El gobierno boliviano acusa a Cuba y Venezuela de estar detrás de la violencia

Por: La Gran Época

El nuevo gobierno interino boliviano acusó el jueves a Cuba y Venezuela de estar en el origen de la violencia en el país para apoyar a Evo Morales, que se encuentra actualmente en México, y pidió su regreso al país.

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Partidarios del ex presidente boliviano Evo Morales el 13 de noviembre de 2019, en La Paz, Bolivia, tratando de bloquear las calles. (AIZAR RALDES / AFP a través de Getty Images)

La ministra boliviana de Comunicación, Roxana Lizárraga, dijo a los medios de comunicación de La Paz que su gobierno no reconoce a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela. Lo describió como un dictador, reconociendo al líder de la Cámara y al líder de la oposición, Juan Guaidó, como el líder del país.

Lizárraga advirtió que su país no se arrodillará por un “complot” de las embajadas de Cuba y Venezuela en Bolivia, ni por las acciones que el Sr. Morales puede tomar de México.

En este contexto, afirmó que el embajador cubano en Bolivia, Carlos Rafael Zamora, a quien llamó “Gallo Zamora”, forma parte del servicio de inteligencia cubano que intervino en los conflictos de Nicaragua y Ecuador.

La ministra dijo que presuntos agentes cubanos supuestamente están pagando a los partidarios de Evo Morales para que cometan actos violentos, por orden del ex presidente del país, pero con dinero del estado boliviano, dijo.

Roxana Lizárraga citó información sobre la reciente detención en Bolivia de varios cubanos que tenían en su poder miles de bolivianos, la moneda boliviana.

También destacó los temores de que el régimen de Nicolás Maduro haya distribuido unas 200 mil armas en toda América del Sur, algunas de las cuales “es más probable que se encuentren aquí”.

También se preguntó cómo percibirán los mexicanos las supuestas “relaciones con los cárteles de la droga”, de las que aseguró que algunas investigaciones periodísticas acusan a Morales.

La autoridad exigió que México devolviera a Evo Morales a Bolivia después de concederle asilo.

Lizárraga advirtió que se investigará y advertirá a los que pudieran cometer un delito de “sedición” contra una conspiración lanzada por el último ministro de Morales, Juan Ramón Quintana, cuyo paradero se desconoce, y Raúl García Linera, hermano de su ex vicepresidente, Álvaro García Linera, en el exilio en México.

Acusó a los dos hombres de actuar con una “línea terrorista” cuyo objetivo era que los miembros del partido gobernante cercano a Morales “mataran gente, derramaran sangre” en Bolivia.

El ministro criticó al Movimiento al Socialismo de Morales por violar la Constitución, y dijo que tendrá que “rendir cuentas” por haber sido “un ladrón del voto y de la democracia”.

El domingo pasado, la Organización de los Estados Americanos publicó un informe sobre graves irregularidades en las elecciones del 20 de octubre, tras lo cual Evo Morales fue reelegido por cuarto mandato consecutivo. El mismo día de la publicación de este informe, anunció su renuncia para exiliarse en México al día siguiente.

La sombra del comunismo amenaza al mundo

Demócratas en EE.UU, socialistas y progres en Europa, comunismo duro con máscara de neoliberalismo en China y Rusia, agenda de género, invasiones de migrantes no sólo en Europa sino también en Latinoamérica, fake news manejadas por George Soros, marxismo cultural, movimientos juveniles radicales pro globalismo, pro cambio climático, pro aborto, pro feminismo, anti niños, persecución a creyentes en Dios, radicalismo islámico, pedofilia en las altas esferas y plataformas de entretenimiento plagadas de series llenas de satanismo, lesbianismo y contenidos antivalores.

Por: Sandra Rodríguez

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Una niña practicante de Falun Dafa sostiene un cartel donde le pide a China que deje de matar a presos de conciencia por sus órganos durante un desfile en Washington el 20 de julio de 2017. (Benjamin Chasteen / The Epoch Times)

El panorama mundial no es alentador. La ONU está imponiendo su agenda 2030 con un discurso alarmista que infecta con miedo y terror el corazón y los cerebros de las personas. A través de documentales con celebridades, supuesta evidencia científica y mucha propaganda vertida entre la población joven esta organización impone el globalismo para finalmente implantar el tan anhelado nuevo orden mundial.

Dicho nuevo orden mundial ya no es un mito de conspi-paranoicos, es una realidad que se percibe en el discurso radical de los diferentes movimientos que están surgiendo actualmente como el movimiento feminista y el nuevo grupo Extintion Rebellion, un grupo ultra radical, pro- sostenibilidad que está causando caos en ciudades como Sídney y Berlín, y que planea bloquear otras grandes ciudades alrededor del mundo con la intensión de prohibir legalmente que la gente se movilice libremente y atacar la economía mundial acabando con la industria actual, no con la intensión de cambiar y mejorar sino con el afán de desmontar la poca industria que aun no domina China y someter a las naciones a su voluntad.

El radicalismo de este discurso no siempre parece agresivo pero cada vez es más directo, e incluso invasivo. En las plataformas de entretenimiento como NETFLIX es muy normal ver escenas innecesarias de lesbianismo, incluso más que de gays. Su objetivo es el público femenino joven que se radicaliza abiertamente contra el rol biológico del cuerpo femenino, la intuición y la maternidad, así como contra los hombres, la familia y los niños. En series como “Las chicas del cable” es evidente la ideología de género validando el lesbianismo con un kilo de crimen, engaño y mentiras; mostrando a las protagonistas como “mujeres empoderadas”. ¿Acaso una mujer empoderada debe ser delincuente y homosexual? ¿Y qué decir de la serie “Lucifer”?

