soberanía, además del extermino de grupos religiosos, étnicos y políticos. En la historia podemos encontrar que tales regímenes del terror están envueltos con la bandera roja de la muerte: Unión Soviética, China, Corea del Norte, Venezuela, Cuba, las naciones de la cortina de hierro, entre otras naciones africanas y del sur de Asia, sumidas en hambre, sangre y terror.

Bajo la ideología socialista-comunista, se ha hablado siempre de lucha de clases, de la revolución del pueblo y de la creación de un gobierno y una nación de y para los trabajadores. Tal imagen se ha quedado en la mente de muchos como un cuadro romántico ideal de una sociedad perfecta: sin pobreza, derechos fundamentales protegidos y progreso. Sin embargo, al examinar con lupa la historia de tales regímenes, lo que se encuentra es un panorama aterrador y desconcertante; los trabajadores siguen luchando por los derechos básicos y son incluso perseguidos, una pequeña élite gobierna y ostenta poder y gran riqueza y el progreso material y espiritual de la nación queda enterrado en las ruinas de un país esclavizado por la dictadura.

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La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros. (Cancillería de Venezuela – Handout – Agencia Anadolu).

Según la agenda 2030 de la ONU esto no debe seguir sucediendo y se debe implementar mecanismos que aseguren un mundo sin pobreza. ¿Cómo sería posible tal utopía? Asegurando que todos los ciudadanos sean iguales y obtengan los mismos beneficios. ¿A qué nivel deben estar todos los ciudadanos? Al nivel en el que todos dependan completamente del estado para obtener salud, educación, trabajo y comida. ¿Asegura esto una alta calidad de vida? No. La idea no es elevar la calidad de vida de la población, sino de nivelarlos a todos de modo que no puedan subsistir sin aval del gobierno local y global. Esto solo asegura pobreza generalizada y controlada por el gobierno como en el caso de Venezuela.

La ONU se presenta como el nuevo orden y gobierno mundial que dará las directrices para que los gobiernos nacionales ejecuten su agenda. De este modo, se asegura que el control total sobre la educación y adoctrinamiento de la población sea exitoso y todos acepten sin rechistar lo que se les impone: no libertad, pero si una cuota media de comida y medicina. Esto va en detrimento de la población y de su libertad de elección. Si alguien quiere hacer algo distinto, estudiar algo en especial, tener más ingresos, crear empresa y generar más empleo no podrá hacerlo sin que antes la interminable burocracia internacional lo permita. Nadie debe estar en posición o en libertad de elegir.

Esto implica, que el ciudadano nunca ponga en tela de juicio las directrices del gobierno, pierda sus bienes, pierda el derecho a la propiedad privada y sea además privado de los beneficios de un trabajo bien remunerado, porque sin importar a qué se dedique, nunca recibirá más que los otros, lo que va en detrimento de las libertades individuales. Se busca tal nivel de adoctrinamiento para que el ciudadano común pase de ser actor a simple reproductor de la cultura global y predique la agenda de la igualdad y la sostenibilidad en nombre del calentamiento global.

Lo único que debe esperar el ciudadano global del gobierno manejado por la ONU, es que mensualmente se le entregue sus subsidios y bonos de alimentos y medicamentos puntualmente. Una estrategia que ha costado graves crisis económicas y sociales a muchas naciones. De nuevo el ejemplo clave: Venezuela. Si el ciudadano llega al límite de solo despertar cada día para asistir a reuniones del partido o de gobierno, enseñar a sus hijos las doctrinas y se esfuerza inconmensurablemente en no consumir ni hacer para no matar al planeta, se podrá hablar entonces de una dictadura mundial.