El tema de la sexualidad es justamente una de las banderas de este radicalismo ideológico. Sexualizar el cuerpo de la mujer jamás debe ser aceptado ni normalizado, pero con la ideología de género se deja entrever que lo que menos les importa a las radicales feministas es proteger a las mujeres de abusos y acosos. A este movimiento le interesa normalizar la sexualización de los niños para ofrecerlos a los apetitos de pederastas que ahora pretenden legalizar su “orientación sexual” con la ayuda de LGTBI. La hipersexualización del lesbianismo y del homosexualismo ha sido una herramienta poderosa para ganar adeptos entre la población homosexual, pero todo se reduce a validar la esclavitud sexual de niños y perpetuar la de las mujeres.

Cuando se denuncia tales vejámenes, surge enseguida el radicalismo anti-religión. Dichos movimientos no siempre hablan abiertamente de negar a Dios, pero si difunden la ideología del ateísmo a través de la mal llamada teoría de la evolución (que no ha pasado de ser una hipótesis), del nuevo discurso anti-biología en el que las feministas alegan que la biología no es ciencia sino una construcción social. Cuando se niega la naturaleza humana, se reniega de su naturaleza divina y se le persigue sin compasión, se entra en un territorio muy peligroso que nos condena a relativizar los valores y la ética.

Un buen ejemplo de esta degeneración es el régimen del partido comunista chino. El PCCh ha destruido la tradición milenaria china, una civilización brillante, sin comparación en el planeta. ¿Cómo lo ha hecho? A través de la doctrina marxista, el conocido marxismo cultural. La Revolución Cultural en China eliminó las tradiciones, la cultura y la sabiduría milenaria en todos los ámbitos de la vida cotidiana: la comida, la caligrafía, las artes marciales, el qigong, la medicina china y las religiones ortodoxas. El último movimiento ha sido la persecución a Falun Dafa. A los cultivadores de dicha escuela el PCCh los ha perseguido desde 1999 hasta la muerte. Los practicantes son desaparecidos, torturados y asesinados por el gobierno chino. Sus cuerpos se exhiben sin permiso de sus familias en BODIES, la famosa exhibición “con fines educativos”. Otros practicantes son detenidos y se les saca los órganos aun estando vivos para venderlos alrededor del mundo.

De allí se deriva otro movimiento más sutil pero no menos peligroso. La nueva religión mundial. El Vaticano a la cabeza del Papa Francisco niega la naturaleza única y especial de cada ser humano para validar el discurso de la igualdad. El objetivo de Francisco y sus amigos es muy simple, implementar la ideología de una sola religión inspirada en la nueva era y las “religiones” esotéricas. Muchos de estos movimientos se basan en la idea de que todos somos iguales, negando nuestras características únicas y nuestra personalidad. Varias religiones de este tipo han infiltrado las Naciones Unidas, han jugado con la figura de Cristo y han estado aliándose con organizaciones como la UNESCO, con el budismo tibetano, y hasta el mismo satanismo. Francisco apoya abiertamente la ideología de género en las escuelas públicas y privadas y pregona en la web del Vaticano la nueva religión mundial. Robert Mueller es la clave. Haga su consulta y conozca la verdad detrás del esoterismo, la agenda global para la educación y la verdadera cara del Papa.

Muchos se preguntarán cómo es esto posible y que nadie lo note. Simple, están creando un clima de pánico y odio con tecnicismos muy rebuscados, muy elaborados y propagados en los medios de comunicación, apoyados en la cobertura de fake news. Por ejemplo, la migración. La ola de migración parece ser más bien un tsunami. La cantidad de “refugiados” en Europa, las caravanas a Estados Unidos y la diáspora venezolana son la pieza clave de esta parte del rompecabezas. Estas invasiones están siendo patrocinadas por ONGs, por el socialismo, China y Rusia, y el radicalismo islámico. El objetivo es reclutar el mayor número de incautos con falsas promesas a cambio de una misión: llegar a un país y quedarse ilegalmente. Detrás de ellos se esconden las mafias, las inteligencias chinas, rusas y cubanas, la ONU y hasta Hollywood. ¿Qué buscan? Generar odio y confusión mientras grupos armados radicales controlan el tráfico de drogas y personas, mientras preparan el terreno para que sus ejércitos de criminales infundan el terror.

No es paranoia. ¿Recuerda usted los ataques en Alemania contra sus ciudadanos en navidad hace un par de años? Dos hombres jóvenes islámicos conducían un automotor de carga pesada e irrumpieron a toda velocidad en un mercado de navidad en Berlín matando a inocentes y dejando a muchos heridos. ¿Qué hizo el gobierno alemán? Los dejó libres. Unos días después, en la fiesta de año nuevo un grupo de musulmanes de África del Norte violaron a varias mujeres alemanas en la estación del metro de Colonia. Los radicales “ultraderechistas” neonazis arremetieron luego contra civiles de origen árabe y religión islámica culpándolos de todo. No se trata de banderas, derechas e izquierdas, se trata de un monstruo que está poniendo al ciudadano común en contra de su vecino.

Huya siempre de los radicalismos. No crea en los medios de comunicación ni de derecha ni de izquierda. Todos pregonan lo mismo con diferente nombre. Todos buscan desinformar, crear pánico, crear odio y desesperación. La humanidad está condenada a desaparecer por sí misma, no por el cambio climático, ni por la sobrepoblación. Alguien a quien una vez admiré y quise mucho me dijo hace poco comentando un video de una filósofa pro-vida; que la gente está condenada porque no sigue a los que representan sus propios intereses, esta persona es pro-aborto. Yo le respondí que ahí estaba la trampa, solo pensamos en YO, YO y YO. Se nos olvidó pensar en los demás, en nosotros, en la humanidad. El egoísmo y la vanidad nos llevarán a la inminente destrucción.

Extraño romance entre el gran capital y el socialismo

Se ha escrito una historia de amor extraña y poco convencional entre las grandes empresas y el socialismo.

Por: Joshua Philipp

La Gran Época, Estados Unidos

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(JOEL SAGET/AFP/Getty Images)

En las llamadas sociedades libres, las grandes empresas se han convertido en fuerzas que imponen la aplicación de “leyes” culturales: pueden despedir, humillar, arruinar la vida de aquellos que no cumplen con los nuevos sistemas de lo políticamente correcto.

La Corte Suprema de los Estados Unidos reafirmó unánimemente en junio de 2017 que la llamada “incitación al odio” no es ilegal en los Estados Unidos porque está protegida por la Constitución como manifestación de la libertad de expresión. Sin embargo, esta protección constitucional es ignorada por una gran parte de la sociedad.

Por supuesto, la definición de “discurso de odio” está cambiando en gran medida y, en la práctica, ha evolucionado a menudo de acuerdo con las necesidades de la izquierda socialista. Hay muchos ejemplos; recientemente, por ejemplo, un empleado de Google le dijo al Proyecto Veritas que Google censuró el contenido conservador en su motor de búsqueda para evitar la elección de Donald Trump. Incluso un sitio tan apolítico como Ravelry, que agrupa a la comunidad de tejedores, había anunciado que cerraría las cuentas de sus usuarios que apoyan a Donald Trump, bajo el pretexto de que el presidente era el símbolo de ideas consideradas odiosas.

En todos los casos de estos llamados discursos de odio, las personas que no cumplan con las leyes no escritas del buen pensamiento corren el riesgo de ser denunciadas públicamente, como en junio, cuando el Daily Beast humilló públicamente a un conductor de un montacargas negro del Bronx por haber creado un video humorístico que mostraba a Nancy Pelosi, la Presidenta de la Cámara, tartamudeando como si estuviera borracha.

Una situación similar ocurrió en febrero de 2018, cuando CNN envió a un periodista a la casa de una anciana para acusarla de compartir un artículo “ruso” en Facebook. La misma situación ocurrió cuando Nick Sandmann, un estudiante de secundaria de 16 años, fue falsamente acusado por los medios de comunicación de acosar a un amerindio. En respuesta, las celebridades bromearon en Twitter sugiriendo que lo mataran a él y a sus compañeros de clase.

Lo políticamente correcto nació, como herramienta política, con el Partido Comunista Chino de Mao Zedong, cuando estableció en 1967 que aquellos que apoyan las políticas socialistas son “políticamente correctos” y los que se oponen a ellas pueden ser humillados, arrestados o asesinados públicamente.

Los medios de comunicación y las grandes empresas se han convertido en organismos no oficiales de aplicación de la ley, árbitros de lo políticamente correcto. Identifican a las personas, las humillan, se ponen en contacto con sus empleadores y tratan de destruir sus vidas. Envían el mensaje de que cualquiera, sin importar su edad o raza, es susceptible de ser atacado si viola estas leyes socialistas de lo políticamente correcto, que estas compañías establecen y aplican.

Las grandes corporaciones, en connivencia con las facciones políticas socialistas, han encontrado una manera de aplicar los dictados socialistas al suplantar las leyes. A través de lo que se puede llamar terrorismo político, envían el mensaje de que es peligroso no cumplir con lo políticamente correcto. Y así comprar el silencio forzado de las víctimas potenciales, aterrorizadas.

“El monopolio del capitalismo de estado”

Contrariamente a la creencia popular, el socialismo no se deshace de las grandes empresas. Lo que elimina son los principios del libre comercio; coloca a las empresas bajo el control del Estado, luego las subvenciona devolviéndoles los frutos de los altos impuestos y las controla a través de leyes estrictas y sofocantes. Estas nuevas empresas estatales aprenden a vivir en un entorno competitivo; los ejecutivos pueden ser nombrados como el Estado lo considere oportuno; y los impuestos apoyan a las empresas que de otro modo se declararían en quiebra.

El ejercicio de confirmación es simple: nombrar un país o régimen socialista que haya eliminado las fábricas, las grandes corporaciones o los regímenes socialistas endeudados a los que se oponen muchas personas en los sistemas capitalistas. Muchos países que siguen el “modelo nórdico” son probablemente más capitalistas que Estados Unidos: en Dinamarca, por ejemplo, es más fácil iniciar un negocio que en la mayoría de los estados americanos, y ni siquiera existen leyes sobre el salario mínimo.

Incluso en las sociedades llamadas “agrarias”, como la Rusia zarista o Camboya a mediados del siglo XX, donde no había un sistema “capitalista” que destruir, los revolucionarios socialistas se “apoderaron de los medios de producción” de la gente, incluyendo las semillas, el equipo agrícola y la tierra. Y en ambos casos, esto condujo al genocidio por la “causa socialista”.

Lenin explicó la intención de asegurar que las empresas sirvan al Estado desde el principio, refiriéndose al socialismo de 1917 como un sistema de “monopolio del capitalismo de Estado” que era un paso necesario hacia los objetivos finales de la disolución social y moral del comunismo.

El resultado, en esta ideología política, es que las empresas independientes son destruidas, los medios de producción y los recursos confiscados, y el Estado trata de microgestionar la economía a través de estas empresas y de una burocracia estatal masiva.

Al mismo tiempo, los directivos de las grandes empresas están a veces a favor de este sistema. Después de todo, el socialismo no se deshace de la corrupción o la codicia: las subvenciona. El socialismo es, en última instancia, sólo una cuestión de monopolio, un monopolio de estado.

Esta es en parte la razón por la que los antisocialistas de principios del siglo XX se opusieron no sólo al socialismo, sino también a las formas emergentes de corporativismo colectivista que finalmente definieron la economía moderna de Occidente.