Si el ciudadano pierde el derecho a elegir su vida, su vocación y su profesión y se le coarta para que olvide su libertad a cambio de bonos, viviremos en un mundo peor que el presente. Ninguna persona que se respete a sí misma y defienda su dignidad, vendería su libertad por bonos. La pobreza según esta agenda debe ser estandarizada y justificada para poder ponerle una etiqueta más pegajosa: economía sustentable. Consumir no es el problema, el problema es la riqueza concentrada en las manos de unos pocos irresponsables que lo manejan todo, y eso con la agenda 2030 no va a cambiar, muy al contrario, es seguro que va a empeorar.

Fragilidad del imperio chino

China quiere ser la próxima superpotencia mundial pero no lo va a lograr

Por: James Gorrie

La Gran Época, Estados Unidos

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Policías paramilitares en la Plaza de Tiananmen, afuera de la Ciudad Prohibida, que fue la residencia imperial durante las dinastías Ming y Qing. (Foto: Feng Li / Getty Images)

China debería ser llamada por lo que es: no una “república democrática” o un país normal, sino más bien un “imperio”.

Es cierto que es un imperio regional, pero todavía controla a personas de diferentes nacionalidades y grupos étnicos, que hablan diferentes idiomas. Esto sin tener en cuenta las tensiones que existen en regiones como el Tíbet o Xinjiang, donde la población se opone a la dominación de la etnia china Han.

El gran plan de Xi Jinping

Seguramente China tiene la intención de convertirse en un imperio mundial. Para ello, en primer lugar, debe sustituir a los Estados Unidos, algo que ha estado intentando  desde hace algún tiempo. Pero a pesar de los acuerdos monetarios bilaterales, las alianzas globales con grandes multinacionales y el enorme mercado interno, el líder chino Xi Jinping y el Partido Comunista Chino (PCCh) pueden haberse dado cuenta de que crear un imperio económico mundial es más complicado de lo que imaginaban.

Hay muchas razones detrás de ello. Por un lado, a pocas personas les gustaría vivir en un mundo en el que China tenga la última palabra, mucho menos al ciudadano chino promedio. Puede que Rusia sea la excepción, pero no sería un apoyo importante. China imagina un imperio construido sobre la base de la conquista económica, no en conquistas militares, tampoco en la cooperación y las relaciones mutuamente beneficiosas. Para estar seguros, simplemente pregúnteles a los socios comerciales regionales de China, o vea cómo trata el PCCh a su propia gente.

Por el contrario, el ‘Imperio Americano’ generalmente no se construyó sobre la base de la represión o la conquista. Más bien, en principio, es un sistema en el que los socios comerciales se benefician económicamente y en seguridad por su relación con los Estados Unidos. Por supuesto que hay excepciones, pero en general el sistema mundial dominado por los EE.UU. es diferente de todos los imperios del pasado.

Por supuesto, no todo el mundo ama el escenario actual, pero ¿a quién le gustaría sustituirlo por uno en el que el PCCh domine?

El Imperio del Mal 2.0

En “casa” el PCCh ya ha construido un imperio maligno.

Creado siguiendo el modelo de la Unión Soviética, el régimen chino, con la ayuda de Occidente, ha pasado de ser un brutal estado comunista totalitario a convertirse en un brutal estado fascista totalitario controlado por el Partido Comunista. Las empresas comerciales están fuertemente controladas y a menudo son de propiedad estatal, aunque la propiedad privada está al menos parcialmente “garantizada” por las leyes del país. Toda la prensa está controlada, los ciudadanos son vigilados, la disidencia reprimida con violencia, el encarcelamiento y la tortura, mientras que la libertad de expresión sólo existe en las formas aprobadas por el PCCh.

En la provincia occidental de Xinjiang, por ejemplo, unos 2 millones de musulmanes uigures están actualmente detenidos, han sido separados de sus familias, torturados, privados de su libertad religiosa y sometidos al llamado proceso de “reeducación”, además de ser utilizados como conejillos de indias para experimentación humana. Ser uigur es literalmente un crimen contra el Estado. Pero esto no termina ahí: todos los que practican la disciplina espiritual llamada Falun Gong y los que profesan cualquier forma de cristianismo o budismo no aprobado por el Partido también son perseguidos.