Tomemos el ejemplo del famoso escritor G.K. Chesterton. Como muchos antisocialistas de su tiempo, consideraba que los problemas del socialismo no se limitaban a los sistemas socialistas tal como los conocemos hoy en día. Los problemas se extendieron a los cambios en el “libre” mercado bajo el monopolio de las empresas.

Muchos escritores, entre ellos Chesterton, expresaron sus críticas de manera más general como una oposición a la “tiranía” y al “monopolio”, que incluye todo el espectro del socialismo y las partes más oscuras del funcionamiento de las grandes empresas.

Chesterton escribió en su revista GK’s Weekly en 1925: “No hay nada frente a nosotros más que un desierto plano de estandarización, ya sea por el bolchevismo o por las grandes empresas. Y es extraño que al menos no hayamos visto la razón de ello, aunque sólo sea en una visión, a medida que avanzan, condenados eternamente al crecimiento sin libertad y al progreso sin esperanza”.

La tiranía del socialismo de las grandes empresas

El socialismo es un sistema de tiranía subsidiada y corrupción. Toma todas las peores características de las grandes empresas y de la política corrupta y las solidifica en la sociedad a través de los altos impuestos y el control burocrático del Estado.

El clásico economista liberal Ludwig von Mises explica en su libro de 1947, Planned Chaos, que “nada es más impopular hoy en día que la economía de mercado”. Muchas facciones políticas hacen diferentes acusaciones contra el capitalismo, hasta el punto de contradecirse, cuando muchas de estas críticas están de hecho dirigidas contra los conceptos socialistas adoptados en las economías de mercado.

Mises escribió: “Aunque el capitalismo es el sistema económico de la civilización occidental moderna, las políticas de todas las naciones occidentales están guiadas por ideas totalmente anticapitalistas. El propósito de estas políticas intervencionistas no es preservar el capitalismo, sino sustituirlo por una economía mixta”.

Muchas grandes empresas apoyan las políticas socialistas de los Estados, ya que pueden beneficiarse de los sistemas de monopolio y de las subvenciones.

¿Por qué, por ejemplo, la industria farmacéutica apoya a los políticos que quieren una asistencia médica basada en un modelo socialista, es decir, gratuita? Esto se debe a que el costo de esta atención los financiaría y se beneficiarían de una mayor protección.

En lugar de presionar a estas grandes empresas para que reduzcan los costos de los medicamentos y mejoren los servicios, un sistema socialista de salud hace que estos temas sean incuestionables. Las grandes compañías farmacéuticas se apoyan entonces en los impuestos, en lugar de verse obligadas a reducir los precios de los medicamentos y mejorar la calidad de la atención.

El socialismo en los Estados Unidos también significaría que el gobierno podría regular la salud pública y forzar a la gente a recibir atención médica, al mismo tiempo que evitaría algunas opciones externas de atención.

El mismo principio se aplica a la educación y al azote de la deuda de los estudiantes. En lugar de reducir el costo de la educación y cambiar los programas educativos para ayudar a los graduados a encontrar empleo después de la universidad – y así permitirles pagar sus deudas – muchas instituciones educativas quieren que las políticas socialistas subsidien la educación. Esto les permite utilizar el dinero de los contribuyentes para mantener altas tasas de matrícula y seguir ofreciendo diplomas que no son muy útiles en el mundo real, porque no importa si los estudiantes no encuentran un trabajo para pagar sus préstamos.

La dura realidad es que las políticas socialistas trabajan en conjunto con las grandes empresas.

Los políticos financiados por estas grandes compañías se convierten en títeres que trabajan para ellos. En este intercambio, estos políticos crean historias para convencer al público de que vote por políticas que subsidian a las grandes empresas. Y a través de este nuevo tipo de corrupción, llegan a representar los intereses de las grandes corporaciones más que el bienestar de la gente que se supone que representan.

Esta red corrupta entre el socialismo, las grandes empresas y la política siempre ha existido. Es un fundamento de los sistemas socialistas. Durante la Guerra Fría, Wall Street en los Estados Unidos inyectaba dinero en la Unión Soviética, y sólo cuando este canal de financiación fue cortado el régimen comunista se derrumbó. Vemos los mismos vínculos entre la actual Wall Street y el Partido Comunista Chino.

Si una empresa es corrupta, no puede durar mucho cuando se vuelve demasiado grande. Las empresas que no ofrecen precios competitivos y buenos servicios sólo pueden perdurar si tienen un monopolio, y las sociedades libres se supone que deben romper con tales monopolios. El socialismo hace todo lo que puede para limitar la competencia de las pequeñas y medianas empresas.

Entonces, ¿por qué tantas grandes empresas quieren políticas socialistas, si el socialismo se está deshaciendo del sistema “capitalista” del que dependen?

La base del socialismo es el monopolio. Bajo el socialismo, se permite que las grandes empresas persistan -bajo el control del Estado- con dinero de los impuestos, lo que significa que no necesitan ser competitivas en términos de precios y servicios. El socialismo es el modelo preferido de las grandes empresas corruptas, porque elimina los riesgos y obligaciones que conlleva ser una gran empresa.

Y es probablemente por eso que tantos “millonarios y multimillonarios” lo apoyan.

Traducción: Lucía Aragón

El continente americano en la mira del socialismo

El teniente Jesús López, militar venezolano retirado denuncia que el plan de retomar el total control de Latinoamérica es el punto clave de la agenda del grupo socialista Foro de Sao Paulo. 

 Por Sandra Rodríguez 

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La primera edición del Foro de Sao Paulo, bajo el nombre de “Encuentro de Partidos y Organizaciones de Izquierda de América Latina y el Caribe”. | Foto: forodesaopaulo.org

En el canal alternativo de información CONTRACULTURA de Youtube se publicó el 13 de agosto un aparte de la entrevista hecha al teniente retirado Jesús López.  

En el video el exteniente venezolano expone el peligro que corre el continente completo ante la ejecución de la agenda del Foro de Sao Paulo, una organización fundada por diferentes miembros de gobierno de las naciones americanas que comparten la agenda socialista y la Agenda 2030 de la ONU dirigida por China. 

López asegura que la situación en Venezuela es extremadamente peligrosa, pues no solo ha servido para fortalecer nexos de organizaciones criminales como los carteles de Sinaloa con el de los Soles, cartel venezolano; sino que también ha permitido que estos se expandan por toda la región inundando los países de droga. Esto es muy grave, ya que tal volumen de droga implica colapsar todas las estructuras que tienen los estados para pelear contra el narcotráfico, creando un caos sin precedentes: inseguridad y muerte en las calles. 

Sin embargo, para López el Foro de Sao Paulo es aún más peligroso, pues este sustenta su estrategia fantasma de invasión con organizaciones terroristas tales como las guerrillas colombianas FARC y ELNasí como con los radicales islámicos de Hamas, Hezbollah e incluso ISIS. Dichas agrupaciones operan libres en Venezuela y cuentan con protección de los miembros del foro para infiltrarse por todo el continente sin ser percibidos 

El teniente también reveló que en la región fronteriza entre Paraguay y Brasil fue arrestado un alto dirigente deHezbollah que al parecer inspeccionaría actividades de narcotráficoEsto probaría la actividad de estos grupos en Latinoamérica. 

Tanto en Chile como en México se han identificado antifasquienes también tienen una presencia fuerte en Venezuela. No se conoce la situación en Colombia, pero es probable que sea aún más peligrosa y que dichos grupos hagan presencia con el silencio del presidente Duque, el senador Uribe y el apoyo incondicional de las guerrillas. 

López también afirma que el dinero que se fuga de los bolsillos de los venezolanos va directo a la financiación de todo este planDebido al caos social y a la presión ciudadana, el régimen de Maduro ha permitido que muchos ciudadanos salgan para apaciguar los ánimos y minimizar la fuerza de oposición de la gente. Con la migración masiva se permea a toda la región y se pueden infiltrar organizaciones criminales y terroristas más fácilmente. 

De esta forma, pequeñas células se adentran en los países e inician tareas de reconocimiento e inteligencia y controlan los movimientos de quienes se oponen tanto al socialismo como a la migración masiva sin control. Estas células se ocupan de mantener en el poder a sus aliados, mientras que con historias de drama y tragedia manipulan la opinión pública. 

Dichos grupos están en modo hibernación, como afirma López, abasteciéndose con los recursos y dinero de Venezuela, bajo la mirada protectora del gobierno de MaduroEl militar sospecha que incluso los misiles lanzados en Gaza sean financiados con dinero sacado de Venezuela. Todo se trata de una actividad logística. 

Guaidó tampoco ofrece soluciones claras y se muestra como un títere más del régimen. En días pasados este presentó a la fiscal responsable de las desapariciones y detenciones de ciudadanos opositores durante el régimen de Chávez como parte de su fórmula de gobierno para cuando Maduro caiga. 

Venezuela aún debe transitar un camino doloroso antes de poder ser liberado del régimen rojo de la muerte. 

Las FARC retoman las armas y abandonan la paz

La guerrilla más antigua y poderosa traiciona el voto de confianza de los colombianos por el proceso de paz y retoma armas para reiniciar su actividad revolucionaria. Hay gran desconcierto y temor en el campo colombiano y se espera el regreso de la guerra civil en Colombia. 

Por: Sandra Rodríguez 

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Iván Márquez y Jesús Santrich estaban entre varios viejos miembros de las FARC que anunciaron que regresan a las armas. (Foto: EPA)

Hoy, 29 de agosto, es un día de luto para Colombia. Muchos dieron su voto por el SÍ en el plebiscito por la paz con la esperanza de que el país tuviera por fin una era pacífica. No fue un proceso fácil. El país se polarizó en extremo y los ánimos dividieron a los colombianos en una guerra mediática llena de insultos y mentiras. Unos abogaban por la paz sin importar el precio, porque estaban cansados de masacres, desapariciones, secuestros y atentados. Otros con un discurso más cargado de odio acusaban a los primeros de ser guerrilleros, asesinos y vende patrias y pedían el NO, otros no sabíamos qué podía ser peor; solo sopesábamos la posibilidad menos maligna para un país destrozado. 

Cuando inició el proceso de paz, muchos esperaban que por fin se firmara un acuerdo que valiera la pena y que diera descanso a las armas para no seguir viendo correr ríos de sangre. Hubo muchos problemas y el diálogo se extendió por varios años, lo que llevó a pensar que no se lograría nada. Para sorpresa de muchos, se firmó un acuerdo y las FARC se desmovilizaron. La disminución en las cifras de asesinatos, secuestros y atentados cayó sustancialmente y muchos tuvimos algo de esperanza. 

Sin embargo, a título personal, mi esperanza cayó al fondo viendo cómo en el evento que se hizo en Cartagena para celebrar el acuerdo estaba presente la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, memorable por sus declaraciones sobre el peligro que representa para el mundo que la humanidad envejezca demasiado. Si Lagarde está en su país, debe preocuparse y eso hice. No solo estaba ella, sino una cantidad de representantes de organizaciones internacionales controladas por el socialismos duro y puro a la cabeza de China como la ONU. Muchos, sin embargo, nunca vieron el presagio del desastre. El Nobel de Santos solo fue el premio a este por vender a precio de huevo reservas de petróleo a Shell, petrolera noruega. Todos vinieron por su pedazo de pastel. 