Por supuesto, esto no significa que la gente que vive en China sea intrínsecamente mala, o que no sean lo suficientemente inteligentes para construir un imperio global. De hecho, China es el líder mundial en los campos de la inteligencia artificial, la aeronáutica hipersónica y la bioingeniería, por nombrar sólo algunos. La antigua cultura china tiene mucho que ofrecer al mundo, pero décadas de gobierno del PCCh han erosionado la sensibilidad de los chinos: la sabiduría milenaria del confucianismo ha sido barrida por la Revolución Cultural. Dicho esto, la imagen del joven valientemente de pie frente a una columna de tanques, tomada en 1989 cerca de la plaza de Tiananmen, debería recordarnos a toda la buena gente que vive en China.

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La famosa foto del hombre del tanque de la Plaza de Tiananmen. Imagen icónica de la oposición pacífica al brutal régimen comunista chino (Foto: Jeff Widener, Associated Press).

La represión aumenta: ¿es un signo de fuerza o de miedo?

Como resultado de la brutalidad antes mencionada, el primer obstáculo que Xi Jinping y el Partido Comunista Chino tienen que enfrentar para transformar a China en la principal superpotencia mundial es la creciente insatisfacción con el PCCh por parte de la propia población china. Insatisfacción que se manifiesta de diferentes maneras.

Por ejemplo, la reacción de Xi ante los aranceles estadounidenses ha sido reforzar el control sobre la economía nacional, lo que ha convertido a muchas empresas privadas sanas en empresas estatales corruptas e ineficientes que están condenadas al fracaso. Con esta medida, Xi ha fortalecido su liderazgo dentro del Partido, pero también ha dañado el sector empresarial y la productividad.

En términos sencillos, una recesión económica privaría al PCCh de cualquier legitimidad. De hecho, el crecimiento económico es el principal medio que da legitimidad al gobierno del PCCh desde 1989. Sin embargo, con una economía en problemas debido a las políticas comerciales de Trump, así como por el enorme despilfarro público, la campaña anticorrupción y la crisis de la deuda, Xi Jinping está consciente de que corre el riesgo de ser repudiado por el pueblo chino y de enfrentarse al crecimiento de las presiones separatistas en diferentes regiones.

Una efímera estabilidad política

Aunque el objetivo principal de Xi es la estabilidad política, la apropiación de un gran número de empresas privadas productivas sin el correspondiente crecimiento económico sólo puede proporcionar un beneficio temporal. A medida que aumenta el “robo del Estado” y la economía se estanca o incluso se contrae, es de esperar que aumenten los problemas sociales.

Seguramente Xi es consciente de ello, lo que explicaría por qué está aumentando la represión y el castigo hacia los disidentes, está trasladando a muchos chinos a la provincia de Xinjiang y al Tíbet, y sigue aumentando el presupuesto para la seguridad interna.

La verdad es que el Partido Comunista Chino ha acumulado demasiadas fechorías, y ahora Xi es el hombre a cargo, aunque en realidad no es directamente responsable de décadas de brutalidad, contaminación y mala gestión económica.

Los insólitos grados de contaminación del aire, el agua y la tierra se encuentran en niveles críticos en toda China. Las decenas de millones de personas que han perdido sus puestos de trabajo se ven excluidos de los beneficios sociales, no existe un sistema adecuado de asistencia social para los trabajadores de más edad, y la corrupción endémica y el fracaso de las empresas estatales sólo pueden aumentar la insatisfacción política y la inestabilidad.

Si consideramos también los aranceles impuestos por Trump y la posibilidad de que China pierda muchas de sus relaciones comerciales con los Estados Unidos, Europa y Japón, es evidente que la situación podría deteriorarse rápidamente. Es posible que China se enfrente pronto a una grave crisis económica, la primera de su magnitud después de la década de 1970. Ese es probablemente uno de los objetivos detrás de la política económica de Trump.