La esperanza del colombiano de a pie se vio empañada después por la caída de uniformados del ejército y la policía que morían a manos de las células de la guerrilla que se negaban a negociar. Por otro lado, sucedió algo que muchos no podíamos creer: reservas naturales como La Macarena en donde se encuentra ubicado Caño Cristales, el río de los siete colores, el río más hermoso del mundo, que hasta el momento estaba protegido por la guerrilla, cayó en manos de colonos, privados y empresas petroleras. Nadie podía llegar al río sin autorización previa del comandante guerrillero y por ello se encontraba en excelente estado, lo que no pudo perdurar luego de la firma del acuerdo, pues con la entrada libre de los intereses privados el desastre llegó. Caño Cristales está casi muerto. 

Muchos desmovilizados de la guerrilla se agruparon en campamentos para iniciar su proceso y esperaban allí a que el Estado colombiano llegara con un programa para su reinserción a la sociedad. Una buena parte de estas personas fueron reclutados a la fuerza, con pistolas apuntando a sus cabezas y amenazas directas a sus familias. Otros se “regalaron” porque no había opción. El Estado los engañó y los abandonó. No era extraño escuchar en los noticieros que eran atacados, masacrados o que se devolvían al monte porque no tenían ni qué comer. Todos los traicionaron. 

Algunos con mejor suerte se fueron a la ciudad y montaron proyectos sociales, deportivos y turísticos. Era común leer noticias sobre los logros de diferentes grupos que incluso representaban al país en concursos, competencias y ferias de todo tipo. Otros, por el contrario, sufrieron todo el peso del cinismo del Estado y sus antiguos jefes guerrilleros. Algunos se convirtieron en líderes sociales, trabajaban en sus comunidades y fueron perseguidos y asesinados uno a uno. El gobierno Duque nunca ha explicado por qué y quién los mató. 

Por otro lado, el panorama político no era mejor. El ala política del partido de las FARC se sentía impotente ante las reiteradas salidas de escena de la cabeza del ala militar. Márquez, Santrich, El Paisa y Romaña desaparecían cuando se le citaba a indagatoria tanto en la fiscalía como la JEP. Ellos se negaban a aceptar su responsabilidad por cientos de delitos de lesa humanidad. La opinión pública se dividió y se temía que estos cargos quedaran en la perfecta impunidad. Un día sin más, desaparecieron sin dejar rastro. El último en desaparecer antes de comparecer fue Santrich. Hubo un escándalo mediático por una detención ilegal por parte de los entes del gobierno. En algunas esferas gubernamentales, se rumoraba el intento de suicidio del guerrillero, mientras otros en las esferas civiles alegaban que había sido torturado. Todo fue un perfecto show mediático. A Santrich nadie le hizo nada en su contra. 

El presidente Duque no daba ninguna explicación dando muestra de su ineptitud, pero la inteligencia militar ubicó a Santrich unas horas después de su desaparición en Venezuela. ¿Si el gobierno Duque sabía esto porque no pidió una orden de captura internacional? ¿Qué esconden? ¿En realidad son tan enemigos la “derecha” y la izquierda” colombiana, o pertenecen todos al mismo grupo? ¿Esperan todos sacar provecho con la destrucción del país? ¿Todos están aliados con Maduro y todas las fuerzas criminales y terroristas que se están asentando en el vecino país? 

Al parecer, todo esto es verdad. Tanto las FARC y el ELN nunca se habían aliado para tomar el poder en Colombia, pero hace apenas unas semanas el país sería testigo de su alianza consumada nada más y nada menos que en Venezuela. Las acusaciones de la “derecha” resultaron ser ciertas, pero ¿qué han hecho los derechistas además de fomentar el odio y la polarización de la opinión pública? Nada. De hecho, la “derecha” parece estar sacando provecho de esto.  

La masiva entrada de venezolanos ha fortalecido a la derecha por todos lados. Por un lado, el discurso de odio en contra de Venezuela ha hecho que sus acérrimos seguidores los apoyen con aún más ahínco y violencia y que los propios venezolanos en su afán de “escapar del socialismo” den su voto de confianza también a una derecha que está untada de este por todos lados: pactos económicos con el PCCh de China dan fe de ello.  

Hay incluso fuertes rumores de que a muchos venezolanos indocumentados se le está dando célula colombiana porque se acercan las elecciones de alcalde. Bogotá está en la mira. La “derecha” gana en las encuestas y muchos de esos potenciales votantes no son colombianos. Esperemos no ver buses y camiones cargados de gente estacionados en los puestos de votación hablando con cierto acento, siguiendo la tradición chavista más arraigada: ir en grupo a votar obligados o comprados, pero esta vez controlados por la derecha colombiana. 

Muchos culpan a Uribe de la destrucción del proceso de paz y tienen gran razón en ello. El expresidente siempre se fue lanza en ristre en contra el proceso, contra las víctimas, contra la paz, contra la economía. Sin embargo, es de dudar que sea el único culpable de esta tragedia. Su pasividad de acción con Venezuela, con Maduro, su nada clara posición con Trumpsu silencio con el pacto migratorio de la ONU, su discurso de odio contra las víctimas, dan la impresión de ser la muestra de una inacción intencionada. ¿Tienen Uribe, la guerrilla y Maduro algo que contarnos? ¿Por qué Uribe ataca de palabra al socialismo, pero hace negocios con China? ¿Por qué no habla de las células de ISIS, Hezbollah e inteligencia cubana que se pasean por Colombia y Venezuela como si nada? ¿Por qué su pupilo Duque es la burla de Trump y no su aliado “lamebotas” como muchos progresistas y de centro izquierda le quieren hacer creer a los colombianos? De nuevo ¿Qué esconden? 

Todos esperamos que el odio que corre por las venas de este país no nos lleve a una guerra más cruda y terrorífica. Más de 60 años de conflicto armado nos han marcado en lo más profundo de nuestro ser. Vivimos con miedo, hablamos con miedo y no parece haber una luz de esperanza. La única forma de frenar la tragedia que se avecina es exigir al gobierno Duque cierre de fronteras o visa obligatoria, expedir orden de captura contra los cabecillas de la FARC e informar a familiares y conocidos sobre el verdadero trasfondo de las falsas derechas e izquierdas que juegan con nuestras esperanzas y sueños rotos. 

¿Conoce usted la Agenda 2030 de la ONU?

Objetivo número 1: poner fin a la pobreza en todas formas y en todas partes

Por: Sandra Rodríguez

ChinaCommunistRussiaSurveillance1La agenda 2030 de las Naciones Unidas es un documento con una serie de propuestas para lograr un mundo mejor que deben alcanzarse al terminar el año 2030. Muchos de estos objetivos se han venido implementando y cumpliendo desde el 2015 sin que la opinión pública mundial conozca su existencia ni apruebe su ejecución. Esta agenda ha pasado hasta el momento desapercibida, pero ahora se hace más popular por la firma del pacto migratorio, que ha generado gran polémica y oposición ciudadana en varias naciones. La agenda 2030 se presenta a sí misma como la alternativa para un nuevo orden mundial.

Nuevo orden mundial, nueva religión mundial, nuevo gobierno global, ciudadano global, igualdad, derechos sexuales, desarrollo sostenible y cambio climático son los mantras del peligroso credo globalista; el nuevo socialismo progresista. El globalismo no se está tornando en lo que creímos hace unos años; un fenómeno natural en el que los gobiernos y las naciones confraternizarían en un entorno pluricultural tolerante y diverso. Es todo lo contrario, el globalismo se está convirtiendo en el caballo de Troya que vino para destruir la democracia, las culturas y las naciones.

Muchos acusaban al capitalismo de tal peligro, pero en realidad, son los regímenes y los estados socialistas-comunistas que están a la cabeza de la ONU los que promueven la destrucción de las fronteras nacionales, los sistemas de leyes y la soberanía, además del extermino de grupos religiosos, étnicos y políticos. En la historia podemos encontrar que tales regímenes del terror están envueltos con la bandera roja de la muerte: Unión Soviética, China, Corea del Norte, Venezuela, Cuba, las naciones de la cortina de hierro, entre otras naciones africanas y del sur de Asia, sumidas en hambre, sangre y terror.

Bajo la ideología socialista-comunista, se ha hablado siempre de lucha de clases, de la revolución del pueblo y de la creación de un gobierno y una nación de y para los trabajadores. Tal imagen se ha quedado en la mente de muchos como un cuadro romántico ideal de una sociedad perfecta: sin pobreza, derechos fundamentales protegidos y progreso. Sin embargo, al examinar con lupa la historia de tales regímenes, lo que se encuentra es un panorama aterrador y desconcertante; los trabajadores siguen luchando por los derechos básicos y son incluso perseguidos, una pequeña élite gobierna y ostenta poder y gran riqueza y el progreso material y espiritual de la nación queda enterrado en las ruinas de un país esclavizado por la dictadura.

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La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros. (Cancillería de Venezuela – Handout – Agencia Anadolu).

Según la agenda 2030 de la ONU esto no debe seguir sucediendo y se debe implementar mecanismos que aseguren un mundo sin pobreza. ¿Cómo sería posible tal utopía? Asegurando que todos los ciudadanos sean iguales y obtengan los mismos beneficios. ¿A qué nivel deben estar todos los ciudadanos? Al nivel en el que todos dependan completamente del estado para obtener salud, educación, trabajo y comida. ¿Asegura esto una alta calidad de vida? No. La idea no es elevar la calidad de vida de la población, sino de nivelarlos a todos de modo que no puedan subsistir sin aval del gobierno local y global. Esto solo asegura pobreza generalizada y controlada por el gobierno como en el caso de Venezuela.

La ONU se presenta como el nuevo orden y gobierno mundial que dará las directrices para que los gobiernos nacionales ejecuten su agenda. De este modo, se asegura que el control total sobre la educación y adoctrinamiento de la población sea exitoso y todos acepten sin rechistar lo que se les impone: no libertad, pero si una cuota media de comida y medicina. Esto va en detrimento de la población y de su libertad de elección. Si alguien quiere hacer algo distinto, estudiar algo en especial, tener más ingresos, crear empresa y generar más empleo no podrá hacerlo sin que antes la interminable burocracia internacional lo permita. Nadie debe estar en posición o en libertad de elegir.

Esto implica, que el ciudadano nunca ponga en tela de juicio las directrices del gobierno, pierda sus bienes, pierda el derecho a la propiedad privada y sea además privado de los beneficios de un trabajo bien remunerado, porque sin importar a qué se dedique, nunca recibirá más que los otros, lo que va en detrimento de las libertades individuales. Se busca tal nivel de adoctrinamiento para que el ciudadano común pase de ser actor a simple reproductor de la cultura global y predique la agenda de la igualdad y la sostenibilidad en nombre del calentamiento global.

Lo único que debe esperar el ciudadano global del gobierno manejado por la ONU, es que mensualmente se le entregue sus subsidios y bonos de alimentos y medicamentos puntualmente. Una estrategia que ha costado graves crisis económicas y sociales a muchas naciones. De nuevo el ejemplo clave: Venezuela. Si el ciudadano llega al límite de solo despertar cada día para asistir a reuniones del partido o de gobierno, enseñar a sus hijos las doctrinas y se esfuerza inconmensurablemente en no consumir ni hacer para no matar al planeta, se podrá hablar entonces de una dictadura mundial.