Nueva ruta de la seda: un gran rompecabezas

Actualmente, el proyecto más importante de China para convertirse en un imperio global es la “Nueva Ruta de la Seda” (Obor). Un sistema intercontinental de infraestructura comercial que debería conectar a China, tanto física como financieramente, con muchas naciones de Asia, Europa, África y Oceanía. Sin embargo, los problemas también abundan. La enormidad del proyecto requiere gastos exorbitantes, y en muchos casos se espera un retorno de la inversión cero o negativo. De hecho, muchos de los países involucrados simplemente no tienen una economía lo suficientemente grande como para proporcionar a China los beneficios que espera obtener.

Sin embargo, independientemente de que se construya o no la “nueva ruta de la seda”, el PCCh no podrá mantener el desarrollo económico del que disfrutan los aproximadamente 300 millones de chinos que pertenecen a la clase media en los últimos años, así como los más de mil millones de chinos que siguen viviendo en la pobreza. De hecho, el crecimiento del PIB ya ha disminuido significativamente, en comparación con el crecimiento de dos dígitos de los últimos años. Y aunque la inversión nacional es una de las más altas del mundo, el rendimiento de la inversión es mucho menor que en los Estados Unidos y otros países desarrollados.

¿Cómo la URSS en los 80 o Japón en 1938?

La razón por la que Xi Jinping está trabajando para aumentar su control puede deberse a las llamadas “políticas de glasnost” que llevaron a la disolución de la Unión Soviética. En ese momento Gorbachov decidió suavizar las restricciones y conceder más derechos a los ciudadanos, pero como resultado el Partido se dirigió hacia la destrucción. Xi quiere evitar el mismo destino.

Pero China también se parece al imperio japonés antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Al igual que Japón, China es una potencia económica asiática en rápido crecimiento, rica en gente altamente educada y brillante. Ambas naciones asimilaron rápidamente los conocimientos tecnológicos, financieros y militares adquiridos por Occidente. Ambos tienen (o tenían) pocas materias primas a su disposición, y ambos cuentan con (o contaban con) un personaje carismático (el emperador Hirohito en Japón, y Xi Jinping en China) para impulsarlas. Finalmente, al igual que el Japón imperial en la década de 1930, China se ha dedicado ahora al colonialismo y al comercio “conflictivo”.

Todo el mundo sabe lo que pasó con la URSS y Japón cuando trataron de construir un imperio, y no parece que China vaya a ser una excepción.

James Gorrie es un escritor texano, autor del libro “The China Crisis”.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente las opiniones del Epoch Times.

Artículo en inglés: The Fragile Chinese Empire

Traducción Lucía Aragón

Burocracia amenaza el futuro de Europa

La solución es dejar que las fuerzas del mercado funcionen, no aumentar la regulación

Por: Príncipe Michael de Liechtenstein

La Gran Época, Estados Unidos

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Gran bandera europea adorna la fachada de la Comisión Europea de Bruselas el 14 de noviembre de 2018. (Emmanuel Dunand / AFP / Getty Images)

Después de la Segunda Guerra Mundial, Europa se dividió en dos bloques. La Unión Soviética controlaba Europa Central, mientras que Europa Occidental estaba bajo la protección de los Estados Unidos. Francia e Inglaterra, como aliados, habían ganado la guerra, pero habían perdido el estatus de potencias globales, y ahora estaba claro que sus imperios coloniales tenían sus días contados.

Esto se debió en gran medida al acercamiento y a la nueva amistad entre Francia y Alemania, que catalizaron el proceso de integración europea (la fundación de la Unión Europea) y condujeron al nacimiento de la Comunidad Económica Europea. El mercado común ha demostrado ser un gran éxito, y Europa se ha convertido en una potencia económica mundial que no debe subestimarse.

Además, con el colapso del imperio soviético, la Unión Europea se ha fortalecido aún más gracias a la anexión de nuevos países de la región del Báltico y de Europa central y meridional.