Si el ciudadano pierde el derecho a elegir su vida, su vocación y su profesión y se le coarta para que olvide su libertad a cambio de bonos, viviremos en un mundo peor que el presente. Ninguna persona que se respete a sí misma y defienda su dignidad, vendería su libertad por bonos. La pobreza según esta agenda debe ser estandarizada y justificada para poder ponerle una etiqueta más pegajosa: economía sustentable. Consumir no es el problema, el problema es la riqueza concentrada en las manos de unos pocos irresponsables que lo manejan todo, y eso con la agenda 2030 no va a cambiar, muy al contrario, es seguro que va a empeorar.

¿Una guerra fría tecnológica entre los EE.UU. y China?

Ya está en sus inicios, y el conflicto real puede aparecer pronto.

Por: Fan Yu

La Gran Época, Estados Unidos

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Obreros construyen chips para teléfonos inteligentes en una fábrica en la ciudad de Dongguan, provincia de Guangdong, China, el 8 de mayo de 2017. (Nicolas Asforui / AFP / Getty Images)

Durante la Guerra Fría, casi la mitad del mundo recurrió a las tecnologías, maquinaria e ideologías políticas desarrolladas por la Unión Soviética. La otra mitad -el mundo libre- optó por seguir a Estados Unidos y a sus aliados.

Y a medida que aumentan las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, puede tener sentido hablar de una nueva Guerra Fría en el futuro.

Desde que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, describió al gigante de las telecomunicaciones Huawei como una amenaza para la seguridad nacional y le prohibió comprar algunos productos esenciales en los Estados Unidos, Pekín ha tratado de tomar represalias a cualquier costo, y todo el sector de la tecnología en realidad podría verse afectado.

Además, parece que Huawei es sólo la punta del iceberg. El Gobierno de los Estados Unidos está considerando la posibilidad de añadir otras empresas chinas a su lista negra.

Si realmente se produjera una guerra fría tecnológica, el escenario actual cambiaría significativamente: las cadenas de suministro mundiales podrían verse interrumpidas y se desmantelaría la red comercial mundial que ayudó a China en su ascenso al poder económico mundial.

Cadena de suministro global

Los consumidores de todo el mundo se han acostumbrado a leer el siguiente texto en las cajas de productos de Apple: “Diseñado por Apple in California. Ensamblado en China”.

De hecho, este es el modelo que la mayoría de las empresas de tecnología han adoptado en las últimas décadas: las empresas estadounidenses desarrollan nuevas tecnologías y productos en los Estados Unidos, que se ensamblan en China a un costo relativamente menor, y luego se envían a todo el mundo.

Las cosas pueden cambiar en el futuro.

Una medida de gran alcance, similar a la que afectó a Huawei y sus filiales, podría prohibir a otras empresas extranjeras cuyos productos contienen al menos un 25 por ciento de tecnología estadounidense el suministro de componentes a empresas chinas.

¿Qué significa en la práctica? Que más empresas pudieran adoptar un modelo localizado de investigación y desarrollo y producción, pasando de un modelo en el que las fábricas chinas abastecían al mundo, también por el bajo costo de la mano de obra, a un modelo de producción local que también podía abastecer directamente al mercado chino.

Según la encuesta más reciente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en China, publicada el 22 de mayo, alrededor del 33,2 por ciento de las empresas estadounidenses que operan en el país comunista están posponiendo o cancelando en bloque sus inversiones en China. Si se mantienen los aranceles, es probable que las empresas estadounidenses trasladen la cadena de suministro fuera de China, lo que se considera cada vez más justificado ante la creciente inestabilidad política en China y el aumento de los costos de la mano de obra.

Otro 35,5 por ciento de las empresas encuestadas dijeron que están adoptando un enfoque de “China por China” para mitigar el impacto de los aranceles, que consiste en producir productos para su venta en China. Sin embargo, esta estrategia puede resultar ineficaz con la intensificación de la Guerra Fría de la Tecnología, ya que las empresas pueden verse obligadas a ubicar también la investigación y la innovación.

Para volver a la guerra, sería China.

Es cierto que las empresas chinas tienen mucho más que perder, ya que muchos de los componentes que importan de los EE.UU. no pueden ser sustituidos por productos chinos.

Por ejemplo, la división de fabricación de chips de Huawei, HiSilicon, está construyendo actualmente la arquitectura de su chip Kirin bajo licencia del fabricante líder del Reino Unido Arm Holding. Sin embargo, en mayo, Arm informó a Huawei que dejaría de licenciar HiSilicon debido a algunas noticias preocupantes de los Estados Unidos.

Además, Google anunció recientemente que dejará de proporcionar a Huawei software y actualizaciones para Android, que es el principal sistema operativo instalado en los smartphones de Huawei. A finales de mayo, sin embargo, el Departamento de Comercio de los Estados Unidos concedió a Huawei una licencia temporal, para que los teléfonos que ya están en el mercado puedan seguir recibiendo actualizaciones de seguridad durante los próximos 90 días.

Por si esto fuera poco, Huawei fue suspendido por la Wi-fi Alliance, un organismo que establece los estándares de banda ancha inalámbrica en el mundo.

Estos acontecimientos no sólo “paralizan” a Huawei, sino que frenan efectivamente sus ambiciones globales. Sin acceso a estas tecnologías, es virtualmente imposible que Huawei logre su objetivo de superar a Samsung y convertirse en el proveedor líder mundial de teléfonos inteligentes. En cuanto a las redes telefónicas, la compañía japonesa SoftBank se ha convertido en el último de los clientes potenciales de Huawei que ha rechazado oficialmente su tecnología para la implementación de redes 5G, anunciando el 31 de mayo que se dirigirá a los gigantes europeos de la telefonía Nokia y Ericsson.

Si tales medidas se dirigieran a otras compañías chinas –la mayoría de las cuales tienen presupuestos y sistemas para apoyar operaciones mucho menos importantes que Huawei -muchas tendrían que cerrar sus operaciones en bloque.

Artículo en inglés: What a Technology Cold War Could Look Like

Traducción: Lucía Aragón