Una regulación excesiva que ahoga a Europa

Sin embargo, en los últimos 30 años el centro de la economía mundial ha comenzado a desplazarse del Atlántico al Pacífico. Aunque los países europeos siguen teniendo una ventaja tecnológica en varios sectores, sus economías se han visto frenadas por un exceso de reglamentación, un aumento desproporcionado de las políticas sociales y medidas proteccionistas, que se han introducido con el pretexto de proteger a los consumidores y equilibrar la competencia interna mediante su “normalización”.

La excesiva burocracia de la Unión Europea y la desconcertante deuda pública corren el riesgo de estrangular la economía de mercado, poner fin a la prosperidad, socavar el derecho a la propiedad privada y provocar el colapso del insostenible sistema de seguridad social.

Además de poner en peligro su seguridad financiera, las potencias europeas han descuidado la defensa militar, en parte por su arrogancia moral. Han olvidado que la fuerza militar puede ser un factor importante en la competitividad global. Como resultado, Europa ha seguido siendo un protectorado estadounidense, o en el mejor de los casos un “hermano menor” de los Estados Unidos, en términos de seguridad.

Europa y EE.UU. necesitan llevarse bien

Para seguir siendo competitiva a nivel mundial, Europa, aunque geográficamente forme parte de Eurasia, necesita trabajar en estrecha colaboración con los Estados Unidos. Por eso, una Europa fuerte, próspera y sobriamente segura de sí misma también beneficiaría a los Estados Unidos. Desde un punto de vista geopolítico, para una Europa más fuerte sería más fácil mejorar las relaciones con el Este, en particular con Rusia.

Pero, curiosamente, la ‘diplomacia directa’ de Donald Trump era necesaria para hacer sonar la alarma. Sólo recientemente el presidente francés Emmanuel Macron, el Ministro de Economía alemán Olaf Scholz y el Ministro de Asuntos Exteriores alemán Heiko Maas han afirmado que Europa necesita hacerse más fuerte. Por desgracia, sus palabras sonaban más a provocaciones hacia Washington que a declaraciones sinceras: de hecho, los países europeos todavía no han tomado ninguna medida concreta.

El pronunciamiento de Macron a favor de un aparato militar más autosuficiente y el apoyo de Scholz a posibles fusiones para mejorar la eficiencia de la producción y adquisición de tecnología militar parecen sensatos. Lo único que queda por hacer es esperar a que se aplique, teniendo en cuenta, sin embargo, que hace unos años el proyecto de fusión de los departamentos militares de Airbus y Bae Systems fue bloqueado por los gobiernos europeos.

En cambio, Maas está promoviendo el desarrollo de un sistema europeo de gestión financiera independiente de la World Interbank Financial Telecommunications Company. La competencia en este ámbito sería sin duda beneficiosa. Sin embargo, el razonamiento de Maas es erróneo, porque su punto de partida no es la eficiencia económica, sino el deseo de liberarse de los Estados Unidos.

A los políticos europeos les preocupa, con razón, que el viejo continente se esté quedando rezagado con respecto a los Estados Unidos y China en términos de tecnología digital e inteligencia artificial. Sin embargo, la solución no es aumentar los programas gubernamentales, sino dejar que las fuerzas del mercado actúen libremente. El obstáculo es precisamente una excesiva regulación europea.

Sería bueno que Berlín y París trabajaran juntos para promover los intereses europeos. Sin embargo, si esta cooperación se basara en el antagonismo contra los Estados Unidos y produjera un nuevo aumento del estatismo, los resultados serían desastrosos.

 El Príncipe Michael de Liechtenstein es presidente de Industrie-und Finanzkontor Ets y fundador y presidente de Geopolitical Intelligence Services. Esta entrada fue publicada originalmente por Gis Reports Online.

Artículo en inglés:  Bureaucracies, Debt Threaten Europe’s Future

Traducción de Lucía Aragón